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Destino II por ErikaD

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-¿Y bien? ¿Lo habéis solucionado?-Cuando Koala entró en su dormitorio aquella noche, quiso esconderse debajo de la almohada para no salir de allí nunca más.

-Me ha pedido matrimonio.-Neru salió de su escondite bajo la colcha y le mostró el anillo. Los ojos de su amiga se ampliaron con un brillo lleno de estusiasmo. Rápidamente se subió sobre la cama y la abrazó con todas sus fuerzas.

-¡No puedo creérmelo! ¡Enhorabuena!, ¿no estás entusiasmada?-Sonrió separandose de ella. Los ojos verdes de Nerumi le decían que obviamente no era así.- ¿Qué has contestado?-Cambió su repentina alegría por preocupación arrugando la nariz.

-Le he dicho que me lo pensaría.-Koala volvió su expresión a una de total incredulidad.

-No puedes estar hablando en serio...¡Es Ace!

-Ya lo sé, pero no confío en él.

-Lo ha dejado todo por ti.-La enfermera de ojos azules seguía sin creerse lo que su amiga estaba diciendo.

-¿Todo?-Neru la miró soltando esa pregunta cargada de sarcasmo.-Su orgullo sigue intacto.

-Si te refieres al hecho de que te acostaste con él antes de dejar a Law, él hizo lo mismo contigo hace unos días. Ese orgullo del que hablas no existe.

-Por supuesto que no me refiero a eso.-Se mordió el labio. Koala no entedía que estaba pasando.

-Sé clara. Al menos conmigo, no estoy entendiendo nada.-Nerumi soltó una lenta bocana de aire antes de empezar a hablar. Sabía que su amiga no aprobaría tampoco lo que había hecho.

-Le sugerí que una de las formas para recuperar un poco la confianza en él, sería que nuestro hijo se llamase como su padre...-Koala suspiró rendida. Mencionarle la familia a Ace no era una buena idea para nada. Menos aun si su propósito era una sana recnciliación con él.-Evidentemente, se enfadó.

-¿Pensabas que no lo haría?-La ironía de adueñó de los labios de la castaña de pelo corto.

-Pensaba que lo que sentía por mí podía más.-Neru se estrujó las manos y agachó el rostro entristecida.

-No, lo que puede más es el rencor, y por suspuesto no hacia ti. No puedes obligarle a reconciliarse con su padre, ni a ponerle una condición así. Harás que se rinda antes de haber empezado.

-¿Y qué sugieres? No creo que quiera escucharme, al menos hoy...

-Cielo,-suspiró,-son las dos de la mañana no creo que nadie a parte de mi quiera escucharte a esta hora.-Rió sacándole a su amiga una tímida sonrisa.-Te sugiero que dejes pasar un poco los días, te pienses bien las cosas y digas lo que sientes de verdad. Él también tiene que enfríar el asunto y aparcar un poco el enfado.

-Supongo que sí... Pero hay un problema, mañana volverá a Londres y en una semana a París.

-Pues entonces teneis menos tiempo del que creía para reconciliaros. Lo más importante de todo es que para entonces sepas realmente que quieres hacer.-Koala agarró a su amiga de las manos que aun estrujaba con fuerza. El  silencio se adueñó del  cuarto hasta que una persona ajena a ellas dos lo interrumpió. Alguien que llevaba en el umbral de esa puerta desde hacia un rato y que había escuchado lo suficiente como para involucrarse.

-Y yo creo que hasta que no dejéis ambos el orgullo atrás, nada cambiará.-Ambas amigas observaron al rubio que se incorporaba a la conversación.-Los dos sois los únicos que os estáis poniendo barreras e impedimentos para no seguir adelante con lo que sentís. ¿A qué vienen tantas condiciones?-Neru se mordió e labio. Koala seguía observandola con el mismo tono preocupado de antes.

-No lo sé, tengo miedo. No soportaría otro "no".

