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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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Mina cerró la puerta de su departamento y comprobó la hora en su Pad. Llegaria algo temprano a su encuentro, pero como no tenía nada que hacer en toda la mañana, mejor terminar con sus obligaciones lo más pronto posible.
Con delicadeza deslizó sus dedos por el panel ubicado a un lado de la puerta e introdujo el código de seguridad deseado, de modo que el panel avisaría a cualquiera que fuese a visitarla que no se encontraba en casa.
Había elegido una vestimenta simple y cómoda para encarar el día feriado y todo lo que ella y sus amigos harían por la tarde. Una blusa ligera de mangas cortas color beige y una falda no demasiado larga color oscuro. Incluso con lo paranoica que era Amanda con los reglamentos y disposiciones de limpieza en el Hangar Principal, Mina no iria nunca allí con algo que se ensuciase fácilmente.
Dando la espalda a la puerta, colocó su bolso al hombro y caminó lentamente por el pasillo de la cubierta habitacional donde residía. Unas puertas más adelante pasó frente al camarote de Akemi, pero conociendo a su amiga, era seguro que en ese momento estuviese durmiendo con medio cuerpo fuera de la cama.

La tarde anterior habían estado juntas hasta bien entrada la noche. Akemi era una verdadera amiga y alguien en quien Mina podía confiar absolutamente todo. Ojalá su madre pudiese ser así también. Sacó su pad del bolso y envió un mensaje a su amiga, usando la opción de entrega silenciosa para no despertarla. Probablemente Akemi no se levantaría hasta las diez, así que cuando leyera el mensaje Mina ya habría terminado con su obligación de esa mañana.
O al menos esperaba hacerlo.
Respetaba muchísimo al Doctor Evans por como ayudaba a la Colonia más allá de sus simples deberes de médico. Era una de las voces más respetadas de la Rainbow y su opinión tenía casi el mismo peso que la de Amanda… aunque su falta de carácter a veces hacía que sus opiniones perdiesen un poco de peso ante el poder de mando que ejercía la Capitán.
En el fondo ella misma había elegido su vocación tratando de emular los logros de esa persona que tanto admiraba, por eso había sido un poco decepcionante descubrir que a medida que su opinión sobre la situación de la Galaxia y el papel de las diferentes razas que la poblaban se formaba lentamente, también aumentaban los puntos en los que disentían con ciertas ideas de Evans.

Según entendía ella, estas diferencias eran más que nadas generacionales. La carrera de Evans como médico y científico en la NUNS se había desarrollado en medio de los ecos todavía resonantes tras el fin de la Primera Guerra Espacial. Era comprensible su posición ante ciertas cuestiones que él mismo vivió en carne propia y las que Mina solo había presenciado mediante videos y artículos en la Enciclopedia Galáctica.

La joven llegó hasta el ascensor y presionó el botón de llamada. Era muy probable que las diferencias entre su opinión y la de Evans nunca se reconciliarian del todo, pero no por ello podía negarse ante el pedido de ayuda de quien fuera su mentor durante tantos años. Muy probablemente se desarrollase una sana rivalidad entre ellos en el futuro, o al menos era algo que ella consideraba como la opción menos conflictiva. Al fin y al cabo ella también pensaba seguir una carrera centrada en la investigación.
Mina entró al elevador y marcó una de las últimas plantas, resignada a que, casi con seguridad, volvería a tener un cruce de opiniones con Evans de la que ambos no sacarian absolutamente ningún beneficio mutuo.
Utilizó el espejo del elevador para darle un último vistazo a su aspecto. Mina no era de usar maquillaje, aunque Akemi siempre le había asegurado que su rostro se veria muchisimo mejor con un mínimo de trabajo. La joven suspiró y se acomodó un poco el cabello sobre la frente.

Unos segundos más tarde la puerta se abría y Mina salió a la cubierta donde se encontraba la cafetería. Tal como esperaba, había muy poca gente a esa hora de la mañana.
Se dirigió al local olisqueando el aroma a café en el aire. Había sido una buena idea no desayunar antes de salir.
Las puertas de cristal se abrieron ante ella y penetró en la cafetería. Algunos parroquianos sentados en las mesas cerca de las puertas la saludaron amigablemente, Mina respondió el saludo y echó una mirada alrededor del establecimiento.
No había más de una docena de personas desayunando. La barra solo estaba ocupada por un obrero bebiendo algo y charlando con Brad.
Mina saludo con la mano y tanto el barman como el obrero respondieron al mismo al unísono, aunque la joven creyó verlos suspirar profundamente ¿Que le pasaba a esos dos?

