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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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La masiva instalación eclipsaba la luz de la pequeña estrella. Definitivamente estaban llegando al centro de todo el complejo, desde donde partían la mayor cantidad de tubos, puentes y tensores que conectaban las demás instalaciones a esa especie de red gigantesca de manufactura de maquinaria de guerra Zentradi.
Era un planetoide… al menos las partes que estaban libres de construcciones lo seguían siendo. La mayoría de la superficie rocosa había sido minada y convertida en partes funcionales de sea lo que sea que se fabricaba ahí dentro.
Exedore voló el transporte hacia la primera entrada libre que encontró, dejando atrás a la escolta de guerreros que al parecer tenían vedado el acercamiento a dicha instalación.
El muelle de atraque estaba desierto y a oscuras. Había grandes ventanales vidriados en un sector del techo pero al estar a la sombra de la enorme instalación casi no se veía nada del exterior, solo algunos contornos grises denotaban la presencia de cañerías o soportes que cruzaban aquí y allá el espacio entre las rocas.
Nadie los estaba esperando cuando la nave aterrizó sobre la superficie de metal gris ni cuando la compuerta lateral se abrió de par en par.
Maya descendió primero seguida por Virya y Exedore quienes caminaban tan solo unos pasos detrás de la flamante Almirante recién ascendida.
Una serie de luces se encendieron en el hangar de forma que una senda quedó resaltada sobre el oscuro recinto, el grupo caminó en la dirección señalada hasta llegar a una compuerta ubicada al fondo del mismo.
La puerta se abrió en cuanto Maya estuvo a unos cuantos pasos de distancia revelando un largo corredor ascendente.
—¿Quien se supone que debe recibirnos? —preguntó Virya mientras atravesaba la puerta.
—El Comandante Supremo Breka-Nel es quien dirige las operaciones de esta Matriz. —respondió el Archivista sin apartar la mirada del frente. —Estamos bajo sus órdenes en el momento en el que entramos a la influencia gravitacional de esta estrella.
Maya y Virya asintieron en silencio.
Al cabo de unos minutos de caminar el corredor desembocó en una estancia amplia y algo mejor iluminada. En el medio de la misma había un círculo en el piso de una especie de material oscuro y opaco. El grupo caminó hasta el mismo centro y de inmediato comenzaron a ser elevados hacia los niveles superiores.
A medida que la plataforma circular atravesaba las diferentes cubiertas que se abrían casi sobre sus cabezas aumentaba la sensación de gravedad. Al parecer estaban acercándose al mismo centro de aquel planeta modificado.
La última compuerta se abrió y la plataforma se detuvo en una especie de caverna de grandes dimensiones. Tan alto era el techo que se perdía entre las sombras allá arriba. Frente a ellos un enorme racimo de cables y tuberías surgía de todas direcciones posibles para converger en un único tronco retorcido de conecciones tentaculares.
En la base de aquel enorme conjunto de cables estaba un Zentran.
Maya y Virya esperaban encontrar a uno de los Enormes Comandantes Supremos, así como habían visto al gigantesco Dortrad-Jen erguirse sobre aquel masivo cuerpo de centenares de metros de altura.
Breka-Nel era un poco más alto que Kreegan, al menos eso era lo que parecía a simple vista ya que el Comandante Supremo yacía sentado en una especie de asiento hecho de un material lleno de poros y protuberancias al parecer del mismo material que conformaba las paredes. Al igual que Kreegan su cabeza estaba cubierta por varias prótesis de metal llenas de sensores y mejoras, pero si Kreegan solo tenía un par de parches de metal alrededor del cráneo, Breka-Nel estaba literalmente conectado al enorme manojo de cables que se introducían por toda la cabeza del poderoso Zentran.
En cuanto el grupo abandonó la plataforma circular un estremecimiento y un rugido audible para todos recorrió el enorme pilar central. De inmediato los cables y tentáculos se contrajeron y se desprendieron de las conecciones craneales de Breka-Nel, quien de pronto abrió los ojos.
—Los esperaba. —dijo mientras se ponía de pie.
El poderoso Comandante se acercó al grupo mientras varias luces iluminaban el centro de la cámara. Cuando estuve frente a Maya se detuvo y miró inquisitivamente a la joven Almirante.
