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Destino II por ErikaD

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Ver su rostro lleno de felicidad, nada más abrir la puerta, después de casi seis meses y medio era algo maravilloso. Nunca se había sentido tan dichosa como en aquel momento. Su abrazo cálido y fuerte le recordaba la fabulosa suerte que tenía al tenerla como amiga. Como hermana.

     Y ella casi lloró de la emoción cuando se apartó de sus brazos y se quedó fijamente mirando su gigantesca barriga. Abrió la boca de par en par para después cerrarla y morderse el labio inferior con fuerza. Se le saltaron las lágrimas mientras la volvía a abrazar.

-Tenías que habérmelo dicho. Voy a enfadarme por esto.-Bromeó.

-Ojalá hubiese podido hacerlo. Asumiré ese enfado.-Sus ojos también se llenaron de pequeñas gotas de agua salda.

     Detrás de aquella bonita estampa, Sabo sonreía orgulloso, a pesar de todo, de su hermano mayor. Aun no comprendía como podía dejar escapar a esa preciosa mujer y a ese bebe que llevaba en su interior.

-¡Neru déjala ya! ¡Yo también necesito un abrazo!-Oyó a Hanon quejarse. Enseguida, Koala soltó a su amiga del alma y abrazó a la hermana mayor.

     En ese momento, la joven periodista de rizos alocados aprovechó para acercarse al rubio y robarle un pequeño beso en la mejilla.

-Hola Sabo.

-Siento el alboroto.-Él sonrió y Neru se mordió el labio por pura inercia.-Debimos avisarte de que veníamos.-Ella negó.

-Qué va. Ha sido mucho más emocionante así.-Observó a su hermana y a Koala ponerse al día en pleno porche.- ¿Por qué no entramos? Empieza hacer frío.

-Estoy contigo. La cena está lista incluso. Mamá se quedará atónita en cuanto te vea.-Apoyó Hanon.-Pero teníais que haber avisado de…-Sin poder objetar la enfermera fue arrastrada por la otra hacia el interior del domicilio. Sabo soltó una bonita carcajada agarrando las maletas del suelo de madera.

-Oi Sabo, tengo curiosidad. ¿Cómo habéis dado conmigo?-El periodista la miró a los ojos sin apartar la sonrisa de sus labios.

-Fuimos a tu casa y Law nos dijo dónde estabas.-Esa revelación la sorprendió.

-¿Enserio?-Ambos se adentraron en la casa.

-Así es. Parece que ha pensado hacer las cosas un poco mejor…

     Durante la cena, el rubio comprobó lo divertida que era aquella familia y porqué Luffy tenía ese tipo de carácter. Su tía Elizabeth era una mujer de armas tomar sin embargo, no tenía nada que ver con la forma que tenía de comportarse el abuelo Garp.

-¿Y para cuándo la boda?-La pregunta de la hija mayor del abuelo hizo que Koala casi se atragantase con el vino que estaba bebiendo.

-¡¿Boda?!-Abrió los ojos de par en par asustada.

-Mamá, no empieces a atosigarlos. Deja que vayan a su ritmo.-Sonrió Neru sirviéndose algo de arroz.

-Me parece que llevan un buen ritmo. Solo estaba preguntando para prepararme. Hoy han llegado por sorpresa así que quién sabe si la boda no será planificada de la misma forma.

-¡Tía!-Protestó Koala. Sabo sonrió con el rostro de circunstancia.

-De acuerdo, de acuerdo, no volveré a preguntar.

-Gracias…-Suspiró la castaña de pelo corto.

-Aunque me gustaría que fuera la primavera del año que viene. ¿Qué te parece Sabo?-Koala resopló mientras las hermanas Monkey soltaban una pequeña risita.

-Pues…no estoy muy seguro...-Susurró el rubio con un hilo de voz colmado de inseguridad y con las mejillas rojas como tomates.

-Koala, es el mejor hombre con el que has estado.-Elizabeth la apuntó con el tenedor.-Sujétalo bien. Que no te pase como a mi hija menor.

-¡Mamá!-Neru frunció el ceño.

-Eli creo que no deberías excederte de esa forma.-El padre de familia pareció poner un poco de sensatez en la conversación que se estaba planteando.

-Tienes razón. Después de todo, no deja de ser una situación complicada.-Por un instante, Sabo observó como Nerumi agachaba el rostro y dejaba de comer. El silencio tensó la habitación y pensó que tenía que romperlo como fuera. No quería que la joven de ojos verdes se sintiera culpable o triste. Sentía una punzada en el corazón cada vez que la veía dejar de sonreír, así que inició una nueva conversación para animar el ambiente.

