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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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Le tomó unos segundos a Cinthya reconocer el techo de la habitación en donde se encontraba. Había dormido profundamente y eso la sorprendió un poco. Desde que había empezado los preparativos para el trabajo en la Rainbow había dormido poco y mal, especialmente debido a la fatiga post FOLD que era común durante los saltos a grandes distancias realizados en forma consecutiva.
Una buena noche de sueño, casi lo único reconfortante que había experimentado en estas dos semanas. Cinthya suspiró y se cubrió con las mantas tratando de olvidar sus recientes experiencias en el Campo.
El recuerdo de haber estado tan cerca de la muerte borró los últimos rastros de sueño de la cabeza de la joven y ahora estaba bien despierta, pero por alguna razón no quería abandonar su improvisado refugio bajo las mantas...se estaba tan cómodo y seguro allí.
De mala gana asomó la cabeza por sobre la almohada y miró hacia la pequeña mesa de noche donde descansaba su pad. Los números que se proyectaban holográficamente desde la pantalla y flotaban a unos pocos centímetros de altura indicaban que eran pasadas las diez de la mañana.
Por supuesto que tenía todo el derecho de seguir en la cama ese dia, al fin y al cabo era una jornada libre, un asueto de la Colonia y nadie podía decirle nada… aunque estaba segura que Jim la regañaria por haberse levantado tan tarde.
El pensar así en el joven piloto la hizo sentirse un poco culpable… en definitiva le había salvado la vida ahi afuera, no solo una sino dos veces.
Suspirando con resignación se levantó y permaneció sentada en la cama, balanceando sus piernas apenas rozando la suave alfombra color melocotón de su camarote.
—Luz —exclamó mientras estiraba sus brazos por encima de la cabeza.
La habitación se iluminó por completo, emulando la luz que podría entrar por una ventana a esa hora del dia. Por supuesto no había ventanas en el camarote y de haberlas, solo mostrarian un depresivo cielo de placas y columnas de metal, definitivamente era mejor así.
Una voz de mujer sonó por el pequeño parlante ubicado en el techo de la habitación, al parecer era una especie de mensaje automático que se activaba al despertar el ocupante del cuarto.
—Buenos dias residentes, les recordamos que el día de hoy las actividades generales han sido suspendidas y sólo se brindarán los servicios básicos a la comunidad.
Cinthya creyó reconocer la voz de una de las operadores de la torre de control del dia anterior. ¿Como era su nombre? Probablemente habia olvidado preguntárselo.
Sin nada más que hacer se puso de pie y dió unos pasos por la habitación. La noche anterior había estado tan cansada que se arrojó sobre la cama a medio desvestir y todavia tenia puesta la camisa blanca que usaba debajo de su uniforme de vuelo, el cual había quedado tirado en un rincón tras un pequeño sillón.

Lentamente se desabrochó la camisa y la arrojó sobre la cama, mientras lo hacia, su estómago le recordó de mala gana que se había saltado la cena. Cinthya suspiró y tomó el Pad de la mesita de luz, luego entró al cuarto de baño en ropa interior, evaluando detenidamente sus opciones para el dia; definitivamente no pensaba pasarse el resto del dia encerrada entre esas cuatro paredes. ¿Como pasarian los colonos el dia libre? ¿Qué opciones de esparcimiento había en la Rainbow? Miró inquisitivamente a su imagen reflejada en el espejo del botiquín, pero el reflejo no le devolvió la respuestas que buscaba…. es mas, se encontró de repente viendo una imagen bastante diferente a la que estaba acostumbrada.
—Haz crecido ¿Verdad?
La imagen no respondió, pero Cinthya observó los sutiles cambios en su figura: había perdido algo de peso por cierto, probablemente debido a que en las últimas semanas sólo había comido raciones para pilotos de combate y poco más, alimentos diseñados para otros requerimientos energéticos y otros estilos de vida. Cinthya odiaba esos paquetitos metalizados con esas tabletas que sabían todas iguales.
Con un ligero movimiento de la mano apartó los mechones de pelo que cubrían su frente. El moretón se había desvanecido casi por completo, solo una pequeña marca algo más oscura denotaba la presencia del hematoma en su piel, unos días más de aplicar la crema para contusiones y desaparecería por completo.

