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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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—¿Está viva? —pregunto Virya asombrada
Habían conducido a la joven hasta uno de los puestos de rearme de los Queadlunn, ahora vacío al igual que muchos de las otras estaciones que llenaban el enorme hangar. Las pérdidas habían sido cuantiosas en ambos bandos.
La Meltran que se había dado a conocer como Yuwe asintió. —Así parece, su armadura todavía está operativa y transmitiendo en nuestro canal de escuadrón.
Virya no necesitó ninguna otra confirmación, las armaduras solo funcionaban mientras quien las pilotase se mantuviese con vida. No había nada que objetar sobre ese punto.
La actividad en el hangar era frenética. Había decenas de chicas heridas que no podían abandonar sus armaduras por sus propios medios. Un grupo de Meltrans, encargadas del aprovisionamiento de municiones, se ocupaban momentáneamente de ayudar a las heridas, trasladando en andas a las pilotos hasta los tanques de reacondicionamiento. Mientras tanto un Nona trabajaba con sus enormes brazos doblando el metal y arrancando partes para poder rescatar a las guerreras atrapadas. Una enorme pila de desperdicios crecía lentamente contra el fondo del hangar a medida que el equipo examinaba las armaduras y descartaba aquellas que presentaban daños serios en su estructura. Virya no se sorprendió al ver que en la misma pila estaban arrojando varios cadáveres de pilotos, fallecidas mientras esperaban ser rescatadas de los despojos en los que se habían transformado sus armaduras. La joven Meltran movió la cabeza con un gesto de negación; Pensándolo bien, era mejor morir en medio de la batalla que terminar entre la chatarra ¿Verdad?
—No veo su armadura— dijo Virya mirando a su alrededor.
—La Capitana Vaal aún está fuera— dijo una de las chicas. —No pudimos recuperar su armadura
Virya miró a la joven con una expresión de sorpresa —¿Afuera? —Iba a preguntar si había escuchado bien, pero de pronto todo el escuadrón se puso firme en su sitio al mismo tiempo que se llevaban el puño al pecho izquierdo en señal de saludo. Una oficial Meltran se estaba acercando al grupo escoltada por dos guerreras armadas. Virya intentó ponerse de pie pero la pierna no le respondió y volvió a caer de rodillas.
—Esta bien soldado, no se levante. —dijo la oficial mirando a la joven caida. —Descansen.
El escuadrón dejó la posición de firme y ayudaron a Virya a sentarse en el soporte de la armadura.
—Soy Dulmei 172, la Capitán de esta nave, sean bienvenidas a bordo. ¿Ustedes son del grupo de defensa que custodió la nave de Kreegan?
Yuwe asintió.—Soy la segunda al mando del Escuadrón de Defensa 30, Teniente Yuwe 214. Gracias por permitir reagruparnos en su nave.
Ante una señal de la Capitán Dulmei, la pareja de escolta se retiró por donde habían llegado dejando solo al grupo. —¿Desde que nave opera su escuadrón, teniente?
—Desde la Quitra Queleual al mando de la Capitan Yillx. —respondió la guerrera —Fué destruida en combate durante los primeros intercambios de fuego.
La enorme oficial asintió y miró atentamente a cada una de las guerreras, dejando para el final a Virya a quien observó durante un tiempo prolongado. —Entiendo. —dijo finalmente. —Sean bienvenidas a mi nave como parte de su escuadrón defensivo.
Las guerreras se llevaron el puño al pecho izquierdo al unísono a la vez que se ponían en posición de firmes. —Gracias. —Dijo Yuwe inclinando la cabeza. —Será un honor combatir junto a usted.
Un grupo de Meltran pasó corriendo junto al grupo. Llevaban a una guerrera en andas a quien habían extraído de uno de los últimos Nonas en llegar del campo de batalla. A juzgar por el reguero de sangre que iban dejando a su paso, las heridas del piloto eran lo suficientemente graves para justificar la prisa.
La Capitán Dulmei observó impasible las manchas de sangre en el suelo, como si estuviese pensando en otra cosa. —Tuvimos muchas bajas en esta batalla— dijo finalmente. —Perdí casi el cuarenta y tres por ciento de mis escuadrones de Queadluun y mis dos escuadrones de elite.
—Fue una gran batalla— dijo Yuwe con orgullo. —Destruimos por completo a esos insectos (1).
—A un costo demasiado elevado. —Respondió la oficial. —Veo que solo uno de sus elementos esta herido.— comentó mirando directamente a Virya.
—Perdimos tres elementos en total y nuestra Cap— se vió interrumpida de pronto ante una seña de Dulmei. Una oficial Meltran se acercaba desde el otro extremo del hangar y llevaba mucha prisa al juzgar por su acelerado andar. Se detuvo a un lado de la Capitana, ignorando por completo al escuadrón de Yuwe. —El transporte está listo, Capitan —dijo.
Dulmei asintió y se dirigió a las guerreras. —Debo reunirme con urgencia en la nave del Comandante Kreegan, será mejor que posterguemos esta reunión para más tarde. —habló mientras se daba vuelta en dirección a la recién llegada —Lleven a la herida a la cubierta de recuperación de inmediato, no sabemos cuando pueda volver a atacar el enemigo.
El escuadrón saludó mientras ambas oficiales se alejaban en dirección a una pequeña nave de transporte. Minutos más tarde salían del hangar en dirección a la enorme nave del Comandante Kreegan, que se encontraba estacionaria a unos pocos kilómetros de distancia.

