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Destino II por ErikaD

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El pecoso no dijo nada más, simplemente observó su espalda y sus graciosos rizos dorados y castaños caer por ella y sus hombros. Sabía que miraba atentamente el cuadro que había en aquella mesita de noche. Suspiró, se acercó al balcón que había justo enfrente de donde ella estaba sentada y abrió sus pestañas. Encendió un cigarrillo y le dio una larga calada.

     Neru le miró. Veía como su pelo oscuro se mecía con el viento graciosamente. Su corazón latía a mil por hora.

-¿Por qué siento que me he equivocado?-Habló sin poder apartarle la mirada.-Tienes una vida fantástica.-Sonrió echándole un breve vistazo al portarretratos.-Estoy revolviendo todo lo que has construido en estos meses. Tus amigos, tu trabajo, Nojiko…-Suspiró notando su silencio mientras fumaba.-Me iré mañana.-Se mordió el labio antes de seguir hablando.-Esto es un error.

     Durante unos segundos Ace analizó cada palabra y cada nota de culpabilidad que salía de la garganta de la mujer que amaba hasta que decidió hablar tras darle otra calada a su cigarrillo.

-No es un error que estés aquí. Es mi decisión y te necesito conmigo. Ella siempre ha sabido que yo te seguía queriendo más que a nada cuando comenzó a salir conmigo de nuevo. Así que no te preocupes por eso. Intentaré arreglar la situación cuando vuelva a París.

-¿Y cómo lo harás? No se merece que le hagas daño. Es totalmente injusto.-Ace se volvió apoyándose sobre la baranda del balcón. Veía el remordimiento reflejado en los ojos de la periodista.

-Si me quedo contigo…

-No tienes porqué quedarte conmigo si eres feliz con ella.-Le interrumpió.

-Estás esperando un hijo mío, ¿cómo no voy a elegirte?-Hablaba lleno de incredulidad. Nerumi agachó el rostro. Ace terminó de fumar, apagó el cigarrillo y se acercó a la joven agachándose justo delante de ella. Le agarró ambas manos que sujetaban con fuerza su cepillo del pelo.-No es solo por el bebé.

     Se miraron a los ojos. Ver a Ace hablarle de esa forma la derretía por dentro. ¿Cómo había podido tener la suerte de toparse con alguien así? A cada palabra, le amaba más.

-Ya no soy la veintiuno así que, ¿qué más da?-Sonrió entristecida. El pecoso escondió el rostro sobre sus rodillas.-Deberías pensártelo enserio antes de equivocarte, de verdad. No te dejes llevar por el momento. No somos unos críos.

-No me equivocaré si te elijo a ti. Eres la mujer de mi vida.-Nerumi se mordió el labio unos segundos haciendo que el silencio se adueñara del lugar.

-¿Qué has hablado con ella?

-Solo me ha preguntado cómo me ha ido el día.-Ace volvió a mirarla.

-¿Y qué le dijiste?-Él sabía perfectamente a qué se refería con aquella pregunta. Notaba el disgusto en sus bonitas esmeraldas verdes.

-Neru…

-Dilo. No pasa nada.-Intentó darle la seguridad suficiente como para que fuese sincero.

-Nada importante. Solo que en el trabajo estaba con una nueva portada para la revista y poco más. No le hablé de ti ni del bebé.-Pero ella insistió.

-¿Y qué más?-El remordimiento empezaba a hacer mella en él. Sabía que no le podía ocultar absolutamente nada a aquella joven de pelo alborotado.

-Que la echaba de menos.-Se miraron fijamente a los ojos.-Y que la quería.

-¿Y sigo siendo la mujer de tu vida después de eso?

-Es complicado…-Susurró.

     Neru se levantó de la cama, nada más oírlo, dejandolo sobre el suelo de madera sentado y observando culpable al colchón.

-Por supuesto que es complicado. Mentiras. Estamos intentando algo, lo que sea que seamos tú y yo basándonos en mentiras.-Le observó un tanto, acusadora.- ¿La quieres?-Se cruzó de brazos y espero su respuesta.

