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Destino II por ErikaD

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Era la primera vez que se sentía lo suficientemente protegida después de los tres meses que habían pasado. Todo se había transformado en un auténtico caos cuando el gobierno hizo lo que estuvo en su mano por aclarar el desastre que había vivido Japón.

     El virus, había sido erradicado en ese tiempo. Aunque a costa de muchas vidas y sacrificios. Otras ciudades tuvieron que ser arrasadas para arrancarlo de raíz. Pero la cura, vino de la mano de ese médico al que había llegado a odiar hasta lo más profundo de su corazón, pero que consiguió “salvar” a la humanidad de un desastre peor.

     Esa mañana nada más sonar el despertador se dio cuenta de que el sol se quedaría con ellos durante todo el día. Así que volvió a echarse sobre la almohada con una gigantesca sonrisa. Una que se amplió al notar un suave y tierno beso sobre su hombro izquierdo.

-Buenos días.-Su voz grave y ronca le sacó un vuelco al corazón. Se mordió el labio con fuerza y apretó aún más la almohada entre sus brazos cuando le sintió salir de la cama. En cuanto pudo se estiró como un gato apoderándose de todo el colchón.-Tenías ganas de echarme.

-No realmente.-Apoyó su mano derecha sobre el mentón incorporándose para no perderse su perfecto cuerpo segundos antes de ser cubierto por la ropa.

-¿Vas a correr?

-Sí.-Se colocó una camiseta de mangas cortas después de abrocharse el pantalón de chándal.-Traeré el desayuno.-Le sonrió mientras se anudaba el reloj en la muñeca izquierda.

-No hace falta que te des prisa. Hasta esta noche no tengo turno hoy.

-¿Un sábado de guardia?-Arqueó sus cejas simulando incredulidad.-Qué novedad.-Ironizó.

-Sobrevivirás.

-Como el sábado pasado.-Se acercó a ella para darle un pequeño beso en los labios. No dejaban de sonreír.

-¿Ace se marcha hoy?

-Sí. A las 2 en punto coge el avión hacia Londres.

-Ese trabajo le vendrá de perlas para formarse mucho más. Al final terminará fotografiando a la reina de Inglaterra.-Rió. Sabo se sentó sobre las sábanas para abrocharse el cordón de la primera zapatilla.

-No sé si eso sería buena idea. Luffy y yo iremos a despedirnos, ¿vendrás?

-Paso.-Resopló echándose en la cama boca arriba.-No puedo con ella.-Arrugó la nariz y se cruzó de brazos mirando al techo cuál niña pequeña.

-En algún momento tendréis que llevaros bien.-Nunca dijo nada sobre lo que había visto aquella tarde sobre ella. Traicionó la confianza de Nerumi para ganarse a Ace pero, a pesar de haber advertido a su hermano, él terminó haciendo lo que le dio un poco la gana.

-No creo que eso pueda ser…así…-De pronto su tono de voz bajó unas cuartas. Sabo se giró.

-Koala, ¿estás…?

-He soñado con ese día.-Le interrumpió llenando de seriedad la conversación. Él suspiró observando como sus ojos azules se inundaban de tristeza.-Ni siquiera pude agarrarla del brazo para impedirle que saliera del laboratorio. Si la hubiese detenido en aquel momento, ahora…

-Ahora mi hermano estaría muerto.-Sabo le acarició la mejilla. Ella le miró mordiéndose el labio.-Gracias a que no la detuviste, pudo sobrevivir.-Koala esbozó una media sonrisa. Aun así seguía sin gustarle para nada la idea de no haber podido hacer algo por ellos.

-¿Cómo estará? Pienso en ella cada día… Ni siquiera puedo llamarla…Tampoco sé dónde está…-Soltó una lenta bocanada de aire.-Si me la encuentro algún día te prometo que le daré una buena bofetada por hacerme algo así.-Sabo sonrió.

-Volverás a verla. Estoy convencido.

                                                              …………………

-¿Ya has cerrado la maleta?-Nojiko sonrió al pecoso que se tomaba tranquilamente su café mientras leía el periódico de la mañana o intentaba traducir algunas partes.

-Lo tengo todo listo.