El grupo permaneció en silencio mientras la actividad alrededor decaia a medida que el hangar era despejado del material dañado y nuevas armaduras ocupaban los lugares vacíos. Pronto comenzarian a llegar nuevas reclutas para reemplazar a las pérdidas en la batalla.
La maquinaria de guerra Zentradi era extremadamente eficiente en ese sentido.
Virya comprendía muy bien lo que estaba pasando. Con su Capitán aún viva en alguna parte, la Teniente Yuwe estaba en una posición realmente complicada. Podía asumir el mando temporalmente, pero nunca tendría la autoridad absoluta del escuadrón. ¿Dejarian a la Capitana morir o intentarian un rescate?
Como respondiendo a sus pensamientos, Yuwe pareció tomar una decisión en ese momento. —Primero lo primero— Dijo. —Lleven a Virya a la cubierta de tratamiento. Cuatro y Cinco, ustedes están a cargo— añadió señalando a dos de las guerreras.
Ambas pilotos asintieron y tomaron a Virya de los hombros. Pronto las tres Meltran se encontraron saliendo del hangar en dirección a las cubiertas superiores.

La flota Zentradi está compuesta por una enorme variedad de naves, desde los pequeños interceptores y naves de reconocimiento hasta la gigantesca nave de Kreegan. No obstante todas ellas son réplicas exactas del mismo modelo, hasta el mínimo detalle.
Por ello no les resultó difícil a Virya y sus compañeras encontrar la cubierta donde se realizaban los procedimientos de curación; al conocer el interior de una Quitra Queleual se conocía el interior de cualquiera de las cientos de miles de naves similares en toda la flota.
Si la actividad del hangar se había reducido al mínimo, en la cubierta médica era lo completamente opuesto. Cientos de guerreras se encontraban por todas partes a la espera de poder ser ingresadas en las cámaras de recuperación. El espectáculo era impactante, incluso para guerreros preparados para el combate desde su creación como lo eran los Zentradis, la vista de centenares de heridos, algunos con uno o varios miembros arrancados de cuajo y la abundante sangre que manchaba pisos y paredes eran algo que no se podía ignorar, pero más perturbadora aún era la pila de cadáveres que iba creciendo en una de las paredes del fondo de la cubierta.
—Es aún peor de lo que pensaba.— exclamó una de las Meltran que sostenía a Virya.
Una guerrera que estaba justo delante de ellas colapso de pronto y cayó con gran estrépito al suelo. Dos soldados se acercaron rápidamente y comprobaron los signos vitales de la Meltran.
—Muerta— dijo simplemente mientras levantaba el cadáver con la ayuda de su compañera y lo arrastraban hasta la pila más cercana.

Esperaron casi media hora hasta que otro soldado se acercó a ellas y preguntó por la herida de Virya. Cuando le explicaron de que se trataba, la Meltran miró el tobillo y movió la cabeza en forma negativa. —Estamos dando prioridad a las heridas sangrantes o miembros amputados— dijo. —Ponganla en una cápsula de sueño y que venga más tarde cuando se desocupen las demás cámaras.
Las compañeras de Virya asintieron y salieron de la cubierta en dirección a las barracas donde las tropas descansaban.
—Supongo que es lo único que podemos hacer— dijo la otra guerrera.
—Gracias— respondió Virya sintiendo que las fuerzas la abandonaban— Espero que puedan rescatar a la Capitán Vaal pronto. —se expresó casi con un hilo de voz.
—Yuwe hará todo lo posible, no te preocupes y descansa.— respondió la otra Meltran.
Llegaron a una de las cubiertas destinadas a las barracas de la tropa y buscaron la primera cápsula de sueño abierta que funcionase. Inmediatamente colocaron a la casi inconsciente joven en su interior y cerraron la escotilla con un golpe seco.