—Quítese el traje.
Maya obedeció de inmediato, primero quitándose el casco y luego activando los controles que aflojaron el traje haciendo que cayera de una sola vez a sus pies. Tal y como había hecho Exedore antes, una serie de tentáculos surgió de entre las vestiduras del Zentran y procedieron a examinar cuidadosamente el cuerpo desnudo de Maya.
La revisión fué aún más exhaustiva que en la Fortaleza de Dortrad-Jen, solo cuando todos los rincones del cuerpo de la Meltran hubieran sido palpados y evaluados el Comandante Supremo dió por concluida la revisión. —Bien. —dijo retrayendo los apéndices nuevamente. —El proceso comenzará en doce horas. La matriz ha sido inicializada y comenzará a crecer en cuanto la información genética sea alimentada. Luego se cargaran los datos de memoria y el sistema se encargará del proceso de maduración por sí solo.
Mientras Breka-Nel hablaba la caverna había comenzado a sufrir una transformación notoria. La oscuridad que los rodeaba había desaparecido, reemplazada por un tenue resplandor verde que emanaba de las paredes. irya reconoció esa especie de material biológico similar al que formaba las estructuras de la fortaleza de Dortrad-Jen.
Una vez que hubo observado los alrededores volvió la vista al frente y vió con alarma que el Comandante Supremo la estaba mirando.
—Virya 712. —la voz del Zentran tenía un tono metálico al pronunciar su nombre. —La Meltrán de los genes trastocados.
Virya saltó hacia atrás con un acto reflejo, casi había creído percibir el fugaz ataque del Comandante solo que… no había pasado absolutamente nada.
Maya había comenzado a vestirse en cuanto Breka-Nel hubo apartado la vista de ella y quedó sorprendida ante la reacción de su compañera. Exedore ahogó una exclamación.
El Comandante permaneció en el mismo sitio sin siquiera cambiar la expresión del rostro.
—Lo… ¿Lo sabia…? —preguntó la Meltran aún con la guardia alta.
—Por supuesto. —respondió Breka-Nel sin apartar la vista de la guerrera. —Dortrad-Jen envió la información antes de entrar en batalla.
Virya apretó los puños. ¿Acaso se había hecho ilusiones de poder mantener a salvo su secreto por mucho tiempo? Había llegado tan lejos, sobrevivido a tantos peligros y todo para…
—¿Va a matar a Virya? —preguntó Maya mientras sostenía el casco con ambas manos. —El Comandante la miró con indiferencia ante la preocupada expresión de Exedore quien parecía estar temblando entre las dos Meltrans. —¿Por sus genes?
Breka-Nel emitió algo asi como un gruñido mientras miraba en la dirección de Virya. —¿Que le hace suponer eso?
Ahora fue el turno de Exedore de abrir los ojos grandes como platos. —Su excelencia… pero sus genes…
—Sus genes son un error, un accidente, una consecuencia de las leyes que regulan nuestra existencia. —Una mueca se dibujó fugazmente en el rostro siempre inexpresivo del Comandante. —Ah… claro, ademas ni usted ni Dortrad-Jen lo saben ¿Y por qué habrían de saberlo? Sus órdenes son destruir a nuestros enemigos, no preocuparse por el Acervo Genético Zentradi.
Maya pareció volver a respirar normalmente. —Entonces sus genes…. ¿No son peligrosos?
—Solo para ella misma. —sentenció Breka-Nel.
Al escuchar las palabras del Zentran Virya por fin relajó sus músculos. ¿Realmente había escuchado bien?
Exedore hizo una reverencia y el Comandante volvió la cabeza en dirección a Maya. —A partir de este momento tanto usted como el Archivista Exedore tienen prohibida la salida de esta instalación, cuando llegue el momento de iniciar el proceso serán llevados a una instalación de cuarentena antes de activar las cámaras.
Virya dió un paso al frente. —¿Qué sucederá conmigo? —preguntó.
—Haz lo que quieras. Puedes unirte a nuestras tropas de elite encargadas de la defensa de este lugar o puedes esperar a que la nueva flota esté lista.
