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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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—¡Matt!
Había sido tan repentino que Cinthya no pudo reaccionar a tiempo y el joven cayó de rodillas sobre la cubierta de metal mientras se llevaba la mano al pecho con un gran gesto de dolor.
La luz púrpura se había apagado de inmediato y la oscuridad los envolvió rápidamente. Cinthya extrajo su pad y al colocar su dedo sobre el cristal hizo que la luz del aparato iluminara el rostro del joven.
—Tengo que llamar al Doctor Evans. —dijo Cinthya mientras buscaba desesperadamente el contacto en la interfaz del aparato pero no llegó a marcar el número; Matt extendió la mano y tomó a la joven por el brazo.
—Cinthya… no, detente.
La joven se sobresaltó y casi dejó caer el Pad mientras tomaba a Matt por los hombros.
—¡Matt! ¿Qué sucede? ¿Estas bien?
Matt respiró hondo y asintió con la cabeza. —Estoy…. bien. —dijo abriendo los ojos. —Ya pasó.
El joven hizo un esfuerzo y consiguió ponerse de pie ante la atenta mirada de Cinthya, quien se mantenía alerta ante el menor signo de otra inminente caída. —Tenemos que volver Matt, tu salud..
El joven clavó la vista en los ojos de la asustada inspectora. No había dolor ni debilidad en su mirada, sólo resolucion. —Voy a seguir. —dijo simplemente mientras daba un paso apoyándose en la pared metálica.
Cinthya se había quedado sin palabras. Sin nada más que hacer se limitó a levantar la linterna y seguir detrás de Matt, mientras paso a paso caminaban por el oscuro túnel en dirección a lo que parecía ser una serie de elevadores suspendidos en una enorme columna central. El joven avanzó lenta pero resueltamente y al cabo de unos minutos de marcha pudo comenzar a caminar normalmente aunque Cinthya notaba la respiración agitada en el pecho de su amigo.
Al llegar a la encrucijada de cubiertas tomaron una de las rampas que descendía hacia el abismo de tuberías y recorrieron un centenar de metros hasta llegar a una pequeña sala desde donde partían pasillos a las diferentes cubiertas que accedian al hangar principal. Para sorpresa de Cinthya, Matt no tomó ninguno de los accesos sinó que se agachó en un punto determinado del piso y comenzó a forcejear con una de los paneles que parecía estar flojo.
—Dejame ayudarte. —dijo al observar los resoplidos del joven. Se colocó en posición junto a Matt y tomando los bordes del metal se preparó para hacer fuerza—A la una, a las dos y a las… ¡Tres!
El pesado panel salió del marco donde estaba ubicado y dejó al descubierto el acceso a un conducto de mantenimiento que se accedía por una pequeña escalerilla, Cinthya iluminó el túnel y suspiró; era tan estrecho que sólo podían avanzar en fila por el oscuro pasillo.
—¿Tenemos que ir por ahí?
Matt asintió en silencio y bajó primero por la escalera. Cinthya lo siguió unos momentos más tarde completamente resignada.
Avanzaron lentamente, en algunos sitios donde las tuberías atravesaban el estrecho pasillo debían agacharse para sortear los obstáculos. Al principio Cinthya había creído que estaban yendo en dirección al hangar pero ahora había perdido por completo el sentido de la orientación, además el pasillo no era recto, cada cierta distancia el camino cambiaba de dirección ya sea a la izquierda o a la derecha y ya había perdido la cuenta de cuántas veces habían doblado en aquellos recodos.
Matt se detuvo un momento a tomar aliento y Cinthya lo iluminó brevemente con la linterna. El rostro del muchacho estaba perlado de sudor y su respiración agitada era perfectamente audible.
—Matt…
—Estoy bien. —respondió el muchacho… —Solo…. Solo déjame descansar un segundo.
Estaban en un espacio algo más despejado del camino, una especie de nicho que al parecer había contenido algún equipo removido hace tiempo, varias tuberías surgían desde el suelo como extraños hongos rojos luego de una lluvia. Al tener un poco mas de sitio pudieron sentarse y apoyar la espalda contra el frío metal de la pared y estirar las piernas. Era evidente que Matt estaba llegando a su límite pero Cinthya se había dado por vencida en tratar de cambiar la decisión del joven de seguir adelante.