Abrió el botiquín y tomó su cepillo de dientes electrico asi como un tubito de pasta dental. Mientras se cepillaba contempló la información que cruzaba la pantalla del Pad que previamente había colocado contra el espejo, preguntándose si Amanda mantendria los sucesos del Campo en secreto o informaría a la población del desastre que habían causado en medio de su fuente de recursos.
Temperatura, humedad y nivel de radioactividad, el servicio automatizado de noticias repetía la misma información en pantalla una y otra vez, intercalando consejos de salud para la tercera edad y recordando a los residentes que debían ahorrar en el consumo de agua. Cinthya giró la cabeza en dirección a la ducha y descubrió un pequeño indicador que había pasado por alto el día anterior. Era una pequeña pantalla de no más de cinco centímetros que indicaba el consumo de agua de la ducha. Al parecer Cinthya habia gastado mas de la mitad de su reserva asignada de agua y ahora solo quedaban algo más de dos minutos del preciado líquido para poder ducharse.
—Adios a mis planes de una ducha relajante— se dijo resignada.
Volvió a guardar el cepillo y la pasta dentrífica en el botiquín y lentamente se desabrochó el sostén, luego se quitó los pantys y los dejó dentro de un pequeño cesto de plástico destinado a la ropa sucia. Ya le preguntaría a alguien más tarde donde poder lavar su ropa.
La imagen de su cuerpo desnudo en el espejo la hicieron reflexionar un momento. Todavia seguia siendo joven y con todo el futuro por delante. ¿Pero hasta cuando? Su carrera profesional había tomado buena parte de sus Veinte y ya se acercaba a los Treinta. ¿Durante cuánto tiempo más continuaría con esa vida?
La joven sacudió la cabeza y entró a la ducha. Trataría de lavarse en menos de dos minutos o moriría en el intento.

Como lo sospechaba apenas le alcanzó el tiempo para lavarse el cuerpo. Su cabello debería esperar a otra oportunidad para un lavado más minucioso. Aun con lo corto de la ducha, Cinthya salió del baño envuelta en una toalla con la cabeza despejada y sin dudas; no se preocuparía por nada mas ese dia, sea lo que sea que deparara el futuro, no tenía nada que ver con la Rainbow ni con ese maldito campo de desechos.
De su bolso extrajo una muda de ropa interior limpia y una blusa verde claro. Completó su vestimenta con unos jeans negros y zapatillas deportivas. Quería estar lo mas cómoda posible ese dia.
Se tomó un par de minutos para ordenar la habitación. Recogió el traje de vuelo y lo acomodó lo mejor que pudo en la percha que colgaba en el pequeño guardarropa. También reunió la ropa sucia del dia anterior y la colocó en el mismo cesto que encontró en el baño.

Satisfecha con el trabajo realizado se sentó en uno de los sillones de la salita de estar y se relajó un momento, mas el descanso fue de unos pocos segundos ya que su Pad comenzó a sonar con la canción de una llamada entrante. Cinthya tomó el aparato y se sorprendió de ver que no era Jim quien llamaba, sinó Akemi
—¿Hola?
—¡Cinthya! —La exclamación de alivio en la voz de Akemi era más que evidente. —¡Que suerte que atendiste! ¿Estas bien?
Aparentemente las noticias habían corrido por toda la colonia sin necesidad que Amanda hiciera nada.
—Estoy bien Akemi, perdón por haberlos hecho preocupar.
—Ni que lo digas… esta mañana no podía creer los rumores que se corrían sobre ustedes dos ¿Esta bien tu compañero piloto?
—Mejor que yo sin lugar a dudas —contestó riendo Cinthya. —Pero creo que Amanda no quiere que contemos exactamente lo sucedido ayer… me temo que tendrás que esperar para que te lo cuente todo.
Akemi chasqueó la lengua al escuchar el nombre de Amanda, al parecer ya se esperaba semejante medida por parte de la omnipresente mujer. —No te preocupes por eso Cin, por cierto ¿Vas a hacer algo en tu dia libre?
Cinthya pensó unos momentos mientras miraba el cuadro que tenía frente a la pared, representaba un paisaje dentro de una nave colonial, una Clase New Macross con seguridad ¿Ciudad 7?