—¿Nueva flota? —preguntó Maya asombrada.
—La nueva flota que crearemos a partir de sus datos y perfiles genéticos, Maya Lagrexia 732 —dijo Breka-Nel volviéndose hacia Exedore. —Debo volver a conectarme a la estación para comenzar las tareas de inicialización de las factorías, no tengo tiempo para contestar preguntas de simples soldados, si lo desea puede acceder a mi archivo y dispensar todo el conocimiento que desee.
Acto seguido los apéndices volvieron a extenderse mientras el Archivista hacía lo propio con los suyos. La conexión se estableció y tanto Maya como Virya pudieron ver como no solo la cabeza de Exedore temblaba violentamente al recibir los datos, una especie de fugaz brillo pareció encenderse por una milésima de segundo dentro del abultado cráneo.
Los ojos del Archivista parecieron inyectarse de sangre y todo su cuerpo sufrió una convulsión. Luego el silencio volvió a reinar en la estancia.
—¿Archivista…? —comenzó a preguntar Maya pero Virya la detuvo con un gesto de la mano. —Dale un momento, Maya. —dijo moviendo la cabeza.
Breka-Nel volvió a hacer la misma mueca que antes ¿Acaso era el equivalente a una sonrisa? Luego simplemente se alejó en dirección a esa especie de puesto de Comando donde su cabeza volvió a conectarse a la maraña de cables y tubos mientras el Zentran permanecía sentado y con los ojos abiertos.
Exedore se sacudió y pareció salir del trance.
—Vamos. —dijo Virya poniendo la mano sobre la espalda del Archivista. Era la primera vez que la guerrera tocaba de una forma no violenta al Zentran, lo que hizo que Exedore se sobresaltara nuevamente. No obstante se dejó guiar en silencio hasta la plataforma circular.
—¿Dónde vamos? —preguntó Maya
—A nuestras armaduras… es… es el único lugar conocido que nos queda. —dijo Virya con un extraño tono en la voz.
Maya asintió y ambas iniciaron la marcha seguidas por Exedore.
La plataforma comenzó a descender en cuanto los tres estuvieron quietos en el centro. Tal y como habían hecho al llegar fueron desandando el camino hasta llegar a la habitación desde donde partía el pasillo que conducía al muelle de atraque.
—Usted sabía lo de la nueva flota ¿Verdad? —preguntó Virya en cuanto la plataforma hubo tocado el suelo.
—Si. —respondió Exedore. La respuesta tan directa desconcertó a la guerrera. ¿Que más había cambiado en la cabeza de Exedore? De alguna forma sentía que lo averiguaria pronto, demasiado pronto para su gusto.
Entraron al corredor descendente y avanzaron en silencio hasta la entrada del muelle. No se sorprendieron en absoluto al ver que ya no existía la compuerta de salida. Había sido recubierta por ese material poroso que parecía crecer por todos lados y a la vez formara parte de la arquitectura del lugar.
—Al fin y al cabo somos prisioneros. —dijo Maya acercándose a su Rau. La poderosa armadura reflejaba las luces del techo del hangar y distorsionaba el reflejo de la joven guerrera.
Virya se sentó junto a ella mientras Exedore permanecía parado a unos pocos pasos con su abultada cabeza todavía convulsionando de vez en cuando. No tenían nada que comer (En realidad los guerreros Zentradi no necesitaban alimentarse demasiado seguido) pero compartieron algo de agua de la cantimplora de Maya mientras observaban en silencio como la actividad había empezado a aumentar en los alrededores del lugar donde se encontraban. A través de los ventanales del techo algunas luces comenzaron a aparecer en las instalaciones vecinas, como si las fábricas despertaran de su letargo y comenzaran lentamente a trabajar para sus amos.
—Una nueva flota. —exclamó Maya mirando por los cristales hacia la oscuridad que los rodeaba. —¿Es posible?
Virya se había quitado el casco y dejó la cantimplora a un lado asintiendo. —Todas las armaduras que usamos en combate se construyen en lugares como estos. La que conocí yo era mucho más pequeña claro, pero esta clase de fábricas pueden construir absolutamente todo.