-Neru-chan, ¿de cuantos meses estás?-Su pregunta llamó la atención de los comensales. Ella le miró y no pudo evitar dedicarle una bonita sonrisa cómplice. Enseguida notó como relajaba las facciones.

-Casi de seis. De veintitrés semanas para ser exactos.

-Imagino que estará sanísimo.

-Y muy juguetón. No veas que patadas y manotazos da.-Koala se animó a la conversación.

-¿Has pensado el nombre?-Nerumi negó.-Pues ponte a ello. Ponerle un nombre a un niño es más complicado que a una niña.

-Eso es cierto.-Apoyó Elizabeth de repente.-Menos mal que solo tuve hijas.-Rió.

-Mamá buscaste nuestros nombres por internet…-Bromeó Hanon.

-Y los encontré en la segunda página que abrí.-Toda la mesa se llenó de risas.

-Yo había pensado en el nombre del abuelo. Pero claro, no sé si…será buena idea…

-¿Garp?-Sabo arqueó las cejas extrañado. No era el nombre que pensaba que Nerumi elegiría para su hijo.

-No,-negó,-el paterno.

-¿Roger?-Su madre lo pronunció con un tono de voz entre sorprendido y emocionado. El silencio se hizo en la sala. Todos se habían quedado completamente expectantes.

-¿Por qué no?-La castaña les observó dubitativa.

-A mí me encanta. Es un nombre estupendo para mi sobrino.-Afirmó Hanon y la tensión pareció apaciguarse entre los comensales.

-Pero cielo,-Elizabeth volvió a pronunciarse,-¿crees que Ace…?-Sin embargo, la pequeña llamada de atención de su marido sobre su mano interrumpió la pregunta que estaba a punto de hacer.

-Sinceramente me da igual mamá.-El tono serio de Nerumi dejó en silencio a la mesa de nuevo durante unos minutos. Hasta que Sabo volvió a romperlo dándose cuenta de que todas las conversaciones que terminasen hablando sobre su hermano no eran buena idea.

-¿Y cómo dormiremos hoy?-Se dirigió a Koala.-Teníamos que haber buscado una pensión.

-Es verdad…

-Podéis quedaros aquí esta noche y las que queráis.-Rayleigh les sonrió antes de beber un poco de cerveza.

-¿Enserio?

-Por supuesto.-Afirmó la preciosa mujer rubia.-Puedes dormir con Neru-chan y a Sabo le prepararemos una habitación.

-¿Y por qué no duermen los dos en la misma cama?-Sugirió Hanon.

-No me fio de ninguno de los dos. Separados dormirán más tranquilos y descansaran más. Evitaremos que prueben cosas nuevas en otras camas.-El tono de voz picante de la madre de la casa sacó una carcajada a las chicas mientras que al periodista se le subía la rojez a las mejillas…

     Así que aquella madrugada, tras conocer a la intensísima familia Monkey, Sabo entró en su dormitorio completamente resignado.

-Con que dormimos separados finalmente…-Suspiró divertido desocupando su equipaje y poniéndose el pijama.-Sabía que todo esto era una trampa.-Se susurró divertido.

     De repente, cuando ya había desenvuelto un poco las sábanas, llamaron a la puerta de su dormitorio. Inmediatamente, invitó a pasar a quién esperase fuera en plena noche cerrada.

-¿Puedo pasar?

-Estás en tu casa, no hace falta que me preguntes algo así.-Le sonrió a la joven mamá de ojos verdes nada más cerrar la puerta tras su espalda.

-Ve a dormir con ella, yo me quedaré aquí.-Sabo se sentó sobre la colcha.

-Prefiero mantener intacta mi integridad.-Bromeó.

-Mi madre es una exagerada, no le hagas caso. Nadie puede hacerte daño aquí aparte de Koala-chan.-Rió.

     En aquel instante, el rubio le tendió la mano. Nerumi la agarró y se subió sobre la cama sentándose justo enfrente de él. Sabo se quedó mirándola a los ojos con esa sonrisa que no dejaba indiferente a nadie. Sin querer, se le subieron los colores a las mejillas.

-¿Qué ocurre?

-¿Cómo estás?-La pregunta fue respondida por otra desvelándole a la castaña sus intenciones.

-Bien.-Intentó esbozar una pequeña sonrisa que no consiguió. En su lugar, agachó la cara y se llevó una mano al vientre.

-No intentes engañarme.-Sabo le alzó el rostro agarrándole la barbilla. Ella le miró culpable.-Mi hermano es un imbécil.-Sonrió.

-Lo es.-Le siguió la sonrisa.-Mi parte razonable me grita que no debería preguntártelo pero, ¿cómo está…?

-Intentando darle un sentido a sus excusas para dejarte marchar.

-No debí presionarle.-Se mordió el labio frustrada.