—Primero tengo que llevar algo de ropa a lavar y luego desayunar… si es posible
Por el auricular del Pad llegaron con claridad las risas de Akemi —¿Asi que tu también dormiste hasta tarde? Creo que no soy la única entonces, ja ja ja!
El estómago de Cinthya volvió a manifestar su mal humor y el sonido pareció llegar hasta el teléfono de Akemi. —Ve a comer algo a la cafetería Cin y por la ropa no te preocupes, solo deja el canasto en el pasillo frente a tu puerta y un empleado pasará a buscarlo, recuerda marcar el código 061 en el panel de la puerta y el pedido de servicio quedará registrado.
—Gracias Akemi, lo haré
—A otra cosa… con Mina y los demás vamos a tener una comida en el parque, un Picnic. ¿Quieres venir?
—Me encantaria!
—¡Genial! —exclamó entusiasmada la joven. —Te espero a las 13hs, es algo tarde para almorzar pero Mina y Manuel hoy tenían compromisos que atender y van a llegar tarde, nos encontramos frente a la escuela.
—Ahí estaré Akemi.
La joven cortó la comunicación y Cinthya suspiró aliviada. La perspectiva de pasar el dia fuera de esa habitación le mejoró el humor de inmediato. Pero primero lo primero.
Unos minutos más tarde Cinthya salia de su habitación dejando, tal como le había explicado Akemi, el cesto con ropa sucia frente a su puerta. Marcó la clave indicada en el panel de su puerta y una confirmación visual junto con un horario estimado de recolección apareció en el visor. Cinthya confirmó la operación y cerró la puerta.
—Ahora ¡A comer! —exclamó.
Los pasillos y cubiertas de la Rainbow ya empezaban a resultarle familiares, aunque las miradas que los habitantes le dirigian al pasar había pasado de la simple indiferencia a un total interés. Si, los rumores habían corrido de veras..
Consultó la hora en el Pad y vio que faltaban solo unos minutos para las 11, horario algo tardío para desayunar, pero no pensaba saltearselo por nada del mundo.
La cafetería la recibió con su delicioso aroma a café y su cálida atmósfera. Cinthya se sintió inmediatamente a su gusto en el lugar, cosa que ya le había pasado la otra noche cuando llegó invitada por Silvia y tomó demasiado a la ligera la cerveza de la Colonia. Se preguntó si hasta ese rumor estaría corriendo también entre los colonos en ese instante.
Caminó directamente a la barra resistiendo a la tentación de refugiarse en alguno de los cubículos privados del fondo del salón. Al fin y al cabo no quería aislarse de todos.
El Barman la vió aproximarse e hizo un saludo amistoso con la mano.
—¡Buenos días! ¿Desayuno tardío o almuerzo adelantado?
—Estoy tan hambrienta que me comería ambos, uno tras otro— dijo sonriendo. —Soy Cinthya Ross, mucho gusto.
—El placer es mío señorita Ross. —Exclamó el hombre con una ligera reverencia.— Puede llamarme Brad, como todos.
—Entonces llameme Cinthya— Contestó la joven sentándose en una de las banquetas. —Perdón por llegar a esta hora pero realmente estoy hambrienta.
Brad la miró inquisitivamente, como evaluando a la persona que tenía delante. —¿Qué le parece un tostado de jamón y queso y una taza de café con leche? Eso debería apaciguar su estómago hasta la hora del almuerzo.
Cinthya asintió con entusiasmo y el barman se puso manos a la obra. Pronto el aroma del pan tostado transformó la boca de la joven en una verdadera cascada. No podía creer lo hambrienta que estaba.
—Dia complicado ayer ¿Verdad?
La joven estaba tan concentrada en seguir los preparativos de Brad que la pregunta la tomó por sorpresa. —Algo accidentado— dijo encogiéndose de hombros. —Pero ya me habían advertido antes que El Campo era peligroso, no pensé descubrirlo por mi misma tan pronto.
Brad colocó una taza bajo la máquina y un fino chorro de oscuro café comenzó a caer dentro de la misma, mientras tanto tomó una jarra de metal de uno de los estantes y lentamente comenzó a llenarla con la leche de una pequeña botella blanca.
