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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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—Se ve bien. —dijo Gray ajustando su asiento. —Puedes empezar a calentar el motor FOLD.
El joven asintió mientras hacía bailar sus dedos sobre el teclado. A pesar de tener puestos los guantes del traje de vuelo, la rapidez con la que introducía las secuencias de coordenadas en el pequeño teclado no dejaban de impresionar al viejo piloto.
La computadora revisó la información y pidió una confirmación. Luego mostró una representación del Plano Galáctico y la posición relativa de la nave con respecto a los destinos seleccionados. Una fina y brillante línea roja indicaba el trayecto por el cual el Salto FOLD de largo alcance los llevaría.
La cabina de la Río Grande estaba tenuemente iluminada. Apenas lo suficiente para que los dos pilotos distinguieran las siluetas de cada pieza de equipo o control diseminados por el pequeño puente de mando. Los preparativos para un FOLD de larga duración eran importantes, ya que cada etapa demandaba varios días consecutivos de viaje transdimensional durante los cuales toda la energía del reactor de la nave se usaba exclusivamente para mantener la burbuja WARP, dejando el resto de los sistemas desactivados o con las mínimas reservas de energía disponibles para una eventual emergencia.
Como decía Gray; necesitaban todo el “jugo” disponible.
Casi todas las pantalla del puente mostraban el brillo esmeralda característico de las interfaces de monitoreo de sistemas “en verde”. Esa era la clase de colores que a Gray le gustaban.
—Todo en Verde, Cap. —confirmó Mike frotándose las manos.
—No soy ciego muchacho. —contestó el piloto. —¿Distancia al punto de Entrada?
El copiloto consultó la pantalla. —Trescientos kilómetros más para salir de la zona amarilla.
Gray asintió en silencio y extendió el brazo para seleccionar un par de controles en el panel del techo. El monitor frente a ellos mostró una ventana de video donde se veían los contenedores en fila tras ellos, pero no era eso lo que quería ver Gray.
—Pareciera que ahi atras no hubiera sucedido nada ¿No? —preguntó Mike señalando el disco opaco de material del Campo que se veía claramente en la lejanía.
—Si esa arma dimensional hubiese atravesado perpendicularmente el disco ahora mismo veríamos otra cosa completamente diferente. —comentó el piloto.
Mike chasqueó la lengua. —Todavía no entiendo qué le ve Amanda o Unity a este lugar. —dijo.
—Rentabilidad seguro que no. —respondió Gray. —Los materiales del Campo son valiosos, especialmente las aleaciones y materiales superconductores que se extraen de esas armaduras destrozadas… pero la logística de extracción es una pesadilla.
—Ni hablar de los costes de transporte. —agregó Mike. —¿Entonces porque siguen ahí?
Gray suspiró y volteó la cabeza en dirección a su compañero. —Si realmente piensas convertirte en un transportista espacial algún día será mejor que abras más los ojos, chico.
Mike inclinó la cabeza confundido. —¿Eh? No entiendo Cap….
El viejo piloto golpeó con el puño el casco de su copiloto. —Piensa Mike, piensa: ¿Cuantas veces nos cruzamos con los transportes que se llevan el material procesado de la Rainbow..? ¿Cuantas veces observaste naves cargando en el hangar principal?
El joven bajó los ojos pensativo. Al cabo de un momento miró a su Capitán —¿Nunca?
—Nunca. —repitió Gray. —¿Eso no te dice nada?
—Que no venden lo que procesan…. ¿Pero que rayos..? ¿Cómo...?
Gray se rió. —¿Tantos años conmigo y recien te das cuenta? La Colonia Rainbow no exporta ni vende nada de lo que saca del Campo… simplemente lo almacenan.
—¿Osea que trabajan a pérdida? ¿Cómo es posible eso?
Antes que el piloto pudiera responder una serie de indicadores parpadearon en las pantallas principales. Ambos tripulantes centraron su atención en la información que se desplegaba frente a sus ojos.
—Energía alcanzando niveles óptimos Cap.
—Despliega la burbuja Warp.
Las luces de la cabina comenzaron a perder intensidad a medida que la energía del reactor fluía fuera de la nave, creando una burbuja protectora que los llevaría con seguridad a través del espacio dimensional.
—¿Recuerdas cuando veniamos desde la Barrow y le comentamos a Amanda lo del VF-19? —pregunto Gray de repente.
Mike asintió con la cabeza. —Me acuerdo. También se sorprendió al escuchar la noticia.
—¿Y vos le creíste?
A través del visor del casco el viejo piloto vió como Mike abrió bien grandes los ojos. —¿Desconfias de Amanda? —preguntó asombrado. —¿Qué quieres decir?
—Que nunca te guies por las apariencias Mike… como regla general, casi nada es lo que parece. Amanda y Unity tienen sus propios planes, así que hagan lo que hagan con su Chatarra no es problema nuestro.
Mike volvió a asentir. —¿Y por que saca este tema justo ahora?
—Porque ayer le dije a ese piloto de la NUNS que nunca me había cruzado con una PMC cerca de la Rainbow… pero no fue más que una verdad a medias..
