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Destino II por ErikaD

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-¿Y no pensabas decírmelo?

-¿Por qué iba a decírtelo? No tiene ninguna importancia que este aquí.

-Has venido por ella.-Sentenció Nojiko sentándose sobre la cama tapando su desnudez con las sábanas. Su pelo largo morado descendía graciosamente por sus hombros.

-No.-La joven se cruzó de brazos mirando hacia otro lado. Estaba muy enfadada. Ace suspiró.-Oi No-chan…-Se incorporó para sentarse sobre la cama.-No he venido hasta aquí para buscarla. Si fuese así, lo habríamos hablado antes y quizás…

-Me hubieses dado la patada.-Clavó sus ojos en los de él con el ceño fruncido.-Admítelo, sigues enamorado de ella. Yo no soy nada para ti. Solo alguien con quién puedes divertirte cada vez que se te antoje. Me has arrastrado hasta esta ciudad para reírte de mí y humillarme.-Tiró de las sábanas para incorporarse y marcharse de allí pero él se lo impidió.

-Por supuesto que significas mucho para mí. Y deja de decir tonterías, sabías perfectamente cuando empezaste a salir conmigo que todavía sentía algo por ella. Pero no he venido hasta aquí, contigo, para buscarla. He venido por la estupenda oportunidad que me ofrece esa revista y te he traído hasta aquí insistiendo una y otra vez, porque te quiero y quiero que esto funcione.-La de ojos azules agachó el rostro mordiéndose el labio.-No voy a buscarla. Ni siquiera quiero verla. Te tengo a ti y con eso es más que suficiente.-La agarró del mentón para que le mirara.-Deja de preocuparte.

-Lo único que me duele en realidad es que aun la quieras más que a mí. Y eso, por mucho que tú intentes negarlo, no lo puedes evitar.-Se deshizo de su agarre, se tumbó sobre las sábanas dándole la espalda tapada hasta el cuello.-Buenas noches.-Ace suspiró todo era más difícil de lo que pensaba.

     De repente, su móvil vibró. Tenía un mensaje de un amigo al que no veía desde antes de que el desastre ocurriera pero con el que no había dejado de hablar.

-¿Thatch?-Abrió los ojos sorprendido.

     “¿Cómo ha ido el viaje? Imagino que estarás ya en ese piso feo que alquilaste. Y ahora que estas en la ciudad espero que llames más para que nos veamos. Hoy he ido de cena y ¿adivina qué ha pasado…?”

     El mensaje se quedaba ahí. Corto e inquietante. Con cierto aire de suspense. Eso le ponía de los nervios. Siempre le había hecho lo mismo. Soltaba una bomba y se callaba para que fuese tras él como una vieja cotilla a oír chismorreos.

     Así que pensó que se acostaría, arroparía a Nojiko para intentar calmar su enfado y ya mañana le contestaría.

     Sin embargo, nada más meterse en la cama, la intriga le pudo más. Cogió el móvil y escribió.

     “No voy a preguntarte qué ha ocurrido. Aunque no te llamaré en estos cuatro meses si no me lo dices”.

     La amenaza surtió efecto al momento. Un nuevo mensaje llegó a su bandeja de entrada.

     “He disfrutado de su maravillosa compañía”. Y tras esa frase, una bonita fotografía de su amigo con ella.

     Estaban sentados. Ella sonreía apoyando la barbilla sobre la palma de su mano derecha. A su lado Thatch parecía disfrutar como un niño pequeño de esa foto. Un vuelco se apoderó de su alma. Sintió su corazón latir con energía. Nojiko tenía razón. No la había olvidado. Era imposible olvidar esa maravillosa sonrisa. Por un instante, su mente traicionera ansió verla. Tocarla. Tenerla.

     Notó a Nojiko moverse entre las sábanas. Suspiró culpable. Ella no se merecía ninguno de aquellos pensamientos.

