Fanfic Es
Fanfics en español

Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

[Comentarios - 1]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
—¿Estás absolutamente segura de eso Tass?
La joven no respondió, solo se quitó los lentes y lentamente se masajeó los cansados ojos. —Si Amanda— respondió luego de una breve pausa. —Ambas peticiones de información dispararon los protocolos de rastreo de la agencia de investigación gubernamental.
Amanda se inclinó en su asiento mientras miraba seriamente la pantalla. —No me sorprende en el caso del Teniente— afirmó con un gesto de la mano. —¿Pero porqué con Cinthya? Se supone que es solo una civil.

El Doctor Evans había solicitado un informe completo a la base de datos gubernamental sobre los historiales de salud de Jim y Cinthya. Si bien ambos habían sido aprobados y remitidos, el correspondiente al Teniente Jim solo presentaba información básica, estando el resto con acceso clasificado debido a la posición del piloto en las fuerzas armadas.
—Cinthya está trabajando para el Gobierno Unificado— comentó Tass mientras estudiaba el historial del navegador. —Aunque sea subcontratada deberia estar también bajo la esfera de protección de la información militar ¿No?
Como única respuesta recibió el silencio y la mirada pensativa de su capitana. Si, realmente no tenía mucho sentido, especialmente porque quien manejaba todo el papeleo humanitario de la NUNS era una oficina gubernamental común y corriente.

Jim había compartido con Tass la particular situación por la que atravesaba su escuadrón de Élite en medio del desastre organizativo que azotaba a los altos mandos de la NUNS. Esto no era algo nuevo para la joven por cierto, ya que Amanda también solía afirmar que el Gobierno Unificado se estaba volviendo un saco de mierda demasiado abultado que corría el riesgo de colapsar bajo su propio peso.
Muy probablemente el asunto con la información personal de Cinthya tenía otro significado y su curiosidad la impulsaba a descubrir que. Por suerte sus reservas en cuanto a la validez ética de su investigación habían sido borradas por la orden de Amanda, eso la dejaba libre de culpas para centrar toda su atención en el asunto.

Evans había requerido una serie de informes adicionales sobre ambos visitantes. En el caso de Jim habían sido denegados de forma automática, pero con Cinthya habían sido aprobados sin inconveniente alguno. Revisando detalladamente cada uno de los formularios, Tass centró su búsqueda en detectar cual de todos ellos habían sido los disparadores del rastreo automatizado del Gobierno.
Tras una breve exploración de los archivos localizó lo que buscaba.
—Sangre tipo Alfa Bombay— leyó extrañada.
—¿Eh?— Preguntó Amanda enderezando su silla. —¿De que estas hablando?
—Es la búsqueda de Evans que disparó el rastreador— dijo. —¿Te suena de algo?
—Hay un Fenotipo de sangre que se llama Bombay— Amanda se quitó su gorra y la colocó sobre su regazo. —Pero eso de Alfa es nuevo para mi.
—¿Quieres que…? —preguntó la joven mientras abria una ventana con un buscador de la red galáctica.
—No— exclamó Amanda de forma tajante. —No quiero que vuelvas a atraer la mirada de la NUNS sobre esta Colonia con el mismo tema.
Tass se cruzó de brazos y asintió con la cabeza. —Tienes razón— dijo. —¿Pero qué podemos hacer? No creo que quieras preguntarle a Evans sobre eso…. ¿Y qué tal si le preguntamos a David?
La Capitana sacudió la cabeza en forma negativa —No Tass, no creo que sea una buena idea tampoco. Mientras hablaba se había puesto a acariciar la gorra como si de una pequeña mascota se tratase.
Ambas mujeres permanecieron en silencio mientras desarrollaban sus tareas diarias.
La llegada de la nave de suministros era considerado un dia de asueto para la gente de la Colonia, que solía dejar de lado su rutina para poder hacer compras y recibir alimentos frescos desde los lejanos planetas y flotas productores.
Si bien la actividad laboral de la Colonia cesaba, el trabajo para las chicas de la torre no variaba en lo más mínimo y a pesar del descanso, el monitoreo de los sistemas y control del espacio perimetral de la Colonia eran actividades que se desarrollaban veinticuatro horas al día, los siete días de la semana, ininterrumpidamente.
—A fin de cuentas— comenzó a decir Tass de forma distraída. —A lo mejor nos estamos preocupando por nada.
—¿Porque lo piensas?
—Bueno… probablemente sea una causa de preocupación para Evans que Cinthya tenga ese tipo de sangre rara, a lo mejor está preocupado por lo que pueda pasar en caso de que resulte herida y necesite un tratamiento especial…
—¿La inspectora tiene ese tipo de sangre?
Tass volvió a colocar la ficha médica de Cinthya en pantalla y utilizó su puntero para resaltar el texto.—Si, aquí lo dice… no espera, solo dice Bombay… ¿No es lo mismo?
—Aparentemente no— suspiró Amanda.
El razonamiento de Tass tenía sentido, lógicamente y más aún luego de los incidentes ocurridos en las últimas setenta y dos horas. ¡Esos dos habían hecho peligrar sus vidas no una sinó DOS veces! Era obvio pensar que el médico querria informarse ante una eventual tercera situación de riesgo.
Pensó en su charla con Will, de cómo sus sospechas de que el piloto había actuado de forma tan confiada con una amenaza contra su nave se habían confirmado. Sentía que algo se le estaba escapando de entre las manos, pero no estaba segura que.
—No dudo de las buenas intenciones de Evans… solo que no me gusta esa actitud de servirse de la gente como cobayos.
—¡Tass!— exclamó Amanda sorprendida. —¿Qué estás diciendo?
La joven apoyó el mentón sobre su mano y miró distraídamente la pantalla del radar.—Deberia ser mas transparente con sus investigaciones. ¿No crees?
Amanda miró a la joven con seriedad—El que no haya publicado aún ningún «Paper» no quiere decir que no esté siguiendo un estricto protocolo en sus investigaciones.
Tass sopló molesta y volvió su atención a la pantalla.
—Tal vez…. —dijo la Capitana mientras desplegaba un teclado sobre sus rodillas. —Tal vez si haya alguien a quien podamos consultar.
—¿Si? ¿Quien?— preguntó la joven interesada de pronto.