Buscó una mesa cerca a de la puerta y se sentó mirando hacia la salida, esperando la llegada de Evans.

—Hola Mina, buenos días! —saludó con entusiasmo una voz juvenil.
—Buenos dias Mía— contestó la joven volviendo la cabeza —¿Como estas?
La joven apoyó la bandeja de acero en el delantal y se inclinó hacia Mina —¿Escuchaste los rumores?
—Ru… ¿Rumores? —Preguntó confundida— No, no escuché nada.
Los ojos de la joven parecieron brillar de entusiasmo. Inmediatamente corrió una de las sillas frente a Mina y se sentó entusiasmada. —¿En serio no sabes? ¡Anoche pasó algo en El Campo!
Los ojos de Mina se abrieron como platos —¿En El Campo?
La joven asintió con la cabeza mientras cerraba los ojos. —Parece ser que anoche hubo un accidente o una emergencia cuando el equipo de Ralph volvía del Campo, desde La Torre activaron el protocolo de emergencia para la zona del hangar.

Una sombra de preocupación se marcó en el rostro de Mina y no pasó desapercibida por la joven mesera. —No te preocupes Mina, Brad dice que no debió haber sido nada demasiado grave porque vieron pasar el transporte ambulancia vacío de vuelta a la Clínica. Al menos parece que no hubo heridos.
Mina suspiró aliviada mientras se llevaba una mano al pecho. —Es un alivio saberlo— dijo. —¿Crees que la Inspectora Ambiental y su piloto estuvieron involucrados?
La joven se cruzó de brazos y negó con la cabeza. —Tendríamos enormes problemas si hubiese pasado así, ademas esta lo del incidente pasado. ¿Escuchaste lo que hizo Will el otro dia…?
Mina asintió resignada. —En una buena se metió ese tonto ahora.
Las dos jóvenes suspiraron al unísono. —Como sea— explicó la joven mesera— Todos estos sucesos ocurriendo en la Rainbow en tan poco tiempo no deben de parecerle nada gracioso a Amanda ¿No crees?
Mina se había puesto rígida y se mantuvo en silencio mientras miraba fijamente a su amiga.
—Hey Mina! Al menos decime que opina tu madre sob— La voz se le quebró como si la mano que en ese momento se apoyaba en su hombro hubiese lanzado una descarga de hielo por todo su cuerpo.
—Mía… ¿Acaso te pago para que charles con los clientes…?
La mesera se dió vuelta lentamente y el color de su rostro desapareció por completo de su rostro al ver la mirada de hielo de Brad, que la contemplaba impasible de pie a un lado de la mesa.
Con un chillido ahogado Mía se levantó como un relámpago de la silla y se inclinó exageradamente frente al barman. —Le ruego me perdone Jefe! Enseguida tomo la orden a la cliente!
—Eso está mejor— exclamó el hombre manteniendo la vista fija en la aterrorizada joven. Acto seguido dió media vuelta y se dirigió a la barra mientras se frotaba las manos con el trapo que llevaba enganchado en el cinturón.
—Estuvo cerca— exclamó Mina con una sonrisa mientras miraba con piedad a Mía, quien seguía inclinada en la misma posición mientras su jefe se alejaba. —Ya se fué Mía.
La Mesera se incorporó de golpe mientras respiraba profundamente. —Caray!— dijo. —Otra vez me toca limpiar el piso parece.
Ambas jóvenes se rieron con nerviosismo mientras desviaban sus miradas de la barra.
—¿Chocolate, Mina?
—Por favor. —contestó la joven. —Creo que tengo para veinte minutos o más de espera.
Mía anotó la orden en su Pad y volvió a guardarlo dentro del bolsillo delantero de su delantal. —¿Esperas a alguien?
—Voy a ayudar al Doctor Evans con las provisiones de la Rio.
La joven asintió con la cabeza y se colocó la fuente bajo el hombro. —Enseguida traigo tu orden— dijo y luego de hacer una pequeña reverencia se dirigió a la barra, tratando de no cruzar su mirada con la de Brad, quien la observaba con hostilidad tras la máquina de café.