     Maldijo a Thatch y a su maldita foto. Y se preguntaba cómo diantres había dado con ella…

                                                              ………………

     Hacía tiempo que no despertaba entre sus brazos de esa forma, como si nada hubiese ocurrido. Abrió los ojos y se encontró con su rostro dormido sobre la almohada. Sintió su corazón acelerarse un tanto como en los viejos tiempos, sonrió.

-Law…-Se incorporó sobre el codo izquierdo y le dio un par de toquecitos en el hombro mientras sentía su mano atraerla por la cintura.-Oi, Law…despierta. Law…

-Ya voy…-Le escuchó susurrar adormilado con los ojos cerrados aun.

-Son las ocho y media, llegarás tarde.

-Puedo entrar un poco más tarde. No tengo consulta a primera hora.-Inconscientemente, Nerumi alzó la mano acariciándole la mejilla junto con el pelo oscuro y revuelto. Al sentir ese novedoso contacto, Law abrió los ojos. Inmediatamente, ella paró.

-Lo siento.

-¿Por qué?-Fijó sus esferas oscuras frías como el hielo en sus ojos verdes.

-No quería molestarte.-Law la agarró del brazo para acercarla un poco más a él hasta que tuvo la distancia apropiada para robarle un beso en los labios.

-Buenos días.-Neru le vio sonreír al separarse así que, le imitó.

-Buenos días.-Respondió ella. El moreno se giró para sentarse sobre el colchón y pasarse las manos por los ojos intentando despertarse. Ella suspiró. Siempre vería su espalda y su sombra. Siempre por encima de ella. Pero debía ceder al menos una vez si quería ser un poco más feliz en su particular prisión.-Oi Law, ayer me comporté como una niña pequeña e impertinente.

-No tienes que justificarte. No importa.

-Aun así, lo lamento. Creo que…no te mereces ese tipo de desplantes.-El moreno se giró para mirarla.-Te avisaré para que vengas conmigo a la consulta ese día.

-Gracias.

-Ah y hay otra cosa más.-Neru le miró a los ojos.-Ayer me fue imposible contártelo.

-¿Una buena noticia?-Ella le sonrió amplio entusiasmada. Law se sorprendía con cada gesto. Al parecer la discusión de anoche le había afectado lo suficiente como para intentar ser de verdad más amable con él.

-Sí. Me llamaron de la revista Elle para realizar una entrevista esta tarde.

-¿Enserio?-Law arqueó las cejas. Nerumi asintió.- ¿No crees que es mejor que no trabajes? Una revista te puede generar mucho estrés y no deberías de cansarte de esa forma con el embarazo.

-Por favor. Déjame salir de esta dichosa casa.

-De acuerdo.-Su sonrisa se amplió.

-Gracias.

     De repente, en medio de la conversación sintieron unos leves toques sobre la puerta del dormitorio.

-Adelante.-Mira entró por la puerta con una tierna sonrisa.

-Disculpe que les moleste tan temprano pero, el señor Thatch está abajo esperando a la señorita.-Law arqueó las cejas dirigiendo sus ojos hacia la sorprendida joven.

-¿Quedaste ayer con él?

-No.-Negó extrañada.

-Mira dígale que ahora mismo no puede atenderle.

-Ya se lo he dicho pero ha insistido en pasar y esperarla hasta que pueda hacerlo.-Ambos se volvieron a mirar interrogantes.

-Dile que bajo enseguida.-La muchacha asintió y se marchó.

-Cuánto misterio. Lo odio.-Law se internó en el baño. La de pelo alborotado sonrió.

     Diez minutos más tarde, cuando Nerumi entró al salón vio al castaño del tupé incorporarse para darle un beso en la mejilla.

-Thatch, ¿qué haces aquí tan temprano?

-Tenía ganas de hablar contigo.-Ambos se sentaron en el sofá.

-¿Quieres desayunar algo?-De pronto, Law entró en la sala con una taza de café entre sus dedos. Estrechó la mano de Thatch y escuchó.

