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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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La puerta se cerró con un estruendo tras ellos. Amanda había sido la última en entrar a la oficina y cerrado de forma tan violenta la puerta que hizo temblar peligrosamente las pilas de papeles más cercanas.
Todo el grupo de recolectores (Salvo Ralph, por obvias razones) estaba presente en el despacho de Amanda manteniendo un silencio sepulcral y respirando lo más silenciosamente posible. Evans también estaba presente, pero se mantenía apartado a un costado, apoyado contra una de las paredes con revestimiento de madera.
Amanda caminó lentamente por la habitación y pasó por detrás de su escritorio, manipulando una serie de controles en la superficie misma del mueble. La pantalla de su computadora cobró vida y ante un gesto de la mano de la Capitán, se desplegó contra una de las paredes de la oficina, creciendo en tamaño hasta ocupar casi todo el espacio libre hasta el techo. Un rostro familiar ocupó el centro de la misma; el de Ralph, con los ojos cerrados y al parecer recostado en alguna especie de camarote de tamaño gigante.
—¿Ralph? —preguntó Amanda —¿Como te sientes?
El gigante abrió un ojo y miró hacia la cámara haciendo una mueca que bien podría haberse interpretado como una sonrisa forzada —Estoy bien, algo dolorido pero nada grave.
—Entonces estamos todos— Amanda se sentó en la silla tras el escritorio y cruzó sus manos sobre la superficie. —¿Y bien?
Los presentes guardaron un incómodo silencio mientras se miraban unos a otros sin decidir quién iba a empezar a hablar primero. Finalmente Jim se armó de valor y dando un paso al frente tomó valientemente la palabra:
—Estoy listo para dar un informe preliminar de lo sucedido durante la misión de escolta— dijo muy seguro de sí mismo. —Asumiré la responsabilidad total sobre mis acciones durante la misma.
Amanda miró al piloto sin expresar ninguna clase de emoción en el rostro. —No me refiero a ustedes dos— dijo. —Quiero saber todo lo concerniente a la armadura irregular que encontraron ahí afuera.
Hal y Nix se pusieron tensos mientras la pantalla mostraba a un dolorido Ralph suspirando profundamente.
—Pero… —balbuceó Jim mirando la pantalla
—Resolveremos eso más tarde— dijo Amanda señalando con el dedo al piloto y a su acompañante— Primero quiero ocuparme exclusivamente de esto, si nos lo permite claro...
Jim retrocedió confundido hasta llegar al lado de Cinthya y guardo silencio mientras echaba miradas rencorosas a la mujer del escritorio.
La Capitán suspiró y señaló la pantalla— ¿Que viste ahí afuera, Ralph?
—Un Irregular, Capitán— dijo Ralph respirando lentamente. —Un Queadlunn bastante dañado y vacio… color rojo.
Amanda guardó silencio mientras digería la información lentamente.
—¿Virya? —preguntó Nix mirando a su compañero.
La Capitán frunció el ceño ante la mención de ese nombre. Al parecer no le habia gustado apra nada que uno de sus hombres lo mencionara frente a los visitantes.
—Es posible. —Ralph se revolvió inquieto en su camastro. —Por el estado de la armadura, no me caben dudas de que se trata de un Rau que participó en la última batalla…. pero..
—¿Pero? —preguntó la Capitana mirando la pantalla.
—La armadura estaba vacía ¿No se supone que Virya murió en esa batalla?
Evans se removió inquieto en el rincón, pero no dijo nada.
—Eso no lo sabemos —dijo Amanda golpeando el escritorio con su dedo índice. —Veamos el video.
Hal extrajo un Pad de uno de los bolsillos de su traje y digitó una serie de instrucciones mientras una pequeña ventana se abría en la parte inferior de la enorme pantalla proyectada en la pared. Amanda se levantó de la silla y caminó hasta estar frente a la proyección.
—¿Que mierda es esto? —dijo acercándose hasta tocar con la nariz las imágenes.
Hal y Nix se encogieron de hombros. —Con toda la interferencia estática y de radiación que había, por suerte pudimos filmar algo— dijo Hal.
La Capitán puso un dedo en cada una de las puntas de la fotografía y las apartó rápidamente, haciendo que la imagen creciera en tamaño hasta ocupar la mitad de la pantalla. La imagen de video de Ralph se adaptó prontamente al espacio libre, de forma que seguía siendo visible para todos.
—Esto es….. —dijo Amanda suspirando.
