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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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Las luces de la plataforma donde el grupo de Virya y Exsedol se encontraba, ahora completamente solos, se habían ido atenuando hasta sumirlos en una penumbra brumosa. Los dos grupos de Meltrans habían abandonado el lugar por diferentes puertas pero Virya parecía estar demasiado enfrascada en sus pensamientos como para haberlo advertido. El propio Dortrad-Jen había dado por terminado el asunto y sin nada mas que agregar, volvió a elevarse en toda su altura y ahora parecía estar ocupado en otra cosa. Poderosos estampidos y relámpagos de luz se vislumbraban desde abajo, más el gigantesco Almirante pareció haberse olvidado de ellos.
Dortrad-Jen quería enfrentar a los tres mejores escuadrones de Meltrans en una batalla a muerte. No tenía ningún sentido. Estaban a punto de liberar el combate más grandioso en toda la historia de la flota y el Almirante decidia enfrentar… no, desperdiciar, esa era la palabra correcta. Desperdiciar a sus mejores guerreros en un inútil combate entre sí. ¿Era eso Estrategia? No, eso era locura, definitivamente.
—¿Por qué? —se dijo en voz baja mientras apretaba el puño, aunque en realidad ya sabía la respuesta: Eran ordenes.
Exsedol permanecia inmovil, con la vista clavada en algún punto de la enorme caverna, soltando de vez en cuando una especie de murmullo suave. Que estaba haciendo, ninguna de las guerreras podia adivinarlo.
Pasaron varios minutos antes que Virya respirara profundamente y se diese vuelta para mirar al Archivista a los ojos. —¿Cuales son las órdenes?— preguntó.
El aludido abrió lentamente los ojos y levantando la cabeza ligeramente miró a la guerrera como si ella no estuviese ahí. —Prepararse, eso es lo que deben hacer ahora— dijo con total desinterés.
—Capitan, estamos listas.—Dijo Tyna dando un paso al frente.
Virya sonrió y levantó el brazo con el puño cerrado. —Vamos —dijo.

Se pusieron en marcha inmediatamente, Virya al frente y el resto de las guerreras formado una fila compacta. La novata y el Archivista cerraban la fila en silencio. Habían salido de la plataforma por la misma abertura por la que habían llegado, más el camino que estaban recorriendo parecía ser completamente diferente. Luego de dar vueltas y vueltas sobre si mismo, la pasarela que cruzaba el enorme abismo negro comenzó a ascender en dirección a una plataforma que se extendía por sobre sus cabezas.
—Todo esto no estaba aquí cuando llegamos ¿No? —preguntó Rika.
—La fortaleza está cambiando . —La voz de Exsedol retumbaba con ecos en invisibles paredes de oscuridad absoluta. —Dortrad-Jen se prepara para combatir.
Una serie de enormes vainas de más de trescientos metros de largo comenzaron a descender lentamente desde las tinieblas sobre ellos. Estaban suspendidas por cables o lo que parecían ser filamentos de algún tipo de tejido biológico, cada uno moviéndose en una dirección diferente, pero manipulando el pesado objeto con una precisión milimétrica. Virya reconoció los objetos; eran cañones de energía, centenares de ellos colgando y balanceándose en la enorme caverna que conformaba las entrañas de la fortaleza.
Las enormes armas fueron colocadas en posición perpendicularmente a las paredes, momento en el cual una abertura surgió en el mismo material vivo de la estructura cavernosa, que engulló por completo el arma, dejando solo una serie de apéndices y filamentos conectados a una maraña aún más gruesa que se perdía en las alturas.
—Todo el casco externo debe estar recubiertos de cañones de energía. —balbuceó Melia con los ojos desmesuradamente abiertos.
Mientras el grupo de Virya avanzaba lentamente por el interior de la fortaleza, el exterior de la misma se había erizado completamente con las enormes armas, cada una de ellas fija en su posición pero tan numerosas y dispuestas de tal forma que ni un solo pedazo de espacio quedaba fuera de alcance del poder de fuego de Dortrad-Jen.