-Genial.-Se colocó su cazadora vaquera y un fino pañuelo rosado.-Recogeré mis cosas y nos veremos en el aeropuerto a las doce y media. ¿De acuerdo?

-Vale.-Le dio un sorbo más a su café. La peli morada se acercó para darle un ligero beso en la mejilla.- ¿Necesitas que vaya a por ti?

-No, gracias. Llamaré a un taxi. ¡Intenta no llegar tarde!-Le advirtió mientras salía del apartamento a toda prisa. Nada más sentirse solo suspiró terminándose el café.

     De repente, había descubierto algo que le devolvía al pasado.

     Una nueva noticia sobre el éxito de Law en la medicina actual apareció en una de las páginas del periódico. Leer ese tipo de cosas le hacía sentirse incómodo y a veces, frustrado.

     Habían pasado más de tres meses desde la última vez que la vio y todavía no podía quitársela de la cabeza ni un solo día a pesar de la estupenda compañía que había resultado ser Nojiko. Al final había terminado saliéndose con la suya después de más de una discusión. Sonrió volviendo a leer el titular de la noticia. No sabía nada de ella salvo que vivía con él en Londres. Así que quizás ahora con su nuevo trabajo, en algún instante podrían cruzarse por la calle. Aunque si seguía con su promesa, si hacia el mero intento de buscarla, tal vez ella terminara odiándole. Lo mejor sería no encontrarse con ella, no pensarla…

     Salió de la cocina empezando a apagar las luces y a recoger. Dar los últimos toques a los preparativos de su viaje. Serían cuatro meses de un trabajo impresionante en una de las mejores revistas de Reino Unido. Si tenía suerte, en cuanto volviese a París otras tantas contactarían con él para pagarle una buena suma de dinero por cualquier reportaje. Le había costado lo suyo pero al final, había terminado teniendo bastante suerte y éxito.

     Salir de Japón no había estado tan mal como esperaba a pesar de todo.

     Media hora más tarde, cogió la maleta y salió de su piso observándolo por última vez. En la percha de la entrada vio ese sombrero naranja suyo que pudo salvar del desastre. Recordó sus bonitas manos aprisionándolo con fuerza. Sonrió.

                                                              ………….......

     La lluvia de la primavera repiqueteaba sobre los cristales de la consulta.

-Ya puedes vestirte.-Su médica se quitó los guantes y sonrió. La joven se bajó de la camilla y se colocó los vaqueros.

-¿Todo bien?

-Todo estupendo. Sigue cogiendo peso y formándose correctamente. Saldrá genial señorita Monkey, tómeselo con mucha calma.-Tecleó algo en el ordenador.-La próxima revisión es dentro de dos semanas. Imagino que si se deja ver, podremos decírle ese día si es un chico o una muñeca.-Ella sonrió, Nerumi la imitó.

-De acuerdo.

-Voy a recetarle algunas vitaminas y algo de hierro.-La joven periodista asintió.-Aquí tiene su tarjeta, nos veremos pronto. Cuídese.

-Hasta dentro de dos semanas. 

     Se colocó el chubasquero y salió de la consulta con el paraguas en mano. Bajó por las escaleras y cruzó un par de pasillos de aquella clínica privada y carísima que estaba pagando. Era excesivo. Todo a su alrededor era demasiado desmesurado para ella. Aun así, se conformaría como lo llevaba haciendo desde hacía meses.

-Nerumi.-De pronto, oyó el tono grave de su voz antes de salir por las puertas del hospital.

-¿Sí?-La joven se giró topándose con su rostro. Estaba más cerca de lo que creía en un principio.

-¿Ha ido todo bien?-Sus ojos grises se clavaron en ella.

-Por supuesto.-Sonrió un tanto. Law la agarró del brazo acercándola a él. Le rozó el estómago.

-Escucha, lo he pensado y lo he decidido. Prometo cuidarle a pesar de todo.-Nerumi se mordió el labio. Desde que estaban juntos de nuevo, Law se había vuelto mucho más atento y tierno con ella. Incluso se podría decir que un poco más cariñoso, pero nada era igual.

-Tal vez no puedas. Imagino que cuando le veas la cara, te superará.-Dijo sarcástica.

