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Destino II por ErikaD

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A partir de ese día Ace y ella estuvieron hablando casi todos los días por teléfono durante dos semanas. A la misma hora. En el mismo sitio. Se habían contado sus vidas aquellos meses. Reían y hablaban de su día a día como si de una pareja a distancia se tratase. No había ni un solo momento en el que él no le recordase lo especial que era o ni un segundo en el que ella no le dijera lo que su corazón sentía.

     Unos diez minutos. Era el tiempo suficiente para no levantar sospecha. Hasta que un día…

“-Se nos acabó el tiempo.

-¿Tan pronto?-Ace sonrió.

-Terminarás haciendo que me enamore de ti otra vez como un completo idiota. Así que sí, es hora de colgar.-Nerumi rió ante su comentario.

-¿Te asustaría que pasara?-Ella siguió con el juego, pero él no lo contempló.

-Sobre todo cuando estamos destinados a no tenernos. Sí, me asusta.-Ante su seriedad, dejó la broma a un lado.

-¿Por qué?

-No quiero que nos hagamos daño. Ya lo sabes.

-Pero eso no es suficiente para asustarte. Eres Portgas D. Ace, nos sacaste del infierno de Japón sanos y salvos.-El pecoso volvió a curvar sus labios.-Dime la verdad.

-No tiene importancia.

-Ace.-Le regañó. El nombrado chistó con la lengua. No quería que ella se sintiera culpable de ninguna de las maneras.-Dímelo.

-Es mejor que no lo haga.

-No seas tonto, hazlo. ¿Qué puede pasar? ¿Qué colguemos?

-Es Law.

-¿Law?

-Ambos sabemos de lo que puede ser capaz. Si nos descubriese hablando…

-No debe asustarte Law. No me haría daño.

-La última vez no fue así.-Toda esa agradable conversación se estaba convirtiendo de pronto en algo tenso e incómodo.

-Pero ahora es diferente.

-¿Por qué? Antes también te quería, no me vale esa excusa.-Nerumi se llevó una mano al vientre.

-Verás es…es difícil de explicar.-Ace iba a preguntar de nuevo, cuando sintió la voz de alguien llamar a la muchacha de pelo rizado alborotado. Arrugó la nariz y se cruzó de brazos.”

-Neru, he vuelto.-Law se asomó por la puerta del porche sacándole un vuelco al corazón.

-¿Tan pronto?

-No he tenido turno de noche al final.-Contestó serio escribiendo algo en el “busca”. Ni siquiera la había mirado.- ¿Cenamos?

-Dame un momento.-Le sonrió la joven a duras penas. Él asintió y volvió a la sala de estar sin dejar de mirar fijamente su aparato.

“-Oi, ¿sigues ahí?

-Tenemos que dejarlo.

-Ace…-Susurró lo más bajo que pudo.

-Lo dejaremos, por ahora. No es la primera vez que pasa esto. Acabará sospechando.-Ella chistó con la lengua.

-De acuerdo.-Cedió. Eso alivió al pecoso más de lo que ella imaginaba.

-Volveremos a hablar.

-Está bien.-La sintió seca y un tanto distante. Suspiró.

-Lo haremos. Te prometo que te llamaré.-A esa promesa le siguió un “vale” mucho más suave y calmado.-Borra todas mis llamadas por si acaso.

-No te preocupes, ya lo hago.”-Y colgó. Ace se quedó mirando la pantalla de su móvil culpable. Lleno de remordimientos. Esperaba no equivocarse esta vez.

     Dentro de la casa, Nerumi suspiró entristecida. A pesar de todo sabía que él tenía razón. Ya no eran críos de dieciséis años. Debían de hacer las cosas con más calma y tranquilidad.

     Borró la llamada y entró a la sala de estar. Law le esperaba sentado en la mesa, esta vez, su móvil cumplía la función del “busca”. Mira empezó a servirles la cena en cuanto ella se sentó también.

-¿Cómo estás?

