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La diferencia por Bleinz

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Notas:

Primer capítulo del Arco 1:  Destinos

18 de junio

 

A la 4 de la mañana, Leonardo se ha levantado temprano, una costumbre que había perdido hace poco, sin hacer ruido para no despertar a nadie, se viste, se arregla un poco y baja sus maletas las cuales ya había rellenado la noche anterior en secreto con ropa, algo de comida, algunas frutas y otros utensilios necesarios, toma algunos abrigos gruesos porque afuera ha comenzado una lluvia repentina que promete fortalecerse pronto. Por último, de una vieja caja de zapatos que estaba debajo de su cama, toma varios billetes y monedas, ahorros que ha estado coleccionando durante mucho tiempo pero que, en su momento, jamás imaginó que usaría para una situación como esa.

Finalmente, frente a la puerta de su casa, duda por unos segundos si debe seguir adelante o no, entonces, quizá para hacer tiempo, vuelve a subir a su habitación, toma una hoja de su cuaderno y ahí escribe una rápida nota para su familia, una vez redactada, la dobla y echa una última mirada a su habitación antes de bajar las escaleras. Una vez en la sala, pone la nota en el centro de la mesa, esperando que sea de las primeras cosas que su familia encuentre cuando despierten y bajen. En esta nota Leonardo ha puesto lo siguiente: “Perdón por la decisión que estoy tomando, pero no se preocupen por mí, se cuidarme solo, les prometo que hare que se sientan orgullosos de mi de nuevo, no me busquen, yo mismo volveré cuando sea el momento, los quiero”

Sin hacer ruido, el chico de 18 años, abre la manija de la puerta que da al patio, saca lentamente su maleta  y su mochila que lleva consigo, y cuando ha logrado sacar todas sus pertenencias que lo acompañarán en su viaje, cierra de nuevo la puerta desde fuera sin hacer ningún tipo de ruido, todo lo tenía calculado porque ya desde hacía varios días había planeado su fuga al punto de poner aceite en las bisagras de las puertas para que estas no rechinaran, despertando a su familia y así frustrando su escape.

La siguiente y última barrera que lo separa del exterior es la puerta que da a la calle, puerta de hierro forjado que naturalmente también aceitó la noche anterior sin que nadie lo notara, trata de darse prisa porque la lluvia sube en intensidad amenazando con empapar su equipaje, poco a poco y lentamente para no hacer ruido, abre la puerta, saca sus maletas y vuelve a cerrar, finalmente está fuera de su casa.

Una vez fuera, se sube el gorro de su chamarra y corre evitando la lluvia, al cruzar la calle voltea y mira por última vez su hogar durante los últimos 18 años, la melancolía lo invade, y también la tentación muy grande de arrepentirse y entrar de nuevo a su casa, pero tomar esta decisión le ha costado mucho, lo había meditado varios días antes intentando buscar alguna otra solución, ya que siempre vio esta alternativa como la última, y la menos probable, pero, sin embargo, se hizo realidad. Pero se da cuenta de que ya ha llegado demasiado lejos y no puede retractarse, con una lagrima que se confunde con una gota de lluvia, el chico se despide de su hogar y su familia, los cuales duermen sin saber lo que está pasando.

Leonardo reanuda su marcha rápida para evitar mojarse lo menos posible, afuera las calles desiertas de la colonia poco a poco comienzan a anegarse por la lluvia, el chico sigue su trayecto, sin poner atención a esto, esquivando los charcos de agua que se van formando en los baches del imperfecto pavimento, contemplando nuevos grafitis que han aparecido en las paredes de las casas. “Otra vez pintaron ese” pensaba el chico al ver uno de los grafitis que al parecer siempre repintaban.

 Olvidándose del asunto, y luego de unos minutos Leonardo ha llegado a la estación de taxis, que ya desde esa hora comienza a funcionar, aunque naturalmente, sin mucha clientela, el chico pide rápidamente un taxi, y acto seguido, se introduce en el primero de una larga fila de autos que esperan pasajeros para llevarlos a sus destinos. Finalmente le toca su turno de abordar una unidad.

─¿A dónde joven? ─le indica el chofer del taxi, un hombre algo obeso, todavía con señas de somnolencia.

