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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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Era sorprendente como las cabezas de los Archivistas Zentran se convulsionaba al ritmo de la información que iban asimilando con el rostro desencajado en una mueca de asombro… o al menos le parecía eso a Maya. Las protuberancias y venas que coronaban la cabeza de los extraños personajes latian y se revolvian violentamente, a medida que las imágenes eran proyectadas en el fondo oscuro que servía de escenario a una perturbadora revelación.
Habían encontrado una de las últimas flotas principales del Ejército de Supervisión.

Maya dejó de prestar atención a los espasmos de asombro de los dos Archivistas y se concentró en tratar de descifrar las imágenes. Era una gran concentración de naves ¿Cuantas? Millones aparentemente, parecían estar en desorden, como arrastradas por un viento cósmico que las hubiera amontonado en ese lugar alejado y distante de la galaxia, más a medida que los datos de diferentes sensores comenzaron a superponer la información como capas una encima de la otra, una imagen más ordenada fue surgiendo del caos.
Había tres grandes concentraciones de naves, las cuales formaban un cúmulo alrededor de formas masivas que, al principio, habían pasado como clusters más pequeños de naves pero ahora aparecian definidas con mucho más detalle, como grandes naves fortalezas… tres de ellas. En un espacio que no abarcaba ni siquiera una fracción de un ciclo luz de diámetro.

Exsedol era el único de los tres Archivistas que permanecía impasible a las imágenes proyectadas. Incluso los dos grupos de soldados que habían llegado antes que ellas echaban miradas de desconcierto a sus respectivos superiores. Era evidente que las noticias no le eran nuevas, pero si algo tan importante era conocido ¿Por qué se lo guardaba en secreto? Maya era una aprendiz, nunca había combatido en su vida, pero el pensar en una batalla de esa envergadura… sentía su corazón acelerarse y una impaciencia comenzaba a dominar su cuerpo. Captó un fugaz movimiento y vió que Virya la miraba con gesto de reprobación. ¿Es que su Capitán también podía leerle la mente? Maya respiró profundamente y trató de relajarse. Esto pareció contentar a la su superiora, quien volvió la vista hacia la pantalla.
-Esto es…. -Uno de los Archivistas, el de más altura y con la piel de un verde ligeramente más intenso y brillante que el resto, lo que demostraba su “juventud”, habló con inseguridad.
-Silencio. -La voz del Almirante retumbó en la espaciosa caverna. -Archivista Exsedol, informe los detalles.
Exsedol inclinó la cabeza y se adelantó solo un par de pasos y se dió media vuelta, de modo que ahora estaba en el centro mismo del grupo de Zentradis que contemplaba la proyección holográfica. Todo el grupo centró su atención en el Archivista.
-La información que tienen delante es una representación de las observaciones que mi Comandante ha obtenido durante las últimas 72 horas.
Como respuesta a sus palabras, varios signos en lenguaje Zentradi aparecieron sobre las capas de datos informando la fecha y hora estelar.
-Hace 26 horas detectamos esto. -Dijo sin dejar de mirar a los presentes.
Todas las miradas se dirigieron a la pantalla mientras una serie de destellos naranjas y rojos aparecian en la periferia de la concentración de naves enemigas.
-DEFOLDS masivos. -Dijo el Archivista más bajo. -Los números de contactos aumentan.
-Se están agrupando. -Asintió Dortrad-Jen desde las alturas. -Sus números se han incrementado sin pausa desde que estos datos fueron recogidos. ¿Cual es su estimación?
-Aproximadamente entre ocho y diez millones de naves y 3 superfortalezas. -Dijo Exsedol sin pestañear.
-Es inaudito. -Exclamó el Archivista más alto sin quitar los ojos de la proyección. -No se tienen registros de una concentración similar de enemigos desde…
-Desde que la Directiva Primaria fué anulada.
El silencio que siguió a las palabras del Almirante fué prolongado.
No hace falta decir que toda esta charla resultaba completamente inentendible para Virya y su escuadrón. Las guerreras poseían un cierto conocimiento de estructura “social” de la maquinaria bélica Zentradi, pero salvo el conocimiento intrínseco de saber quienes eran sus enemigos, nada sabían sobre la guerra ni como había empezado todo. ¿Y era realmente importante saberlo?
Los dichos del Archivista resonaron en la cabeza de Virya “Ciertas palabras es mejor que solo sean conocidas por unos pocos individuos.” ¿Que era esa “Directiva Primaria”? ¿Que tenía que ver con sus enemigos?
Fue el Archivista alto quien rompió el silencio.
-Los datos sugieren que llevan bastante tiempo agrupandose. -Hizo una pausa mientras las venas de su cabeza latían con vigor. -Esta clase de comportamiento no se había observado antes.
-Porque el Ejército de Supervisión carecía de organización centralizada. -Exsedol movió la cabeza como descartando un pensamiento. -Hasta ahora.
-Deculture! -Exclamaron ambos oficiales. -¿Sugiere que estamos ante una operación organizada? -Exclamó el Zentradi más bajo con incredulidad.
Un sonido profundo se escuchó por encima del grupo y todos levantaron la vista hacia el enorme cuerpo de Dortrad-Jen, muchos de los cables y apéndices que conectaban la nave con el Almirante se movían y temblaban con violencia. Era innegable que la revelación del Archivista lo habían puesto nervioso.
-Solo estoy ofreciendo una interpretación lógica a los datos a los que he tenido acceso. -Dijo Exsedol bajando la vista hacia sus colegas.
Los dos archivistas se miraron con desconcierto.
-Necesitamos más datos. -Dijeron casi al unísono. -Esta situación inesperada requiere de un análisis más profundo y….
-Se van a escapar.