-Neru, Nojiko es una mujer maravillosa. Es encantadora, amable y divertida. Por supuesto que la quiero.-La miró.-Pero no porque esté enamorado de ella. La aprecio y me atrae muchísimo nada más.

-Entonces dime qué soy yo. ¿Únicamente sexo también?-Ace arqueó las cejas incrédulo.

-No tengo solo sexo con Nojiko.

-Esa descripción invita a pensarlo.-El silencio se alzó en aquellas cuatro paredes.

     La periodista le dio la espalda mientras él, sin embargo, se incorporaba del suelo y se acercaba a ella agarrándola del brazo para girarla.

-Me pediste que no te buscara. Que me olvidase de ti.-Clavaron sus ojos el uno en el otro.-Me obligaste a prometértelo. Quisiste que siguiese con mi vida y que empezara de nuevo sin ti.-Le acarició la mejilla derecha apartándole algunos de sus rizos. Ella le escuchaba aun de brazos cruzados.-Hice todo lo que me dijiste. Absolutamente todo salvo una cosa, dejar de quererte.-Las mejillas de la castaña se tiñeron de rojo de repente. Ace sonrió.-Dame una tregua. No nos pongamos un nombre todavía, no andemos con presiones. Disfrutemos del momento y ya está. No estamos construyendo nada a base de mentiras. Estamos intentando alejarnos un poco del presente para saber qué queremos el uno del otro en un futuro.

-Yo te quiero a ti. Cada vez lo tengo más claro.-Le agarró la muñeca de la mano que aún mantenía sobre su pómulo.-Pero no quiero que esto se convierta en un tiras y aflojas entre Nojiko, tú y yo. Quiero que te decidas.

-Te quiero a ti.-Afirmó sin pensar.-Y ten por seguro que dejaré a Nojiko nada más pisar París, pero déjame solucionarlo cuando sea el momento.-El pecoso se acercó a su rostro, cerró sus ojos y unió su frente con la de ella. Juntando incluso, la punta de su nariz.

-Prométemelo.-Él sonrió divertido sin perder el contacto.

-Eres muy exigente.

-Quiero seguridad. Quiero que esta huida sirva para algo.

-Te lo prometo.-Nerumi sonrió complacida.-Y ahora vámonos a la cama.

-A dormir… ¿y si no quiero dormir contigo?-Poco a poco fue cerrando sus ojos y acercando sus labios a los de él.- ¿Y si quiero otra cosa…?-La joven castaña se unió instintivamente en un beso profundo y sincero. Notó como la lengua de Ace se internaba en su boca dándole más fogosidad al momento mientras sus grandes manos recorrían su espalda y se perdían en su nuca.

     Sin pensárselo dos veces, la giró sobre sus pies entre besos y caminó con ella hasta llegar a la cama donde se separaron. Neru se sentó sobre el colchón y sin dejar de mirarlo a los ojos se deshizo de la camiseta ancha de pijama que llevaba puesta encima. Ace sonrió de medio lado mientras se desabotonaba la camisa que aún no se había quitado después de trabajar. Sabía perfectamente qué era lo que ella quería de él.

     La joven castaña se subió de pie sobre la cama para quitarse el pantalón corto quedándose en ropa interior. Él se quitó los zapatos, el cinturón y se desabotonó los vaqueros. Se aproximó a ella que aún seguía de pie sobre el colchón y llevó una mano a su abultado vientre.

-¿Estás segura?-Ace acarició la piel sintiendo esa nueva vida detrás de ella. Eso que formaba parte de los dos.

-Más que nunca.-Neru acarició el pelo oscuro que le caía al pecoso por la nuca.

-No quiero haceros daño.

-No nos lo harás. Estaré atenta.-Se sonrieron.-Y te avisaré de cualquier contratiempo. Te lo prometo.-La joven periodista volvió a sentarse sobre el colchón. Esta vez le miró desde abajo intensamente mientras sus curiosos dedos deshacían del todo el cierre del pantalón, que fue bajando poco a poco sin dejar de clavar sus ojos en los de él.