-Lo intentaré de todos modos.-El moreno obvió ese detalle que les llevaría a una nueva discusión.

-Eso es muy loable de tu parte.-Se retiró un tanto de él.-La doctora me ha aconsejado que descanse. Estoy en una fase crítica. Supongo que ya lo sabrás después de lo que ocurrió.-Law volvió a acercarse agarrándola de las mejillas.

-De acuerdo, nos vemos en casa.-Le dio un suave beso en los labios.

-¿Dónde si no?-Se despegó de él y comenzó a caminar hacia la puerta.

-Oi, Neru.-Sus ojos se volvieron hacia el médico.-Intentaré estar presente en la próxima revisión.

-Vale.-Sonrió de oreja a oreja.-Pero no lo intentarás, lo sé.

     Ni siquiera le dejó un espacio a Law para que le contestase. Salió del lugar abriendo el paraguas y enfundándose aún más en su chubasquero. Miró el cielo gris y oscuro. Odiaba que no saliera casi nunca el sol. Si estuviera en Japón habrían florecido los cerezos, habría salido de picnic, disfrutarían de las buenas temperaturas a todas horas, podría volver a ser realmente feliz.

     Suspiró empezando a caminar sobre la acera hacia su gigantesca y solitaria casa. Ojalá pudiese contactar al menos con Koala. Eso le sacaría una enorme sonrisa. Sobre todo si pudiese compartir esa nueva experiencia que estaba viviendo con ella.

     Pero para su desgracia, no sabía qué era de su vida. Ni de la de ninguno de los demás. Mucho menos de Ace.

     Ace.

     Ese era el quid de la cuestión, nada sería nunca igual sin él. Por un instante, se mordió el labio mientras frenaba su paseo. Se llevó la mano libre al vientre para rozarlo unos segundos.

     Nada sería igual.

     Intentando enfocar su mente en otras cosas, alzó sus ojos hacia una  panadería que acababa de abrir sus puertas. Entró y compró algo para desayunar regresando, sin querer, a sus pensamientos.

     Ya ni siquiera trabajaba. Todas las aspiraciones que había podido tener durante su carrera se desvanecían como las gotas de lluvia sobre la acera. Suspiró abriendo la puerta de su casa. Se deshizo del chubasquero y del paraguas.

-Señorita, ¿ha llegado?-Una joven de pelo negro corto y rizado se asomó por la cocina.

-No he tardado demasiado, ¿verdad?

-¿Quiere un chocolate caliente? Hoy hace mucho frío en la calle.-Nerumi sonrió a la muchacha mientras se sentaba en un banco alto y apoyaba sus manos sobre la isla de la cocina.

-Ni siquiera parece que sea mayo.-Suspiró resignada.-He traído algunos panecillos para acompañar.

-Huelen de maravilla. ¿Cómo ha ido la revisión?

-Todo marcha sobre ruedas.-La morena le sirvió el chocolate en una taza blanca.

-¿Y de ánimos?

-Eso ya es otra historia completamente distinta.-Suspiró resignada.

     De pronto, el teléfono comenzó a sonar.

“-¿Diga?-Neru bebió un sorbo más de chocolate mientras esperaba expectante saber quién era la persona que llamaba tan temprano.-Sí, está aquí.-Inmediatamente dejó la taza sobre el platillo.-Se la paso en un instante.-Mira le tendió el teléfono.-Es para usted, de la revista Elle.

     Nerumi arqueó las cejas llena de sorpresa.

-Bueno días, Nerumi al aparato, ¿qué desea?

-Buenos días señorita Monkey, verá soy la encargada de recursos humanos de Elle y estamos buscando a una nueva redactora para la sesión de blogs y consejos de nuestra revista. He visto que ha dejado su currículum en nuestra base de datos.-Sus ojos verdes se abrieron aún más. Estaba atónita.-Queríamos hacerle una entrevista. Akagami Shanks, su anterior jefe nos ha dado muy buenas referencias de usted, ¿está interesada?-Durante un minuto Neru se quedó totalmente boquiabierta sin saber qué decir con exactitud. Mira la observó expectante.- ¿Señorita Monkey?