─A la central camionera ─le responde Leonardo mirando hacia la ventanilla.

El hombre enciende el automóvil y comienza su viaje por las calles anegadas de la colonia dirigiéndose hacia la central de autobuses.

Media hora más tarde, cuando la lluvia cede y el cielo comienza a iluminarse, indicando la próxima salida del sol, Leonardo ha llegado a la central de autobuses, paga lo justo al chofer del taxi y entra a la central camionera, llega a un amplio vestíbulo a donde hay muchas taquillas de diferentes líneas de autobuses, comienza a caminar mientras localiza las líneas de autobuses que se dirigen al noroeste, ya que ya tiene un destino concreto al cual ir, y cuando llega a estas líneas, lo siguiente que busca es la ciudad de destino a la que pretende ir y también revisa los precios para encontrar el más económico, ya que su carga de dinero es limitada.

Finalmente, encuentra la línea de autobuses adecuada, se forma en la fila para pasar a taquilla mientras cuenta su dinero tratando de ver si de verdad tiene lo necesario para poderse mover, al pasar a la taquilla, un poco nervioso, ya que es la primera vez en su vida que hace esto, le indica a la chica que lo atiende con algo de timidez:

─Un boleto a la ciudad de Guanajuato.

─¿Servicio normal, express o deluxe? Le indica la señorita joven y vestida, según Leonardo como azafata.

─Normal por favor, ─le indica Leonardo mientras le entrega el dinero para pagar el boleto.

La señorita lo recibe, con su teclado, escribe unas cosas en su computadora que Leonardo no puede ver y al final, de una pequeña maquina al lado del monitor, sale un ticket impreso, la señorita se lo da al chico mientras le indica.

─Su salida es a las 6 con 45 de la mañana por la puerta A.

─Gracias ─le dice Leonardo mientras recibe el ticket y se retira.

En la sala de espera, que poco a poco comienza a llenarse, el chico observa en una televisión que está en esa sala, las noticias, aunque presentan una noticia acerca del deterioro de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Rusia, lo único que ve Leonardo es la hora para así saber a qué hora debe de abordar el autobús.

De todas maneras no necesitaba estar al pendiente de la hora porque a las 6 con 40 minutos, una voz femenina que aunque trataba de sonar gentil, sonaba muy mecanizada, anunció la próxima salida del autobús con destino a Guanajuato, en la puerta A, los pasajeros que estaban en la sala de espera, comenzaron a aglutinarse mientras formaban una fila frente a la puerta, Leonardo también se formó con todo y su equipaje, los pasajeros iban pasando un filtro de seguridad, a continuación, los que tenían maletas grandes, las guardaban en el cajón inferior del autobús y acto seguido, subían al transporte ocupando los lugares que les asignaron, eran alrededor de 40 personas así que el autobús no se llenaría a su máxima capacidad.

Leonardo pasó por el filtro, dejó su maleta más grande en el cajón y subió únicamente con su mochila, ya que ésta contenía algo de comida que planeaba comerse en el trayecto por si le daba hambre, subió al autobús y verificando su lugar en el ticket, encontró su asiento al lado de la ventanilla, los demás pasajeros subieron ocupando sus lugares hasta que todos ingresaron, poco después, un hombre anciano que ni se molestó en mirar a Leonardo ocupó el asiento al lado del chico, éste sólo dirigió una mirada rápida para conocer a su acompañante y después de eso giró su vista a la ventana, las miradas de ambos nunca se cruzaron en todo el trayecto.

El autobús comenzó a moverse para salir del andén y cruzando la salida de la central camionera, comenzó a moverse por las calles del centro de la ciudad, había dejado de llover y el cielo comenzaba despejarse liberando los primeros rayos del sol del amanecer.

Sacando su celular, el chico observa algunas fotos que contiene el dispositivo, entre ellas, una foto con otros chicos, todos ostentando los mismos uniformes, y teniendo como fondo, la Universidad de Guanajuato, él sigue observando las demás fotos, todas con sus mismos compañeros y todas teniendo como fondo algún ícono arquitectónico de esa ciudad, mientras se dice a sí mismo: “Esta será la primera parada” y sonríe, mientras observa el amanecer, vuelve al celular y revisa una última fotografía, en ella aparece con su familia, su padre, su madre y su hermano menor, al mirar el rostro de su madre, en su mente le habla diciéndole que se volverán a ver, entonces apaga y guarda su celular y se dispone a dormir, Leonardo sabe que el viaje será largo, pero lo que no sabe es la magnitud de la aventura que comenzará ese día.

