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Destino II por ErikaD

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Esa tarde el supermercado estaba abarrotado de gente. Se notaba que la comunidad japonesa echaba más de menos su nación más de lo que parecía. Las ofertas llovían aquí y allá y a la gente de su país, superviviente de la tragedia, eso le encantaba. Era como volver a casa una vez más.

-Dios…necesito una cama…-Nerumi no pudo evitar soltar una gigantesca carcajada mientras leía las etiquetas de los sacos de arroz.

-Necesitas no acostarte a las tantas también.-Afirmó la joven mamá. Sin embargo, su amiga no estaba convencida de ello.

-¿Hicimos mucho ruido?-Koala metió el saco en el carro y ambas avanzaron por el pasillo en dirección a las conservas.

-Yo no oí nada.-La castaña de rizos alborotados tachó un par de cosas de la lista que llevaba entre los dedos al coger un par de paquetes de algas.- ¿Mucha actividad últimamente?-Se dirigió a su amiga con una sonrisa picaresca.

-No sabría decirte con seguridad.-Neru volvió a reír.

-Será mejor que vayas a la caja a hacer cola, solo nos falta coger la sandía.

-¿Podrás con ella?

-Por supuesto.-Sin más insistencia, Koala se marchó por el pasillo en dirección a las cajas.

     En la sección de frutas y verduras, la periodista analizaba cautelosamente cuál era la mejor sandía de todas. Fue en ese instante, en el que, sin esperárselo, se encontró con alguien a quién no creía que vería por allí.

-Está tiene la mejor pinta.-El muchacho cogió una enorme con bonitas vetas verdes, llamando su atención. Neru alzó la vista y de repente sintió como su corazón empezaba a palpitar con energía. ¿Cómo diablos había llegado allí tan rápido? Pensó que le costaría más dar con ella.- ¿De compras?

-Sí.-Contestó seca volviéndose sobre sus pies.

-Ei espera,-el moreno la agarró del brazo girándola hacia él,-te olvidas de tu sandía.

-Me lo he pensado mejor. Ya no la quiero, gracias.-Intentó girarse de nuevo pero Ace apretó aún más el agarre de su brazo para que no escapara.- ¿Qué pasa?-Los ojos de Nerumi se llenaron de incredulidad.

-Necesito hablar contigo.

-No creo que el supermercado sea el sitio idóneo. ¿Cómo diantres has llegado hasta aquí?-Se cruzó de brazos frunciendo el ceño pero Ace simplemente se encogió de hombros y sonrió haciéndola suspirar. Ella lo había traído inconscientemente a York, pero estaba convencida de que Sabo había hecho también su parte.-No me lo digas, puedo imaginarlo.-Agachó el rostro evitando su mirada. Si seguía clavando sus ojos en él terminaría perdiéndose como siempre.

-Sé que este no es el lugar correcto así que, ¿te gustaría dar un paseo esta noche? Podríamos salir a cenar y…

-El paseo estará bien.-Neru se acercó a él arrancándole la sandía de las manos con suavidad.

-Me pasaré a las nueve por ti.-La joven asintió y se perdió pasillo abajo hacia las cajas. Verla marchar era frustrante se dijo Ace, metiéndose las manos en los bolsillos. Pero al menos había accedido a hablar. Eso era una buena señal.

                                                              ………………

     La puerta de su habitación se abrió sin ton ni son. Su madre no estaba acostumbrada a dar toques sobre las maderas. Hacía mucho tiempo que ninguna de sus hijas vivía o dormía bajo su techo así que había perdido la costumbre de llamar.

-¿Mamá?

-Ah cielo, perdona, estás aquí.

-Claro, es mi habitación.-Elizabeth sonrió mientras la observaba empolvarse la cara.

-¿Vas a salir?

-Sí.-La rubia dobló un par de camisetas y colgó otras tres en el armario.-Voy a tomar algo con Koala y Sabo, calculo que habrán terminado su cena romántica.-Nerumi observó el reloj con detenimiento, eran las 9 menos diez. Como siempre, iba tarde.

-¿Enserio? Yo diría que te estas preparando para alguien más especial.-Su madre era atenta y perspicaz. Sabía que no habría forma de ocultarle la llegada del pecoso. Antes o después acabaría enterándose así que simplemente confesó.

-Ace está aquí.-Eli abrió los ojos de par en par atónita.

-¿Enserio?-Nerumi asintió.-Cielo eso es estupendo. Podréis solucionar las cosas y…

-No sé si estoy preparada para solucionarlas.-La interrumpió.-Ya no me fío de él.

-Pero al menos dejarás que se explique, eso es algo bueno.

