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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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Sea lo que sea, había hecho DEFOLD a solo unos pocos kilómetros de distancia, en algún lugar por debajo de la nave.
Demasiado cercano para ser una coincidencia.
Lagis aseguró su cinturón y apagó las luces de la cabina. La pantalla principal mostraba los sensores pasivos que registraban los alrededores de la nave, el objeto que había aparecido repentinamente se estaba enfriando lentamente, pero lo alarmante eran tres firmas de calor que se habían desprendido del mismo y avanzaban a toda velocidad hacia su transporte.
—Mierda…. mierda, mierda— Repitió Lagis como si fuera un mantra.
Nina no había permanecido ociosa, en cuanto los sensores detectaron el DEFOLD cercano se impulsó lo más rápidamente que le permitieron sus piernas hacia el fondo de la nave.
No cabía ninguna duda, habían, de alguna forma, detectado el DEFOLD del transporte ¿Pero quien? Al menos no tardaría mucho en averiguarlo.
Dejó los controles quietos y examinó los contactos mediante las diferentes cámaras a bordo, eran tres armaduras, probablemente Zentradi por la forma y disposición de las fuentes de calor que emanaban de los propulsores. Al acercarse a menos de un kilómetro pudo distinguir claramente las formas en el monitor.
—Nousjaedul-Ger— Murmuró entre dientes Lagis
Esas cosas eran malas noticias. Eran las armaduras Zentran más poderosas en la armada Zentradi. Si bien eran algo más lentas y menos maniobrables que los Queadluuns, su grueso blindaje los hacia enemigos formidables en todos los campos de batalla. Para peor, la máquina que avanzaba a la cabeza de la formación era una versión mejorada del Nousjaedul-Ger normal, con blindaje y armamento extra. Una verdadera «Power Armor».
Las armaduras se separaron y sobrevolaron el transporte en una pasada rápida, girando cada uno en una dirección diferente para realizar un giro amplio en torno a la nave de Lagis. Estaban inspeccionandola, no cabía dudas de ello y seguramente ya habían notado la torreta de la parte trasera del casco.
Como respondiendo al pensamiento de Lagis, las tres armaduras se acercaron desde el frente, evitando quedar expuestas al arco de fuego de las armas de la torreta trasera. Se detuvieron a unos diez metros del transporte y esperaron en silencio.
La Meltran frunció el ceño aún más. Las armaduras no tenian ninguna clase de marca o insignia reconocible y estaban pintadas de negro, un color completamente desconocido en la armada Zentradi, de hecho era un color que solo se utilizaba en algunas de las fuerzas especiales de la NUNS o….
—Piratas— murmuró Lagis.

La piratería era un flagelo que azotaba gran parte de las rutas comerciales de la esfera de expansión humana a través de la Vía Láctea. Desaparecida casi en su totalidad en el siglo XX, dicha actividad criminal había vuelto a florecer en la galaxia, aprovechándose de las enormes extensiones de espacio que quedaban libres del control militar de la NUNS.
La mayoría de ellas eran pequeñas bandas de pilotos desertores de las milicias planetarias o Zentradis que habiendo rechazado el nuevo orden civil, se habían congregado en grupos para subsistir del asalto y saqueo de naves comerciales a lo largo de las rutas de enlace a los diferentes planetas y flotas repartidas por todo el espacio conocido.
No obstante (Y esto era lo que más molestaba a Lagis) la zona en la que estaban operando debería estar relativamente libre del accionar de piratas. No había rutas comerciales de importancia en el sector, salvo claro está, la de la Rainbow, pero la nave de suministros no seguía una ruta establecida y cambiaba los puntos de FOLD en cada viaje realizado. Eso le permitía eludir cualquier clase de emboscada planificada de antemano.
Había algo más en todo esto y Lagis apostaría su sueldo a que los cambios en los planes originales que se habían sucedido en las últimas setenta y seis horas respondian a ello.