 

A las 3 de la tarde, Leonardo despierta de su siesta y nota que ya están de hecho, en la zona urbana de la ciudad de Guanajuato, él la reconoce enseguida porque ya había estado un año antes ahí, con sus compañeros en aquella excursión escolar, también sabe que dentro de poco el camión llegara a la central camionera de la ciudad y por lo mismo, él y los demás pasajeros se preparan para su llegada.

Cuando el autobús se estaciona, poco a poco los pasajeros descienden de la unidad y lo mismo Leonardo, también sacan sus pertenencias del cajón del autobús y el chico toma su maleta, después, se dirige al vestíbulo de la central camionera y sale hacia la calle.

“Se siente bien estar de vuelta” menciona Leonardo al recordar de nuevo su viaje del año pasado, contempla todos los edificios coloniales característicos de la ciudad de Guanajuato, la gente que camina por ellos, tanto nacionales como extranjeros, que han venido a la ciudad a turistear, lo único que no le agradaba al chico, era que en la ciudad siempre hace calor, y ese día no era la excepción.

El chico camina unas cuadras y llega a un parque pequeño, se sienta en una de las bancas y saca su dinero, lo cuenta para saber qué tanto tiene disponible, y entonces medita sobre lo que hará después.

“Supongo que lo primero sería ir y buscar un hotel, pero el dinero que tengo sólo me alcanzaría para, quizá dos noches… veamos… también necesito comer… así que… creo que tengo que buscar trabajo, después veré donde alojarme” pensamientos como estos ocupaban su mente.

Cuando ya se disponía a moverse para recorrer la ciudad en busca de trabajo, noto a lo lejos un aroma, el cual lo incitó a posponer la búsqueda de trabajo por algo más esencial: comer.

Sin recordar que aún tenía su comida en su mochila, o quizá sólo ignoró ese hecho porque se le antojó más lo que había percibido, se pone en marcha, pero esta vez, para buscar un buen lugar para alimentarse, al recordar dónde se encuentra, decide entonces moverse a un restaurante de hamburguesas que queda cerca de la ciudad, un restaurante importante para él, ya que, según sus recuerdos de su excursión, fue en este restaurante, donde comió con su grupo cuando llegaron a la ciudad. Al llegar, se llena de gusto al saber que el negocio aún existe, y aún sigue vendiendo la misma comida, él pasa al local, se sienta en una mesa y una chica de su misma edad se acerca para darle un menú, Leonardo lo toma y agradece, entonces pide la misma comida que pidió en aquella ocasión, una hamburguesa mediana, unas papas con chile y cátsup y un refresco de medio litro, la chica toma su orden y se aleja.

Mientras espera su comida, el chico contempla a través de la ventana, la calle y la ciudad, a la gente caminando, mira de nuevo hacia dentro del establecimiento, quizá no se había dado cuenta hasta ese momento, pero se sentó en la misma mesa y en el mismo asiento que el año anterior cuando fue de visita, entonces a su lado había un chico de su misma edad y estatura, pelo corto de color castaño claro, bastante amigable, Leonardo lo recordaba como la única persona a la que le hablaba realmente, quizá la única a la que podría haber llamado amigo, pero ese fantasma se esfumó dejando el asiento de al lado vacío, y sólo entonces vio que, a diferencia de aquella ocasión, esta vez, estaba solo.

En ese momento, la mesera trae el pedido de Leonardo y se aleja diciendo que disfrute su comida, el chico se lo agradece y se dispone a comer, y cada vez que da un mordisco a su hamburguesa, o se come una papa, o le da un sorbo a su refresco, es como si evocara aquellos días, y esto lo pone un poco sentimental.

