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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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El ultimo Queadluun enemigo estalló cuando las rafagas de Maya y Melia impactaron al unisono. El espacio volvió a recuperar su pesado manto de silencio mientras las tres guerreras sobrevivientes quedaban flotando formando un círculo alrededor de los restos de sus enemigos destruidos.
Sea lo que sea, estaba hecho. Habían sobrevivido a la batalla que Dortrad-Jen había orquestado para los tres mejores escuadrones Meltran de la flota.
La cabeza de Virya era un torbellino de ideas y pensamientos diversos. ¿Era necesario sacrificar a tantos guerreros? ¿Cual era la finalidad de semejante masacre? Esas y otras miles de preguntas hacían ruido en la cabeza de la guerrera, pero al menos una cosa era segura: estaban a punto de obtener respuesta.
Levantó la mano para indicar la puesta en marcha cuando lo vio.
La armadura de Melia estaba seriamente dañada. Había recibido un impacto justo a un lado de la cabina. Gran parte del blindaje había sido arrancado por la fuerza de la explosión y junto con el un buen trozo del lado derecho del Queadluun Rau había desaparecido.
Así como el brazo derecho de la piloto.
Melia había resistido la amputación de su brazo y si bien su rostro perlado de sudor mostraba una inconfundible mueca de dolor, la guerrera parecía soportarlo, incluso su puntería no había sido afectada.
El traje de vuelo había sellado el muñón sangrante con una bola de espuma y eso había logrado contener la hemorragia. Melia viviría, solo necesitaban llegar a una Quitra Queleual cualquiera y meter a la guerrera en una de las cámaras de recuperación. Ahora con respecto a su condición de guerrera… ese brazo faltante era un arma menos a disposición del escuadrón. La experiencia de Melia era impresionante, había sido su ala durante más de diez ciclos e incontables batallas, pero ahora estaba “rota”. Y esa clase de daños no se solucionarian con un golpe como había dicho Dulmei tanto tiempo atrás.
Virya sacudió la cabeza para alejar las ideas que sus otras personalidades estaban elaborando continuamente. Más tarde, si. Pensaría en eso más tarde.
Ahora quería respuestas.
—En marcha! —gritó y las tres armaduras se movieron en simultáneo.
Maya… los movimientos de Maya habían cambiado completamente ¿Como había sucedido eso? La chica había estado en solo una batalla… y sin embargo se movía como si hubiese formado parte del escuadrón toda su vida… Virya se dió cuenta que era su parte de Archivista la que deseaba saber más sobre semejante prodigio. Debía haber una explicación, tenía que existir.
—Maya. —dijo por la radio. —Buen trabajo.
—Gracias Capitán. —respondió la novata.
—Tú también Melia. Las dos han tenido un desempeño extraordinario en esta batalla.
La guerrera no respondió y Virya sabía porque. Era otro de esos momentos en que las palabras no eran necesarias. Los silencios también tenían un significado especial.
A unos cuantos cientos de kilómetros descubrieron al transporte. Estaba girando levemente con los motores apagados, sin ninguna señal de actividad en su interior. El escuadrón de Virya rodeó la nave por un lado y se acercó a la escotilla de entrada.
La nave había recibido varios impactos durante el DEFOLD, pero la mayoría de las descargas de las armas había sido absorbida por la burbuja de energía que rodeaba a las naves momentos previos al FOLD. Virya no se cuestionó como sabia eso, simplemente lo sabía y ya.
Ahora sabía muchas cosas.
Así y todo el transporte estaba intacto. La enorme compuerta lateral se abrió en cuanto la armadura de Virya envió la solicitud automática a la computadora de la nave. El interior estaba apenas iluminado por un par de luces rojas de emergencia.
Una figura solitaria estaba de pie en el centro de la plataforma.
—Me alegra ver que sigue vivo. —dijo Virya aterrizando dentro del transporte.
El Zentran abrió los ojos pero no respondió. Una especie de burbuja transparente había rodeado su enorme cabeza y al parecer lo había protegido de la súbita descompresión de la nave. Salvo por ese pequeño detalle, Exsedol estaba exactamente en el mismo lugar donde lo habían dejado.
Maya y Melia entraron tras su Capitán e inmediatamente la enorme rampa se cerró herméticamente. Las luces del interior pasaron a un tono azulado y el ambiente fue presurizado con oxígeno puro.