-Te ha pedido matrimonio, eso es el mayor "sí" que recibirás de Ace. Mi hermano no suele ser así de sentimental. Principalmente porque todo lo relacionado con el corazón le supera y a veces suele meter la pata con más frecuencia de la necesaria. Nunca debió volver a salir con Nojiko si seguía sintiendo algo por ti, por ejemplo.

-Sabo tiene razón, todos cometemos errores en estas cosas, pero Ace es el amor de tu vida, tienes que intentar volver a confiar en él aunque te cueste. No vas a encontrar a nadie como él. Sino, puedes perderlo y te arrepentirás.-Neru sonrió.-Además, estás esperando un hijo suyo. Eso no es cualquier cosa, es una enorme responsabilidad. Tienes que pensar también en él, necesitará a su padre.-Koala posó una mano sobre su vientre. Nerumi suspiró rendida.

-El bebé no lo es todo.

-¿Cómo qué no?-Su amiga abrió los ojos de par en par incrédula.-Si no lo querías, no debiste acostarte con él para empezar.

-Acostarme con Ace no implicaba un bebé en absoluto. Sabes que esas cosas se piensan y se buscan.-Se defendió.

-O te lo encuentras.-Sabo sonrió divertido ante el comentario de la de ojos azules. Nerumi suspiró rendida.

-Y por supuesto que lo quiero Koala, es mi hijo pero…

-Su padre es un imbécil.-El hermano mediano se pronunció terminando la frase por ella.-Eso es algo con lo que tendremos que lidiar siempre confíes en él o no.-Bromeó. Neru le dedicó una mirada de alivio. Sabo siempre la defendía a toda costa.

-Gracias.-Le dedicó una preciosa sonrisa la de rizos alborotados.

-Un placer.-Sabo le guiñó un ojo siguiendole la broma.

-Dejáos de risas los dos.-Koala se puso firme.-¿Qué harás?

-Esperaré a ver qué hace mañana. Intentaré pensar en frío lo máximo posible esta noche para poder hablar con él...

    

     A la mañana siguiente, cuando quiso buscarlo, se dio cuenta de que ya no estaba por ninguna parte, al menos de aquella casa. Y las noticias iban de mal en peor.

-¿Os vais?-Koala cerró la maleta con la mirada decaida.

-Me han llamado de la clínica, empiezo mañana el turno de tarde así que Sabo esta averiguando con Ace un vuelo barato de Londres a París.-Nerumi se sentó rendida en la cama.

-¿Él se va con vosotros a Londres?

-Eso parece...dice que nos llevará.-Se colocó una chaqueta vaquera sintiendo la tristeza de su amiga más cercana que nunca.-No has conseguido hablar con él, ¿cierto?

-No coje mis llamadas, tampoco los mensajes...-Susurró la joven de rizos alborotados.-No sé que hacer...-Alzó sus ojos hacia Koala un poco desesperada.

-¿Y si regresas a Londres? ¿O vienes con nosotros a París?-Le sonrió cruzandose de brazos resuelta.

-No.-Le dio un par de vueltas al anillo mordiéndose el labio.-No creo estar preparada para otro cambio. Al menos de momento.

-Estás prácticamente de siete meses, creo que es el mejor momento para moverte por última vez. Si bajas a Londres tal vez, él se piense las cosas de otra forma antes de volar a París de nuevo.

-No, no es el momento.-Neru se quedó fijamente observando un punto en el vacío con un nudo en la garganta. Sin querer, había ideado otro plan alternativo a ese. Y de pronto, sonrió.-Creo que debería dejarle ese espacio que necesita...he irrumpido mucho su intimidad con el tema paterno.-Koala arqueó las cejas con cierta sorpresa ante ese repentino cambio de humor.

     De pronto, a las afueras, escucharon a un coche tocar el claxón varias veces.