Después de terminar de comer, el chico paga su comida y sale del restaurante, para entonces comienza a hacer cada vez más frio, dándose cuenta de que no podrá buscar un trabajo en tan poco tiempo, Leonardo toma la decisión de buscar un lugar donde pasar la noche, se dice a si mismo que sólo será una noche y que al día siguiente, lo más temprano posible, se dedicará a buscar empleo, ya que, el pasar una noche en un hotel, hará que su dinero disminuya.

Recorre toda la ciudad en busca de algún hotel u hostal lo suficientemente barato, se había planteado la posibilidad de quedarse en el mismo hostal donde se había quedado con su grupo en su viaje escolar, pero sabe que no es posible porque el hostal era muy caro, sin embargo, en aquella ocasión les habían hecho descuento ya que eran alrededor de 30 alumnos, pero esta vez, como en el restaurante, el chico está solo.

Cuando comienza a oscurecer, el chico encuentra un hostal barato, aunque de menor calidad, como se dice a si mismo que sólo será una noche, esto no le supone ningún problema y entra, paga por una habitación y un encargado lo lleva hasta su habitación, ubicada en el segundo piso, su pequeña habitación, consiste únicamente en una cama individual, un armario muy pequeño, una televisión análoga, una mesita de centro con dos sillas pequeñas y un baño completo. El chico entonces se deja tumbar en la cama, ha sido un día muy agotador, quizá físicamente no, pero la idea de haberse escapado de su casa, ya es algo muy difícil de sobrellevar, se preguntará si su familia ahora que ya saben que se ha ido, porque ya habrán leído la nota que les dejó, lo estará buscando, este pensamiento despierta su curiosidad, así que decide sacar su celular y prenderlo, aprovechando que en el lugar tiene conexión wifi gratis, se conecta a sus redes sociales sólo para echar un vistazo.

El chico nota que hay dos mensajes de su hermano menor preguntando dónde está, la diferencia entre ambos es que en el segundo mensaje su hermano le escribe que la madre de ambos está preocupada, este mensaje fue enviado hacia 3 horas ya, pero ahora, en este momento su hermano no estaba conectado, de esta manera, si Leonardo enviaba un mensaje sabría que no tendría una respuesta inmediata, así que le contesta con una pequeña frase: “Estoy bien, no se preocupen por mi”

Finalmente ve otro mensaje, sólo que su reacción a este mensaje es distinta, este mensaje fue enviado por una chica que se identifica como Adelaida, y dice así: “Tu madre vino a verme hoy preguntando dónde estabas y no supe qué decirles, no pensé que te fueras a ir así nada más, supongo que por eso me dijiste esas cosas ayer, no creo que lo que pasó sea motivo suficiente para que te hayas ido, por favor regresa, todos están preocupados por ti”

“No entenderías” piensa el chico mientras escribe su respuesta: “Estoy bien, y si mis padres te preguntan de nuevo, diles que por ahora no pienso volver” esta manera cortante de contestarle, piensa Leonardo, fue por el mensaje que ella le envió, al chico le molestó que en su mensaje ella pusiera “están preocupados” y no “estamos preocupados”, ¿Significaba entonces que la chica no le importaba su situación actual? ¿Sería posible que ese mensaje fue enviado a petición de los padres de Leonardo ya que sabían la relación de amistad que tenían ambos? ¿Y si no fuera por ellos, ella no se habría molestado en mandarle un mensaje, o peor aún, no se habría aun enterado de la desaparición de Leonardo? Al final como él mismo pensaría después, no valió la pena haberle dicho lo que le dijo a Adelaida el día anterior.

Para evitar que los destinatarios de sus mensajes le hablen por teléfono, decide apagar el celular, mientras piensa si algo tan simple como apagarlo, puede ser algo muy cruel, ya que sería como si estuviera cortando lazos con su familia y amigos, se siente mal al pensar en ello, pero se dice a si mismo que tomó esta decisión sabiendo que habría consecuencias y algunas serían muy difíciles de soportar, se convence a si mismo de que no es una mala persona, que sólo está tratando de hacer lo correcto, pero a su manera.

Trató de olvidarse del asunto viendo un poco de televisión, sin embargo, al poco rato se aburrió, pensó dar un recorrido nocturno por las calles de Guanajuato, pero después del mensaje de la chica, ya no se siente con muchos ánimos, así que al final mejor decide dormir, mañana será otro día, y había que buscar trabajo.

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