—En descanso. —dijo Virya y salió de su propia armadura. Lo primero que notó era que su traje de vuelo estaba despedazado. La súbita expansión de su masa muscular había reventado por completo la parte superior del traje dejando al descubierto sus pechos. Por fortuna la parte inferior había estado contenida por el gel que servía de amortiguación y contención a las piernas de la armadura, su secreto seguiría estando a salvo.
Maya fue la siguiente en salir. Su armadura había recibido algunos disparos indirectos y alguna que otra abolladura producto de las esquirlas de los misiles, pero por lo demás estaba perfectamente funcional.
Melia no podia salir por si misma, por lo que Maya y Virya unieron fuerzas para levantar los restos de la pesada compuerta, parcialmente destrozada por la violenta explosión que casi había destruido al mecha y a su piloto.
Exsedol contemplaba en silencio la escena, prácticamente inmóvil salvo por un ocasional y violento palpitar de alguno de los bultos de su cabeza. Qué estaría pensando Virya no podía deducirlo.
Extrajeron a la guerrera y la depositaron en el suelo junto a su armadura. Estaba débil, pero con la hemorragia bajo control su vida no corría un peligro inmediato.
Las tres guerreras permanecieron sentadas en el piso del transporte. Ninguna de ellas dijo una sola palabra, ya que simplemente no podían expresar del todo lo que sentían en ese momento.
Pero Virya si podía. Ella tenía las palabras, sea como sea.
—Misión cumplida. —dijo simplemente. —¿Me ha escuchado Archivista Exsedol?
— ¿Misión cumplida?. —repitió el Zentran con la vista fija en la armadura roja de Virya. —No. —dijo de pronto. —Todavía no hemos terminado.
Virya y Maya cruzaron miradas. ¿Que había querido decir?
—Explíquese. —exigió Virya poniéndose de pie. —Hemos sobrevivido a la batalla ahí afuera. —dijo señalando hacia la compuerta del fondo.
—En contra de todo pronóstico ni más ni menos…. si, eso parece. Han sobrevivido.
Virya no pudo resistirlo más. Dió un paso al frente y tomó al Zentran por la capa o traje o lo que quiera que fuere esa cosa que llevaba puesta. Era increíblemente liviano y con un solo movimiento tuvo su enorme cabeza frente a frente.
—¿Que más quiere Dortrad-Jen de nosotras? —preguntó.
Exsedol no respondió, pero su cabeza se convulsionó frenéticamente. Virya supuso que Kreegan no solía tratar de esa forma a su Consejero.
Era evidente que Exsedol no iba a decirle nada más. Simplemente depositó en el suelo de la misma forma en que lo había levantado. —¿Qué hacemos ahora? preguntó.
—Volver a la flota —respondió el Archivista
Ahora hasta Melia levantó la cabeza confundida. ¿La Flota? ¿No estaban ellos, sus camaradas, luchando a muerte en esos momentos?
Exsedol pareció advertir la pregunta en la mirada de las guerreras. —La batalla final aún no se ha iniciado. Solo Kreegan a dado el, espero, exitoso primer golpe. Las fuerzas de Dortrad-Jen se han posicionado de acuerdo al plan de intersección. En cuanto nuestros enemigos aparezcan cruzando el espacio dimensional Dortrad-Jen lanzará la interdicción final.
—¿Cuándo sucederá eso? —preguntó Virya.
—En cuestión de horas. Debemos volver ya mismo a la fortaleza de Dortrad-Jen o la muerte de sus camaradas y los míos habrán sido en vano.
Virya comprendió de pronto que Exsedol había mencionado a los Archivistas de los dos escuadrones que acababan de destruir.
—Esos Archivistas… —comenzó a decir Virya pero una serie de ruidos la interrumpieron. Exsedol había comenzado a preparar la nave para el salto FOLD, al parecer el Zentran podía interactuar directamente con la computadora del transporte y pilotar el mismo sin moverse del lugar donde había quedado fijo al abordar el transporte varias horas antes.
Exsedol abrió los ojos y miró fijamente a Maya. —Maya Lagrexia 732 —dijo. —Usted ha destruido blancos con un valor estratégico miles de veces mayor a todos los enemigos que su Capitán ha abatido en toda su existencia.
Maya estaba tan confundida que no sabía como responder, pero Virya comprendió de inmediato. Había ordenado a la Novata que matara a los demás Archivistas. Al principio creyó que la idea de hacerlo era simplemente una forma de alejarla de la batalla, pero ahora se daba cuenta que había sido una decisión estratégica. Esos Zentran eran blancos importantísimos, su razonamiento había sido el correcto, pero algo no cerraba del todo.—Ellos no eran necesarios para el Almirante Supremo ¿Verdad?