—¿Que.. qué es lo que esperas encontrar allá? —preguntó colocando la linterna entre ambos. —En el Campo….
Matt abrió los ojos y pareció concentrarse en algo, de pronto con un rápido movimiento que sobresaltó a la joven apagó la linterna y se llevó el dedo índice a los labios, luego señaló hacia arriba con la otra mano. En ese lugar el techo era un enrejado metálico y pudieron ver como una pequeña esfera flotante equipada con un reflector iluminaba el pasillo sobre ellos y avanzaba despacio en su misma dirección.
Aguardaron en silencio hasta que hubo pasado y las luces se extinguieron nuevamente.
—¿Eso era…? —preguntó Cinthya en un susurro.
—Uno de los Drones de Amanda. —respondió Matt nervioso. —Nos estan buscando.
Cinthya encendió la linterna e iluminó el pasillo. —¿Es lejos?
—No. —dijo el joven poniéndose de pie. —Ya estamos cerca.
Se pusieron en marcha nuevamente y al cabo de unos minutos y de dar un par de vueltas mas se toparon con algo diferente.
Cinthya proyectó el haz de la linterna hacia el espacio por delante y el círculo de luz alumbró una extraña caja en el medio de lo que parecía ser otro de esos nichos para equipo vacíos.
—¿Qué es eso? —preguntó nerviosa Cinthya. —Matt tengo miedo.
El joven no respondió y tomó la linterna de la mano de la joven. Luego avanzó resueltamente hacia la extraña caja y la examinó de todos los ángulos. —Huevos. —dijo con una misteriosa sonrisa.
—¿Huevos?
Matt puso la linterna en el piso y acarició la caja con ambas manos. —Es algo que trajo la Río Grande para Will y para mi…. Amanda no tiene que saber nada de esto asi que usamos una palabra clave; se supone que esto es una docena de huevos en el manifiesto de las compras escolares. —dijo mientras probaba moverla del sitio. —Fué la forma de Gray de avisarnos que el cargamento llegaria y que debíamos recogerlo en este punto.
La enorme caja estaba equipada con unas ruedas en la base, por lo que moverla no resultó nada dificil a pesar de la debilidad del joven.
—¿Que hay ahí dentro?
—Ahora lo verás. —respondió Matt. —Pero no aquí, busquemos un lugar más amplio.
Los dos jóvenes empujaron juntos la caja y facilmente recorrieron el resto del camino. Todavía debieron dar un par de vueltas más y luchar con la enorme caja en las esquinas, pero al cabo de unos diez minutos se encontraron con el fin del túnel. Estaban en una habitación despejada de unos diez metros cuadrados sin ninguna salida.
—¿Como saldremos de este lugar? —preguntó preocupada la joven.
Matt empujó la caja hacia una de las paredes y luego le alcanzó la linterna a Cinthya. —Necesito que me alumbres ahí arriba. —dijo señalando el techo de la habitación.
Cinthya observó intranquila como Matt se subía a la caja, lista para socorrerlo si volvía a desmayarse como antes, pero el joven demostró haberse recuperado lo suficiente para hacer lo que quería. A la luz de la linterna Matt se puso en puntas de pie sobre la extraña caja mientras usaba un destornillador que llevaba en uno de los bolsillos de su traje para remover unos tornillos de una de las placas metálicas del techo.
Solo le llevó unos minutos hacerlo. Los tornillos cayeron sobre el piso metálico y la placa superior quedó suelta. Matt probó levantarla pero era demasiado pesada.
—Dejame ayudarte. —dijo Cinthya mientras se subía ella también a la caja.
Matt hizo todo el sitio que pudo pero los dos estaban increíblemente juntos en precario equilibrio. La sensación de tener el cuerpo de la joven tan cerca suyo hizo que su rostro se pusiera aún más rojo que su cabello. Por suerte la oscuridad evitaba que Cinthya viera su turbación.
—Gra-gracias. —respondió el joven nervioso.