—Qué es lo mismo que una mentira a medias. —respondió el copiloto con un gesto de la mano. —¿Insinuas que ese VF-19 que nos cruzamos antes era de Unity?
Gray se rió. —¿Insinuar? ¡Estoy casi seguro que era una de las Amazonas en persona!
Mike abrió la boca para responder pero el resplandor de la pantalla de entrada FOLD lo interrumpió de pronto. El punto donde la nave debía usar su burbuja warp para “perforar” el tejido dimensional se proyectaba desde la nave y creaba un campo energético de un millar de colores. Era un espectáculo que incluso los veteranos de mil saltos como Gray nunca se cansaban de ver. Casi de inmediato la familiar distorsión óptica creo fantasmas de lo que veían, la misma luz era quebrada y reflejada mientras la energía que los envolvía cambiaba la materia a un estado compatible con el traspaso a la interdimensión.
El Salto FOLD seguía estando rodeado de una especie de mística para los pilotos espaciales. Incluso cuando la base de la tecnología y las propiedades de los procesos involucrados en cada parte del viaje eran conocidos desde hacía más de cincuenta años, el hecho de abandonar la propia dimensión para poder desplazarse por la galaxia era algo que rayaba lo arcano.
Los dos pilotos guardaron un respetuoso silencio mientras la el reactor de la Rio Grande terminaba de proyectar el campo de entrada e impulsaba a la nave hacia delante, perforando como una flecha la materia multicolor donde terminaba la dimensión y comenzaba el misterioso espacio FOLD.
El proceso culminó en solo unos segundos. Una vez del otro lado, la nave debía impulsarse a relativamente poca potencia ya que el mantenimiento de la burbuja de energía requería de casi todo el poder del reactor. En las grandes naves militares propulsión y sistemas FOLD eran componentes individuales, pero la Rio Grande aun usaba uno de los primeros modelos de Salto FOLD que habían salido al mercado Civil luego de la Primera Guerra Espacial.
El comienzo del viaje era lento, pero a medida que la nave cobrara velocidad dentro del espacio Dimensional progresarian rápidamente.
Gray reclinó su asiento mientras la explosión de colores llenaba por completo el cristal al frente de la cabina.
—La Amazonas…. —Mike sacudió la cabeza. —Crei que solo usaban QRaus y nunca se Micronizaban.
—Al parecer si lo hacen. Pero lo mas raro es haber visto a una sola de ellas, generalmente esta clase de escuadrones trabajan en parejas. —el viejo piloto hizo el ademán de acariciar su barba pero el cristal del casco se lo impidió. —Eso me hace pensar que podría haber otro VF-19 ahí fuera.
El joven miró a su Capitán y suspiró. —Un misterio tras otro —dijo. —Hablando de pilotos ¿Que le pareció el del VF-17?
—¿Jim? Me pareció un buen tipo. Tomamos un par de tragos juntos en la cafetería el otro dia e intercambiamos algunas anécdotas… no me dijo mucho de él así que fue más lo que adiviné que lo que me enteré por su propia boca.
Mike sabía que a Gray le encantaba hablar de sus colegas de profesión y no hizo ademán de interrumpirlo.
—Probablemente el Teniente Jim sea un buen piloto para los estándares de la NUNS y con seguridad se merezca su puesto en las fuerzas especiales… o en lo que sea que el Escuadrón de Enlace Situacional haga…
—Guerra Electrónica. —corrigió Mike.
—Ya se que es eso muchacho, me refiero a que probablemente no sea el mejor lugar para un piloto como él. Los pilotos de combate no deben volar computadoras con alas, deben volar armas, deben estar siempre al borde del peligro ¿Me entiendes?
Mike asintió. —Comprendo, pero está usando muchos “Probablemente” y “seguramente” ¿Pero qué le pareció como piloto?
Gray hizo una mueca de disgusto. —Directo al grano ¿Eh? Pues te lo diré… esta nueva generación de pilotos “de manual” no son pilotos verdaderos. Saber disparar o conocerse un par de maniobras de un curso de vuelo defensivo no te convierten en un piloto de combate.
—No todo el mundo es un “natural” jefe…
—Tampoco yo lo fui, sin embargo tuve los mejores puntajes de mi clase en la academia militar y no por leer libros….
El joven se encogió de hombros. —Las cosas cambian Cap.
—Para peor… si ya se, estoy hablando como un viejo… ¡Dilo!
Mike hizo un gesto de obviedad.
—Lo que pasa. —dijo el hombre con tono indignado. —Lo que pasa es que estos nuevos “pilotos” son más fáciles de controlar. ¿Pero sabes qué es lo peor? No son los altos mandos los que piensan en la carne de cañón que envían al frente… no señor, ni siquiera sirven para eso. Ahora dejan eso a las computadoras.
Mike giró la cabeza confundido. —¿Que?
—¿Haz visto los VF-171? Prácticamente vuelan solos. El piloto solo debe mantener el culo pegado al asiento para que la computadora verifique que hay un humano dentro de la cabina… ¿Despegar? Lo hace la computadora ¿Vuelo crucero? Computadora ¿Vuelo en formación? Computadora...