-Están aquí.-Le enfermera se echó al hombro su bolso y cogió su maleta de viaje. Ambas salieron de la habitación y bajaron a toda velocidad las escaleras. En el porche, Koala abrazó a Nerumi como si la vida le fuese en ello.-Dale un beso a tus padres de mi parte y dile que me perdonen por dejarles plantado el almuerzo.-La periodista rió.

-Por supuesto.

-Neru,-la voz de Sabo le hizo sonreír,-espero verte pronto.-La abrazó.-Y antes de que nazca mi sobrino.

-Eso es algo un poco más difícil pero lo intentaré.-Correspondió al abrazo.-Gracias por todo Sabo, cuídamela.

-No hace falta que lo digas.-Koala fue bajando las escaleras para meter las bolsas en el maletero. En ese instante, Neru vio como un Ace distante y ausente se bajaba del coche para ayudarla. Había sentido un fuerte vuelco en el corazón. Y por un momento, el rubio se dio cuenta de que los ojos de la castaña no le miraban a él.- ¿Quieres despedirte? Esta más sosegado hoy.-Ella se cruzó de brazos y sonrió.

-No me ha respondido a nada en toda la mañana, no creo que quiera hablar conmigo.

-¿Eso piensas?-Nerumi asintió sin dejar de mirar al mayor de los hermanos. Sabo sonrió picaresco.- ¡Oi Ace!,-el moreno alzó vista,-¡Neru quiere despedirse!-Las mejillas de la joven se incendiaron de rojo fuerte. Rápidamente apartó la vista intentando pasar desapercibida pero el rubio la agarró de la muñeca y tiró de ella hasta colocarla justo delante del pecoso, quién observó cada movimiento en completa quietud.-Adelante.

     Y tanto Koala como él, se escabulleron dentro del vehículo dejando un tenso silencio en el ambiente, chocante y tenso. Hasta que ella se decantó por decir algo antes de que él saliera despavorido. Se llevó un mechón de pelo tras la oreja graciosamente mientras alzaba sus ojos y Ace sintió un fuerte vuelco en el corazón sin querer. Tragó saliva suspirando interiormente para mantenerse firme.

-Ha sido una visita muy corta al final.-Intentó entablar una conversación que él parecía no estar dispuesto a seguir en un principio.-Necesito pensarlo un poco más.-Agachó de nuevo el rostro. Sabía que se refería al anillo.

-Haz lo que quieras.-Contestó cortante.

-Oye yo...-volvió a mirarle,-siento lo de anoche...Te he mandado algunos mensajes y...

-Los he visto y también necesito pensarlo. Un poco de espacio...

-Entiendo.

-Mi familia es un poco complicada Nerumi, ya te lo dije.

-Ya lo sé…-Agachó de nuevo el rostro un tanto.-No debí meterme.

-No importa.-Ese tono distante, cortante y sin sentido, la mataba.

     Dentro del coche, Koala espíaba sutilmente la conversación que no oía mientras Sabo, en el asiento del copiloto, preguntaba sin parar por la situación.

-¿Qué están haciendo ahora?

-¡Lo mismo que hace dos segundos! ¡Hablar!-Chilló en susurró contestando a la pregunta de su querido amante.

     Fuera, el pecoso observó el reloj.

-Tenemos que irnos Nerumi, perdona.

-Ace, espera.-Se envalentonó acercandose a él un tanto. Se mordió el labio inferior por inercia.-Quiero que nos volvamos a ver.

-Lo haremos en algun momento, estamos esperando un hijo al fin y al cabo.

-No lo digas con esa resignación,-un nudo se adueñó de la garganta de la joven,-me duele...-Se acercó tanto a él que casi le rozaba. Le miró a los ojos, más cerca que nunca de su rostro.

     Y él, que no era de piedra, se fijó por entero en sus preciosos ojos verdes que le pedían a gritos amor, en sus labios carnosos y brillantes esperando ser besados con ternura, en su cuello blanco, tibio y deseable. Sintió, por un instante, que la debilidad hacia mella en él así que, sin pensárselo se acercó aun más a ella enterrando su mano derecha entre su cuello y sus rizos. Notaba las vibraciones de su corazón acelerado bajo la piel.