—Por supuesto que no. —respondió el Archivista. —Dortrad-Jen va a realizar un ataque suicida, nuestros conocimientos y registros no sirven de nada en ese tipo de acciones.
Maya miró a su Capitana confundida. —¿Capitán?
La guerrera sacudió la cabeza. —No importa. —dijo. —Volvamos a la flota, debemos tratar a Melia de inmediato.
Exsedol volvió a cerrar los ojos y pareció concentrarse en poner en funcionamiento el transporte. Al cabo de unos minutos el rugido de los motores sacudió la nave y comenzaron a avanzar entre los restos todavía humeantes de quienes habían sido las guerreras más temibles de la flota de Dortrad-Jen.
Virya y Maya no permanecieron sin hacer nada mucho tiempo. Melia estaba momentáneamente incapacitada, pero ellas dos tenían cosas que hacer. Revisaron las armaduras y recargaron las municiones faltantes que, en el caso de Maya, eran casi todas. El Rau de la guerrera herida estaba completamente inutilizado, ya que habían forzado la cabina durante el rescate y ahora jamás volvería a cerrarse.
—¿Qué sentiste en tu primer combate? —preguntó Virya en cuanto hubieron terminado de cargar el último misil en las bahías laterales del Rau de la novata. Maya se sorprendió por la pregunta ya que hasta entonces las dos habían trabajado en silencio. —No lo se. —dijo. —Yo… solamente vi lo que hacían ustedes y traté de moverme igual.
Virya asintió. La chica tenía un talento innato, “instintivo” como había dicho Exsedol. Había estado copiando los movimientos del escuadrón y aplicándolos a medida que combatía y aun así…. no cabía la menor duda, había sobrevivido donde guerreras más experimentadas habían perecido.
—¿Que va a pasar ahora? —preguntó la joven mirando fijamente a su superiora.
La experimentada guerrera señaló al personaje que seguía parado en el medio del hangar. —Solo el y el propio Dortrad-Jen lo saben. —dijo.
Las luces parpadearon y bajaron de intensidad. Pronto el aire alrededor de ellos comenzó a temblar visiblemente y la nave se preparó para entrar en FOLD.
—Hay… hay algo más del combate que creo es importante que sepa, Capitán. —dijo Maya mientras se sentaba con las piernas cruzadas y apoyaba su espalda en las piernas del Rau.
Virya la imitó al pie de su propia armadura. El color rojo sangre del Queadluun tenía un tono diferente ahora que la luz comenzaba a quebrarse por el espectro de la energía dimensional, casi del mismo tono que su piel.
—La oi. —dijo. —Oi cuando repetía los nombres de nuestras compañeras muertas en batalla.
La Capitán Virya miró a la joven con atención. —Claro que me oíste. —respondió. —Estaba usando el canal de radio general.
La novata movió la cabeza. —No dijo. —No escuche eso por la radio, lo… lo sentí, como desde dentro. —contestó mientras se llevaba la mano al pecho. El gesto desconcertó a Virya.
—Yo también. —dijo Melia abriendo con evidente esfuerzo los ojos. —No era el canal de comunicaciones, eso seguro. —la guerrera herida señaló con dificultad la maltrecha cabina del robot. —Mi radio ya había sido destruida mucho antes de escucharla.
—Imposible. —Virya hizo un gesto tajante con la mano. —Lo que dicen es…
—Algo peligroso. —contestó Exsedol abriendo los ojos. —Muy peligroso.
Las tres guerreras miraron al Zentran como si de pronto hubiera aparecido de la nada.
—¿Que está diciendo? —pregunto Virya.
El Archivista no respondió y solo se limitó a observar a la veterana guerrera fijamente, como si sus ojos pudieran ver a través del cuerpo de la Meltran.
—¿Y bien? —Virya estaba perdiendo la paciencia. —Se supone que usted debe darme datos, registros y respuestas. ¿O acaso no puede hacer eso para lo que fue creado?
La cabeza del Zentran se convulsionó de forma violenta y visible para todos. —No. —dijo. —No voy a hablar de ello. Está prohibido. Ningún Zentradi puede hablar de ello.
Virya se planteó en volver a sacudirlo en el aire, pero algo en su interior le dijo que no lograría nada con eso.
El aire brilló y la visión de Exsedol se convirtió en un espejismo múltiple. La nave de transporte estaba iniciando el procedimiento FOLD.
Dortrad-Jen los esperaba.
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