—Ok ok… ya entendí. Osea que no te gustan los Pilotos Automáticos…
Gray gruñó. —No es que no me gusten… Las ayudas de vuelo están bien, lo que no está bien es que el piloto no tenga control sobre el botón que las enciende o…. mierda.
La frase quedó tan abruptamente interrumpida que Mike ni siquiera pudo reaccionar a todos los eventos que se sucedieron en fracción de segundos. De pronto pareció que el espectro multicolor fuera de las ventanillas se quebraba en un millar de líneas blancas, luego fue una luz brillante que los encegueció.
Solo Gray sabía lo que estaba sucediendo.
—¡Colapso de burbuja! —gritó apartando la vista del frente y colocando sus manos sobre los controles. El reactor de la nave acaba de cortar todo el suministro de energía y el descenso abrupto de la tensión había disparado todos los mecanismos de emergencia. El espacio Fold se dobló sobre si mismo, o mejor dicho, envolvió a la nave como si de pronto hubiera detectado a la intrusa y quisiera aplastarla por haber osado a aventurarse en sus dominios secretos.
Sin la burbuja protectora, la materia de la nave no pudo permanecer fuera de su dimensión originaria. La poca energía residual que conservaba el casco se disipó y de forma repentina, una enorme herida de luz surgió en un punto del espacio, expulsando al paralizado carguero a la oscuridad del vacío.
Los dos tripulantes quedaron aplastados contra sus asientos. La súbita materialización en la dimensión actual creaba un gran stress en todas las moléculas del cuerpo. Las fuerzas que gobiernan la física del Universo actuaron de inmediato sobre la recién llegada materia, creando peligrosas fluctuaciones cuánticas.
Mike respiró una bocanada de aire al sentir que sus pulmones se habían vaciado por completo. —¿Que mierda fue eso? —gritó en cuanto pudo llenar su pecho de aire puro.
Gray estaba mucho mejor preparado que su camarada para el shock posterior a la ruptura de la burbuja. Ya lo había experimentado antes y nunca creyó poder volver a vivir el terror que lo embargaba frente al desastre inminente.
No obstante nada de esto importaba ya. Los ojos de Gray estaban fijos en lo que repentinamente había aparecido frente a ellos, a una distancia de unos pocos centenares de metros.
—I-Imposible. —Balbuceó abriendo bien grandes los ojos. —Imposible. —volvió a repetir mientras movía la cabeza con incredulidad.
Mike había quedado casi cegado por el brillante resplandor al colapsar la burbuja. Lentamente abrió los ojos sin entender qué era lo que sucedía. —Capitán ¿Que rayos…?
Dos poderosos reflectores se encendieron y obligaron al joven a cubrirse el visor del casco con el brazo. —¡Capitán!
La Rio Grande activó sus impulsores delanteros y se detuvo frente al grupo de extraños que había aparecido frente a ellos. Gray retiró las manos de los controles y miró el panel de mando como si fuera la primera vez que lo veía. La nave acababa de ejecutar una maniobra que el no había comandado. Entonces ya no tuvo ya la menor duda.
—Estamos jodidos. —dijo simplemente dejando colgar sus brazos a los costado de su cuerpo. —Estamos bien jodidos. —repitió mientras giraba la cabeza en dirección al joven, entonces pareció reaccionar —¡Mike!. ¡Mike por todos los cielos escúchame con atención! —gritó sujetando al muchacho por el traje espacial. ¡Mike! ¿Puedes oírme?
Los cascos de los dos hombres chocaron entre sí cuando Gray atrajo al joven violentamente hacia si. —¡Mike!
El joven tardó unos segundos en reaccionar. Con los ojos y la boca abierta vió la expresión de su Capitán y por primera vez sintió terror. —¿Qué sucede…?
—Escúchame con atención… pase lo que pase, NO HAGAS NADA ¿Me escuchaste? NADA.
—Esa es una buena orden, Capitán. —dijo una voz extraña.
Gray soltó a su copiloto y volvió a quedar sentado en su asiento. Había comprendido que sus vidas ya no les pertenecian. Sea lo que sea que sucediese a continuación, solo el destino lo sabia.
—No hagas ni digas nada Mike. —repitió mientras cerraba los ojos.
Mike imitó a su Capitán y volvió a reclinarse en su posición. Ahora podia mejor lo que sucedía allá afuera.
A unos treinta o cuarenta metros de la nave un nutrido grupo de individuos los observaban con atención desde una variada selección de naves y transportes de todo tipo y clase. Mike podía contar al menos una docena de pequeños transportes de tipo transbordador, algunos de ellos verdaderas ruinas flotantes.
Pero lo más inquietante eran las armaduras que rodeaban el perímetro. Mike contó media docena de robots, todas armaduras de combate.
—Zentradis. —exclamó el joven.
—Piratas. —lo corrigió Gray.
Dos de los transportes se pusieron en movimiento hacia la Río Grande escoltados cada uno por dos armaduras. La extraña voz que había hablado antes volvió a sonar por el sistema de comunicación interno del carguero.
—Prepárense a ser abordados. —dijo.
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