-El motivo de mi enfado no es suficiente como para dejarte ir. No seas tonta, no es resignación. Te quiero, pero deja que me calme...

-Claro...-Asintió.

     Durante unos segundos el silencio impaciente envolvió el ambiente, ambos esperaban que el otro diese el primer paso para lazarse a la piscina, pero ninguno fue capaz.

-Me marcho o estos perderan el avión.-Ace soltó su agarre alejandose de ella. Nerumi se cruzó de brazos clavando sus ojos en el suelo desilusionada.

     Koala observó con fastidio el estupendo momento que había roto el mayor de los tres hermanos.

-Maldita sea...

-¿Qué ha pasado?

-Ni siquiera le ha dado un estúpido beso, ¿en qué está pensando tu hermano?

     Pero antes de que pudiese contestar, Ace abrió la puerta del coche y se sentó en el asiento del conductor encendiendo el motor.

-Ace, podemos llegar solos, ¿lo sabes verdad?-El nombrado comenzó a mover el coche sin prisa pero sin pausa.

-Lo sé.

-¿Y por qué le haces algo así?

-No sabría como explicartelo. Imagino que algún día quizás, lo entenderás...

                                                              ...................

     Desde esa desazonadora despedida había pasado prácticamente una semana. Ni siquera había vuelto a hablar con él pero sabía que ese día era el punto cúlmine de su regreso hacia su nuevo hogar.

     Así que se dio toda la prisa que pudo nada más bajar del tren. Cogió su maleta con decisión y empezó a caminar a toda velocidad hacia las líneas de autobuses más cercanas. Tenía que llegar a ese apartamento antes de que fuera demasiado tarde. Nada más encontrar su línea, esperó impaciente diez minutos observando de ida y vuelta su reloj.

-No me dará tiempo...-Susurró.

     Quizás no hubiese hablado con él pero sabía por Koala que cogería un avión a media mañana y faltaban exactamente dos horas para el despegue. Si conocía a Ace lo suficiente, sabía que aun no habría salido de casa. Solía apurar los tiempos como si de un juego arriesgado se tratase.

     Cuando llegó el autobus sonrió amplio. Se montó y respiró hondo. Solo cinco paradas y estaría a otros cinco minutos del edificio donde Ace se alojaba.

     El tiempo acompañaba. Era la primera vez en muchos días que veía el sol despuntar en el cielo. De pronto, su teléfono móvil comenzó a sonar.

"-¿Sí?

-¿Cómo vas?-La voz de Koala sonaba impaciente y emocionada.

-Creo que bastante ajustada de tiempo, espero que el tráfico no haga de las suyas hoy.-Sonrió la de bonitos ojos verdes.

-Genial. De todas formas, no te preocupes, aun no ha salido de casa. Sabo acaba de llamarlo y dice que aun está terminando de hacer la maleta.

-Fantástico.-Se mordió el labio nerviosa sacando del bolso un par de billetes de avión. Koala rió.

-Oye, deberías decirme el destino.

-Ni hablar.-Neru escuchó a su amiga refunfuñar.

-Pues espero que al menos dentro de dos meses cuando nazca mi sobrino del alma yo sepa donde estas para ir a verlo. Te prometo que como no me digas absolutamente nada, dejaré de hablarte para siempre.-La joven mamá rió.

-Por supuesto que lo haré.

     Faltaban solo dos paradas para bajarse de allí.

-¿Estás nerviosa?

-Mucho...

-Tu madre habrá dicho que estás loca.

-Sí,-rió,-pero feliz y eso le encanta así que todo estupendo.-De pronto, el autobus volvió a detenerse, había llegado a su destino.-Oye, tengo que dejarte y empezar a correr. Hablaremos.

-Mucha suerte cielo..."