Mina se acomodó en la silla mientras extraía el pad de su bolso. Lo primero que hizo fue consultar el informativo de la Rainbow, pero como se lo imaginaba, no decía absolutamente nada. Probablemente Amanda ni siquiera había hablado con alguien fuera de La Torre todavía.
Cerró la página y entró al foro de discusión que utilizaba casi todo el mundo.
La noticia había corrido ya por toda la Colonia, pero no eran más que rumores y comentarios de gente que no había estado en el Hangar Principal en el momento de la emergencia, después de todo, los operarios del turno noche no se despertarian hasta el mediodía.
Uno de los rumores decían que Ralph estaba herido, algo sobre una explosión. Eso la preocupó un poco, aunque en el fondo sabía que era muy difícil que algo le hiciese daño a Ralph, su cuerpo tamaño Zentradi lo hacía extremadamente resistente a casi todos los peligros del campo, hasta podía sobrevivir (por un tiempo al menos) en el espacio si su traje se rompía!
Minimizó la ventana de su navegador y vió el fondo de la pantalla que había puesto el dia anterior. Era la foto que habían sacado en la escuela durante la visita de Cinthya.
El pensar en la Inspectora la hizo sentir incómoda. Esperaba que estuviese bien por supuesto, pero por otro lado sentía que nada de lo que estaba pasando hubiese sucedido si esa mujer no hubiese llegado nunca a la Rainbow.
Sacudió la cabeza con violencia e intentó apartar ese pensamiento de su mente. Estaba siendo injusta con Cinthya, ella no tenía nada que ver con las cosas que pasaban, era todo una simple coincidencia. incluso el cambio de comportamiento de Matt…
Matt.
Mina abrió los ojos. Las acciones de Matt en las últimas veinticuatro horas habian sido una fuente de preocupación constante para Mina. ¿Porque Matt se había sentido atraído hacia esa mujer? Ese chico nunca se había mostrado interesado por nada ¿Porqué ahora? ¿Porque ella?
Se sorprendió al ver caer una solitaria lágrima sobre el mantel naranja de la mesa. Con un movimiento cansado se pasó la mano por la cara, secando con ese gesto las que estaban por salir de sus ojos.
Sería fuerte, no derramaría lágrimas, aún no. No podía abandonar a Matt.
—¿Estas bien Mina?
La joven levantó la vista y se encontró con el rostro preocupado del Doctor Evans, quien la miraba con atención.
—Si si, estoy bien— respondió Mina sacudiendo lentamente la cabeza. —Estoy algo dormida todavía.
El hombre observó en silencio a la joven y sacudió la cabeza. —No deberias haber venido si pasaste una mala noche Mina, no estoy tan loco como para obligarte a trabajar estando cansada.
Mina sonrió y extendió la mano al facultativo. —Estoy bien Doc, y por cierto buenos días.
Evans contesto el saludo y la preocupación se borró de su rostro. —Tu sonrisa me hace sentir más tranquilo— dijo. —A decir verdad yo tampoco pasé una buena noche y asumo que algún rumor habrás escuchado..
Mina asintió y miró al doctor a los ojos. —¿Están todos bien?
—Si, por suerte no hubo ningún herido de gravedad. Ralph tuvo un par de golpes pero… ya sabes como es él— dijo suspirando.
—¿Un par de golpes? —preguntó la joven con incredulidad.
Evans se llevó la mano a la cabeza y se rascó la calva distraidamente. —A ti no se te puede engañar.. ¿Eh? Dijo resignado. Le hice una placa en el hangar y tiene una costilla fisurada, pero no hubo heridas internas, además no es la primera vez que se las rompe.
—¿Que pasó en El Campo Doc?
Evans se llevó una mano a la barbilla y contempló en silencio a la joven. —No lo se con seguridad— dijo. —En todo caso no quiero hablar antes de que lo haga Amanda… ya sabes como se pone con estas cosas delicadas.
Mina asintió con la cabeza mientras miraba por la ventana. Sabía perfectamente como su madre trataba los asuntos delicados de la Colonia.
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