La imagen era de una calidad deplorable. Apenas un conjunto de manchas que daban una cierta reminiscencia de forma antropomórfica. Para los ojos expertos de los trabajadores, la forma del Rau era evidente, no así para Cinthya, quien sólo veía manchas de color rojo en un fondo oscuro perlado de ruido blanco.

Jim en cambio sonreía enigmáticamente. Las imágenes que había obtenido de la armadura a través de los sensores de su caza eran mil veces mejores que eso. Sintió el impulso de ofrecerle la información a la vieja bruja, pero algo le decía que era mejor esperar. Después de todo, era algo que podía interesar a sus superiores… tal vez hasta podría evitar el castigo por haber dañado tan seriamente su nave.
—Teniente Jim— dijo Amanda dándose la vuelta. —¿Por casualidad pudo usted registrar alguna imagen de este objeto con sus sistemas de reconocimiento?
—«Bingo» —pensó Jim poniéndose en posición de firme y llevándose las manos a la espalda. —Es posible. —dijo. —Todavía no he revisado los registros de la misión, pero le enviaré un reporte si aparece algo.
—Le estaría muy agradecida si encuentra algo.
Jim asintió con un ligero movimiento de cabeza y Amanda volvió su atención a la pantalla.
—¿Han dejado una baliza en el lugar, verdad?
—Si —dijo Hal un poco más relajado. —Aunque con el revuelo que el disparo provocó dudo mucho que nos podamos acercar por algún tiempo…
—Y ni hablar de cómo quedó el transporte— agregó Nix.
Amanda volvió al escritorio y cambió la imagen de la pantalla; ahora se podía ver el hangar, donde un grupo de operarios había rodeado la nave de transporte para comenzar las tareas de reparación. Uno de los técnicos se había subido a la parte superior del casco y pudieron ver como un enorme aparejo bajaba desde el techo del hangar. Momentos más tarde el operario conectaba la enorme pieza a un encastre del casco y al tensarse los cables, la nave se elevó algo más de un metro sobre el piso del hangar.
—Esta en bastante mal estado— dijo Nix moviendo la cabeza negativamente. —Tendremos que reemplazar todo el casco exterior y quién sabe si el armazón interno también está dañado.
—¿Cuanto? —preguntó Amanda
—Dos semanas.
La Capitán apretó con fuerza los puños que en ese momento tenía apoyados sobre el escritorio. Su furia era evidente para todos.
—Necesito recuperar esa armadura lo más pronto posible, antes que quede enterrada entre los desechos o una eyección la arroje al espacio exterior.
Ralph se removió en su camastro nervioso. —Amanda—dijo. —Ese Rau estaba metido dentro de un pedazo de casco de más de ciento cincuenta metros de diámetro, no podrá ir muy lejos.
—Eso no lo sabemos Ralph —dijo la mujer mientras se quitaba la gorra y la depositaba sobre la mesa. —Tu mas que nadie sabe de cómo se comporta el Campo.
Ralph se encogió de hombros y volvió a recostarse soltando un gemido de dolor.
Amanda cerró la ventana con la fotografía de la armadura y la reemplazó por una vista del campo de desechos. Luego extrajo un Pad de su bolsillo y lo apuntó a la imagen; un pequeño punto rojo se dibujó sobre la fotografía del Campo, en uno de los sectores exteriores.
—¿Es aquí, verdad?
Hal y Nix asintieron lentamente.
—Se internaron demasiado profundamente— Amanda suspiró y bajó el Pad que luego apoyó sobre el escritorio junto a su gorra. —No debieron acercarse tanto al centro.
—La presa era buena, se lo aseguro— dijo Ralph con los ojos cerrados.

Cinthya observó como la Capitán se llevaba la mano al rostro en un gesto, tal vez de cansancio o resignación, pero que la mantuvo en un silencio demasiado incómodo para el resto de los presentes. —No seas imbecil Ralph— dijo finalmente mirando la pantalla con el ceño fruncido. —Sabes bien que nada ahí dentro vale más que la vida de ustedes.
Entonces de improviso, como si de pronto hubiese despertado a la realidad, miro a la pareja de pilotos como si fuera la primera vez que los via.
—¿Y ustedes? —preguntó secamente. —¿Que demonios hicieron ahí afuera?
Jim abrió la boca para responder, pero Cinthya fue mucho mas rapida.
—Lo sentimos —dijo mientras inclinaba la cabeza. —No fue nuestra intención poner en riesgo nuestra vida ni las de su equipo de trabajadores.
—Hey Cin… —protesto Jim, pero la joven puso su mano en el hombro del piloto y lo interrumpió.