El grupo terminó de ascender por la pasarela y se encontró en la plataforma en la que habían dejado sus armaduras de combate. Del transporte que había traído al Archivista no había rastro alguno.
—Alto. —dijo Virya de pronto mientras levantaba el puño y lo movía en forma circular. El gesto fue interpretado en el acto por las guerreras que formaron un círculo alrededor de la Capitana y se pusieron de cuclillas con una rodilla apoyada en el piso. Maya reaccionó un poco más tarde e imitó a sus compañeras ocupando el lugar libre entre Melia y Rika
Exsedol permaneció afuera del círculo sin decir una palabra y abrió los ojos con asombro cuando vio que Virya le hacía señas con la mano para que se acercarse.
—¿Que sig….?—preguntó entre indignado y sorprendido por el gesto de la Meltran
—¿Usted es ahora mi Consejero, verdad? —preguntó la guerrera mientras clavaba su vista en el sorprendido Archivista.
—Eso no es… es… —El confundido Zentran miro a cada lado tratando de encontrar una respuesta a la pregunta, más la oscuridad que los rodeaba no le dio ninguna respuesta. —Creo que… eso parece. —Reconoció cerrando los ojos.
Virya se apartó un poco y el resto del círculo dejó lugar al nuevo miembro del equipo. Exsedol ocupó el lugar a la izquierda de Virya y miró sorprendido a las guerreras; en esa posición tenían todos la misma altura.
—Si usted ha sido creado para aconsejar, aconsejeme.— dijo Virya mirándolo a los ojos.—¿Que sabe de este combate y que trama el Almirante con esto?
La cabeza del Archivista latió con violencia y un destello de ira relampagueó en sus oscuros ojos oscuros. —No se nada mas de lo que usted sabe, «excelencia»— el sarcasmo que impregnó su voz al decir la última palabra fue como un golpe para Virya, pero el Archivista tenía razón, no podía exigir su colaboración. Abrió la boca para disculparse pero Exsedol continuó como si nada. —Los motivos que tenga nuestro Almirante para hacer lo que hace no son problema nuestro y con respecto a vuestro «consejo»… ¿Me equivoco al pensar que usted no lo necesita en lo más mínimo..?
Virya asintió en silencio. El resto del escuadrón guardaba un silencio sepulcral.
—Lo sabía— dijo Exsedol subiendo la cabeza mientras miraba los lejanos relámpagos verdes que refulgian allá arriba a lo lejos. —La mejor guerrera de toda la flota combinada, la única con la suficiente capacidad de mando para mantener un escuadrón completamente independiente de la cadena de mando, la única capaz de cargar con la responsabilidad de la vida y la muerte, no solo de sus subordinadas, sino de cualquier otro soldado amigo o enemigo… no— dijo sacudiendo la cabeza. —Capitán Virya, usted no necesita mi consejo ni los datos que tengo almacenados en mi cabeza.
—¿A que se refiere?— preguntó la guerrera apretando los puños.
—Usted sabe exactamente lo que debe hacer ¿O me equivoco?
Virya permaneció callada unos momentos sopesando las palabras del Zentran, luego se puso de pie y señaló las armaduras vacías.
—Se aliarán contra nosotros. ¿Verdad?
Exsedol cerró los ojos y asintió con la cabeza. —Asi es, la famosa guerrera Virya y su escuadrón serán el primer objetivo de los dos escuadrones rivales.
—Una alianza momentánea —Virya dio un par de pasos y se detuvo. —Nos atacaran primero y cuando nos hayan eliminado tratarán de matarse entre ellas. Es lo que cualquier estratega haría.
—Pero usted no es una estratega, Capitán Virya— exclamó Exsedol mirando hacia el centro del círculo. —¿Donde aprendió a pensar como tal?
—Nunca he pensado diferente— afirmó la guerrera volviendo a ocupar el lugar junto al Archivista. —Sé lo que sé porque fui creada con ese conocimiento.
Exsedol abrió un ojo y miró a la meltran con curiosidad, pero no dijo nada. Fué Tyna quien tomó la palabra.
—¿Eso significa que tendremos a dos atacantes por cada una de nosotras? —una pequeña sonrisa asomó en sus labios —No será la primera vez que nos superan numéricamente Capitán.
Virya asintió lentamente a la vez que miraba atentamente a cada una de sus guerreras. Llevaba tanto tiempo junto a ellas, las conocía a la perfección, tanto si estaban descansando de sus salidas o dentro de sus armaduras de combate. Eran parte de su cuerpo, una extensión natural de sus brazos y piernas que reaccionaban con la misma rapidez que su armadura lo hacía cuando ella la pilotaba. Meltrans como las que tenía enfrente en ese momento eran lo mejor de lo mejor de la raza Zentradi.
Y saber que casi con seguridad morirían ese mismo día la llenaban de terror.
Pero por un momento alejó ese pensamiento de su mente; las palabras de Exsedol la habían vuelto a turbar «¿Donde aprendió a pensar como tal?» había preguntado el Archivista y sin saberlo había desencadenado una serie de recuerdos en la mente de la guerrera, recuerdos que había borrado inconscientemente y ahora volvían como un torrente de preguntas sin respuestas.
No siempre había sido así y sabía exactamente desde qué momento había cambiado.