Media hora más tarde Tass abandonaba el puente de mando y, bostezando, se instalaba en el pequeño transporte de personal. Tendría que tomar una dosis extra de café si quería mantenerse despierta lo suficiente.
El vehículo la dejó junto a la oficina de Amanda y si bien tenía permiso de usar la cafetera que estaba ahí, mirando la hora en su reloj decidió ir a la cafetería directamente. No solo el café era mucho mejor, además había una pequeña chance de encontrar a quien buscaba.
Extrajo su Pad y consultó la información que disponía. Amanda le había prohibido que accediese a la Red Galaxy, pero aún disponía de la información en caché que había quedado en la Red Rainbow luego que Evans la consultara. Era, a decir verdad, información bastante escasa, una entrada de enciclopedia con información de un nivel extremadamente básico. No le extrañaba que el médico haya intentado averiguar algo más.
Espero al ascensor mientras meditaba en silencio lo sucedido. La NUNS era muy celosa de cierta información a la que se podía tener acceso en la red galáctica. Explosivos, armas biológicas, armamento de reacción… las cosas que siempre están en la mira del gobierno para mantener vigilado al público en busca de señales de terrorismo o insurrecciones.
Pero que un tipo de sangre disparara ese tipo de alerta… Amanda estaba en lo cierto en sospechar que podía haber algo más detrás de todo eso. ¿Porque había hecho Evans una búsqueda en la Red Galáctica de un Fenotipo de sangre que no era exactamente igual al de la inspectora? ¿Era solamente por curiosidad académica?
El ascensor llegó hasta el piso de la oficina de Amanda y las puertas se abrieron frente a la joven, quien entró al mismo mirando la pantalla de su Pad, aún con varias preguntas sin respuesta dando vueltas por su cabeza.
—¿Baja?
Tass estaba tan absorta en sus pensamientos que solo reparó en Jim cuando su nariz estuvo a pocos centímetros del pecho del piloto.
—¿Jim? —pregunto sorprendida mientras se restregaba los ojos cansados —¿Que estas haciendo en La Torre?
—A decir verdad nada— dijo el piloto cruzado de brazos mientras miraba con curiosidad a Tass. —Voy para el acceso del hangar en el nivel inferior, supongo que me arrastró el ascensor hasta aquí. ¿Terminó tu turno?
La muchacha permaneció callada sin saber que decir. Aún sostenía el pad fuertemente contra su pecho, como si el contacto con el aparato fuera su única conexión con el mundo real. Entonces la puerta se cerró tras ella y el hechizo se rompió.
—Si si… recien termino— dijo agitadamente mientras se daba la vuelta y tanteaba el panel de pisos en busca del botón adecuado. En su nerviosismo marcó tres pisos diferentes, ante la divertida mirada del piloto. —Voy a la cafetería a desayunar algo.
Ambos guardaron silencio un momento mientras el elevador comenzaba a descender desde lo alto de la Torre.
—Supongo que Amanda te contó lo que pasó en el Campo ¿No? —preguntó Jim distraídamente.
Tass asintió y se dio la vuelta. —Tenía mucho miedo por ustedes dos— dijo. En cuanto se disparó la señal de emergencia salí corriendo a la torre de control para ver qué había pasado.
Jim no respondió y siguió mirando algún punto indefinido del techo del ascensor.
—¿Tuviste miedo ahí afuera?— preguntó la joven.
—¿Eh? —preguntó el piloto con cara de genuino asombro. —¿Miedo? ¿Yo?— Ante la incrédula mirada de Tass, Jim rompió en una carcajada.—No Tass, no… no tuve miedo.