-No estoy muy segura.-Suspiró resignada.

     De pronto, el sonido del timbre las sacó de la interesante conversación que estaban manteniendo. Elizabeth sonrió amplio y Nerumi sintió como el corazón se le salía por la boca de los nervios.

-Abriré.-Sin poder detenerla, vio a su madre salir de la habitación y bajar las escaleras. Suspiró rendida. Sentía una enorme presión en el pecho. Después de lo que había ocurrido con Law, todos quería que esa historia saliera bien a toda costa pero ella tenía la sensación de que sería más difícil de lo que imaginaban.

     Abajo, la sonrisa de la mujer de ondas rubias se amplió nada más abrir la puerta.

-Ace.-El moreno observó desconcertado a aquella mujer que se parecía tanto a Nerumi.-Pasa.-Le hizo sitio.

-Buenas noches.-Elizabeth cerró la puerta tras de sí.

-Neru-chan bajará en un momento.-Él asintió. Se sentía como un adolescente que sale por primera vez con una chica. Era la sensación más extraña del mundo.- ¿Qué tal está tu madre?

-Muy bien. Imagino que a estas horas en casa resguardándose del frío.-Sonrió.

-Hace mucho tiempo que no te veía pero no has cambiado ni pizca.-Era cierto. Por un instante había olvidado la gran amistad que había entre esa mujer y su familia con sus padres.

-Siento no acordarme de usted. Han pasado muchas cosas desde la última vez que coincidimos.

-Eras muy pequeño. No te preocupes.                                   -En ese instante, escucharon el sonido de un par de tacones bajos descender por las escaleras. Los dos giraron el rostro hacia el lugar del que provenía con una sonrisa.

-¿Nos vamos?-Se colocó una chaqueta vaquera bajo la atenta mirada de los integrantes del vestíbulo.

-Claro.-Ace la observó detenidamente fijándose por entero en cada detalle, desde los tacones rojos cerrados que llevaba puestos hasta la bonita camiseta negra de lunaritos blancos. Estaba preciosa.

-Nos vemos más tarde mamá.-Le dio un beso en la mejilla a la mujer que se despidió con la mano mientras salían, sin dejar de sonreír.

     Una vez fuera, empezó a notar como su corazón palpitaba más de lo normal a la vez que caminaban lentamente hacia el centro la ciudad por las bonitas y cuidadas calles de York.

-¿Sigues rechazando la cena?-Le sonrió simpático con las manos metidas en los bolsillos.

-Ace no estamos saliendo para divertirnos.-Nerumi agachó el rostro, él suspiró.

-Pues hablemos entonces.-La joven periodista observó de reojo su repentina expresión seria y firme.

     Se encaminaron, sin decirse nada, hacia un parque cercano con bonitos árboles verdes y caminos llenos de bancos. Ese era el mejor lugar del mundo para hablar con tranquilidad. No habría ninguna posible interrupción.

-¿Y bien?-Ace la observó aun con el rostro plagado de formalismo. Nerumi se sentó en uno de los bancos y suspiró.

-Sabes que no es justo que te enfades conmigo por tomarme esto con un poco de seriedad.

-No estoy enfadado contigo.

-Escucha Ace, sé que todo lo que has hecho ha sido para seguir el camino correcto, pero iré al grano,-hizo una tensa pausa antes de confesarse,-ya no confío en ti.-Esa afirmación sorprendió al pecoso. Neru le miró a los ojos con las manos entrelazadas y nerviosas.-Me marché en aquel instante porque estaba cansada y molesta.-El moreno agachó el rostro.-Me sentía absurda y completamente estúpida, no podía entender como yo era capaz de dejarlo todo atrás y tu no. Se me pasó por la cabeza la absurda idea, incluso, de que yo no era lo suficientemente buena para ti.

-Tienes razón, me equivoqué. Debí resolver las cosas de otra forma. No tenía que haberte dejado marchar.-Se sentó junto a ella en el banco pero perdió la mirada sobre el césped bajo sus pies.

-No te equivocaste. Hiciste lo mejor para solucionar la situación. Retroceder, cambiar y seguir adelante. Eso no es lo que me duele. Lo que realmente me hace daño son cada uno de tus rechazos…-Ace alzó sus ojos oscuros hacia ella.-Cada uno de ellos me mata por dentro. Me haces dudar y sentirme insegura. Es un continuo vaivén de tiras y aflojas entre el sí y el no.-La joven se mordió el labio.

-Por eso no confías en mí.-Nerumi negó. Él agachó de nuevo el rostro.-No creía, en realidad, que te estuviese rechazando, ¿sabes? Más bien pensaba que te estaba protegiendo de mis miedos y dudas.   