-Podríamos hacerlo fuera si a él no le importa.-Le miró de reojo divertido.-Tengo una buena noticia, esta mañana me han llamado del hospital Moorfields Eye para donarnos una gran cantidad de material quirúrgico para nuestra querida clínica.

-Eso es fantástico. Es una noticia impresionante. Pero, ¿qué pinto yo ahí?

-Irás en representación del señor Trafalgar. Ya que tiene una larga e intensa jornada laboral hoy y es una buena idea que alguien como tú interceda en su lugar.-Nerumi observó a Law, sorprendida. No sabía exactamente qué decir. Este bebió un poco más de café antes de pronunciar palabra.

-Te conocen muy bien en el mundo de la medicina. Puede ser una buena idea.

-No me puedo negar entonces.-Suspiró.

-Bien, en ese caso será mejor que nos marchemos.-Thatch se levantó satisfecho con su trabajo.-Gracias por prestármela un poco.-El médico arrugó la nariz molesto. Pero se contendría.

-No lo estoy haciendo. Simplemente no tengo más opción.-Salió del salón.

-Perdónale, no es muy bueno con las relaciones.

-Me di cuenta anoche.-Thatch le tendió la mano con una impresionante sonrisa.- ¿Nos vamos?

 

     Unas tres manzanas al este de aquella casa, Ace se enfundaba una chaqueta antes de salir de su apartamento.

-¿Nos veremos luego?

-Para almorzar no creo. Quiero visitar un poco la ciudad.-La escuchó hablar desde la cocina. Seguía seca y distante. Ace suspiró.

-Oi No,-se asomó a la puerta. Ella se estaba preparando el desayuno antes de salir,-siento mucho lo de anoche. Debí decírtelo. No quería que te sintieras incómoda.-La joven detuvo sus quehaceres para mirarle a los ojos.

-Prométeme que no estás aquí por ella.

-Te lo prometo.-Se acercó y la agarró de la cintura con una gigantesca sonrisa.-Deja de preocuparte de una maldita vez.

     Durante unos segundos Nojiko clavó sus ojos azules en él pensativa, hasta que por fin cedió.

-De acuerdo.-Sonrió.-Nos vemos esta tarde. Diviértete.

-Por supuesto.-Ace le robó un besó escapando de la cocina, cogió sus cosas y salió de su nuevo hogar. En cuanto el frío viento de la mañana londinense le dio en el rostro sintió un pequeño escalofrío. Y al momento otro mensaje de texto.

     “Desayunaré en Garden Café. Lo encontrarás fácil con el GPS. Avísame cuando llegues y te daré el pase de bicicletas. Ponte guapo.”

-¿Ponte guapo?-Repitió Ace con una expresión interrogante.- ¿Qué diablos le pasa?-“Cada vez es más raro”, pensó.

     En cuanto encontró el lugar, intentó adivinar donde estaría su amigo tras los enormes cristales del escaparate. Sin duda era un sitio muy bonito y acogedor.

     Dentro, Thatch dio un pequeño botecito sobre su asiento cuando su móvil comenzó a vibrar. En la llamada entrante podía leer claramente el nombre de Ace.

-Nerumi perdóname un momento. Hay un amigo que me está esperando fuera para que le dé algo. Enseguida regreso.-La joven asintió con una bonita sonrisa y volvió a las tostadas.

     En cuanto el castaño salió por la puerta del local, sonrió al moreno.

-¡Portgas D. Ace! Cuánto tiempo sin vernos.-Se dieron un fuerte apretón de manos.

-Parece que han pasado años.-Ace le sonrió.

-Aquí tienes tu tarjeta.-Se la tendió.- ¿Qué tal el viaje? ¿Bien? 

-Bastante tranquilo.

-Oye, ¿os apetecería a Nojiko y a ti salir esta noche de copas? Podría avisar a Marco. Ese plan seguro que le encantaría a No.

-Se lo preguntaré.

