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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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Hal y Tass entraron juntos al puente de mando de la Rainbow llevando la enorme valija de plastico reforzado que habían estado cargando desde las barracas. Cuando al fin la depositaron en el suelo el ruido hizo que Amanda y Evans giraran las cabezas en su dirección.
—¿Tuvieron problemas al hacer el cambio? —preguntó la Capitana poniéndose de pie.
Tass se pasó la mano por la frente, lo que dejó una cuantas marcas de aceite en su rostro. —Nada demasiado complicado, aunque tuvimos que usar algunas herramientas improvisadas para acceder al núcleo de la computadora.
Amanda asintió. —¿Que opinas ahora que lo has visto?
La joven se dejó caer agotada sobre uno de los sillones pero su rostro revelaba una alegría que era imposible de ocultar. —¡Un Ghost! ¡En La Rainbow! ¿Como no me lo dijiste antes Amanda?
De los presentes, solo Evans no tenía idea de lo que esos tres estaban hablando. —¿Un Fantasma? —preguntó.
—Un Drone. —contestó Amanda tratando de zanjar rápidamente la curiosidad del médico. —Es solo un Drone ¿Verdad Tass?
La forma en que dijo la última frase casi heló la sangre de la joven.
—S-si. —dijo asustada. —Supongo que es un simple Drone.
Hal suspiró profundamente. —Como sea Cap. Después de haber hablado con Tass sobre el tema, creo que hay una posibilidad al fin y a cabo.
Amanda miró con interés al joven. —¿Seguro?
Tass pareció recuperarse del susto y se inclinó en el sillon. —El programa de vuelo es relativamente sencillo, adaptarlo a las dimensiones y prestaciones del Ghost no debería suponer demasiado esfuerzo… siempre y cuando tengas la documentación necesaria.
—Las tendrás. —afirmó la Capitana. —¿Qué hay del piloto?
Tass sonrió. —Tengo o que necesitas. —dijo. —Aunque no es exactamente la clase de tarea para lo que está preparada… en fin, nada que no pueda improvisarse.
Amanda frunció el ceño. —No me gusta como suena esa palabra Tass… aquí no se improvisa sobre la marcha. Debemos tener prevista cada eventualidad y tener preparados planes y procedimientos listos de antemano.
La joven suspiró. —Si si… pero déjame terminar antes de sermonearme… como te decía, se trata de “enseñar” al Ghost a volar en El Campo ¿No?
Hal y Amanda asintieron en silencio.
—Bien, hace unos años que vengo trabajando en un proyecto de aprendizaje basado en Redes Neurales… Por supuesto que no tienen idea de lo que hablo ¿Verdad?
—Yo si. —dijo Evans levantando la mano. —Recuerdo haber leído algo de eso. Son sistemas de aprendizajes computacional basados en redes neuronales artificiales. ¿No?
Tass asintió. —Exacto.
Amanda levantó un ceja. —¿Tienes una IA aprendiendo en la Red de la Rainbow? —preguntó.
—Ajá.
—¿Cómo es que me entero ahora…?
—Son proyectos en los que trabajo en mi tiempo libre… la mayoría de las veces son cosas que no son de tu interés Amanda…
La mujer hizo un gesto con la mano. —De acuerdo. Continua.
—Bien, además del programa de vuelo de Hal tambien disponemos de todos los logs que sus Drones han registrado durante todos estos años de operación… mi idea es meter esos datos en un simulador y reproducir todas las situaciones en las que los robots de Hal participaron dentro del Campo.
—Estamos hablando de cientos de horas de vuelo. —dijo Hal.
—Creo que entiendo a lo que quieres llegar. —dijo Amanda. —Pretendes crear simulaciones de cada vuelo y dejar que tu IA “aprenda” de ellas.
—Exacto. —dijo entusiasmada. —A estas alturas la capacidad de aprendizaje de Green debe estar lo suficientemente desarrollada y podría aprender a volar Drones en apenas unos días.
—¿Quien? —preguntó la Capitán.