-Si no lo hubieses hecho os habríais convertido en amantes el uno del otro y poco más. Eso no podía ser así. Estás esperando un hijo suyo. No puede pretender que todos los problemas se resuelvan solos con el tiempo. Ni Nojiko, ni Law…-Le acarició la mejilla izquierda con cariño durante un par de segundos.-Yo creo que has hecho lo correcto. Sacar un poco el carácter con Ace puede hacerle reaccionar a veces.

-Creo que tiene miedo de mí.

-No,-la contradijo,-tiene miedo de sí mismo. Tiene miedo de no estar a la altura de ti.

-Eso es una absurdez.-Negó la castaña.-Para empezar no me habría acostado con él y mucho menos hubiese engañado a Law si pensase así.-Sabo rió.

-Eso lo sabemos nosotros que somos personas normales y de este mundo. Pero él es tan cabezón que no se ha dado cuenta hasta que ha sido demasiado tarde. Es la segunda vez que te pierde. Pero esta vez es culpa suya.

-¿Crees que volverá?-El rubio asintió.

-Eres la madre de su primogénito. Debe de hacerlo si es un hombre de verdad y Ace nunca se ha caracterizado por su cobardía precisamente.-La joven suspiró.

-No sé si podré arriesgarme otra vez a sentirme rechazada.

-Pónselo difícil.-Dijo divertido y Neru sonrió.

-Ve a dormir con Koala. Estará preguntándose qué ocurre…-El silencio inundo aquellas cuatro paredes mientras se miraban a los ojos con una línea curva en sus labios llena de una extraña felicidad. Y en ese instante, Sabo comenzó a sentir como su corazón latía con fuerza. Justo como el día en el que la rescató de las manos de Law en el laboratorio.

-Oi Neru, ¿puedo decirte algo comprometido? No quiero que salga de aquí. Quiero que sea un secreto entre los dos. ¿Me lo prometes?-Ella, sorprendida, asintió curiosa.

-Por supuesto.

-Sabes…creo que en otra vida estuve enamorado de ti.-Las mejillas de la joven se tiñeron de rojo. Entre abrió los labios atónita sintiendo un vuelco en su estómago.

-¿Por qué lo dices…?-Susurró con un hilo de voz.

-Tus ojos me ponen de los nervios.-Rió inquieto.-Y odio verte seria o triste.

-Eso quiere decir que quizás ahora…

-¡¿Qué?! ¡No! Ni hablar.-Volvió a soltar otra bonita carcajada.-Solo quería quitarme esa idea de la cabeza. No te inquietes. Adoro a Koala por encima de todas las cosas y me siento muy feliz cuando os veo a Ace y a ti quereros como adolescentes. Además me vas a dar un sobrino, eso es genial.-Le guiñó un ojo.-Esta confesión repentina solo era un pequeño apunte.-Se incorporó de la cama.

-De…de acuerdo…-Tartamudeó la otra.

-Si me hubiese enamorado de ti, no habría hecho las cosas igual que Ace. Serías mía desde que te conocí, no te habría hecho dudar ni un solo segundo. Habría luchado por ti contra viento y marea. Y ahora no tendrías que estar pensando en remordimientos o inseguridades, me tendrías ahí a tu lado en esa cama abrazándote como si nunca más pudiera volver a hacerlo…-El rubio cogió su neceser y fue hacia la puerta.

-Sabo…-Se giró antes de salir.-Si yo no tuviese a tu hermano…

-Y si yo no tuviese a Koala…-El silencio llenó sus miradas. Se sonrieron.

-Me parecería bien...-Afirmó la castaña. El muchacho se marchó asintiendo más tranquilo que cuando ella entró. Había necesitado soltar esa pequeña espina desde hacía muchísimo tiempo y ahora que por fin era completamente libre, podía seguir su camino sin ningún tipo de obstáculos.

     Sin embargo, en aquella misma habitación diez minutos más tarde, Neru escuchó un móvil vibrar sobre la cómoda. Curiosa, se levantó de la cama y fue hacia él desbloqueando su pantalla nada más cogerlo.

     Era el móvil de Sabo. Había recibido un mensaje de su hermano mayor. Instantáneamente se mordió el labio sentándose de nuevo sobre las sábanas, escuchó atentamente a su alrededor y cuando no sintió ruido alguno, pulsó el texto entrante y leyó.

     “Ya estoy montado en el avión. Aún no hemos despegado. ¿Habéis dado con ella?”

     Era breve y conciso. Lo suficientemente contundente como para saber qué había pasado. Nerumi sintió su corazón latir con fuerza. Se echó sobre el colchón observando el techo y dejó el móvil a un lado evitando contestar a un mensaje que no le pertenecía.