—¿Incluso una Superfortaleza? —preguntó la joven Meltran.
Virya se encogió de hombros. —Supongo. —dijo mientras señalaba al Archivista. —Ahora, más que nunca, es Exedore el que tendría que tener todas las respuestas a nuestras preguntas.
El Zentran no dió muestras de haber escuchado su nombre y continuó impasible con esa especie de trance en la que se había sumido al entrar al hangar. Virya suspiró. —Será algo extraño verte a los mandos de una Superfortaleza, Maya.
La joven hizo un gesto de asombro —¿Yo? ¿Yo al mando de….?
—Serás como Dortrad-Jen —dijo la guerrera con una sonrisa. —Te convertirás en una de las Meltran más poderosas de la Galaxia y podrás mover toda la flota a tu antojo.
Maya estaba demasiado confundida para decir nada, simplemente se limitó a pestañear y mirar con incredulidad a su mentora. Lo que estaba diciendo no podía ser verdad.
—Perseguiremos a nuestros enemigos hasta el mismo centro de la Galaxia si es preciso y vengaremos a Kreegan y a… ¿Que rayos…?
Exedore se había acercado en silencio a las dos Meltran y ahora se encontraba parado junto a Virya. Su cabeza había dejado de temblar pero su expresión había cambiado por completo.
—¿Que sucede Ex-?
El golpe del tentáculo en su mejilla izquierda la sorprendió. No fué para nada fuerte, pero la velocidad con la que el blanco apéndice se movió en el aire y golpeó a la distraída Virya la dejaron paralizada.
No se lo esperaba, podría haber esquivado fácilmente ese golpe pero… no, simplemente no podía creerlo. —Tu… —fue lo único que pudo decir Virya mientras pasaba su mano por la mejilla enrojecida.
—Es usted muy observadora Capitán Virya. —dijo el Zentran en un tono sarcástico. —Siempre afirmando que reconocer sus alrededores es de vital importancia para sobrevivir ¿Verdad?
La expresión de Virya se ensombreció. —¿Qué rayos está diciendo?
Exedore retrajo su apéndice y observó a la Meltran con ojos fríos como el hielo. —Usted asume muchas cosas, Capitán. Pero lo hace mal. No es un Almirante, ni un Archivista, menos que menos una Comandante General. Sus genes no le dan la pericia necesaria para pensar como uno de nosotros. No lo haga, ni siquiera lo intente…. le aseguro que no vivirá tanto si continúa con esa clase de actitud.
Maya y Virya se pusieron de pie. El tono de voz de Exedore las estaba poniendo nerviosas. jamas habia escuchado hablar así al pequeño Zentran.
—Breka-Nel tiene razón. —continuó diciendo el Archivista. —Virya es libre de elegir su destino. Quedarse aquí o partir con la nueva flota ¿Pero nosotros? —Y al decir esto su mirada se clavó en Maya. —Nosotros nunca saldremos de aquí con vida.
La mano de la Meltran salió despedida de inmediato y tomó a Exedore por el cuello de la túnica. —¿Que estas diciendo? ¡Explicate! —gritó elevando el pequeño cuerpo varios metros en el aire.
—No lo comprende. —Exedore parecía escupir las palabras en el rostro de Virya. —Se cree capaz de comprender la realidad y no sabe nada ¡Nada!
—Capitán… —Maya puso su mano sobre el hombro de la alterada guerrera. Virya sintió el contacto de su compañera y aflojó el brazo y el Archivista volvió a tocar el suelo. —Dime. —dijo apretando los dientes. —Dime lo que sabes…. por favor.
Exedore abrió grandes los ojos. —Tu no puedes pedirme nada. —dijo
—Entonces yo te lo pido, no, te lo ordeno. —dijo Maya colocándose junto a Virya. —Dinos lo que Breka-Nel transmitió a tu cabeza.
Ni siquiera Exedore podía rechazar una orden. El Zentran emitió algo así como un suspiro y se alejó unos pasos de la pareja de Meltrans mientras el silencio los envolvia. Pasaron varios segundos antes que Exedore volviera a hablar.