Como la joven permanecía en silencio, Jim volvió a ponerse serio.— No fué una buena experiencia, te lo aseguro. Pero estar tan cerca de la muerte me hizo sentir… diferente, no se si me explico.
—¿Diferente? —preguntó Tass. —¿En qué forma?
Jim se llevó la mano al rostro y se acarició la barbilla en forma pensativa— No se como explicarlo con palabras adecuadas—dijo. —Tal vez haya sido mi sangre Zentradi la que reaccionó de esa forma.
Al oír la palabra «sangre» Tass sintió un escalofrío.
—En fin, lo importante es que no lo pienso volver a hacer— dijo de forma tranquilizadora— Al menos no durante el tiempo que quede de la inspección.
—¿Cinthya va a continuar con la inspección?
El piloto asintió con la cabeza. —Los datos del Campo se recogieron sin problemas en la computadora de mi avión y ya no teníamos planificada otra salida, supongo que terminará con lo que tenga que hacer aquí en la Colonia y dará por terminado su trabajo.
Tass suspiró profundamente. Por primera vez desde que había conocido a Jim se daba cuenta del poco tiempo que había tenido para estar con el. No es que no lo supiese desde un principio, pero en ese momento la perspectiva de no volverlo a ver se había vuelto demasiado tangible.
El elevador se detuvo silenciosamente y la puerta a su espalda se abrió con un pequeño timbre.
—Tass
La joven se dió vuelta y levantó la mano para saludar pero vió interrumpido su gesto cuando Jim, en un rápido y fugaz movimiento, se inclinó y la besó en los labios.
Tass quedó paralizada en su sitio, con la mano derecha a medio levantar y sujetando el Pad contra su pecho con la izquierda.
Su primer beso.
Había soñado toda su vida con ese momento, lo había imaginado de mil formas diferentes, en mil situaciones y lugares de la galaxia, pero allí, dentro del ascensor, con sus ojos completamente abiertos mientras miraba fijamente los ojos violetas de Jim, supo con seguridad que fue el momento elegido para ella por el destino.
Y nunca hubiese podido imaginar un beso tan perfecto como ese.
Tass cerró los ojos y soltando el Pad abrazó fuertemente al piloto, olvidándose momentáneamente de la Colonia, Amanda y la puta Galaxia incluso.
Permanecieron abrazados, inmóviles como dos estatuas que se hubiesen fundido en una sola pieza por efectos de un calor intenso. Cuando Tass finalmente separó sus labios de Jim, tomó una bocanada de aire y se llevó una mano al pecho, casi había perdido el aliento durante el largo beso.
—Es tu piso— dijo Jim alcanzando el pad que había caído al suelo entre ambos. La joven tomó el aparato de manos de Jim y permaneció con la boca abierta sin poder articular palabra.
—Si no cierras esa boca voy a tener que cerrarla yo devuelta con otro beso— dijo el joven sonriendo mientras apoyaba uno de sus dedos sobre los labios de Tass. —Te veo por la tarde ¿Ok?
Tass asintió y retrocedió unos pasos, saliendo del elevador casi como en sueños. Jim la saludó con la mano y la puerta se cerró con un leve chasquido.
Tardó lo que le pareció una verdadera eternidad en salir del estado de parálisis en el que había quedado tras salir del ascensor. Cuando por fin reaccionó, dió un grito de alegría y pegó un saltito de felicidad, luchando contra el deseo de salir corriendo por la cubierta como si fuese una niña pequeña.
En ese momento se dió cuenta que estaba tres pisos por encima de la cubierta de la cafetería, pero nada más importaba en la mente de Tass, quien se dirigió a las escaleras como si aún viviese dentro de un sueño maravilloso.
Usted debe login (registrarse) para comentar.