-¿Cómo…? ¿Qué? ¡Ah sí!-Una sonrisa de oreja a oreja se apoderó de sus labios.-Por supuesto que estoy interesada.

-Estupendo. Pásese mañana por la tarde a las cinco en punto.

-Allí estaré.”-Colgó.

-¿Es un trabajo?-Mira sonreía como nunca.

-Eso parece.

-¿Va a consultarlo con el señor?

-¿Por qué tendría que hacerlo?-Rió con cierta emoción y cosquilleo en su estómago.

                                                              ……………….

-Bien, todo listo.-El pecoso se sintió aliviado al no tener que llevar la gigantesca maleta rodando por el aeropuerto. Al fin. La cola de embarque era larga pero ellos habían conseguido ser de los primeros.

-Llamad cuando lleguéis.-Nami abrazó a su hermana con fuerza.

-Por supuesto.-La correspondió.

-¿Está lejos el aeropuerto del apartamento?

-Que va.-Ace le sonrió a Sabo tras su pregunta. La cola empezaba a moverse.- ¿Y Koala?

-Trabaja esta noche. Quería descansar. Me ha dicho que te dé un abrazo y te desea mucha suerte.

-¿Ese es solo el motivo?-El pecoso miró de reojo a la peli morada. Sabo se encogió de hombros divertido.-Algún día tendrán que llevarse bien.

-Eso mismo he sugerido yo.-Se cruzó de brazos con una bonita sonrisa.

-¡Oi Ace! Tráeme un regalo.-Luffy se despedía de él gritando como un loco, para no perder la costumbre. El pecoso resopló.

-Cuidaros.

-Pues claro.-Sabo le dio un par de palmadas en el hombro.- ¡Hasta dentro de un par de meses Nojiko!

     Una hora y media más tarde, el aeropuerto de Londres les acogió como si llevasen viviendo allí toda una vida. Desde que abandonaron Japón habían viajado como los que más. Y ese sitio parecía no resultarles para nada nuevo. Aun así, Nojiko parecía bastante más entusiasmada que él.

-¿Nervioso?-La joven de cabello morado sonrió con cierta diversión.

-¿Tendría que estarlo? Solo es una reunión. Mañana es realmente el día importante.-Ace cogió una de sus maletas que venía por la cinta rodadora.

-Lo harás bien. Estoy convencida.

-Tienes mucha confianza en mí. Eso puede decepcionarte antes de lo que crees.-Cogió la segunda maleta.

-Pues intenta no hacerlo. Tengo el listón muy alto.-Le rebatió inteligentemente. Como siempre había sido con él. Ace sonrió.

     Ambos empezaron a caminar por el aeropuerto en busca de una línea de autobús que les sacara de allí. El viaje fue lento y agradable. La lluvia caía esa tarde en la ciudad. Vaga e intermitente. Aunque lo suficientemente presente como para coger un buen paraguas.

     Le esperaba una nueva y bonita etapa en su vida.

                                                              ………………..

     Aun llovía cuando Neru se sentó sobre el tocador aquella noche para quitarse el maquillaje y deshacer su recogido. Suspiraba pensativa intentando adivinar qué estrategia debía llevar a cabo para confesarle la entrevista que tendría mañana.

-Por fin se han marchado.-Law entró por la puerta del dormitorio. Su rostro serio desprendía cansancio. Se quitó la chaqueta y se sentó sobre la cama desabrochándose los zapatos.-Pensé que nunca lo harían.

-¿Por qué les has invitado entonces?

-Donaran una gran cantidad de dinero a la clínica. Es lo menos que podía hacer.

-Desde luego.-La periodista se secó la cara con una toalla limpia.

-¿Cómo ha ido la visita a la ginecóloga?

-Bien. Está cogiendo peso y se está formando estupendamente. Me ha mandado algo de hierro. Dentro de dos semanas me dirá cuál es el sexo si nos deja y se ve bien.-Empezó a quitarse las horquillas del peinado.

-Avísame. Iré ese día contigo.

-No hace falta que lo hagas. No tienes por qué quedar bien.

-No lo hago por quedar bien. Simplemente creo que debería estar presente es…

-Mi hijo.-Se volvió interrumpiéndolo y mirándolo a los ojos, seria e impasible.-No sé por qué te interesas tanto ahora por él.

