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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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—No me gusta nada— repitió Amanda por cuarta o quinta vez esa mañana.
Rebecca miró con interés a su Capitana; si Amanda estaba preocupada por algo era mejor prestarle atención y si además lo decía abiertamente era que la cosa se había puesto seria.
—¿No crees que es demasiado pronto para sacar conclusiones…?
La mujer sacudió la cabeza y se acomodó la gorra hasta casi tapar su rostro por completo.
—Pasó demasiado tiempo ya y casi todos los escenarios quedaron descartados— Amanda extrajo su Pad y tecleó una serie de comandos que pronto se reprodujeron en la enorme pantalla holográfica en el centro de la cubierta. —Incluso si no detectaron la ola primaria directamente, deberían haber detectado la resonancia posterior.
La oficial de comunicaciones sorbió un pequeño trago de su taza de café y volvió a colocarlo sobre el platillo de porcelana mientras observaba la pantalla.
—La Barrow se esta callendo a pedazos literalmente, Amanda.
—Lo se Rebbie, pero no conoces lo suficiente a Leonardo— dijo con una sonrisa. —Es la clase de hombre que hace que las cosas funcionen.

La animación que se mostraba en la pantalla reproducía una simulación de la fuerza de marea de la descarga de energia dimensional que había sido disparada en El Campo. Si bien el vector de la misma se alejaba en una dirección bien definida hacia los límites exteriores de la galaxia, la onda expansiva emitida desde el campo se extendía como los anillos en la superficie una charca en la que un niño travieso hubiese arrojado una piedra. El mapa mostraba que muchas de estas ondas habían alcanzado la posición estimada de la Barrow hacia más de trece horas.
—¿Porque no han dado señales de alarma? —volvió a inquirir Amanda. —¿Haz revisado los canales militares?
—Como cinco veces— respondió la mujer morena. —Ninguna comunicación subdimensional ha pasado por esta región del espacio en las últimas doce horas.

Amanda se reclinó hacia delante mientras apoyaba el mentón en sus manos entrelazadas. La falta de comunicaciones en el espacio que los rodeaba no era algo extraño en si, esa clase de “Blackouts” solía suceder cada cierto tiempo, principalmente por el modo en que la NUNS manejaba las comunicaciones en el espacio dimensional.

Luego de la Primera Guerra Espacial, las noticias de que la flota de Boddole-Zer no era la única armada Zentradi que viajaba por la galaxia en busca de indicios de Protocultura para borrarla de la existencia causaron no poca alarma entre los mandos de la UNSpacy.
Para empeorar aún más la situación de la debilitada humanidad, era evidente que se trataba de una cuestión de tiempo hasta que alguna de las transmisiones de radio originadas en La Tierra en los últimos 100 años revelase la posición de la humanidad a una de las tantas flotas que acechaban ahí fuera y dado que la cantidad estimada de estas últimas rondaban en los miles, las probabilidades de una intercepción y triangulación exitosa de una de ellas comenzaron a ser lo bastante alarmantes para justificar el pánico del Alto Mando.
Para el año 2009, las primeras señales de radio habían recorrido “apenas” un centenar de años luz desde su origen, por lo que era necesario hacer algo y pronto.

La solución llegó en forma de un complejo y exhaustivo control de las comunicaciones mediante la expansión planificada de la red de comunicaciones dimensional, más comúnmente llamada Red Galaxy, de forma que todo tipo de señal producida por la humanidad debía ser contenida y aislada del resto de la Galaxia.
Fue uno de los logros más importantes de los primeros gobernantes de la humanidad de la posguerra, casi tan importante como el inicio de la colonización e inmigración a través de toda la galaxia.
La clave, por supuesto, fue la tecnología FOLD.
Disponer de la capacidad de viajar más rápido que la luz hizo posible “adelantarse” a la burbuja en expansión de las ondas de radio originadas en La Tierra. Mediante la colocación de una red de interceptores a lo largo del camino de dichas ondas, se logró interferir y enmascarar las emisiones originales, creando ecos y distorsiones que ocultaran el origen de las mismas y engañaran a cualquier oyente que las interceptarse.
El plan demoró casi diez años en llevarse a cabo y demandó la instalación de miles de satélites a lo largo de centenares de años luz en una especie de “burbuja” alrededor del camino de las ondas, pero cuando finalmente se completó, la humanidad pudo respirar tranquila. Ni una sola onda de radio escaparia al cerco de interferencia galactico.
O al menos eso era lo que se pensaba.
El siguiente paso fue la instalación de la Red Galaxy, de forma que la humanidad pudiera estar en contacto a medida que se adentraba cada vez más en la Galaxia inexplorada.
Cientos de miles de satélites FOLD de comunicaciones fueron desplegados a lo largo, ancho y alto de la Galaxia, creando una telaraña de comunicaciones dimensionales que enlazaba todos los planetas, flotas y asentamientos humanos en una gigantesca red controlada exclusivamente por los militares.
Durante treinta años la Red creció y se expandió por todo el territorio, acortando los tiempos de respuesta a la vez que aumentaba la cantidad de datos transmitidos, lenta pero inexorablemente la Red cubrió la galaxia.