-Estupendo, voy a entrar. Tengo compañía.-Ace sonrió divertido.

-¿Otro de tus ligues?

-No. Esta es mucho más interesante.-Su amigo se puso tras él, le agarró de los hombros y le guió hasta la mesa donde ambos se habían sentado a desayunar tranquilamente.

     Y entonces la vio. Ella.

-Tenías razón. La foto de anoche no le hace justicia. Es más guapa de lo que siempre me describiste.-Le susurró sonriente.

     Ace se mantenía allí completamente quieto e inmóvil con un fuerte vuelco en el pecho, intentando procesar lo que hacía semanas que deseaba ver y como si estuviese mirando a un fantasma llevarse su taza de té a los labios. Tragó saliva sintiendo como su corazón latía acelerado. Tres meses sin verla, sin ella, le habían parecido años.

     La vio recogerse un mechón de pelo rebelde tras la oreja removiendo con la otra mano su taza de café. No pudo evitar sonreír. Sintió una enorme calidez en el pecho. En el fondo, estaba muy aliviado. Ella estaba bien. Y seguía exactamente igual que cuando la vio partir, preciosa.

     Deseó entrar, correr y gritar su nombre. Deseo abrazarla y besarla con todas sus fuerzas. Deseó hacerla suya y no dejarla marchar nunca más.

-¿Quieres entrar?-Su amigo le miró de reojo con los brazos cruzados. Había captado la esencia de sus pensamientos.

-No lo sé.-Confesó. Estaba tan cerca y tan lejos al mismo tiempo que todo le hacía dudar.

-Puedo dejaros solos si necesitas hablar con ella.-Esa idea era tentadora y sensacional. Nada le habría entusiasmado más. Pero… incumpliría la promesa que le hizo de seguir con su vida. No podía permitirse hacerle de nuevo daño. Y quizás fuese ella la que no quisiera hablar con él. Quizás las cosas con Law habían vuelto a fluir siguiendo su curso. Él no entraría en juego para trastocar su nueva felicidad.

-Mejor no.-Ace se giró hacia el castaño y le tendió la mano, el susodicho se la estrechó.- Quizás en otro momento. No me gustaría enturbiarle el desayuno con recuerdos de hace meses.-Una sonrisa nostálgica se apoderó de sus labios.-Me marcho. Gracias Thatch.

-De nada amigo. Nos vemos más tarde.-Sin más dilación entró por la puerta del local. El pecoso vio cómo se acomodaba justo en frente de ella.

     Volvió a sonreír sin dejar de observar cada uno de sus cuidados gestos. Era una delicia para la vista. Ni siquiera la había buscado y ya había dado con ella. Nojiko tenía razón muy a su pesar. Siempre la querría más que a nadie. Era cierto que no había vuelto por ella pero aun así, esperaba volverla a ver o encontrársela en el acertijo de las calles de Londres. Aun así, estaba convencido de que Thatch se encargaría encantado de ello.

     El sonido de las campanas de una iglesia cercana le sacó de sus pensamientos. Observó su reloj. Eran las nueve y media en punto. Si no se daba prisa, llegaría tarde.

 

     Dentro del local, Thatch intentaba llevar la conversación a su terreno con la mayor eficacia del mundo.

-Va a empezar a llover de un momento a otro. Esperemos que no se moje mucho en su nueva bici.-Rió el castaño.

-Podía haber entrado. Seguro que le apetecía un café.

-Llegaba tarde a su nuevo empleo. No era el mejor momento para entretenerle.

-Tienes razón.-Le sonrió.

-Aunque tenía ganas de verte, se lo he visto en los ojos.-Thatch masticó su tostada mientras ella le miraba desconcertada.

-¿A mí? ¿Por qué?

-Lleva mucho tiempo sin saber de ti, es normal.

-¿Me conoce?