—¿Entonces cada una de nosotras se ocupará de sus atacantes por su cuenta? —preguntó Rika mientras se pasaba la mano por el cabello naranja.
—No hay estrategia en esto Capitán —Melia sacudió la cabeza de un lado a otro. —Destruiremos a ambos escuadrones y volveremos a tiempo para la verdadera batalla.
Exsedol abrió los ojos y una serie de latidos rítmicos de su cabeza pareció indicarle a Virya que algo importante estaba pasando por la cabeza del Archivista ¿Acaso algún detalle escapaba a su comprensión?

—Solo nos queda un detalle que discutir— dijo de pronto Fanra
—¿La novata? —preguntó Tyna
—La novata— la forma en que Melia pronunció esa palabra no dejaba dudas de lo que pensaba la Meltran de su nueva compañera. —No está lista. —dijo finalmente.
Maya no contestó, seguía mirando el suelo y pareció no haber escuchado a Melia, pero Virya notó como los músculos de la joven se tensaban.
—La mataran primero y entonces dos de nosotras tendrán que ocuparse de tres atacantes en vez de dos. — dijo Fanra suspirando.
—O tal vez cometa algún error de principiante y ese error nos cueste la vida a nosotras..
—¡Silencio!
El grupo se quedó en completo silencio. Virya apretó los puños y se puso de pie, mirando a cada una de sus guerreras mientras mostraba los dientes. —Si alguna de ustedes muere va a ser a causa de su propia incompetencia y eso va tambien para ti Maya. —la recién aludida levantó la vista y miró a Virya con los ojos abiertos. —Te he elegido para mi escuadrón y no cambiaré de decisión a las puertas de la batalla.
Maya asintió en silencio y relajó un poco su cuerpo. No entendía del todo lo que estaba pasando, pero no desperdiciaria un consejo de la mejor piloto de toda la flota.
—Sabes cómo luchar… no se como estoy tan segura de ello pero tienes… algo, no se como expresarlo..
—Instinto.— dijo Exsedol.
—¿Que?
—La palabra que busca es «instinto» Capitana. El comportamiento heredado que se manifiesta en todo combatiente Zentradi. —El Archivista hablaba pausadamente, a la vez que mantenía su vista clavada en la oscuridad que los rodeaba.
—Lo que sea —dijo Virya sin retirar la vista de Maya. —Haz lo que tengas que hacer, usa tu instinto o lo que creas conveniente.
—Lo haré Capitán —dijo la joven Meltran.
Un fuerte sonido sacudió la plataforma. Un transporte pesado para el despliegue de armaduras se había acercado a la enorme cubierta y comenzaba a maniobrar para el aterrizaje. Las guerreras se pusieron de pie y observaron en silencio como la gran nave se posaba ruidosamente sobre la plataforma y abría las enormes compuertas laterales.
Virya levantó la mano e hizo la señal para que abordaran las armaduras.
—Es hora —dijo.

Las meltran corrieron hacia los Queadlunns y comenzaron a prepararse para la batalla. Virya iba a hacer lo mismo pero Exsedol la detuvo.
—Un momento —dijo. —Me gustaría preguntarle algo Capitán
—Hágalo.
—¿Qué otros cambios hubo luego de su micronización?
Virya respiro hondo y miró al Archivista directo a los ojos. Se había quedado sin habla. ¿Como… como lo sabe? —atinó a preguntar con dificultad.
—Soy el Archivista de la flota, Capitán. —El Zentran dió unos pasos al frente y contempló a las guerreras mientras saltaban a sus armaduras y se colocaban los cascos. —Todo lo que pase dentro de la flota esta guardado en mi memoria.
—No hubo ningún cambio, Archivista. —dijo suspirando. —Cumplí la misión que me fue asignada y fui procesada nuevamente a mi tamaño normal, no hubo ningún cambio en mi.
—Sus registros dicen lo contrario… —Exsedol se volteó y miró a la Meltran con seriedad. —Su capacidad de combate y liderazgo se vieron enormemente aumentadas luego de esa misión y semejante suceso…. eso solo tiene una explicación.
—No se de que habla.
—El proceso de Micronización suele… —Exsedol no pudo terminar la frase, de pronto se quedó callado y una serie de temblores sacudieron su enorme cabeza. —Todo está listo —dijo de pronto. —Debemos salir ahora mismo, Dortrad-Jen ha dado la orden.
El Archivista dió la vuelta y comenzó a caminar hacia el transporte. El resto del escuadrón ya estaba dentro de sus armaduras y esperaba a cada lado de la rampa de acceso.
Virya permaneció en su sitio apretando los puños.
—«Exsedol lo sabe» —pensó.
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