     Ace sintió un fuerte vuelco atravesarle el corazón y los nervios aferrarse a su estómago cuando veía como la atrevida mujer que tenía sobre su cama deslizaba su ropa interior y se relamía los labios antes de introducirse su masculinidad en la boca.

     No pudo evitar soltar un suspiro ronco desde su garganta lleno de placer.

     A medida que ella aumentaba el ritmo, el pecoso la sujetaba con más fuerza del pelo intentando aliviar sus emociones. No quería descontrolarse por nada del mundo. Después de cinco meses y encontrarla a ella en ese estado, lo menos que quería hacer era fastidiar ese momento que llevaba esperando desde que la vio marchar.

-Puede que no aguante mucho más…-Susurró grave cerrando con fuerza los párpados. Ella sonrió pícara separándose de él, mordiéndose el labio. Ace abrió los ojos cuando sintió que se había perdido el contacto. Pero lo que vio a continuación no facilitaba las cosas.

     La suspicaz joven de ojos verdes se había deshecho de su ropa interior y estaba adoptando una postura de lo más explícita para él. Sin decir nada, le estaba invitando a hacerla suya. Esa perspectiva le excitó más de lo que ya estaba.

     Respiró hondo y se aproximó a ella. Podía ver la perfecta línea curva de su espalda y sus rizos caer a un lado y otro de sus hombros. Sonrió agarrándola de la cintura.

-Iré despacio.-Le susurró intentando recomponer la respiración. En cuanto tuvo su aprobación, poco a poco fue introduciéndose en su sexo. Nerumi soltó un sonoro gemido de placer cuando sintió a Ace por completo dentro de ella. Apretaba con fuerza las sábanas bajo sus manos.- ¿Y…?

-Sigue…-Susurró la joven que había cerrado los ojos. Sin pensárselo dos veces, Ace comenzó a moverse con bastante energía sujetándole con fuerza las caderas, hundiendo las yemas de sus dedos en ellas sin compasión. Con cada movimiento acompasado que él hacía, ella soltaba un bonito y susurrante gemido.

     Aquella noche se les haría más corta de lo que ellos, pensaban…

     Y cuando sonó el despertador a la mañana siguiente, Ace lo miró con el ceño fruncido y lo apagó deseando que fuese una pesadilla aquel ruido infernal. Sin embargo, la luz que entraba a través de las cortinas blancas del balcón le decían que para su desgracia no estaba soñando.

     Se llevó ambas manos a la cara y se las pasó por encima una y otra vez intentando espabilarse. Ese día necesitaría tomarse un buen café o acabaría por quedarse frito en el trabajo.

     De pronto, el timbre de la puerta empezó a sonar insistentemente haciendo que se sentase sobre el colchón sobresaltado. Fue ese instante en el que cayó que estaba completamente desnudo salvo por la sábana que le cubría de cintura para abajo y que había alguien que no era Nojiko durmiendo con él.

-Mierda, mierda…-Se incorporó a toda velocidad poniéndose la ropa imprescindible para poder abrir la dichosa puerta que no dejaba de sonar.-¿Quién demonios puede ser?-Susurró molesto con el universo intentando no despertar a la joven que se removía bajo las sábanas con una bonita sonrisa.

     Por un momento, se quedó mirándola fijamente dándose cuenta de que la quería allí a su lado, a toda costa, para siempre. Pero el timbre le sacó de sus pensamientos de nuevo.

-¡Ya va!-Gritó cuando salió del cuarto corriendo por el pasillo de su propia casa.

     Y nada más abrir…

-¡Buenos días!-En cuanto vio de quién se trataba resopló resignado.- ¡Oi! ¿No me vas a dejar pasar?

-¿Qué diablos haces aquí a esta maldita hora, Thatch?-Le dejó entrar.-Tengo que irme a trabajar.-Como si estuviese en su casa, el castaño se internó en el salón y después en la cocina en busca de la cafetera. Ace le siguió arqueando las cejas interrogante y completamente despelucado.

-Vengo a custodiarla.

-¿De qué estás hablando?-El pecoso aun intentaba despertarse y procesar esa extraña información que le estaba dando dolor de cabeza.-Sé claro por una vez.-Thatch le miró con una sonrisa divertida.