—Green… así se llama la IA que estoy programando.
Amanda se cruzó de brazos mientras miraba a su subordinada—Curioso nombre has elegido… de acuerdo, me parece un plan razonable. ¿Además de la documentación del Ghost, que más necesitas?
—Ya le di acceso a todos los datos de las Barracas. —dijo Hal. —También le di acceso a los registros del transporte, hay información de respaldo que también puede serle útil.
Amanda asintió complacida. —Bien, antes de empezar, Tass quiero preguntarte una cosa.
—Adelante.
—Esa IA tuya. ¿Es segura?
Tass se sorprendió ante la pregunta. —Claro. ¿Porque lo dices?
La mujer se acomodó la gorra de Capitán y miró fijamente a Hal. —Por nada. —dijo. —Solo quiero asegurarme que se respeten todos los procedimientos ante cualquier clase de contingencia… sea lo que sea.
Tass asintió. —De acuerdo. —dijo. —Solo una cosa más necesito saber.
—Pregunta.
—¿Que hago con las armas?
Evans abrió los ojos con sorpresa. —¿Armas? ¿A qué te refieres?
Hal bajó la mirada al piso. —Si Ralph se entera estaremos en problemas. —dijo. —Hay un contenedor ventral lleno de misiles activos en ese Ghost.
Amanda se sentó en su sillón y cruzó las manos. —Haz de cuenta que no están. Que tu programa no contenga ninguna instrucción que permita activarlas.
Los dos jóvenes asintieron en silencio, no así Evans.
—¿Armas activas? ¿En una nave? Amanda creo que estas cometiendo una equivocación.
La mujer se enderezó en la silla. —Nadie va a usar esas armas Doctor, no hay nada de qué preocuparse.
—No me gusta… no me gusta nada eso. —volvió a repetir el hombre. —Deberías esperar a que el transporte esté reparado.
—No hay tiempo.
Evans guardó silencio mientras meditaba profundamente lo que acababa de escuchar. —¿Qué hay del piloto de la NUNS? ¿Qué hacemos si se llega a enterar de que tenemos una nave armada en la Colonia?
Amanda y Hal se miraron entre si y luego miraron a Tass.
—¿Que? —se puso a la defensiva la chica.
—El Teniente Glenn no tiene por que saber nada. —dijo Amanda. —¿Verdad Tass?
La joven abrió la boca para responder pero ninguna palabra salió de la misma.
—¿Verdad? —volvió a preguntar la Capitana.
—Esta bien. —se dio por vencida Tass. —No diré nada.
Hal tomó su Pad y manipuló el aparato para proyectar una imagen sobre la parte despejada de la pared. —Entonces este es el plan. —dijo.
Una representación tridimensional del espacio alrededor de la Colonia apareció ante ellos. La Rainbow era perfectamente visible en el centro del campo esférico de color azulado. Hal deslizó sus dedos sobre la pantalla y la vista se centró en el Campo. Millones de partículas amarillas representaban los escombros más grandes que los radares situados cerca rastreaban continuamente.
—Basados en la rotación actual del disco interior, podemos predecir la ubicación del blanco con unos doscientos o trescientos metros de precisión horizontal y cien de vertical…. al menos durante las primeras noventa y seis horas desde que estas lecturas fueron tomadas hoy por la mañana. —aclaró el joven.
—Cuatro días. —dijo Amanda. —¿Qué pasará después del cuarto día?
Hal designó una zona circular en un lugar del campo que quedó resaltada en naranja. —Luego el margen de error aumentará en cincuenta metros cada dia.
Tass suspiró. —Con la radiación afectando el rendimiento y alcance de los sensores de rastreo, esos cincuenta metros extra son varias horas más de busqueda… pero también hay que tener en cuenta la capacidad de Green de aprendizaje. Cada vez que salga ahí fuera será un poco más eficiente que la vez anterior.
—Estas muy confiada en ese programa. —comentó Evans cruzandose de brazos. —¿Haz instalado guardas de seguridad adecuadas?