El panel de comunicaciones alertó sobre una comunicación entrante en el canal general de radio. Lagis movió la mano sobre el control y dudó un segundo antes de presionar el botón correspondiente. Al fin y al cabo era inútil ignorar la llamada, debía representar su papel hasta el final.
—Aqui Transporte de personal 699TP-U— dijo calmadamente a través del micrófono de su casco. —¿En qué puedo ayudarlos?
Una serie de risas se escucharon por la radio, al parecer los tres individuos compartían el mismo enlace radial.
—Vaya sorpresa encontrar a una agradable piloto por estas regiones de la Periferia— La voz era tosca y desagradable, pero reconocible como la de un guerrero Zentran. —¿Necesita ayuda acaso?
—Gracias por su preocupación caballero— contestó Lagis con el mismo tono de voz. —No hay ningún problema con mi nave, estoy a la espera de instrucciones de navegación para mi próximo FOLD.
Más risas se escucharon por el enlace. Laris movió su pulgar unos milímetros sobre el mando de inclinación del control de vuelo, tan solo un poco para que el propelente que escapaba de los propulsores no fuera visible para los piratas, pero lo suficiente para comenzar una leve rotación de la nave, que casi imperceptiblemente comenzó a bajar la nariz.
—Esta es una zona muy peligrosa «Madame»— exclamó el líder con sorna. —¿No sabía acaso que toda esta región esta infestada de Piratas?
—Creía que los piratas atacaban rutas comerciales importantes y no asentamientos aislados en la periferia— Una pequeña luz en el tablero captó la atención de la piloto. Nina estaba en su puesto.
—Son malos tiempos señora— se escuchó una segunda voz por el enlace.
—Cállate imbécil— Exclamó el líder dando un violento golpe de puño contra la cabeza de la armadura que tenía inmediatamente a su izquierda.
El impacto lanzó al robot varias decenas de metros hacia atrás y unas maldiciones se escucharon por la radio.
—Y bien. —dijo el líder. —Creo que va a ser mejor que la escoltemos a usted y su nave a un sitio más seguro ¿Me comprende?
—Señora.
—¿Eh? —exclamó intrigado el piloto de la armadura líder
—Me ha llamado «Señora»— repitió Laris mientras apretaba los dientes —¡ESE HIJO DE MIL PUTA ME HA LLAMADO SEÑORA! —gritó de pronto mientras empujaba el control de vuelo violentamente hacia delante y con la otra mano aceleraba al máximo los motores.
El grupo de piratas quedó momentáneamente paralizado, no tanto por el brusco movimiento de la nave, sinó por el extraño «apéndice» que de pronto le había crecido a la parte trasera del carguero, como si de la cola de un escorpión se tratase.

Nina disparó con calma los dos enormes cañones de la torreta en dirección a la armadura que se encontraba a la derecha del líder. El impacto dió de lleno en el pecho del robot y abrió un enorme agujero de metal derretido, lo que momentáneamente dejó a la vista por un segundo los restos del piloto, seguido de una enorme explosión que lanzó a los dos restantes robots en direcciones opuestas.

Laris maniobró el transporte haciendo un arco, manteniendo a los dos enemigos dentro del radio de tiro de Nina. Estaban en total desventaja contra dos oponentes que las superaban en maniobrabilidad, velocidad y poder de fuego.
Habían perdido el factor sorpresa, pero incluso Nina no hubiese podido destruir a dos enemigos de esa clase de un solo disparo, ahora solo dependian de sus habilidades para sobrevivir.
Ambos piratas se recuperaron de la sorpresa y se separaron en direcciones opuestas. Laris no lo pensó dos veces; debería esquivar a la armadura líder y tratar todo lo posible de mantener a Nina en posición para que destruyera a la otra armadura rápidamente o estarian muertas en los próximos cinco minutos.
Horrorizada comprobó como la armadura líder cambiaba rápidamente su trayectoria y disparaba no contra ella, sino contra la torreta donde Nina disparaba frenéticamente a su otro enemigo, sin darse cuenta de las ráfagas que iban inexorablemente hacia ella.
Laris hundió con todas sus fuerzas los mandos e hizo rotar la nave lo más rápido que pudo, tratando que los disparos impactase contra el casco externo de la popa, donde un tubo anillado, como una serpiente de metal negro, unia la torreta con el transporte.

La explosión sacudió toda la nave y una lluvia de fragmentos envolvió al carguero mientras el humo y el fuego los ocultó momentáneamente de sus enemigos.