-Voy a quedarme con ella hasta que regreses.-Esa afirmación le sacó un vuelco al corazón. Abrió los ojos de par en par.

-¿Con quién?-Se hizo el desentendido.

-Con Nerumi, por supuesto. Procuraré que no le pase nada. No queremos que Law envíe de nuevo a esos peligrosos matones y que tu no estés aquí, ¿no?-El castaño sacó la cafetera, la rellenó y la puso al fuego.

-Pero…cómo…-Acababa de dejar a su amigo sin palabras. Thatch rió.

-Deja de tartamudear y vístete. Llegas tarde.-Miró el reloj, Ace le siguió la mirada. Efectivamente ya iba tardísimo.

-Maldita sea.-Corrió hacia el dormitorio, cogió algo de ropa y se internó en el baño.

     El portazo despertó a Nerumi de una sentada. Abrió los ojos, asustada y nerviosa. Intentando procesar donde estaba. Pero nada más darse cuenta, sonrió llevándose una mano a los ojos para masajearse los párpados. Seguía allí a salvo de todo y de todos. Hacía tiempo que no se despertaba tan feliz.

     Pero de repente, la puerta del dormitorio se abrió de par en par.

-Oi Ace, Neru querrá que la despierte para…-Nada más verla Thatch calló y la joven se sentó sobre el colchón tapando aún más su desnudez con las mejillas completamente rojas como tomates. Él amplió la línea curva de sus labios. Nunca había visto una situación tan comprometida y divertida al mismo tiempo.-Ya estás despierta.

     Al escucharlo hablar, la castaña con el pelo alborotado de dormir dio un pequeño botecito de la impresión.

-¿Qué haces aquí…?-Susurró todavía sin salir de su asombro.

-He venido a cuidarte.-Con el mayor descaro del mundo, Thatch se sentó junto a ella en su lado del colchón. Nerumi siguió cada uno de sus movimientos sintiéndose terriblemente incómoda.

-¿Có…cómo…?

-¿Qué os pasa a los dos con tanto tartamudeo?-Rió.

     En ese momento, Ace salió del baño quedándose completamente atónito con la escena que sus ojos presenciaba. Los dos ocupantes de su dormitorio le miraron, él con una bonita sonrisa, ella con el rostro lleno pánico y verguenza.

-¡¡Thatch!!-Gritó furioso haciendo que su amigo se disculpase varias veces antes de salir por la puerta.

-Seguiré haciendo el desayuno. Os espero fuera, no tardéis.-Sonrió antes de cerrarla y dejarlos a los dos completamente solos. El pecoso suspiró. Su amigo no tenía remedio.

-¿Estás bien?-Ella asintió al mismo tiempo que le miraba fijamente. Aún tenía las mejillas encendidas. Ese detalle no pasó desapercibido por el pecoso.- ¿Qué ocurre?-Sonrió.

-Nada.-Apretó aún más la sábana contra su cuerpo. Ace se sentó en la cama justo en el sitio que segundos antes había ocupado Thatch.

-Ahora enserio.

-Ese peinado te sienta muy bien.-Se mordió el labio con una bonita sonrisa. Era verdad, ese semi recogido de algunos mechones oscuros más largos que el pecoso tenía, le sentaba de lujo. Ace la siguió.

-Gracias.

-¿Debo preocuparme?-La conversación adquirió cierto tono juguetón.

-No creo que debas...-Poco a poco, Ace se fue acercando a su rostro para robarle un tierno beso en los labios que la joven periodista disfrutó con ganas. Luego apoyó su frente en la de ella con una tierna sonrisa.-Parece que Thatch quiere quedarse contigo hasta que yo regrese esta tarde. Dice que puede ser peligroso que estés aquí sola. Aun no tengo idea de como se ha podido enterar pero me inquieta un poco. Lo peor es que sigues aquí desnuda y ese esta ahí fuera esperando, ¿tengo que preocuparme yo?-Ella rió.