—El Campo se ha cobrado algunas vidas en el pasado. —dijo el hombre seriamente. —Desde que Ralph llegó y se hizo cargo de las operaciones más arriesgadas, la seguridad de toda la operación aumentó muchísimo— Dijo haciendo una pequeña pausa. —¿Ralph esta bien?
—Tenía unos cuantos golpes, pero al parecer Evans dijo que estaba bien y que no tenía heridas de gravedad.
El barman asintió y continuó con su tarea. Colocó la jarra con la leche debajo de un pequeño tubo metálico y un chorro de vapor comenzó a calentar el recipiente a medida que realizaba un movimiento circular con la misma. Una vez calentada la leche la vertió inmediatamente en la taza con el café.
—No es la primera vez que Ralph sufre accidentes ahí afuera, por cierto esos cuerpos gigantes son increíblemente resistentes y adaptados a la vida en el espacio.
Cinthya asintió con la cabeza, todavía tenía fresca en la memoria la imagen de Ralph aplastado entre el transporte y el pedazo de casco de nave y especialmente su gesto de dolor. Por un momento había creído que el gigante había sido aplastado como un sapo.
Brad colocó la taza de café con leche delante de Cinthya y le alcanzó unos sobres con azúcar y una cucharilla.
—Gracias Brad. —Dijo la joven colocando azúcar en la bebida humeante. —Espero no haber causado demasiados problemas a la Colonia.
—No te preocupes, de todo el papeleo burocrático se encarga Amanda— bromeó el hombre mientras retiraba el sandwich del grill y lo llevaba hasta la barra. —Un tostado de jamón y queso, buen provecho Cinthya.
La joven devoró la comida con una avidez que sorprendió hasta al mismo Brad, quien en silencio retiró el plato vacío donde ni las migas habían quedado.
—Guarde algo de lugar para el almuerzo— dijo una voz conocida. Cinthya se dió la vuelta y vió a Manuel quien la saludaba con la mano mientras arrastraba un carrito lleno de cajas y paquetes. —Buenos días Cinthya— exclamó al llegar junto a la joven. Manuel vestía un overol gris y guantes protectores. Una gorra azul y botas amarillas completaban su atuendo.
—Buenos días Manuel, Akemi ya me había comentado que hoy tenias compromisos, pero no sabia que trabajabas los días feriados.
El joven se quitó la gorra y se abanicó indiferente con ella. —Solamente trabajo los feriados… justamente mi trabajo consiste en distribuir la mercancía que llega en la Río Grande a los diferentes establecimientos de la Colonia.
—¿Tu solo?
—En realidad somos tres, nos repartimos todo el trabajo para poder terminar más rápido. ¿Ya has visto a los demás?
—Solo hable por teléfono con Akemi, no he visto a Mina ni a Matt.
El joven asintió y de uno de sus bolsillos sacó su Pad en cual consultó brevemente. —Me recibes ahora Brad o dejo todo esto en el medio del salón? —Como sola respuesta un trapo salió volando desde el mostrador hasta estrellarse en su rostro.
—Ni se te ocurra —exclamó Brad abriendo la puerta lateral de la barra. —¿Esta todo?
Manuel levantó el pad con la pantalla hacia el barman, quien hizo lo mismo con su propio aparato y una copia del remito de las mercancías se transfirió instantáneamente entre ambos.
—Hmmmm, perfecto. —dijo examinando la pantalla. —Ayudame a entrar las cajas.
Los paquetes no eran más grandes que una caja de zapatos, pero había al menos una veintena de ellos. Cinthya observó que no solo el café venía desde sitios distantes como Eden o La Tierra, sino también azucar, edulcorantes, tazas y utensilios varios.
—¿No fabrican ninguna de estas cosas aquí en la Rainbow? —preguntó asombrada la joven. —Pensaba que en estas naves factorías se hacía de todo….
Brad se encogió de hombros mientras tomaba los paquetes de manos de Manuel. —En teoria si, pero esto es alguna especie de acuerdo comercial con los militares… no tenemos total independencia económica…no todavía.
—¿Todavía?
Manuel y Brad se miraron un momento mientras suspiraban. —Será mejor que no te preocupes demasiado por la política de la Colonia Cin. —Dijo Manuel moviendo la cabeza.