En cuanto la oscuridad la rodeó, Virya suspiró aliviada. Había forzado su cuerpo al máximo y el dolor la abrazaba como lo hacía el familiar recubrimiento acolchado de la cápsula de sueño. Pronto una pequeña niebla inundó el pequeño espacio de la cámara y Virya entró en la inconsciencia del sueño inducido.

Lo siguiente que supo es que no estaba más dentro de la cápsula de sueño, o en las barracas, o incluso de la fragata Quitra Queleual.
Se encontraba flotando en el espacio, en el centro mismo de la flota Zentradi, rodeada de millones de naves en todas direcciones.
Virya no sintió temor alguno, simplemente aceptó su nueva situación como inevitable. Miró su cuerpo y notó que estaba sin su traje de vuelo, completamente desnuda.
Extendió sus brazos a los lados, para flotar de forma más estable y vió con asombro que sus extremidades no se movían.
La flota Zentradi se movia.
Como si de sus brazos se tratase, todo el flanco izquierdo y derecho de la flota se elevó como respondiendo al movimiento de los brazos de Virya, adoptando la forma de dos enormes… ¿Que? No conocía la palabra que describia la forma que adoptaban las incontables naves de combate.
Movió sus pies y toda la armada Zentradi se movió con ella. Eran parte de su cuerpo, como si cada nave estuviese conectada por un hilo invisible a su voluntad.
Extendió el brazo en dirección a una estrella particularmente brillante y trató de asirla, acercando su mano en un intento de alcanzar su brillo.
Toda la flota entró en un salto FOLD y en cuestión de segundos tuvo la estrella al alcance de su mano. Virya cerró su puño alrededor del astro y toda la flota disparó sus armas de energía simultáneamente, transformado la oscuridad del espacio en un resplandor enceguecedor.

—¡Despierta Virya!
La joven Meltran abrió los ojos y se encontró mirando el rostro de Yuwe. Parpadeó varias veces hasta que pudo tolerar el brillo de las luces del techo.
—Creía que estaba flotando en el espacio. —Balbuceó casi entre susurros.
—¿Eh? —Preguntó desconcertada la guerrera, tomando a Virya de la mano mientras tiraba con fuerza para sacarla de la cápsula —¿De que estas hablando? ¿Te golpeaste la cabeza?
El violento despertar la dejó momentáneamente desorientada, todavía con los recuerdos de una experiencia que no sabía cómo había llegado a su cabeza.
—¿Nos atacan? —preguntó mientras intentaba bajar de la plataforma.
—Nada de eso. —Contesto la ahora líder del escuadrón de defensa mientras pasaba un brazo alrededor del cuerpo de la desorientada Meltran. —La Capitán Dulmei ha vuelto de ver a Kreegan y nos han convocado a una reunión urgente.
Virya estaba aún demasiado aturdida para contestar algo, pero notó con alivio que su tobillo soportaba bastante bien el peso de su cuerpo y, a pesar del relámpago de dolor que subió repentinamente por su pierna, parecía que podía caminar por su cuenta.
—Creo que puedo caminar por mi misma— dijo con dificultad mientras apartaba el brazo de Yuwe. —Mi pierna esta bastante mejor.
Su compañera se colocó a un lado y observó con atención como Virya daba unos inseguros pasos hacia la puerta de la barraca. A pesar del dolor la pierna respondía bien y pronto se encontró caminando (aunque con una ligera cojera) al lado de Yuwe por los pasillos de la nave que sería su nuevo hogar y base de operaciones.

