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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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Todos habían guardado completo silencio durante el relato de Ralph y se mantuvieron igual de silenciosos al finalizar el mismo. Akemi sollozaba mientras Mina la abrazaba comprensivamente. Cinthya había quedado fascinada con la historia y se había quedado completamente sin palabras.
—Entonces… —dijo Manuel rompiendo el silencio. —¿Casi te axfisias dentro de un par de tetas gigantes…? ¿En Serio?
Ralph suspiró y se reclinó aún más en el agua clara.
—Digamos que ese par de tetas gigantes cambió mi vida para siempre Manuel, pero no creo que sea lo más importante de la historia.
—Es una historia muy triste Ralph, no sabía que llevabas una pena tan grande en tu corazón— dijo Mina mientras acariciaba el cabello de Akemi. —¿Qué sucedió con Midori?
—La he perdido— dijo Ralph levantando la cabeza mientras miraba las flores.— La he perdido pero no pierdo las esperanzas de volver a encontrarla, por eso mantengo este jardín, porque se que este lugar seria un sueño para ella.
—¿No has probado la Red Galáctica? ¿La Policía? ¿Un investigador Privado…? —preguntó Jim de pronto interesado. Ralph movió negativamente la cabeza y volvió a suspirar.
—Créanme que he hecho todo lo posible e imposible por recuperar a Midori. Guardaron nuevamente silencio sin saber que decir. La tarde iba pasando y pronto deberían volver para la cena.
Cinthya bajó la cabeza hacia el agua y vió como su imagen se reflejaba en la superficie del estanque. Pensaba en Ralph y en todo lo que había tenido que sufrir por su amor, un amor que Ralph consideraba algo más importante que su propia vida y que incluso la separación física no podía diluir. De pronto un pétalo de rosa cayó en la superficie del agua frente a ella. Cinthya estiró la mano y recogió el pequeño pétalo junto con un poco de agua e instintivamente levantó la cabeza. Miles y miles de pétalos rojos estaban lloviendo sobre ellos, era como si una nevada rojiza se hubiese desatado sobre el estanque y cada copo fuese un pétalo rojo que caía lentamente en pequeñas espirales
—Qué hermoso— exclamó Cinthya poniéndose de pie.
—Ha comenzado— dijo Ralph y cerró la gigantesca válvula por completo. Los jóvenes miraban con deleite la lluvia de flores y se habían puesto de pie imitando a Cinthya para ver mejor el espectáculo. Pronto la superficie del estanque se cubrió por completo de una capa de pétalos rojos y el perfume de las rosas se mezcló con el aire, ya despojado del vapor del agua caliente.
—Es como un sueño— dijo Akemi mirando alrededor. Jim permanecía impasible sobre la orilla rocosa. Había extendido la mano y contemplaba indiferente los pétalos que se habían acumulado sobre el guante de su traje de piloto. La lluvia de flores continuó por varios minutos más y tan repentinamente como empezó, cesó de repente.
—Oh no, Ralph! —exclamó Cinthya. —¡Las rosas!
Los rosales de la cubierta superior estaban completamente marchitos, no solo las flores habían caído hacia el estanque, sino que las hojas estaban flácidas y a punto de caer.
—El calor y el vapor no son buenos para los rosales— dijo Manuel mirando las marchitas plantas. —Era obvio que iba a suceder eso.
—¡Pero es terrible! —Cinthya miró a Ralph con genuina preocupación en el rostro. —¿No va a hacer nada por las rosas que son tan importantes para usted?
En ese momento la luz pareció atenuarse un poco. Cinthya levantó la cabeza y vió como una serie de paneles de aspecto extraño se habían desplegado desde el techo del enorme tanque de almacenamiento, como si de un enorme trébol de cuatro hojas se tratase. Una parte de la luz que venía del techo había sido bloqueado por los paneles y por eso el ambiente se había vuelto algo más oscuro, dado que la principal fuente de luz era ahora el resplandor del estanque.
Ralph abrió los ojos e hizo un gesto con la mano hacia el grupo de jóvenes. Manuel volvió a sumergirse en el agua al igual que Mina y Akemi.
—No te preocupes Cin, ahora vas a comprender todo— dijo Mina con la voz calma.
—Siéntese en el agua y relájese Cinthya, pronto comenzará— dijo Ralph
Cinthya obedeció y volvió a sumergir su cuerpo en las aguas del estanque, ya de una temperatura algo más tibia que hace unos momentos.
—Cierren los ojos y no los abran hasta que yo les diga— explicó Ralph mientras cerraba los suyos. Esto último la tomó por sorpresa, pero al ver que todos, incluso Jim que no estaba en el agua lo hacían, ella también cerró los ojos.

Lo primero que sintió fue como el perfume de las rosas se hacia mas intenso, lo que era bastante entendible, ya que el otrora agua cristalina del estanque se había transformado en una especie de sopa de pétalos rojos terriblemente difícil de limpiar para quien no sea un gigante como Ralph.