-Es justo que lo haga.

-¿Por qué? Ni siquiera es tuyo para que tengas que preocuparte de esa forma. Debiste de haberlo hecho con el que tenía tu sangre.-Se giró hacia el espejo soltándose el pelo revuelto definitivamente.

-¿Crees que no me preocupaba por él?-Law se desabotonó la camisa.

-¿Enserio me preguntas esa tontería?

-Me estoy esforzando lo suficiente como para aceptar que ese bebé no sea mío. Creo que deberías de tener un poco más de consideración con lo que digo o hago.

-¿Y tú? ¿Tuviste consideración cuando me arrancaste de los brazos de su padre?-Law le dedicó una terrible mirada de odio y sin decir absolutamente nada, se internó en el baño cerrando de un portazo la puerta. Nerumi soltó una lenta bocana de aire. Estaba nerviosísima, le temblaba el cuerpo. Discutir con él aquellos términos siempre le resultaba tenso y agobiante.

     Pero quizás, esa vez se había pasado de la raya. Así que, cuando salió del baño diez minutos después y se metió en la cama sin decir absolutamente nada, sintió que debía pedir disculpas.

-Law, siento lo que te he dicho.-Observó su espalada con cierta tristeza cerrando el libro que leía.

-Da igual. Tienes razón. Tengo que asumir que te perdí hace tiempo aunque estés aquí durmiendo conmigo.-Neru se mordió el labio y agachó el rostro. Se estrujaba sus bonitos dedos sintiéndose muy culpable.-Sé perfectamente cuál fue el momento en el que dejaste de quererme definitivamente.

-¿Cuál fue?-Se atrevió a pronunciar.

-Cuando nuestro hijo murió.

-Lo siento.-Susurró.-Al final no he sido lo que tu esperabas o querías.-El silencio se apoderó de la conversación durante unos segundos.-Pero intentaré ser un poco más amable, te lo prometo.

-Haz lo que creas mejor para ti.-El médico cerró los ojos e intentó conciliar el sueño.

                                                              ………………

     Ace se echó sobre las sábanas de su nueva cama respirando con dificultad. Por su frente caían gotas de sudor y el corazón acelerado parecía que se le iba a salir del pecho en cualquier momento. Nojiko se echó sobre su hombro intentando conciliar también sus emociones.

-Ha sido impresionante.

-Gracias por el halago.-Ace la dejó a un lado sobre la cama y se incorporó colocándose la ropa interior y una camiseta. La peli morada se tumbó boca abajo y apoyó el mentón en su mano derecha con una sonrisa triunfal.

     El silencio se apoderó del dormitorio cuando el pecoso se sentó sobre el escritorio y encendió el ordenador.

-¿Qué vas hacer?

-Tengo que terminar de rellenar unos documentos para mañana.-La miró con una pequeña sonrisa, estaba preciosa tumbada desnuda sobre su cama de aquella manera. Después volvió sus ojos a la pantalla.

-Mañana iré a la Universidad en busca de algo interesante que hacer.

-Dos meses es mucho tiempo.

-Es poco en comparación de los cuatro que estarás recluido en esta ciudad.-Nojiko cogió su móvil y empezó a revisar sus redes sociales. Ace rió pensando lo exagerada que era su compañera. Durante un buen rato, ambos se distrajeron con sus propias cosas hasta que ella rompió el silencio al ver una noticia del periódico de hoy, donde Trafalgar Law ocupaba una parte importante de la página y el titular.-Oye Ace…

-¿Mmm?-El moreno no despegó la vista del ordenador.

-¿Por qué aceptaste el trabajo aquí tan lejos de París?

-Es una buena experiencia supongo.

-¿Y sabías que Nerumi vive en esta ciudad?-Al oírla pronunciar su nombre, un vuelco se apoderó de su corazón. Alzó sus ojos grises hacia ella que le observaba con cierta molestia.

-Sí.-Confesó.

Notas finales:

Chan chan chan! He regresado!!! Hoy es jueves de actualización o de subida de un fic nuevo xD Espero que les haya gustado este primer capítulo de la continuación de "Destino"

Un besazooo!! Muaks!

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