Antes que la joven pudiera responder Amanda se adelantó. —Tass sabe lo que hace. Si ella dice que es seguro entonces tenga por cierto que lo es.
El hombre asintió. —Bien.—dijo. —Solo me puse algo nervioso al escuchar juntas las palabras “Armas” e “IA”.
—¿No podemos simplemente sacar los misiles? —preguntó Hal. —Will podria hacerlo.
Al escuchar el nombre de su amigo Tass dió un respingo. Por suerte Amanda pareció no darse cuenta de la reacción de la joven.
—Lo pensaré. —dijo. —Pero remover carga de la nave podría hacer que necesitaremos recalcular su masa y ajustar su programa de vuelo… no, dejemos los misiles donde están.
La joven suspiró aliviada. —Por cierto. —dijo mirando al Doctor. —¿Qué hace usted aquí?
Evans se encogió de hombros y echó una mirada a la Capitana. —Vine a discutir un asunto delicado con la Capitán Kyle. —dijo.
Amanda asintió. —Estábamos justo a la mitad de la charla cuando ustedes llegaron.
—¿Quieres que nos vayamos? —preguntó Tass indecisa.
—No, no te preocupes Tass, todavía tengo que discutir otros asuntos con ustedes dos. El Doctor Evans estaba hablando sobre algo relacionado a la energía musical...
Hal se rascó la cabeza. —¿Otra vez las canciones de Matt? —preguntó.
Evans suspiró. —Matt es el único de esta Colonia que produce Sound Energy… a veces siento que estoy explotando al pobre chico con mis investigaciones pero… me temo que esto que tengo que reportar es importante.
—Yo diría que la cerveza que Ralph y el hacen ya es algo importante. —dijo el Operario entre risas. —Matt es un buen chico y creo que te daría toda su sangre si se la pidieras para experimentar con ella.
Ahora fue Evans el que se sobresaltó al escuchar la palabra “sangre”. —Uhh… bueno… digamos que es algo relacionado con eso. —dijo mientras desviaba la vista de los demás.
—Expliquese por favor. —dijo Amanda.
El hombre miró a la Capitana y suspiró. —De acuerdo. —dijo poniéndose de pie. —Ya le di una versión resumida a Amanda así que con ustedes tendré que dar la lección completa.
El hombre caminó hacia el centro de la oficina y extrajo su Pad del bolsillo de su delantal. —Empecemos desde el principio. —dijo proyectando una imagen hacia la pared.
Una imagen de microscopio apareció en donde antes Hal hubo mostrado a los demás su mapa del Campo. —¿Reconocen esto?
—Sangre. —dijo Tass mirando a la Capitana. Amanda asintió en silencio.
—Exacto. Esta sangre es de un tipo especial, se la denomina Fenotipo Alfa Bombay.
Hal inclinó la cabeza. —Nunca escuche hablar de eso. —dijo.
Un mapa de La Tierra reemplazó la imagen del microscopio y Evans señaló una serie de islas del Océano Pacífico. —Este es un mapa de La Tierra previo al Holocausto de la 1era Guerra Espacial. Esta sangre proviene de esa zona.
La pantalla enfocó una isla en particular y varios datos geográficos aparecieron superpuestos sobre el terreno. —Aquí es donde la Protocultura estuvo en contacto por primera vez con la raza humana. —dijo Evans. La sangre que vieron pertenece a un grupo de habitantes de la zona con descendencia directa de aquellos primeros humanos modificados por los alienígenas ancestrales
—¿Osea que el Ser Humano proviene de ahí?
Evans movió la cabeza. —No. La raza humana ya se encontraba distribuida en gran parte del globo para ese entonces. África, Europa y Asia y ciertas partes de América ya estaban poblados por diferentes grupos de humanos. Aquí en la Isla Mayan lo que se produjo fue la intervención de la Protocultura en el genoma de la raza humana, lo que provocó el aumento de la capacidad cognitiva y la aparición de muchas características nuevas que resultaron ser fundamentales para el desarrollo de una sociedad más avanzada…. todo eso surgió aquí mismo.