—¡Nina!— exclamó Laris.
El corazón se le paralizó al ver uno de los monitores donde una cámara le permitía ver la parte trasera de la nave; la torreta había desaparecido.
—NINAAAAAAAAAAAAAAAAA!!! —gritó desesperada, mientras las lágrimas inundaban el pequeño espacio entre su rostro y el casco.
No sintió rabia ni temor, nunca había congeniado con esos sentimientos humanos. Sabia que había fallado a la corporación Unity y a Nina, pero principalmente que le había fallado a «ella»
Permaneció quieta en su asiento, observando impasible como la enorme armadura se sujetaba de la trompa del transporte y apoyaba contra el cristal de la cabina el enorme cañon que sobresalia de su brazo. El otro robot se posicionó un poco por detrás, con sus armas apuntando también al transporte.
—Vas a pagar por lo que hicistes, puta. —exclamó la voz rabiosa por el enlace de comunicaciones.
Laris no respondió y se limitó a cerrar los ojos.
—Voy a llevarte viva a la base, pero voy a violarte, así….. sin macronizarte— dijo mientras su armadura hacía un gesto obsceno—Eso seguro que te va a gustar ¿No, puta?
—Eso no suena confortable— dijo una voz extraña.
La armadura del jefe levantó la cabeza y miró hacia el compañero que flotaba a su lado, una enorme hoja de metal plateado sobresalia del torso de la armadura mientras que una serie de fluidos rojos y negros se filtraban por los lados del objeto extraño.
—¿Que mierd-?
—Además el sexo entre micrones y Zentradis sin micronizar esta prohibido y es considerado una práctica altamente riesgosa.
El pecho de la armadura explotó a medida que los proyectiles del GunPod la atravesaban e impactaron en la cabeza del jefe del escuadrón pirata, quien murió sin saber qué había sucedido.

El VF-19 extrajo su GunPod de los restos ensangrentados de metal retorcido y retrajo la hoja de la bayoneta a su posición plegada.
—Perdón por llegar tarde Laris ¿Estas bien? —preguntó la joven piloto del Valkyrie recien llegado.
—Lala! —Laris abrió los ojos y contempló al enorme robot que flotaba entre los restos de los piratas— Nina! Nina está…!
—Ah, ya la veo… enseguida la alcanzo— dijo Lala y transformó su nave en caza, pasando rápidamente por sobre el transporte de la confundida Laris, quien aliviada, vió por el monitor trasero como la nube de humo y restos que había quedado tras ellos se había disipado lo suficiente para permitir ver a la torreta, ahora separada violentamente del transporte, girando descontroladamente en el vacío del espacio.

El VF-19 voló cerca de la destrozada torreta y transformándose en robot, la sujetó con fuerza mientras echaba una ojeada al interior con las luces de búsqueda que se desplegaron desde la cabeza.
—Veo a Nina, está bien aunque algo mareada por la forma en que se mueve— dijo Lala por el enlace.
Laris suspiró profundamente. —Entendido Lala, traela mientras abro la compuerta del transporte.
—Ah, dame un segundo— dijo la joven piloto.
Un instante más tarde un misil salió disparado desde una de las piernas del robot. Laris siguió el recorrido del proyectil por uno de los monitores hasta que una explosión iluminó el espacio a unos kilómetros de distancia.
—Listo.
—¿Acabastes con el «trineo»?
—Si. —dijo Lala. —Sean quienes sean esos tipos no quiero que vuelvan a seguirnos.
El VF-19 se acercó lentamente al transporte mientras las enormes compuertas superiores se abrían de par en par, dejando al descubierto el enorme espacio de carga del transporte. Laris conectó un cable a uno de los soportes del piso y usando los propulsores de su traje, flotó hasta la torreta que sostenía Lala.
Rescatar a la desorientada Nina llevó un rato, al final la compuerta que sellaba la torreta saltó y pudieron sacar a la joven sana y salva.
—No puedo creer de la que te salvastes Nina— dijo Laris mientras abrazaba a su amiga y flotaban juntas hacia el transporte.
Nina sonrió y movió el pulgar hacia arriba.
Mientras tanto, Lala arrojó la inservible torreta a un lado y colocó al robot en posición perpendicular al transporte, de modo que al descender hacia la bodega, parecia que lo hacía hacia una caja gigante.
O hacia un ataúd, como solía bromear Lala.