-Bien. Un poco cansada pero bien. Gracias Mira.-La pelinegra se marchó en cuanto lo dejó todo listo.

-Pues descansa más.

-No voy a estar todo el día tumbada de la cama al sofá. Puedo morirme del aburrimiento.-Se llevó un poco de ensalada a la boca. Law dejó el teléfono y empezó a comer también.

-¿Cuándo vuelves a ir a la ginecóloga?

-Mañana.-Por un momento, el médico paró de cenar y la observó detenidamente. Notaba la situación más extraña que de costumbre.

-¿Ha pasado algo?-Nerumi alzó el rostro y le miró a los ojos.

-No, ¿por qué?

-¿Con quién hablabas?-La joven de pelo rizado castaño tragó saliva. Empezó a sentir sus pulsaciones acelerarse.

-Con mi madre.-Contestó rápida pero le desvió la mirada sin querer.

-Últimamente te llama mucho.

-Con el embarazo tan avanzado es normal.-Le sonrió intentando paliar su error y enseguida siguió comiendo con la mayor naturalidad del mundo bajo la atenta mirada del moreno.

     Tras la cena, la situación no fue mucho mejor. Nada más subir a la habitación, Law quiso preguntar más. Aunque normalmente no era así. Eso la hizo sospechar un tanto de que algo estaba pasando.

-¿Y cómo está?-Se deshacía de la camisa que llevaba puesta.

-¿Quién?-Ella se sentó sobre el colchón y comenzó a desabotonarse el vestido que llevaba puesto.

-Tu madre, Neru.

-Muy bien. Sigue con sus cosas.

-Ya…-La peli castaña notó como le temblaban las manos. Estaba muy nerviosa. Ace tenía razón. Debieron dejar aquel juego de adolescentes y llamadas hace algunos días. O quizás, tenían que habérselo tomado con mucha más tranquilidad.

     Por un momento, recordó ese extraño miedo del pecoso a Law. Y aunque ella creía que no le haría daño, ¿quién podía impedírselo? Al fin y al cabo ese bebé no era suyo. Podía tomar cualquier tipo de represalia si quería.

-Neru, estás muy rara.-De pronto sintió las manos del médico rozar sus hombros y desprenderse de la tela del vestido. Ella cerró sus ojos con fuerza al contacto. No se lo había esperado para nada.

-Estoy bien, ya te lo he dicho solo un poco cansada.-Law mordió la piel de su cuello al descubierto. La periodista contuvo la respiración sintiéndose completamente indefensa. Lo último que quería esa noche era satisfacer el interés de él.-Oye Law, no me apetece mucho…-Abrió los ojos llenos de un extraño miedo. Se llevó una mano al vientre.

-¿Y eso por qué?-La agarró del brazo y la tumbó sobre la cama. El médico se subió sobre su cuerpo, entrelazó los dedos de sus manos con los de ella y alzó sus brazos por encima de su cabeza mientras hundía la lengua en su boca. La joven se dejó hacer.- ¿Acaso le has visto?-Preguntó el moreno en un susurro descendiendo los besos por su cuello. Nada más oírle Nerumi sintió como su universo se venía abajo.

     Un nudo se atrincheró en su garganta. No podía saberlo. No había forma de que él supiese nada. Había cuidado cada detalle a la perfección. Así que, se hizo un poco la tonta.

-¿A quién?-Sonrió aparentando animarse un poco con los besos.

-A tu querido fotógrafo.-Law se incorporó para mirarla a los ojos. Ella notó como sus mejillas se teñían de rojo. Su corazón latía a mil por hora.

-¿Ace está aquí?-Intentó parecer sorprendida pero no lo consiguió.

-Sé que llevas un par de semanas hablando con él por teléfono.-Abrió los ojos de par en par.

-¿Qué dices…?

-No me engañes.-Law estaba terriblemente serio. Su dura mirada la asustaba.

-Law…

-¿Cómo has contactado con él?

-Solo hemos hablado en un par de ocasiones. Quería saber el teléfono de Koala-chan.