—El Teniente Jim está asignado como mi escolta, la responsabilidad de lo ocurrido es solamente mía y como representante de mi empresa yo….
Amanda levantó la palma de la mano en dirección a Cinthya. —No es necesario joven— dijo moviendo la cabeza.
—Pero…
—Basta! —El golpe de puño sobre el escritorio retumbó en la habitación. Incluso algunas hojas cayeron desde las pilas cercanas.
La mujer dio la vuelta al mueble y se acercó a los pilotos, pero finalmente se enfrentó a Jim cara a cara.
—Teniente. —Dijo señalando la insignia de su rango en el traje de piloto. —No me sorprende de una civil, pero usted… usted debería saber muy bien lo peligrosa que es la tecnología de las naves del Ejército de Supervisión ¿Acaso ha olvidado lo que pasó en La Tierra?
—No lo he olvidado— dijo Jim sin mostrar ningún gesto en el rostro. —La trampa «cazabobos» del SDF-1 fué el detonante de la Primera Guerra Espacial
—Y sabiendo eso se internó en una nave exactamente igual…
—Me interné en un crucero Thurvel-Salan Zentradi, no podía saber que terminaría dentro del arma de energía de una nave del Ejército de Supervisión.
—¿Y por qué diablos recogió y uso armamento Zentradi ahí dentro? —preguntó la mujer cruzándose de brazos.
Jim miró fijamente a Amanda. —Porque la próxima vez que reciba una andanada de misiles quiero tener algo con que defenderme.
Ralph suspiró profundamente mientras Hal y Nix miraban hacia otro lado.
—Conque es eso— dijo Amanda dándole la espalda a Jim mientras caminaba de regreso a su escritorio. —Ya veo— dijo a continuación.
Cinthya miró con preocupación a Jim mientras Amanda se sentaba y cruzaba sus manos bajo su barbilla.
—Teniente— dijo Evans hablando por primera vez. —El episodio de los misiles fue un accidente, por favor no nos guarde mas rencor por eso. Nosotros— de pronto se vio interrumpido por un gesto de Amanda.
—¿Desea llegar a un acuerdo entonces? —preguntó la mujer mirando fijamente al piloto.
—¿Un acuerdo?
—De confidencialidad… con respecto al incidente de los misiles y de su comportamiento en el Campo…
Jim se cruzó de brazos y cerró los ojos mientras movía la cabeza de lado a lado —No— dijo finalmente abriendo los ojos. —No soy esa clase de persona. No pienso ocultar lo sucedido allá afuera y si cometí un error, seré juzgado por ello ante mis superiores.
Cinthya abrió la boca asombrada ante lo dicho por su compañero. ¿Realmente iba a rechazar la oferta de Amanda de «olvidar» ambos incidentes?
Un pequeño zumbido se escuchó proveniente de la terminal de Amanda. La mujer consultó su Pad e inmediatamente lo guardó en su bolsillo.
—Disculpen— dijo. —Es el informe del Campo que estaba esperando.
Ralph levantó la vista hacia la cámara. —¿Sucedió algo? —pregunto.
—El Campo está tranquilo, la fuerza de marea de la anomalía no sufrió alteraciones por la descarga de energía, o al menos eso es lo que piensa Tass.
Al oír el nombre de la joven Jim levantó la cabeza, el movimiento no pasó desapercibido para Amanda, quien suspiró profundamente.
—Bien —dijo señalando a Jim y a Cinthya. —No esperaba fueran a ceder a un chantaje barato como ese. Si van a informar acerca de lo ocurrido, yo también haré lo mismo.
—Es lo justo— dijo Jim e inmediatamente agregó; —de todas formas jamas podria justificar los daños que sufrió mi nave.
Amanda sonrió y el ambiente pareció relajarse un poco. —Me alegra que todavia queden soldados honestos en las fuerzas del Gobierno Unificado— dijo apoyando una mano en el escritorio.
—De acuerdo entonces— dijo la mujer. —Será mejor que vayan a descansar por esta noche, es tarde y mañana tendremos el dia libre en la Rainbow.
—¿Día libre? —preguntó intrigada Cinthya.
—El carguero con provisiones llegó junto con ustedes, mañana habrá una especie de «feria» en la Colonia para que la gente haga compras o reciba su correspondencia. —explicó Evans.
—Y como ustedes están varados aquí por el momento… —dijo Nix. —Tendrán que tomarse el día libre al fin y al cabo.
Jim se rascó la cabeza y miró dubitativo a Cinthya, quien devolvió la mirada acompañada con un gesto de encogimiento de hombros. —Puede ser divertido —dijo.
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