Pero el panel era demasiado pesado. Ni con la fuerza combinada de ambos pudieron levantarlo más que unos pocos milímetros. Finalmente luego de resoplar y esforzarse un rato se dieron por vencidos.
—Es… demasiado… pesado. —dijo Cinthya bajando de un salto. —Estoy agotada.
Matt se sentó sobre la caja y miró hacia arriba. —Hay otra forma. —observó mientras la agitada respiración se le normalizaba de a poco. —Supongo que tendré que ponermelo aqui abajo. —dijo suspirando.
Sin decir una palabra mas se puso de pie y estiró la mano hacia Cinthya. —Pasame la linterna Cin.
La joven le entregó el aparato y observó como el joven accionaba el pequeño dispositivo de adhesión magnética para así dejar que la linterna quedara colgando del techo e iluminase todo el recinto. Acto seguido se bajó con cuidado y buscó la forma de abrir la caja.
—Ayudame Cin. —pidió señalando el otro extremo de la misma.
La joven se puso en el lado opuesto y juntos acostaron la caja con las cerraduras hacia arriba. Al activar la apertura unas patas metálicas se extendieron a cada lado del contenedor y elevaron el mismo como si de una mesa plegable se tratase. La tapa se abrió a continuación revelando el contenido a la asombrada Cinthya.
—Esto es… ¿Una armadura?
Matt asintió. —Algo parecido, se llama EX-GEAR.
El joven se inclinó sobre la caja abierta y señaló las diferentes piezas. —Es un sistema de apoyo al piloto. —dijo. —Sirve tanto como traje de vuelo como asiento eyector o chaleco salvavidas.
—Y tu… ¿Vas a usarlo? —preguntó confundida la joven.
—Will iba a ser el piloto. —dijo suspirando. —Se supone que deberíamos entrenar los dos en el manejo de este traje pero… ya no hay tiempo. —Mientras hablaba miraba hacia la pared que tenia delante, como si pudiera ver a traves de ella. —No hay tiempo. —repitió mientras movía la cabeza.
Habia casi una docena de piezas diferentes. Cinthya ayudó a Matt a sacar todas las partes mas pequeñas y dejaron lo que parecía ser una mochila pesada que se encontraba fuertemente incrustada en el fondo de la misma. —Esta parte se coloca al final. —explicó el joven mientras extraía su Pad y encendia la pantalla. —Tengo que revisar las instrucciones.
En la pantalla de su aparato apareció una serie de imágenes donde se explicaba paso a paso cómo se debían encastrar cada una de las partes de la armadura.
—¿Donde consiguieron esto? —preguntó Cinthya mirando con curiosidad las partes pintadas de blanco.
Matt deslizó el dedo por las imágenes y memorizó los diferentes pasos. —Tass nos ayudó. —dijo. —En realidad fué cosa de Gray, le debía un par de favores a Tass y fue quien aportó los contactos necesarios para conseguir uno de estos. Will me dijo que el control sobre los EX-GEARs es un tema delicado y la NUNS es muy celosa de quienes usan estas cosas.
Cinthya suspiró. —Si Amanda se llega a enterar que tu y Will juegan con material de la NUNS… y encima de contrabando….
El joven se encogió de hombros. —Cuando lo sepa ya será tarde. —dijo. —Mi intención no es desafiar a la Capitán Kyle, yo solo quiero llegar al Campo… solo una vez.

En silencio comenzó a ensamblar las diferentes partes mientras Cinthya sostenía el Pad frente a sus ojos. Primero desplegaron una especie de soporte desde la tapa de la caja que sirvió como armazón para colocar las diferentes piezas de la armadura. Sobre esta especie de maniquí colocaron primero las partes que iban sobre las piernas, luego las tobilleras y a continuación las protecciones del torso y espalda que conectaban piernas y brazos al soporte principal de la mochila. Les llevó casi cuarenta minutos armar la armadura y al terminar se sentaron en el piso de metal para admirar su obra en silencio.
—Voy a probarlo. —dijo Matt poniéndose de pie al cabo de unos minutos.