-Más de lo que te imaginas. Quién iba a decir que seríamos íntimos amigos y que me toparía contigo aquí.-Tanto misterio la empezaba a poner nerviosa. Algo escapaba a su control y no sabía que hacer o decir. Simplemente intentaba adivinar de qué se trataba observando atentamente cada uno de los gestos y expresiones de su acompañante. Pero nada daba resultado así que preguntó directamente lo que quería oír.

-¿Quién era?-Thatch sonrió triunfal. Siempre se salía con la suya.

-Ace.

     Nada más escuchar ese nombre dejó completamente lo que estaba haciendo. Sintió como el universo se paraba a su alrededor. Sus ojos miraron a Thatch atónitos y sus labios se habían entre abierto. El pulso le temblaba. Un fuerte vuelco sobrecogió su garganta e inconscientemente giró el rostro en dirección a la cristalera. Observando detenidamente la calle. Pero no había nadie allí. Se llevó una mano al vientre mordiéndose el labio con fuerza.

-Se ha ido.-La informó aquel peculiar amigo del pecoso. Los ojos de Neru se volvieron hacia él.

-¿Me ha visto?

-Por supuesto.-Sonrió comprensivo.-No podía dejar de hacerlo.

-¿Qué es lo que sabes?-Quizás estaba siendo demasiado brusca pero era necesario.

-Todo.-Nerumi sintió como su respiración se agitaba un tanto. Tenía el corazón acelerado como nunca. “Todo” era demasiada información. Tragó saliva.

-No sabía que le gustase contar ese tipo de cosas a todo el mundo.

-No es todo el mundo. Es a mí. Y lo ha hecho porque es mi amigo desde el instituto. Es lógico que lo hiciera antes o después. Necesitaba consejo. Ace es un libro abierto para esas cosas además de una indecisión constante si se trata de sentimientos encontrados.-Nerumi se mordió el labio observando a su alrededor nerviosa por si alguien les escuchaba.-Cálmate. No voy a juzgarte. Sé que lo que hiciste y lo que haces ahora tiene un fin muy claro.

-No me conoces, no puedes saberlo.-Thatch sonrió y le agarró la mano que tenía sobre la mesa con cariño.

-Me ha hablado tanto de ti,-se miraron a los ojos. Una fina lágrima descendió por la mejilla derecha de la peli castaña,-que parece que sé quién eres desde siempre.

-Por favor, déjalo.-Neru cerró los ojos llevándose la palma de su mano izquierda a la frente. Estaba empezando a marearse.-No me encuentro bien.

     Thatch cambió su semblante divertido a uno de completa preocupación. Movió la silla para estar justo a su lado.

-Neru, ¿qué pasa?-Ella le apartó la vista llorando silenciosamente como llevaba haciendo algunos días. Días en los que le faltaba él.

-Deja que me vaya.-El castaño sintió un pequeño nudito en el estómago. Había metido la pata. Desde el principio pensó que su reacción sería completamente diferente.

-Nerumi…

-Por favor.-Esta vez le miró a los ojos. Había dolor y tristeza fundidos con un poco de enfado. Thatch tragó saliva.-Discúlpame en el hospital.-Se incorporó de su asiento bajo la atenta mirada de él que chistó con la lengua.-Lo siento Thatch. Sé que quizás no ha sido queriendo pero no quiero que malinterpretes las cosas…no puedo…Y no quiero saber de él. No quiero que pienses que puedes unirnos de alguna manera porque no será así. Mi sitio está al lado de Law. No vuelvas a intentarlo, por favor…-Susurró volviendo sus pies en dirección a la puerta pero antes de que se alejara, él la agarró de la muñeca.

-Ese bebé…-El castaño la miró frunciendo el ceño intranquilo.

-Ya no importa.-Le sonrió la joven entre lágrimas antes de soltarse de su agarre y salir de allí sin mirar atrás.

     Thatch soltó una lenta bocanada de aire.

-Mierda…

Notas finales:

Hasta la semana que viene!!! Un besitoooo! ;)

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