Pero el temor a los Zentradi no había desaparecido, no del todo.
Seguían allí, miles de flotas, luchando y aniquilando todo lo que encontraban a su paso, pero siempre lejos, siempre en dirección al centro de la Galaxia.
Bases de observación remota como la Barrow habían sido creadas por toda la periferia, para buscar y localizar estas flotas y advertir al Alto Mando a tiempo. La humanidad debía estar en guardia para evitar la aniquilación total, no volverían a tener tanta suerte una segunda vez.

Pero a medida que pasaban los años no se descubrieron nuevas flotas. Alrededor de unas veinte flotas clase V (Aproximadamente del tamaño de la flota de Boddole-Zer) habian sido identificadas y monitoreadas a lo largo de los años, pero estaban demasiado lejos de las zonas de exploración y control humanas.
Para el año 2049 se llegó a la conclusión de que ninguna flota Zentradi ponia en riesgo la supervivencia de la Humanidad, de modo que todos los esfuerzos debian dedicarse a la inmigración de la gente y no en la supervivencia.
La humanidad estaba, oficialmente, a salvo.
—Son los hombres como Leonardo Viccenzo los que nos protegen hoy en día— dijo Amanda levantándose del sillón. —La NUNS puede perder todo el tiempo que quiera mirándose el ombligo, pero son las manos de Leo las que mantienen en funcionamiento los ojos y oídos que podrían evitar un segundo Holocausto de la raza humana.

Rebbeca no respondió, pero siguió con la mirada preocupada los movimientos de su Capitana. Amanda caminó hasta la pequeña cocina que había instalada en la Torre de Control, donde una pequeña cafetera mantenía un café oscuro y aromático, siempre a punto para aliviar las necesidades de las Conejitas del puente.
—Si este apagón de comunicaciones es obra de la NUNS, peor momento no podian haber elegido para llevarlo a cabo.—lentamente llenó su taza favorita con el oscuro líquido— ¿Cuando recibimos el último paquete de datos?
—A las veintidós horas y cuarenta y dos minutos del día de ayer.
—¿Origen?
—Un “Ping” de sincronización de HGFS-37997, a treinta y cuatro AL de distancia.
La Capitana bebió un sorbo de café y comenzó a caminar alrededor de la gran proyección holográfica en forma de globo que mostraba los alrededores de la Colonia.
—Eso es casi cuatro horas más tarde del “incidente” de Ralph y los demás ¿Correcto?
—Un poco más de tres horas si ¿No crees que esté relacionado, verdad?
La luz azulada del radar iluminó el rostro de la mujer y acentuó las arrugas de preocupación en su rostro. ¿Podía todo estar relacionado? No, era imposible, la cantidad de variables que podían influir en los acontecimiento largamente planificados….
—No Rebbie, no lo creo, pero aun asi sigue sin gustarme nada. ¿Haz revisado nuestro enlace de datos a la Red Galaxy?
—Nuestro Sistema de Comunicaciones esta operativo y transmitiendo, al menos nuestros paquetes de datos están entrando al espacio dimensional sin ningún problema, pero sin feedback de los satélites no sabria decirte si están llegando a destino o se pierden por el camino.
Un pequeño aviso sonoro interrumpió el silencio de la torre de control, Amanda sintió un escalofrío al reconocerlo.
—¿Qué es eso? —preguntó Rebecca girando su silla —¿Viene de la terminal de Tass?
Amanda dejó la taza sobre una de las consolas y caminó hacia el puesto de control que usaba Tass para monitorear los sistemas lógicos de la Rainbow.
La pantalla, usualmente bloqueada con alguna fotografía de aviones o naves que le gustaban tanto a la joven, mostraba un pequeño aviso de alerta, uno que Amanda ya había visto antes.
—Es un programa de Tass de monitoreo de la Red Rainbow— explicó Amanda mientras tomaba asiento frente a la terminal.
Extrajo su Pad y activó uno de los comandos de seguridad principales del sistema de acceso universal de la nave, la llave maestra por decirlo de algún modo, pero su mano se detuvo indecisa sobre el cristal del aparato. Nunca había entrado a la terminal de Tass sin su permiso, aunque como Capitán tenía todo el derecho de hacerlo, su conciencia le indicaba que no debía hacerlo.
Respiró hondo y activó la terminal. La fotografía de un gigantesco VB-6 König Monster desapareció de la pantalla y dió lugar a la interfaz que había creado Tass para monitorear a la Colonia. Amanda no sabía ni remotamente como se manejaba esa especie de telaraña de números y palabras que se deslizaban por la pantalla en una cascada continua de datos que apenas podía seguir con la vista, mas no le importaba eso. Tocó con el dedo la ventana con la alerta de seguridad y la misma se amplió mostrando un resumen de lo detectado.

Una palabra, tan solo bastó leer una palabra para que el semblante de Amanda cambiase de color, lo que sumado a la tenue luz azul del radar, le daba a su rostro un aspecto fantasmagórico. Pero eso no era todo, en cuanto leyó el origen de la alerta, supo que las cosas habían empezado a salir de su control.

La palabra era “Virya”, el origen: la computadora de a bordo del VF-17S2 que estaba aparcado en el hangar principal.
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