El joven se colocó de espaldas a la armadura y se subió a las plataformas que formaban los pies del traje. A continuación puso las manos sobre los controles que se encontraban en cada uno de los brazos y al apretar con fuerza los dispositivos de agarre las piezas de la armadura se cerraron en torno a sus brazos y piernas. Matt quedó firmemente sujeto al traje ante la mirada inquieta de Cinthya.
—Me olvidé el casco. —dijo de pronto mirando hacia la caja. La joven lo tomó y se puso frente al traje para colocarlo. —Estas mas alto. —dijo con una sonrisa mientras se ponía en puntas de pie. La armadura había aumentado la estatura del joven de forma que ahora le sacaba mas de una cabeza a la joven inspectora.
Cinthya se apoyó en el pecho del joven y estirándose lo más que pudo colocó el casco en la cabeza de Matt, quien había vuelto a sonrojarse ante la proximidad de la joven.
—Gracias… —dijo el muchacho desviando la mirada. —Ahora…
—La mochila. —respondió Cinthya echando una mirada al Pad. —Supongo que tengo que empujarte con todo y soporte. —suspiro resignada.
Por suerte las ruedas del maniquí facilitaron el trabajo, en cuanto el traje retrocedió hasta la caja que habia detras la mochila se desplegó automáticamente como si de un fuelle se tratase y se alineó automáticamente con la espalda de Matt. Hubo un “Track” repentino y la armadura se activó encendiendo una serie de líneas verdes a lo largo de los hombros y piernas.
—Ya puedo moverme. —dijo Matt inseguro. —creo.
Dió un impulso hacia delante y la armadura se liberó del arnés con un chasquido. El joven avanzó un paso con cuidado y luego otro. Cinthya vió que el chico sonreía.
—Funciona. —dijo.
A continuación levantó el brazo derecho y luego el izquierdo. Seguidamente abrió y cerró las manos mientras contemplaba el movimiento de los dedos de metal de sus nuevas extremidades.
—Es casi como si fueran mis propias manos. —dijo.
Mientras el joven probaba los movimientos de su traje, Cinthya miró el interior de la caja a ver si no se habian olvidado otra cosa. —¿Qué es esto? —preguntó señalando una cajita que había pasado desapercibida. Matt se acercó a ella y miró donde señalaba. —Huevos. —dijo.
—¿Huevos? —La joven tomó la cajita confundida y la abrió. En efecto dentro había media docena de huevos blancos alineados en fila uno al lado del otro.
—Te lo dije. —respondió divertido el muchacho. —Lo que trajo Gray fueron huevos, el resto….
—¿Solo un packaging? —respondió Cinthya con una carcajada. Ambos jóvenes se rieron y sus risas resonaron en los oscuros pasillos.
Matt extendió uno de los dedos señalando el pequeño huevo. —Es parte de un entrenamiento que vimos en un video de la Red. —dijo. —Como estos trajes aumentan la fuerza del usuario, hay que tener mucho control sobre la presión que se ejerce al manipular objetos o uno corre el riesgo de aplastarlos.
Matt extendió dos dedos de la mano articulada y con delicadeza tomó uno de los huevos. Ante la mirada fascinada de Cinthya lo levantó y lo giró como examinándolo con curiosidad.
—Esto… es muy fácil. —se dijo intrigado.
Cinthya sonrió. —Es que eres pianista Matt. Tus dedos son muy delicados y sensibles, cualquier otro hubiese explotado ese huevo con solo tocarlo.
El muchacho miró a Cinthya y asintió con la cabeza. —Supongo…. Que debe ser eso. —dijo moviendo la mano y el pequeño huevo frente a su rostro.
Volvió a depositar el huevo en el contenedor junto a los demás y Cinthya guardó el paquete en su mochila.
—¿Te los vas a llevar? —preguntó el joven.
—No me gusta desperdiciar comida. —respondió Cinthya encogiéndose de hombros. —Mas tarde puedo prepararte una tortilla si quieres.
Matt se rió y dió unos pasos hacia el centro de la habitación. —Mira esto. —dijo.