—Vivimos unos tiempos bastante agitados en lo que respecta a la situación de la Colonia con el Gobierno Unificado —Explicó Brad. —No son cosas que sean de mucho interés para los visitantes temporarios, pero probablemente encuentres una explicación general en los boletines de noticias de la Red Rainbow.
Cinthya asintió y dejó la taza vacía sobre el platillo de porcelana. —¿Están en proceso de dejar de ser una Flota libre a ser una Colonia independiente?
—Algo por el estilo. —Respondió Brad llevando las cajas hacia la parte trasera de la barra.

La joven meditó profundamente sobre el significado de esas palabras. Un movimiento independentista en una Flota Libre no era un asunto a la ligera y menos que menos teniendo en cuenta la política de tolerancia cero que solía mostrar la NUNS para con los movimientos demasiado “entusiastas”.
Las cosas estaban cambiando por cierto, los tiempos en los que los militares controlaban a la población civil habían pasado y los gobiernos populares y democráticos tenían cada vez más peso en las decisiones de los altos mandos. Era consenso general la idea que no estaba lejana una época donde los líderes de la humanidad dejasen de ser una cúpula militar y se convirtiera en una democracia, como en los viejos tiempos anteriores a la Primera Guerra Espacial.

Un ringtone interrumpió sus cavilaciones. Cinthya consultó su Pad y vió un mensaje de Mina en la bandeja de entrada. A juzgar por el gesto simultáneo de Manuel al mirar su propio aparato, el mensaje de la joven había sido enviado a todo el grupo de amigos.
“Salgo a las 12:30, los espero en el Parque para almorzar todos juntos” —decía el mensaje junto a un emoticon sonriente.
—Eso significa que Mina no va a cocinar— exclamó decepcionado el joven mientras se sentaba junto a Cinthya. —No tengo nada en contra de la comida de Akemi, pero comparada con la de Mina son el día y la noche.
—Si Akemi te escucha hablar asi seguro te golpearia con algo. —Respondió Cinthya con un reproche. —El otro dia vi su lunchera y esa comida japonesa se veía deliciosa.
Manuel se ajustó la gorra con una sonrisa. —Eso es porque nunca has probado los platillos de Mina— aseguró. —Matt tiene una suerte enorme en que ella le cocine su almuerzo todos los días.
—¿Ella le prepara la comida todos los días…?
—Desde que eran niños. —Respondió Brad sumándose a la conversación. —Esos dos son inseparables.
Cinthya se inclinó sobre la barra apoyando sus brazos sobre la madera lustrada. —Que envidia—Dijo. —Ojala yo hubiese tenido alguien a quien cocinar en mis días de instituto…
Manuel se quedó callado sin saber que decir por lo que Brad intentó cambiar el tema de conversación. Mientras retiraba la vajilla de la barra echó una rápida mirada al Pad de Cinthya —¿Así que van a almorzar juntos? —Preguntó mientras pasaba distraídamente el paño por la superficie de madera.
—Falta la confirmación de Matt y Silvia —Dijo Manuel incorporándose. —No los ví en toda la mañana.
—Matt estuvo desayunando temprano, me dijo que iba a ver a Will al calabozo. A Silvia la vi un poco más tarde, ella y Tass estuvieron hablando y devorando pasteles hasta tarde.
—Muchas gracias por la comida Brad, estuvo deliciosa. —dijo Cinthya de improviso mientras se ponía de pie. —Voy a hacer algo de tiempo hasta la hora del almuerzo.
Brad tomó su propio Pad y envió la cuenta de la consumición al aparato de Cinthya, quien colocando su dedo en la pantalla confirmó el recibo.
—Nos vemos mas tarde Manuel —Saludó mientras caminaba hacia la salida del salón.
—Hasta luego Cinthya, ha sido un placer conocerte. —Respondió Brad mientras le guiñaba un ojo a Manuel.
—¿Que? —preguntó el joven intrigado cuando Cinthya hubo salido y las puertas de cristal se cerraron tras ella.
—¿No te diste cuenta, no?
—¿De que?
Brad movió la cabeza decepcionado. —Eso es porque todavia sos un pendejo. —Esa chica tiene el corazón roto o yo no se hacer ni un café instantáneo en saquito.
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