     Pero en ese instante se le vino una gigantesca duda a la cabeza, ¿en realidad quería que la encontrara? Estaba lo suficientemente molesta como para obligarle a buscarla aquí y allá como si fuera estúpido. ¿Pero era eso lo que su corazón quería? Evidentemente su razón sí. Pero…

     Agarró el móvil y releyó el mensaje. Sintió como la adrenalina le subía por la espalda cuando pulsó el botón de respuesta. Quizás era una estupidez, pero al fin y al cabo era el teléfono de Sabo. Sabía que él le contaría cualquier cosa que tuviese que ver con ella. Así que no pasaba nada por contestar por él…

     “Sí. Estamos en York en casa de sus padres. Ella está aquí. Está bien.”

     Durante unos segundos se lo pensó dos veces pero finalmente le dio al botón de enviar. Expectante, observó fijamente la pantalla esperando una respuesta del pecoso. Hasta que llegó.

     “Menos mal. Llegaré a Londres sobre las cinco de la madrugada. Intentaré dormir lo que pueda y mañana saldré para allá. No le digas nada. Quiero sorprenderla. ¿Está enfadada?”

     Nerumi volvió a contestarle.

     “Un poco. Tendrás que trabajar mucho. Hasta mañana hermano”.

     Después de enviar ese mensaje estuvo esperando durante unos minutos pero la respuesta nunca llegó. Supuso entonces que el vuelo de Ace se había puesto en marcha.

-Así que finalmente has ido a París…-Se susurró observando por última vez la pantalla.-Me lo imaginaba.

 

     Dos habitaciones más allá en el mismo pasillo, se podían oír perfectamente risas y susurros escondidos entre las paredes.

-Al final, nos terminarán pillando, deja de bromear…-Koala le rozó al rubio sus fuertes brazos mientras sonreía divertida. Sabo se acercó a su nariz, la rozó y se movió un poco sobre ella obligándola a soltar un suspiro lleno de placer. La enfermera cerró los ojos con fuerza al sentirlo dentro mientras que él amplió la línea curva de sus labios a la vez que algunos mechones de su pelo descendían por su frente y ocultaban su mirada llena de satisfacción.

-Me pondré serio entonces.-Comenzó a moverse lentamente entrando y saliendo de su feminidad. Koala se mordió el labio mientras apretaba con las yemas de sus dedos los ante brazos musculosos del periodista. Lentamente y sin frenar el movimiento, Sabo se acercó a su oído pícaro y sutil.- ¿Eres más feliz?-La vio asentir mientras enredaba sus bonitos dedos sobre los mechones de su nuca.

-Gracias por el favor. Creo que después de esto volveré a estar más tranquila…-Susurró con un hilo de voz entre gemidos.

-¿Lo dices por el sexo o por ver a Neru de nuevo?-Sabo se incorporó frenando el movimiento con esa sonrisa bromista en sus labios. Ella abrió los ojos sintiendo a su corazón latir como nunca.

-Por las dos cosas.-Le siguió el juego divertida.

-De acuerdo, ya tenemos Londres y París, ¿quieres que nos vayamos de vacaciones a Italia?-Ella rió.

-Me parece bien.-Ambos se miraron a los ojos durante un instante sin decir ni una palabra.- ¿Crees que Neru-chan y tu hermano volverán a la normalidad?

-Imagino que sí tarde o temprano. Al fin y al cabo, esperan un hijo juntos.

-Vamos a ser titos.-Sonrió Koala feliz, Sabo la siguió.

-¿No te gustaría ser también mamá?-Esa pregunta, en esa situación, enmudeció a la castaña de ojos azules. Aun podía sentir al rubio dentro de ella calentando su zona más íntima.

-¿Y a ti no te gustaría ser papá?

-Me encantaría…-El silencio volvió a la habitación roto únicamente por el sonido de sus respiraciones sofocantes.-Oi Koala, puede ser un buen momento,-el periodista se escuchaba más serio que de costumbre,-¿quieres…?

-Sí.-Contestó ella tan decidida como nunca volvería a estarlo en su vida. No sabía si después se arrepentiría pero tenía ganas de probar, de sentir...Sabo salió de ella decidido quitándose su protección para después colocarse de nuevo entre sus piernas.

-¿Estás segura?-Koala asintió mientras él se unía a su cuerpo.

     Nada más entrar la joven enfermera sintió un fuerte subidón de hormonas recorrerle el cuerpo. Incluso parecía haberse vuelto un poquito más adicta a esa droga que Sabo le proporcionaba. Sonriente, empujó al rubio hasta tumbarlo en la cama colocándose ella sobre él.

-¿Qué prefieres, rápido o lento?-Empezó a mover sus caderas sobre la intimidad del hombre que tenía atrapado bajo sus brazos.

-Sorpréndeme…

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