-¿Estás celoso?-Ace se retiró de la cama y buscó una chaqueta apropiada para aquel día nublado. Neru sonrió divertida.

-¿De que se quede aquí contigo todo el día?, tal vez. No confesaré ese detalle.-Se giró hacia ella antes de salir por la puerta.-Vístete y desayuna conmigo antes de que me marche.-Nerumi asintió.

     Sin embargo, en cuanto el pecoso abandonó la habitación, el móvil empezó a vibrarle escandalosamente. En su pantalla aparecía el nombre Hanon. Sonrió y lo descolgó.

"-¿Diga?

-Neru, cielo escuchame. Esta llamando Law ahora mismo a mi teléfono. Voy a desviarte la llamada. Shanks me ha enseñado a hacerlo. Le he dicho que íbamos a salir hoy al pueblo a dar un paseo y a ver a mamá. Anoche llamó pero le comenté que estabas en el baño. Te dejo el resto.

-De acuerdo.

-¿Todo bien?

-Sensacional.

-Estupendo, te quiero."-Y sin más, su hermana pareció colgar. Sin embargo al segundo, escuchó un pitido y al momento, la voz de Law.

"-¿Diga?

-Neru, buenos días.-Al oír su voz, algo en el interior de la joven castaña se resquebrajó.

-Hola, buenos días.

-¿Cómo te encuentras?

-Muy bien, aquí vamos a desayunar. ¿Y tú?

-No me hizo gracia que desaparecierass de pronto sin decirme absolutamente nada. ¿Qué pasó con tu móvil?

-Tuve algún problema con la tarjeta y tengo que ir a cambiarla.

-En cuanto la tengas me llamas.

-De acuerdo.

-Por cierto, me he pedido unos días de descanso.-Nada más oírle decir aquello, Neru sintió una gigantesca presión en el pecho. El nudo que le apretaba la garganta le dolía.

-¿Ah sí?

-Llegaré a York esta noche.

-Law, no hace falta que vengas, en un par de días estaré por...

-Iré.-La interrumpió.-Veremos a tu madre mañana y nos volveremos a Londres.- Neru tragó saliva. A pesar de que parecía derrumbarse por momentos, intentó guardar la compostura.

-De acuerdo. Nos vemos esta noche.-Law se despidió de ella y colgó".

     Nada más hacerlo, Nerumi liberó la presión de su pecho y empezó a llorar desconsoladamente. En ese instante, Ace volvió a entrar por la puerta de la habitación.

-Neru, el desayuno está...-Sin embargo, aquellas lágrimas le sacaron un vuelco al corazón. Rápidamente se acercó a ella y se agachó justo enfrente. Agarró con cariño las manos que tenía sobre su teléfono móvil.- ¿Qué ocurre?-Los ojos del fotógrafo se llenaron de preocupación.

-Era Law…Ha llamado…-La castaña dejó de llorar un instante perdiendo su mirada en la pared de en frente.-Llegará esta noche a York para que nos volvamos mañana o pasado. No estoy segura.-Su voz se volvió ausente.-Va a enterarse de lo que ocurre en cuanto llegue allí y yo no este. Se acabó…-Ace suspiró.

-No voy a dejar que te lleve a ninguna parte.-Alzó la mano derecha y le rozó la mejilla con suavidad apartándole las lágrimas.-No eres una pertenencia suya más. Además ese hijo es mío. No tiene ningún derecho de arrebatármelo.-Deslizó la izquierda hasta su vientre, ella le siguió. Se miraron a los ojos.

-¿Y qué hacemos…? Quizás no llame a la policía pero tiene a las suficientes personas peligrosas a su alrededor como para buscarme y sacarme de aquí.

-Deja que Thatch y yo lo hablemos. Llamaré al trabajo para decir que llegaré tarde.-Ace se incorporó dejándola completamente desolada sobre el colchón.

-¿Y si simplemente me entrego?-Le miró.

-No voy a dejarte marchar de nuevo. Esta vez no voy a perderte. Además tengo una razón más para que te quedes.-La señaló con una sonrisa. Ella pareció sentirse un poco mejor.-Vístete.

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