     Durante un par de segundos el silencio se adueñó de la conversación. Hasta que ella lo rompió.

-El día que te dispararon en el aparcamiento. El día que llegamos a Sakado. Justo antes de que perdieras el conocimiento por el dolor, me dijiste por primera vez que me querías.-Ace volvió a mirarla incrédulo. No recordaba ese instante.-No te acuerdas. Era evidente cuando no lo mencionaste más tarde pero para mí fue la confesión más cálida y real del mundo. A partir de ese momento sentí como todo empezaba a girar en torno a ti. Ya me gustabas pero comencé a sentir algo más profundo y especial. Esa noche, salí a la ciudad poniendo a todos en riesgo e incluso a mí misma porque quería saber si estaba embarazada o no por un motivo concreto, necesitaba que no fuese así. No quería a ese bebé porque te amaba y egoístamente me apartaría para siempre de tu lado.-Al oírla un fuerte vuelco se apoderó del corazón del fotógrafo.-Aunque cuando se fue me sentí horrible…-Unas finas lágrimas descendieron por sus mejillas. El periodista no podía apartar la mirada de sus ojos verdes brillantes.-Y me dolía cada vez que te echabas para atrás. Cada vez que yo quería un poco más y tu parecías necesitar un poco menos. Pensé que aquel te quiero había sido imaginación mía, pero luego llegabas, me besabas y me abrazabas volviéndome completamente loca. Sin saber que paso seguir a continuación. Sin saber qué ocurriría después, llena de una constante incertidumbre. No confío en ti porque me hayas mentido, sino porque no tengo seguridad. He vuelto a intentar dar un paso hacia delante hace unos días, una medida desesperada y un gran compromiso, lo sé, pero al menos he intentado demostrarte que nada en mí ha cambiado desde que te dejé en el barco y sin embargo, el rechazo estuvo ahí.-Ace suspiró entristecido.

-Lamento toda la incertidumbre que he traído a tu vida Neru, de verdad.-Acercó la mano derecha a su rostro aparándole las lágrimas un tanto.-Siempre he deseado que no hubiese nada que me impidiese estar contigo. No quería rechazarte, solo quitar los obstáculos primero para que las cosas fueran más sencillas entre los dos. Ahora es así. Fui a París para solucionar lo de Nojiko. Ya no hay nada entre nosotros, era imposible que pudiera seguir viviendo una mentira así sabiendo que aun podía tener alguna posibilidad contigo. Sé que pude hacerte daño en ese instante pero creí que era lo que tenía que hacer. Dejarla por otro medio habría sido una cobardía de mi parte. No puedo vivir con remordimientos.-Esta vez fue ella la que agachó el rostro un tanto. Ace sonrió comprensivo.-No soy bueno en estas cosas, no sé siquiera si estas entendiendo algo de lo que digo.

-Lo entiendo perfectamente. Después de que yo metiera la pata con Law, lo lógico era que no siguieras mis pasos.

-¿Te arrepientes?-Nerumi le miró a los ojos, por inercia se llevó una mano al vientre.

-No. Pero, ¿quién me garantiza que no volverá a pasar? ¿Quién puede decirme que no me lanzaré de nuevo y recibiré de ti una negativa más? Necesito algo más que palabras bonitas para fiarme de todo esto. Dame la seguridad que me hace falta y volveré a tirarme a la piscina, te lo prometo.

     En ese instante, Ace se incorporó del banco para agacharse justo enfrente de ella. Apoyó una de sus manos sobre la rodilla derecha de la periodista mientras que rebuscaba algo en el bolsillo de la chaqueta con la otra. Nerumi entreabrió los labios, imaginaba que iba a pasar a continuación.

     Y, efectivamente, acertó de lleno…

-Está es mi acción.-Ace sacó una pequeña cajita roja que abrió al instante dejando ver un precioso anillo de plata con un zafiro ovalado en su frente. Los ojos de la joven castaña de rizos alborotados se abrieron de par en par.-Sé que me merezco el rechazo también por tu parte, soy un completo imbécil pero, me gustaría intentarlo. Eres la mujer que llevo buscando desde que nací. Mi alma gemela, el sentido de mis pasos en este mundo y en cualquiera de los que vendrán. Vas a ser la madre de mi hijo. Y me gustaría…-por un momento calló pensando el mejor de los discursos,-Dios…soy un desastre para estás cosas…-Se rió de sí mismo agachando el rostro resignado.

     Nerumi sonrió con las mejillas sonrosadas por esa maldita cualidad que tenía para enamorarla una y otra vez.