-¿Y te lo dio?-La joven asintió.-No vuelvas a hacerlo.-Law le arrebató la ropa interior que cubría su feminidad. Sin pensárselo dos veces se colocó de nuevo sobre ella y entró.

     Un sonoro gemido nació de los labios de la periodista que cerró los ojos con fuerza sintiendo el doloroso tirón que le había supuesto esa entrada sin apenas lubricar. Durante un par de segundos Law no se movió. La observó serio y enfadado.

-Sabes perfectamente a quién llamé la última vez para que te trajera conmigo. Tengo el dinero suficiente como para pagarles y que me hagan algún trabajo más.-Se empezó a mover suavemente en su interior. Nerumi abrió los ojos sintiendo unas terribles ganas de llorar.

-No te atrevas.-Se mordió el labio cuando incrementó la velocidad del vaivén.

-Entonces si no quieres obligarme a hacerlo, no vuelvas a comunicarte con él.-Law descendió su rostro para apoderarse de la boca de la castaña.

     Y de repente había vuelto a la más absoluta realidad.

                                                         ……………...

     Se incorporó sobre la cama agitada sintiendo como el sudor resbalaba por su frente. Respiraba entrecortadamente y miraba a todos lados de la habitación completamente oscura, nerviosa. Se llevó una mano al pecho intentando calmarse.

     Había vuelto a ocurrir. Otra pesadilla más.

     Bajó el rostro hasta toparse con el del rubio. Ni siquiera se había dado cuenta esta vez, de los fantasmas que la perseguían. Desde que Japón dejó de existir había tenido aquel sueño una y otra vez. Era como si la muerte la persiguiera.

     Se levantó de la cama, abrió la puerta del balcón y se sentó en una de las sillas. Apoyó los codos en la mesita redonda y se llevó las manos al rostro. Sin querer, rompió a llorar. Al fondo, las luces de París y la torre Eiffel iluminaban el cielo nocturno.

     En ese instante, Sabo descorrió las cortinas y se topó con ella llorando desconsolada sobre la bonita mesa. Una expresión triste se apoderó de su rostro. No era la primera noche que ocurría aquello así que ya sabía qué hacer. Sin embargo, no era suficiente. Nunca lo era. Habría otra noche llena de lágrimas esperándole la próxima vez sin poder detenerlo.

     Suspiró acercándose a Koala, colocando sus manos sobre sus piernas mientras se agachaba justo frente a ella. Como todas las veces anteriores ella se despegó de la mesa y le miró a los ojos sin dejar de llorar.

-Lo siento…-Susurró culpable. Él negó dedicándole una bonita sonrisa y ella observó a su alrededor intentando recobrar la normalidad.-No sé qué hacer…Creo que necesito algún tipo de terapia o unas buenas pastillas para poder dormir. No es…normal…

-Lo que tienes es ansiedad.-Sabo le acarició las palmas de sus manos cariñosamente.

-Supongo que sí…-Cerró los ojos intentando concentrarse en algo que tranquilizara su agitado corazón.-Las pesadillas son horribles.

-Creo que necesitas despejarte un poco. La rutina se puede volver contra nosotros a veces.-Y entonces se le ocurrió una fantástica idea.-Oye esta tarde me ha llamado Ace. Se me pasó decírtelo.-Koala volvió a mirarle mucho más calmada.-Y tengo la sensación de que me ha dado la solución a tu estrés.

-¿Ah sí?-Un poco de esperanza se adueñó de los ojos de la muchacha. Sabo asintió.

-Nos vamos a ir a Londres un par de semanas y volveremos con Ace.

-¿Qué?-La sorpresa de la joven saltaba a la vista.

-Te vendrá muy bien salir de París un poco. Además, podrás volver a verla.

-¿Verla? ¿A quién?-Tenía los ojos abiertos de par en par y no comprendía nada de lo que le estaba diciendo.

-A Nerumi.-Sabo sonrió amplió cuando vio las lágrimas de alegría de la enfermera en sus ojos.-Está viviendo en Londres con Law.