La primera nota la sorprendió; no esperaba escuchar música en ese lugar y fué como si el sonido cayese dentro del estanque y produjese una solitaria onda expansiva. Parecía provenir de algún lugar en lo más alto de la bóveda que servía de techo al jardín de Ralph La segunda nota hizo que pensara inmediatamente en Matt y en su experiencia en el Campo. ¿Porque no había venido el joven con ellos? Mina alegó alguna excusa que a Cinthya se le ocurrió demasiado floja para ser verdad ¿Era la piel de Matt tan sensible que no toleraba el calor? Tonterias, sin lugar a dudas y estaba segura que debía de existir una razón mucho más importante que esa. La tercera nota fué el verdadero comienzo de la melodía y la oscuridad que rodeaba a Cinthya se transformó.
Reconoció de inmediato la melodía, era un tema cantado por Mylene, la bajista y cantante de FireBomber ¿Love Song? Era un tema cargado de sentimientos y ejecutado enteramente en piano creaba una atmósfera más íntima todavía. Las ondas que pareció percibir al principio se habían difuminado en la oscuridad. Ahora, mientras las notas se sucedían con regularidad, notó como alrededor de ella se producían diferentes ecos, pero no una simple repetición del sonido como la que se produce por los efectos acústicos, sino que el eco que resonaba en el escenario oscuro de sus ojos cerrados era algo completamente diferente.
Cinthya estaba sentada en medio de la oscuridad y alrededor de ella los ecos de la melodía tomaron forma. Mina y Akemi se materializaron a su lado, como si figuras irradiadas de luz se tratase, mas allá alcanzó a ver a Manuel y a Jim y frente a ella, como si un enorme muro se tratase, estaba Ralph. Cada uno brillaba con una luz diferente, le pareció incluso que la intensidad del brillo variaba de persona a persona. A medida que la canción continuaba, Cinthya comenzó no solo a ver los ecos que la música producía en los presentes, sino las corrientes de música misma, que como un torrente de líneas brillantes envolvían al estanque y a los oyentes. Cada línea surgía de un punto más allá de la enorme compuerta por la que había entrado el gigante, además, Cinthya comprobó que el sonido ya no venía del techo. Recordó su experiencia en la oscuridad total de las entrañas de la nave Zentradi, como había escuchado la música a pesar de no disponer de ninguna clase de aparato o medio para que el sonido llegase hasta ella. Claro que no había notado las finas líneas que veía ahora mismo, pero la presencia del origen de la música, como un distante faro que perfora las tinieblas, era la misma. ¿La música de Matt podía atravesar el espacio sin interactuar con la materia? Si era así era una habilidad sorprendente, algo que contradecía por completo las leyes fisicas del universo. ¿Lo sabían los demás?
Cinthya se concentró en la música, sentía una inmensa curiosidad por entender ese fenómeno. Lo primero que descubrió fue que cada filamento del torrente que conformaba la corriente multicolor de la canción se dividía en busca de las personas, como si fueran atraídas por ellos. Ralph destacaba en el grupo porque los hilos formaban una enorme red que envolvía su cuerpo con una telaraña de color verde. Manuel, Akemi y Jim eran, en cambio, quienes menos interactuaban con la música; los filamentos azules apenas rodeaban sus cuerpos un par de veces, como si no llegaran a sincronizar del todo con su presencia. Mina también estaba rodeada por una enorme cantidad de filamentos dorados, pero le pareció a Cinthya que muchos de ellos provenían de la misma joven y se entrelazaban con los provenientes de la corriente de músical como los tallos de una enredadera. Había también una leve perturbación en el centro, como si algo crease una leve desviación del cauce principal, pero no había nadie allí. Finalmente Cinthya miró su propio cause musical y se llevó una sorpresa increíble. El fluir de toda la música, el caudal mas importante de los filamentos estaba dirigido hacia ella. A diferencia de los demás, ningún color se destacaba, estaba rodeada por una intrincada maraña de delicados filamentos de todos los colores imaginables. Cada hilo danzaba a su alrededor sin llegar a tocarla, rozando apenas la superficie de su cuerpo desnudo. Sintió que su cuerpo reaccionaba a la música, que todas las células que lo componían absorbian la misma y emanaban una respuesta simultaneamente, era algo completamente indescriptible.
Era fascinante, se sentía en medio de un remolino de sonidos, pero no estaba asustada, sentía una indescriptible paz en todo su ser que surgia justamente de la música.
Entonces la melodía cambió.