Hizo un giro en el sitio y comenzó a patinar alrededor de Cinthya. La joven puso cara de sorpresa mientras veía al joven moverse con tanta soltura a su alrededor. —¿Enserio es la primera vez que usas uno de estos? —preguntó desconfiada. Matt volvió a reírse. —Es todo asistido por computadora. —reconoció. —Yo solo elijo por donde moverme y el traje interpreta mis movimientos.
El muchacho se detuvo junto a Cinthya haciendo una exagerada reverencia y ambos se rieron nuevamente.
—Oye Cin…. ¿Puedo preguntarte algo?
—Si, claro Matt —respondió la joven.
—Tu… ¿Tienes novio?
La pregunta descolocó por completo a la Inspectora Ross. La joven abrió la boca sorprendida mientras miraba el rostro sonrojado del joven. —Yo… no, claro que no. —dijo casi sin aliento. —No desde….. hace un tiempo. —dijo mientras desviaba la vista de Matt.
El joven notó el dolor en la respuesta y se arrepintió de inmediato. —Lo…. Lo siento Cin, no fué mi intención….
La joven sacudió la cabeza. —No te preocupes Matt… no es nada. —dijo mientras se sentaba sobre la caja del traje. —Es solo que… es algo que aún no superé por completo. —reconoció con la voz cargada de tristeza.
Matt se sentia fatal por haber preguntado semejante cosa a su amiga pero… habia sido algo tan espontaneo, tan repentino..
—Es mi culpa. —dijo Cinthya mirando al compungido joven. —Nunca he sido buena para relacionarme con la gente y… bueno, en materia sentimental soy igual de desastrosa. —reconoció desviando la mirada hacia una de las paredes donde la sombra de la silueta de la armadura se proyectaba desde el centro de la habitación.
—Yo soy igual. —respondió Matt intentando rascarse la cabeza, mas la armadura hizo un gesto completamente exagerado que sacó una sonrisa a la Inspectora.
—No te creo… de seguro vuelves locas a todas tus compañeras de curso. —dijo señalando la cabeza del joven. —En La Tierra las chicas se vuelven locas por los pelirrojos.
Matt abrió los ojos con un gesto de sorpresa. —¿Enserio?
La joven no respondió pero miró a Matt a los ojos. —¿Y tu? —fué el turno de preguntar de Cinthya. —¿Tienes novia?
El joven sacudió la cabeza. —No. —dijo sonrojándose aun mas.
—Pero seguro que alguna chica de la escuela te gusta. —La inspectora se llevó la mano a la barbilla en actitud pensativa. —Mina y Akemi son chicas muy hermosas. —reconoció asintiendo con la cabeza. —Y luego está la Profesora Silvia… de seguro a ti y a Manuel los vuelve locos con esa ropa tan provocativa que lleva ¿A que si?
Matt puso cara de asombro y sacudió la cabeza. —¿La profesora Silvia? Yo no…. Bueno no, es atractiva si pero no es… mi tipo.
Cinthya estaba sorprendida —¡Pero si parece una modelo! —exclamó haciendo un gesto exagerado con sus manos sobre su busto. —Tiene unas curvas que seguro vuelven loco a mas de un hombre…
Matt se puso aún más colorado y pareció encogerse dentro del traje.
—Al menos Manuel de seguro está loco por ella. —dijo pensativa. —Juzgando por las imágenes de esas almohadas eróticas que tiene dentro de su Pad, a el esa clase de mujeres con pechos enormes de seguro lo vuelven loco.
Matt carraspeó y dijo algo ininteligible.
—¿Como? —preguntó Cinthya.
—A Manuel…. Bueno no estoy del todo seguro pero… creo que Silvia tampoco es de su tipo.
Cinthya estaba sorprendida. —¿Seguro? La profesora Silvia es una verdadera belleza, cualquier hombre se volvería loco por una mujer asi..
—Es que… Silvia Sensei es un hombre. —reconoció Matt apartando la mirada.

El silencio en la habitación fue tan profundo que cuando la voz de Rebecca sonó en los altoparlantes de toda la nave anunciando la emergencia, ambos jóvenes casi se caen de espaldas del susto.
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