Las enormes puertas se cerraron sobre el robot en cuanto sus anclajes magnéticos lo dejaron fijado al interior del transporte. El espacio era increíblemente estrecho y solo había unos pocos centímetros entre el VF-19 y el casco de la nave. Las dos Meltran micronizadas entraron por la escotilla que se encontraba debajo de la cabina y permanecieron casi sin aliento flotando dentro de los confines del pequeño espacio del sector delantero de la nave.
—Maldición— balbuceó Nina moviendo la cabeza. —Se me había ocurrido una escena buenisima para mi historia mientras disparaba a esos hijos de puta..
Laris sonrió y limpió el hollín que cubría parte del vidrio del casco de su compañera. —Al menos estas viva para poder escribirlo— dijo.
Nina se rió y señaló la escotilla que comunicaba con la bodega de la nave, ahora completamente bloqueada por la enorme cabeza del VF-19 transformado en robot. —Los golpes me hicieron olvidar todo, además con esa cosa ya no podré escribir más hasta que volvamos a la base.
—Si claro, ahora es mi culpa— se escuchó la voz ofendida de Lala, claramente audible por el sistema de comunicación interno— Además la más perjudicada soy yo, tengo que quedarme aquí dentro hasta que volvamos.

Las tres mujeres se rieron con ganas, liberando de golpe toda la tensión acumulada tras la pequeña batalla, al fin y al cabo eran Meltrans y el combate formaba parte de sus vidas.
—Gracias Lala— dijo Nina. —Nos salvastes.
—No fue nada chicas… aunque la verdad, no tenía ni la más remota idea de que corrían peligro en esta zona… de haberlo sabido hubiese salido de la Barrow mucho antes de lo planeado.
Laris flotó hasta el asiento y se sujetó fuertemente con el cinturón de seguridad al mismo. —Eso es lo mas raro de todo— dijo. —Lo que pasó es inexplicable, no se supone que un grupo patético de piratas pueda localizarnos con tanta precisión en medio de la nada…
Nina se impulso lentamente (Todavía estaba un poco mareada) para acercarse a su amiga. —No emitimos ninguna señal mientras estábamos a oscuras— dijo. —Yo misma desconecte las antenas de la computadora tal cual especificaban las directivas de la misión.
—Debieron de localizarnos de alguna otra forma— dijo Laris. —Pero a menos que dispongan de una red gigantesca de satélites de búsqueda… no, es virtualmente imposible— dijo moviendo la cabeza.
—Ojalá Quinn estuviese con nosotras— dijo Lala suspirando.
—Yo pensé exactamente eso hace un rato.

Las dos meltran trabajaron sobre la consola y pronto el reactor de la nave se encendió, iniciando la carga de energía al motor de salto FOLD. Laris introdujo las coordenadas de salto y dejó que la computadora resolviera los complicados cálculos orbitales para garantizar un DEFOLD seguro al llegar a destino.
—Lala…
—Dime Nina.
—¿Desde cuando los GU-15 llevan una bayoneta retraible?
La Meltran estaba acostada en la cabina de su caza y abrió los ojos lentamente. —¿Te gusta? —preguntó entusiasmada. —La modificó El Viejo a pedido mio.
—Ese Viejo pervertido— dijo Laris suspirando. —Te instalaria un cañon de energia en el rifle con tal que le sacudas un poco las tetas delante de su cara.
Nina estalló a carcajadas pero Lala replicó con tono ofendido. —No seas mal pensada Laris— dijo. —Es un genio en lo que hace.
—Si, realmente es el pervertido mas grande que ha producido la galaxia en los últimos cien años. —dijo la Meltran riendo. —Pero yo no estoy preocupada por ti, sinó por Nina. —Dijo dándose la vuelta al mismo tiempo que apoyaba el dedo índice sobre el generoso busto de Nina.
—Mantente alejado de ese Viejo Degenerado, jovencita.
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