-Dilo.-Le ayudó. Se miraron a los ojos nerviosos e impacientes.

-Cásate conmigo Neru.-Ace le agarró la mano derecha y le colocó el anillo en el dedo anular.

-Ni hablar.-Al oírla el pecoso alzó el rostro espantado.-Me quedaré con el anillo pero no pienso casarme contigo.

-¿Lo dices enserio?-La mirada de Ace se ensombreció un tanto e incluso apartó la sonrisa de su rostro.

-No lo sé.-Neru se mordió el labio un instante.-Se supone que debería de estar enfadada contigo. Sin embargo siempre encuentras la manera perfecta para que no lo este.-Suspiró.-La última vez que tuve un anillo colocado en este dedo, no fue bien. ¿Por qué ahora debe de ser distinto? Acabo de decirte que no confío en ti.-El fotógrafo se incorporó para meterse las manos en los bolsillos y observarla un poco resignado.

-Nada es distinto. No confiabas en Law y ahora no confías en mí. Eso es algo que solo tu puedes decidir. Adminto que no he hecho bien mi parte.-Se encogió de hombros. Una pequeña sonrisa asomó en sus labios.-Pero ahora que no tengo obstáculos, intentaré cambiar las cosas para que me eligas. Solo puedo decirte eso.

-¿Y serías capaz de dar el primer paso ahora? A pesar de que aun quiera pensarme tu petición.-Clavó sus ojos en él.

-Claro.-Nerumi se levantó de su asiento, agarró la mano de Ace y la colocó sobre su vientre. Notar a su pequeño bebé debajo de la piel le ponía los pelos de punta, era algo fascinante.

-Quiero que nuestro hijo se llame Roger, como tu padre.-Nada más oírla, Ace abrió sus esferas negras de par en par. ¿Qué acababa de decirle? ¿Acaso se había vuelto loca? Inconscientemente frunció el ceño molesto. Odiaba todo lo que tuviese relación con su padre. Y si su hijo llevaba para colmo su nombre, acabaría odiándolo de alguna forma.

-No.-Fue su única respuesta. Seria y firme.-Puedes pedirme lo que quieras, cualquier cosa menos esa.

-Pero Ace...Ni siquiera has querido conocerle. En el fondo es una buena persona.-El moreno apartó inmediatamente los dedos de su estómago y se retiró de ella apretando los puños de sus manos con rabia.

-Eres tu la que no le conoces. No tienes ni idea de lo que estas diciendo.-La señaló. Nerumi afirmó que nunca le había visto tan enfadado como en aquel instante.-No voy a marcar a mi hijo con ese lastre. Bastante tiene ya con llevar mi sangre y por extensión la de ese imbécil.

-No seas injusto. Él solo quería protegerte.

-¿Y tu qué quieres hacer? No sabes esa historia. Yo tuve que haberme quedado  con mi madre cuando estaba en coma. Nadie sabía si saldría de esa. Él me apartó de su lado, sufrí mucho más de lo que puedes llegar a imaginar.-Neru sintió como empezaba a llorar sin querer soltando los nervios que se aferrban en su garganta.-¿Y ahora quieres que le conceda el honor de ponerle su nombre a mi hijo? ¿Ese era tu dichoso plan desde el principio?-Casi gritó. Los viandantes que caminaban por el parque se quedaban más o menos mirando la situación por si debán interceder de alguna manera.

-Ace deja de gritar, por favor.-El nombrado le dio la espalda con un sonoro resoplido.-Sé que fue muy difícil, pero mira el lado positivo, de esa forma tuviste el privilegio de conocer a Sabo y a Luffy.-Ace se cruzó de brazos, seguía sin mirarla a los ojos. Pero tras un breve silencio, él siguio en sus trece.

-No pienso llamarlo Roger.-Neru tragó saliva pesadamente apartandose las lágrimas de sus mejillas sin mucho éxito.-Así que, si tu plan para que recuperes la confianza en mi es ese, no creo que vuelvas a tenerla nunca.-Comenzó a avanzar por el camino de regreso a casa sin decir nada más.

-Al final,-al oírla frenó sus pasos,-si sigues así, rechazando a tu familia, acabarás quedándote solo. Los dos sabemos que piensan tus hermanos sobre el tema...Aun así, te quiero y me lo pensaré...-Nerumi agachó el rostro. Le temblaba la voz.

-Haz lo que quieras.

     Ace se marchó de allí con el corazón encogido y la rabia en el pecho. Sabía que nunca abandonaría su orgullo con respecto a ese tema, ni siquiera por alguien tan importante como Neru. Y sin darse cuenta, empezó a restarle importancia a todo aquello por lo que quería luchar...

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