La imagen volvió a mostrar el planeta entero mientras Evans utilizaba el dedo para señalar varios puntos del globo terráqueo.
—Lo que siempre intrigó a los investigadores es la velocidad con la que estos cambios al genoma humano se esparcieron por toda el planeta. Según los registros fósiles excavados alrededor del mundo, casi un 99% de la población humana sufrió la alteración de sus genes en un plazo no mayor a cien años. Cambios tan repentinos a nivel planetario desafían la lógica de cualquier modelo científico basado en física, química o patrones demográficos.
—¿Por? —preguntó Hal.
—Porque no se trata de pasar los genes de generación en generación, eso demoraría muchos cientos de años de desplazamientos de los grupos humanos y sabemos con seguridad que los habitantes de Mayan nunca se aventuraron demasiado lejos de su isla. Además la distribución de individuos debería haber seguido un patrón expansivo en todas direcciones, algo muy difícil dado el enorme obstáculo que representa el Océano Pacífico. La única corriente migratoria posible es saltando de isla en isla en dirección a Asia o hacia Oceanía.
El hombre dibujó grandes flechas a lo largo de las islas del Pacífico hasta la India. —Es un viaje muy largo para hacerlo en pequeños botes. Tenía que existir otra explicación.
La pantalla mostró ahora una pequeña laguna de aguas cristalinas donde unas extrañas ruinas con forma de arco sobresalian del agua.
—El fenotipo Alfa Bombay se manifestaba diferente en hombres y mujeres. Por los registros que sobrevivieron de las investigaciones del Doctor William Hasford en la isla Mayan sabemos que ciertas mujeres poseían habilidades que solo se producían bajo ciertas condiciones especiales, mejor dicho, durante el canto.
Amanda asintió con la cabeza. —¿Sound Energy?
—Así es. Tal y como hace Matt con las plantas del jardín de Ralph, estas mujeres podían hacer crecer los cultivos, sanar heridas y otras clases mas de “milagros” en el medio ambiente. No pasó mucho tiempo antes que fueran reverenciadas como enviadas de los dioses y nombradas Sacerdotisas del Viento.
—¿Viento? —preguntó Tass. —¿Porqué Viento?
Evans se aclaró la garganta. —Probablemente el Viento formaba parte del culto de los Mayan previo a la llegada de la Protocultura… o tal vez la manifestación de los poderes creaba la impresión del movimiento del aire entre los indígenas ¿Quien sabe? Después de todo el viento no es más que lo que percibimos cuando los gases de la atmósfera se mueven de un lado a otro a consecuencia de las diferencias de energía que calientan o enfrían ciertas partes del planeta.
—Suena como magia. —bromeó Hal
—Para ellos lo era. En fin, se teorizó que mediante la manifestación de estos “poderes” las Sacerdotisas del Viento no sólo modificaban su alrededor, también de alguna forma creaban un vínculo entre toda la humanidad y era mediante esta relación que la información genética era transmitida y alterada a escala planetaria…. al menos es lo que dice la teoría.
—Conozco esa teoría. —dijo Amanda. —No hay evidencia que la respalde.
—Hasta ahora. —dijo Evans.
La imagen de la pantalla volvió a cambiar. Ahora lo que aparecía era una célula de forma regular.
—Un glóbulo rojo. —dijo Hal. —Esa hasta yo la conozco.

Evans accionó el Pad y lo que parecía ser un video se reprodujo en pantalla. —Esto sucedió el día del incidente en El Campo. —dijo Evans.
La célula comenzó a brillar, casi imperceptiblemente al principio, pero aumentó rápidamente su intensidad como si desde su interior una pequeña estrella púrpura se encontrara luchando por salir del cascarón.
—¿Que se supone que estamos viendo? —preguntó Amanda.
—Un glóbulo rojo de la Inspectora de Seguridad Ambiental Cinthya Ross. —dijo agachando la cabeza.
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