     Nerumi cogió su maleta y bajó del autobús. Una vez ubicada en la vía, comenzó a andar con energía hacia un calle contigua. Torció un par de veces hacia la derecha hasta que se dio de bruces con el bloque del pecoso.

     Alzó la vista hacia su balcón. Estaba abierto de par en par. Suspiró intentando relajarse. Sentía su corazón latir a mil por hora.

     Con cuidado, cruzó la calle y se adentró en el portal saludando al portero con una bonita sonrisa.

-Disculpe, ¿puede custodiarme la maleta un rato? Bajaré enseguida.

-Por supuesto señorita,-el anciano simpático le sonrió,-¿busca a alguien en concreto?

-Sí, a Portgas D. Ace.

-El señor Portgas está a punto de abandonar el edificio, no sé si seguirá arriba, aunque aun no le he visto salir.

-Muchas gracias.-La castaña de rizos alborotados le devolvió la sonrisa y comenzó a subir a toda la velocidad que su embarazo le permitía, las escaleras.

     Nada más llegar a la puerta acertada, respiró hondo, observó los billetes de avión, se mordió el labio y suspiró cerrando los ojos. Debía calmarse si no quería meter la pata de nuevo. Echó un último vistazo a su anillo antes de llamar al timbre un par de veces.

     Esperó expectante en el rellano hasta que la puerta se abrió.

 

-¿Neru...?-Su voz le sacó un vuelco al corazón. Ace la recibía extrañado y con una chispa de preocupación en sus ojos pero ella se mordió e labio, estaba guapísimo ese día, más de lo normal con esa fantástica sudadera y sus deportivas.-¿Qué haces aquí?, ¿ha pasado algo?-El pecoso miró a un lado y a otro del pasillo, no parecía haber nada extraño.

-No. Nada de lo que te tengas que preocupar.-Ella sonrió.-He venido para decirte, antes de que te marches, que me equivocqué. Y sabía que necesitabas tu tiempo para volver a la normalidad por eso no he contactado antes contigo.-Se llevó un mechón de pelo rebelde tras la oreja graciosamente.-En realidad no sabía hasta que punto tu padre y tu no os llevabáis bien. Al principio le di mucha importancia pero he tenido tiempo para darme cuenta de que no merece la pena, me da igual como se llame nuestro hijo. Sé que no necesito que aceptes ese nombre para confiar en ti, no tiene ningún sentido o algo que ver con la confianza al fin y al cabo.-Ace la escuchaba atento. Nerumi hablaba nerviosa y atropelladamente, sin querer le sacaba una sonrisa.-Y con respecto a casarnos, también es una absurdez.-Le miró a los ojos con un extraño brillo entusiasta.-No necesito que un papel me diga o me apruebe para estar contigo. Lo importante es lo felices que nos sintamos el uno con el otro ¿no?

-Supongo que sí...-Esa mujer estaba completamente loca, se dijo el pecoso. Estaba loca por él y eso le encantaba.-Aunque imaginaba que te haría ilusión cuando te lo pedí.

-Me hace ilusión, por supuesto, pero no así de gorda.-Río divertida. Ace amplió la línea curva de sus labios enamorandose todavía más de ella.- ¿Podríamos esperar a…ya sabes? A que nazca el bebé. Aunque sé que no es lo común.-Se llevó una mano al vientre.

-Claro.

-En fin...me estoy yendo por las ramas y no tengo tiempo.-De repente, alzó los billetes de avión que aun tenía entre sus dedos. Ace los observó sin saber exactamente qué querían decir.-Esta es la prueba.-El pecoso los cogió, el destino llamó su atención gratamente.

-¿Italia?-Alzó la vista sorprendido.

-Quiero confiar en ti por encima de todas las cosas.-Ace notó a su corazón, acelerarse.-Ven conmigo, bueno, con nosotros.-Le miró fijamente llena de esperanza e ilusión.-Escapémosnos. 

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