Ya no era un «Cover» de Fire Bomber, ahora era una melodía que Cinthya nunca había escuchado antes. Las notas eran profundas, como si viniesen de lo profundo de un mar lejano, cargadas de un sentimiento poderoso, pero a la vez contenido, refrenado, encadenado a algo irreconocible. El escenario apreció cambiar también, ahora Ralph, Manuel, Akemi y Jim habían dejado de brillar y los hilos que formaban los brazos del torrente parecían pasar alrededor de ellos, como las piedras de un arroyo, formando pequeños remolinos en la corriente.
Pero ya no era un torrente, se había dividido en dos. Uno iba hacia mina, quien brillaba con su luz dorada, el otro se dirigía hacia ella, quien estaba brillando con una luz rojiza. «Es como un enorme triángulo» pensó Cinthya maravillada.
Entonces observó como uno de los torrentes se encogía y disminuía de caudal, mientras que el otro parecía ensancharse y aumentar su brillo. El torrente que la rodeaba. Mina pareció extinguirse, su luz dorada se opaco y el último filamento abandonó su cuerpo.
Un grito pareció rasgar la oscuridad y Cinthya abrió los ojos asustada. Todos parecían haber salido del trance al mismo tiempo, Ralph y los demás miraban preocupados a Mina, quien se había tapado los oídos y parecía mirar el agua frente a ella completamente aterrada
—¡Mina! ¿Estás bien? —Akemi abrazó a su amiga mientras trataba de calmarla La joven dejó de temblar y se llevó una mano a la cara, como si quisiera borrar la experiencia de su rostro.
—Estoy… bien Akemi, no pasa nada— dijo lentamente. Los demás suspiraron aliviados y entonces Cinthya observó el pecho de Ralph.
—Señor Ralph! —exclamó Cinthya alarmada. —Sus heridas.. sus heridas se han...
El gigante se pasó la mano por el pecho, donde antes había estado el horrible hematoma producido en el Campo, había desaparecido por completo. Solo la vieja cicatriz, ahora mucho más visible, se veía en el enorme cuerpo de Ralph. Cinthya contempló el milagro con los ojos abiertos como platos, no podía creer lo que veía.
—Había oído de aguas termales curativas— dijo Jim poniéndose de pie y mirando hacia arriba. —Pero esto ya roza lo ridículo..
La joven inspectora levantó la vista hacia donde señalaba Jim y el corazón se le detuvo por un segundo.
Las rosas habían vuelto a florecer en lo alto de la cubierta.

Media hora más tarde el grupo se reencontró a la salida del edificio con los cambiadores. Habían dejado a Ralph solo en el estanque, según él para «Meditar un poco». En silencio abordaron el ascensor, que los llevó rápidamente a la última cubierta del jardín. Al abrirse la puerta del elevador, volvieron a ver los rosales, restaurados a su antiguo esplendor de forma tan misteriosa. Cinthya se acercó y volvió a acariciar las hermosas flores.
—Ha sido la música de Matt ¿Verdad? —preguntó sin dirigirse a nadie en particular
—¿Matt? —preguntó Jim confundido. —¿Ese chico pelirrojo? Akemi asintió con la cabeza pero Mina se mantuvo en silencio. Desde que habían salido del agua no había dicho una sola palabra. Cinthya estaba más que preocupada por la joven, especialmente luego de aquel grito desgarrador.
—Te lo explicaré por el camino— dijo Manuel mientras se adelantaba al grupo. —Voy a poner en marcha el transporte.
Jim permaneció unos segundos frente al elevador mientras las mujeres caminaban lentamente tras Manuel. Suspiró profundamente y se acercó al muro de rosas y echó un vistazo hacia abajo. Ralph estaba mirando hacia arriba y sus miradas se cruzaron, por lo que el piloto levantó el brazo en forma de saludo y se encaminó hacia la escotilla de salida.
Ralph continuó mirando la última cubierta hasta que el golpe de la escotilla al cerrarse retumbó en todo el estanque. Respiró hondo y descubrió que ya no le dolía nada, muy posiblemente la fisura de su costilla se había regenerado por completo. Se puso de pié y caminó hasta el centro del estanque, donde la enorme roca sobresalía del agua cubierta de pétalos de rosa. El gigante rodeó con ambos brazos la enorme piedra y tiró con todas fuerzas para levantarla. incluso con su enorme fuerza tardó casi un minuto en moverla, centímetro a centímetro. La roca tenía un agujero circular de algo más de un metro de diámetro y al quitarla, dejó a la vista un cilindro metálico que sobresalía a casi dos metros de la superficie del agua. Con cuidado depositó la roca en el estanque y lentamente quitó la parte superior del cilindro, revelando una cápsula de vidrio donde una figura humana que se hallaba suspendida en una especie de líquido esmeralda.
Ralph acercó su rostro al cristal y observó con atención a la joven de cabellos rosados que parecía dormir tranquilamente. Una pequeña consola en la base del cilindro mostraban una serie de datos y gráficos en forma continua. Ralph los observó durante largo tiempo y suspiró profundamente.
—No te rindas Midori. —Dijo.
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