Llegaron a una cubierta desde donde partían varias rampas de acceso y un elevador que comunicaba con el puente de mando. Entraron al mismo e inmediatamente fueron transportadas varios pisos hasta que llegaron al mismo centro de comando de la fragata Quitra Queleual.
El resto del escuadrón ya estaba reunido allí, así como la Capitán Dulmei y dos de sus oficiales. Había una cierta tensión en el ambiente, como si el puente de mando estuviese envuelto en algo que presagiaba peligro.
—Excelente, ya estamos todos— dijo Dulmei mientras caminaba hasta el centro del puente y señalaba las pantallas que los rodeaban. —Comencemos.
Las pantallas mostraron imágenes de una nave que todas las presentes conocían ya demasiado bien, el crucero principal de batalla clase Nupetiet-Vergnitzs de Kreegan, la nave que habían estado defendiendo con sus vidas hacia solo unas cuantas horas atrás.
—Teniente Primero, informe los detalles.— Ordenó Dulmei mientras señalaba las pantallas.
Una de las oficiales dió un paso al frente —Durante la última ofensiva del enemigo y en un intento desesperado por destruir una de nuestras naves insignias, uno de sus misiles anti nave de mayor poder destructivo impactó contra la banda de estribor de la nave del Comandante Kreegan, exactamente por sobre la sección de descarga del sistema de dispersión del reactor principal. —La pantalla central cambió para mostrar una imagen del enorme misil incrustado al costado de la nave. —De alguna forma que no podemos entender, dicho misil no estalló al hacer impacto justo antes que Kreegan hiciera un FOLD de evasión y, en estos momentos, toda la nave se encuentra declarada en emergencia y bajo orden de evacuación.
Yuwe asintió con la cabeza pero guardó silencio.
—Bien, eso resume la situación— comentó la Capitán despidiendo con una señal de la mano a la oficial que había hablado. —A causa de este problema fui llamada a una reunión en la nave de Kreegan para evaluar las alternativas posibles, que a decir verdad, son muy pocas. Las pérdidas sufridas por nuestra flota tras el combate han sido más que importantes, por lo que preservar esa nave es de importancia vital para nuestra campaña en pos de exterminar al Ejército de Supervisión de todo rincón de la Galaxia.
Todos se mantuvieron en silencio a la espera de la otra alternativa posible.
—Abandonar la nave y detonar el misil sería la solución más sencilla y la que el propio Dortrad-Jen ha evaluado y aprobado. No obstante el Comandante Kreegan y su Consejero Exedore desean investigar soluciones alternativas a ello. ¿Preguntas?
—¿Porque no ha estallado el misil? —Pregunto la segunda oficial al mando.
—Eso podría responderlo la jefa del escuadrón de defensa que se encontraba presente durante el ataque.—afirmó Dulmei mirando a Yuwe a los ojos.
La aludida dió un paso al frente a la vez que se llevaba el puño al pecho izquierdo. —Fue nuestra Capitán quien se interpuso entre el misil y la nave a último momento, segundos antes de realizar el FOLD
—¿Cómo…? —Preguntó una de las oficiales pero se interrumpió ante un gesto de Dulmei. —Continúa— dijo.
—Yo misma vi como La Capitán Vaal se arrojó fuera de la burbuja FOLD para detonar el misil con su propia armadura. Justo en el instante de producirse la colisión la burbuja se expandió y entramos al FOLD, no volví a ver a nuestra Capitan desde entonces.

Se produjo un silencio profundo en el puente de mando. Virya no sabía nada de eso y miró sorprendida a Yuwe. Las dos oficiales intercambiaron a su vez las miradas, sin poder creer lo que escuchaban.
—Hable de esto con el Consejero Exedore y su respuesta tampoco sirvió de mucho— Aseguró la Capitán Dulmei mientras se cruzaba de brazos. —Dijo que la estructura del misil bien pudo haber sufrido cambios moleculares al penetrar la burbuja WARP en formación, conservando energía exterior al momento del FOLD y volverse momentáneamente inestable en el espacio dimensional cerrado que ya había sido consolidado por la nave de Kreegan y quienes se encontraban alrededor.
—¿Eso significa que no estallará? —preguntó una de las integrantes del escuadrón.
—Eso significa que nos estamos quedando sin tiempo— contestó Dulmei con seriedad— Exedore cree que en cuanto el misil pierda toda la energía conservada antes del FOLD y toda su integridad presente se sincronice con el salto dimensional, estallará como si nada hubiese pasado.
—Entonces la Capitana Vaal… —Virya habló casi sin darse cuenta.
—Esta viva y es posible que sea la clave para salvar la nave de Kreegan. —Afirmó Dulmei. —Pero debemos apresurarnos y evaluar su estado. Si en efecto su armadura sigue activa, es posible que pueda sernos útil.
—¿Como? —preguntó Yuwe ¿Como podemos hacerlo? ¿Cómo haremos para llegar hasta Vaal con esa cosa ahí incrustada?
—Exedore tiene un plan para ello. —Respondió la Capitán con una sonrisa enigmática en los labios. —Y no creo que les guste saber cual es.


(1)La palabra “insecto” no existe en el vocabulario Zentradi, posiblemente sea un resabio del lenguaje de la protocultura ya que los insectos “normales” serían prácticamente invisibles para los gigantes Zentradis.
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