—Breka-Nel va a utilizar el cuerpo de Maya para extraer su información genética y combinarla con otra similar que codifica a los Comandantes Supremos. El cuerpo se destruye en el proceso. Es así de simple.
Virya no podía creer lo que estaba escuchando. —No puede ser… después de tanto.
Maya simplemente cerró los ojos y respirando profundamente los abrió lentamente al cabo de unos segundos. —Entiendo. —dijo mientras retiraba la mano del hombro de su compañera y daba unos pasos hacia el Archivista. —Si esa es mi misión final la aceptaré con honor.
Virya cayó de rodillas sobre el suelo del hangar. —No, no así. —dijo moviendo la cabeza de un lado a otro. —No quiero perder también a Maya.
Ni su compañera ni el maldito Zentran dijeron nada ¿Acaso era más simple para ellos aceptar su destino? ¿Había perdido ella la capacidad de aceptar lo inevitable?
El suelo de metal pareció volverse difuso, nublado. Virya pestañeó sorprendida y dos gotas cayeron sobre el gris metal.
Lagrimas.
Eran las mismas que había visto el dia que Kreegan la había arrastrado fuera de sus rutinas de combate, de su escuadrón, de sus compañeras. El dia que toda esa maldita historia había comenzado.
—¿Capitán?
La Meltran levantó la vista y tanto Exedore como Maya pudieron ver las lágrimas que corrían por las mejillas de su rostro.
—Capitán… sus ojos…. —Maya no comprendía lo que estaba sucediendo. Exedore en cambio si. —Todo está relacionado. —dijo levantando la vista hacia el gran ventanal. —No, en realidad todo está encadenado, esa serie la palabra más adecuada.
—Los genes. —respondió Maya sin quitar la vista de su mentora. —¿Por qué son tan importantes? —preguntó.
—Nos hacen lo que somos. —respondió Exedore. —Y por eso Dortrad-Jen temía tanto a los genes retorcidos de Virya.
—¿Dortrad-Jen les Temía? —Maya no comprendía.
Exedore suspiró. —¿Recuerda lo que le explique antes de venir aquí? ¿Sobre como los Zentradi fuimos creados para ser una maquinaria de guerra eficiente? Cada soldado es creado con un propósito y los cuerpos que poseen reflejan esa necesidad. Ni un solo gen extra debe ser usado para otra cosa que no sea la batalla y el combate. Virya rompió esa regla, se convirtió en algo que su existencia no podía justificar… y eso es algo que Dortrad-Jen no podía tolerar.
—Pero usted me dijo que habia algo mas…
El Archivista asintió con la cabeza. —Si, algo “Tabú” que ni siquiera los Comandantes Supremos podían hablar con nosotros los Archivistas de la flota… pero yo no conocía realmente de qué se trataba. Ahora lo sé y puedo comprender en verdad el peligro mortal que se esconde en los genes.
Como para reafirmar lo que acababa de decir su cabeza tembló violentamente. —Breka-Nel me dió la respuesta junto con el resto de la información sobre lo que nos sucederá en solo unas horas más.
—¿Cual es esa respuesta? —preguntó Maya —¿Cual es la verdad que ocultan los genes?
Exedore miró a Maya directamente a los ojos. —Demuestran que no somos guerreros perfectos.
—¿Que?
Virya se puso de pie al instante. —¿Que clase de razón es esa?
Maya giró la cabeza en dirección a la guerrera. —Virya…
—Este Zentran no puede decir que..
—Silencio. Es una orden.
La boca de Virya se cerró de pronto mientras su rostro adquiria una expresión de sorpresa absoluta. Sin embargo no contestó y se limitó a sentarse nuevamente en el suelo.
—Continúe por favor Archivista.
—Gracias Excelencia. Como decía, todo está relacionado; los genes, el destino de la flota de Dortrad-Jen, Virya, Breka-Nel, nuestra muerte inevitable. Todo tiene una razón de ser y esa razón es la forma imperfecta en la que nuestros creadores nos diseñaron.
Virya se removió inquieta en su lugar. Maya la imitó y tomó asiento a su lado. —Hábleme sobre… sobre nuestros creadores. —pidió la joven.
Exedore suspiró. —Esto va a ser largo…. ojalá yo también pudiera sentarme.
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