-¿Cómo lo sabes?-Su incredulidad crecía por momentos.

-Ace consiguió su número. Lleva algunos días hablando con ella por teléfono. Sabe qué hace y a donde va. No creo que Law evite que os veáis. No, si quiere conservarla a su lado.-El llanto volvía a sus mejillas.- ¿Te gustaría ir?-Koala asintió abrazándole con fuerza.

-Gracias, gracias…

-Te quiero y necesito que seas feliz.-El rubio correspondió a su abrazo con la misma intensidad.-Sé que Neru apartará todos esos malos sueños que tienes. Así que es la mejor opción. Organizaré el viaje.

                                                         ……………….

      Esa mañana cuando se incorporó de la cama notó todo el cuerpo entumecido. Le molestaba un poco el bajo vientre pero a pesar de todo se encontraba mejor de lo que parecía, físicamente. Miró la cama vacía a su lado. Law se había marchado ya. Suspiró.

     Fue hacia el baño y se dio una estupenda ducha antes de salir de casa en dirección a la clínica. Se subió al autobús que acababa de llegar a la parada y se sentó. Por el camino comenzó a pensar en todo lo que había ocurrido aquella noche y en lo que debía de hacer. No podía volver a relajarse y mucho menos si su imprudencia le ponía en peligro a él. Así que, cogió el móvil marcó su número y esperó.

“-¿Neru?-Al oír su voz sonrió.

-Si soy yo Ace.

-¿Qué ocurre?-En el otro lado de la ciudad, el pecoso fijaba su mirada atenta sobre la pantalla del ordenador retocando las fotografías para la portada de la revista de la próxima semana.

-Lo sabe.

-¿Qué?-Dejó lo que estaba haciendo.

-No podemos seguir.

-¿Qué te dijo? ¿Te hizo daño?

-No. No hizo nada. Solo hacerme prometer que no volvería a hablar contigo.-Mintió.Ace se llevó una mano a la frente, frustrado.

-Sabía que terminaría pasando esto tarde o temprano.

-Es culpa mía.-Nerumi observó por la ventana del autobús como la lluvia empezaba a caer de nuevo sobre la ciudad.

-Ni hablar. Es culpa de los dos.-La castaña se mordió el labio.

-No quiero ponerte en peligro así que, no volveremos a hablar, ¿de acuerdo?-Esa oración alarmó al pecoso.

-¿De qué estás hablando? ¿Ha pasado algo verdad?

-Ace…

-¿Dónde estás? Dímelo. Iré a buscarte. Me enfrentaré a él si es necesario, no le tengo miedo. Pero no te quedarás en esa casa ni un minuto más.

-Ace por favor…No lo pongas más difícil…-El autobús llegó a la parada que estaba buscando. Nerumi salió a la intemperie bajo su paraguas azul.-Solo quiero protegerte.

-Tienes que dejar de hacerlo. Puedo protegerme yo solo. Escucha, la última vez te di la razón porque estaba mal herido pero esta vez no. Dime dónde estás.

-No puedes hacerlo. Tienes a Nojiko y una vida perfecta. No voy a estropearte eso.-Entró en la clínica. Subió las escaleras que iban hacia la consulta y se sentó en la sala de espera.

-Tú no estás. Mi vida no es perfecta. Neru dime...-De pronto, Ace pudo oír de fondo la voz de una mujer que llamaba a alguien por megafonía.

-Lo siento. Cuídate.”-Y antes de que pudiera contestar, la periodista le colgó el teléfono.

            Sin embargo, había podido estar lo suficientemente atento como para darse cuenta del ambiente que había rodeado la conversación. Cogió su chaqueta, habló con un par de compañeros y salió de las oficinas. Sabía perfectamente donde tenía que buscar.

Notas finales:

Hola hola!! Siento la espera! La página ha estado colgada algunos días y no me dejaba subir el capítulo T.T Pero ya estoy de vuelta por aquí! Espero que os esté gustando. Muaks y hasta el siguiente!!!

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