Ahora si que se había producido un verdadero silencio en la estancia. No solamente todos los presentes habían enmudecido de inmediato, también se habían acallado los murmullos de la maquinaria biológica que alimentaba el cuerpo del Almirante. Quien había hablado era una de las guerreras del grupo de Virya.
-Maya! -Exclamó Virya dándose la vuelta, pero quedó paralizada al ver la tranquilidad con la que su subordinada permanecía firme mientras observaba directamente a Dortrad-Jen
Los archivistas había abierto los ojos, que parecían a punto de salirse de sus órbitas, los cráneos estaban latiendo en forma violenta, mientras murmuraban palabras ininteligibles.
-Adhiero a ese…..análisis. -Dijo Exsedol ignorando a sus estupefactos colegas y mirando directamente al Almirante. -Se están preparando para un FOLD masivo. Si vamos a atacarlos, debemos de hacerlo de inmediato.
-Maya Lagrexia 732… -La voz de Dortrad-Jen pareció sonar distante. -Discutiremos los asuntos que atañen a estas Meltran luego. -Dijo inclinando el enorme cuerpo sobre los soportes que lo sostenían. -Debemos atacar al Ejército de Supervisión en cualquier lugar del universo en donde se los encuentre. No hay cambios en nuestra misión.
-Entonces nuestra destrucción es inevitable. -Dijo el Archivista bajo con un ligero temblor en su cabeza. -Las probabilidades de supervivencia de nuestra flota a un ataque a gran escala son…
-Lo suficientemente escasas como para que no tenga sentido perder tiempo en calcularlas. -Dijo el Almirante. -Este escenario de combate amerita una serie de medidas acordes a lo inusual de la situación.
La imagen proyectada se disolvió en el aire y todos los presentes quedaron contemplando el negro vacío.
-¿A qué clase de medidas inusuales se refiere, Almirante? -Preguntó el Zentradi más alto.
-A una operación conjunta.
La voz era desconocida y provenía del pasillo por donde el grupo había llegado un rato antes. Un Zentradi avanzaba solitario en uno de esos transportes personales que flotaban a escasos metros del suelo.
-Ah, Archivista Exsedol, lo esperábamos.
Virya miró con asombro al Zentradi que avanzaba lentamente ¿Se llamaba igual que el consejero de Kreegan? El recién llegado penetró en la cámara del Almirante y se detuvo a cierta distancia.
-Perdon por la demora, tuve que realizar varios FOLDS para garantizar que nadie me siguiera. -Dijo mientras descendía del aparato.
Si el Archivista de Kreegan le había parecido viejo a Virya, palidecía ante el recién llegado. Era un verdadero veterano que superaba los cien mil ciclos de servicio.
-Esta disculpado. Continue.
-Soy Exsedol Folmo, Archivista de la flota del Comandante Britai, bajo el mando del Almirante Boddole Zer.
El nombre de la flota Zentradi resonó en los oídos de Virya. Era la flota con la que había mantenido escaramuzas los últimos treinta ciclos. ¿Que estaba pasando?
-Si combinamos las dos flotas, nuestras posibilidades de victoria aumentarán considerablemente. -Dijo el Archivista más bajo. -¿De cuantas naves dispone la flota de Boddole Zer?
-Más de cuatro millones de naves de batalla listas para el combate.
-Seguimos teniendo una desventaja numérica considerable. -Dijo el “Exsedol” de Kreegan. -Pero por otro lado, tenemos la iniciativa de poder comenzar nosotros el ataque.
-Exacto. -Dijo Dortrad-Jen.
Virya se sorprendió de darse cuenta que estaba ideando tácticas y posibles escenarios de lo que podría ser esa batalla ¿Desde cuando le importaban esas cosas? Liderar su escuadrón y explotar al máximo las capacidades de sus guerreras para atacar y destruir con eficacia al enemigo, eso era lo importante para ella y su única motivación ¿Por qué estaba pensando en cruceros de batalla y naves de asalto? Eso era trabajo de Kreegan y su Archivista.
Y sin embargo se sentia extraña. Como si no aceptara del todo la idea de que otros decidieran su estrategia de combate.
-Un ataque a tal escala requiere que seamos nosotros quienes escojamos el lugar donde se lleve a cabo ¿Qué sabemos del lugar de concentración de la flota enemiga? -Inquirió el Archivista recién llegado.
-No mucho. -Dortrad-Jen volvió a proyectar la pantalla, que ahora mostraba a la flota enemiga desde lo alto. -Pero sabemos hacia dónde se dirigen.
Ahora se veía claramente la formación de las naves, a medida que las horas pasaban, los grupos habían cambiado de posición y ahora el conjunto tomaba lentamente la forma de una punta de flecha. Dortrad-Jen insertó una línea central y la proyectó hacia la dirección en la que el grupo enemigo apuntaba. La línea roja cruzó los brazos de la espiral galáctica y se adentró hacia el centro de la misma.
-El centro de la Galaxia -Exclamó sorprendido el archivista alto. -¿Por qué se dirigen en grupo hacia allí?
-No lo sabemos, pero no dejaremos que lleguen a destino. -Afirmó el Almirante. -Forzaremos a que entren en FOLD con un ataque preventivo. Cuando están en tránsito por el espacio dimensional crearemos una disrupción en medio de su ruta y forzaremos un DEFOLD de sus fortalezas, el plan es destruirlas antes que el grueso de sus naves puedan contraatacar.
-Entonces el plan depende de dos factores fundamentales. -El “Exsedol” de la flota de Boddole-Zer miró la pantalla mientras hacía temblar su protuberante cabeza. -Forzarlos a entrar en FOLD e interceptar las tres Superfortalezas. ¿Cómo llevaremos a cabo esas dos tareas?
El Archivista de Kreegan dió un paso al frente. -Si atacamos en la retaguardia de su posición actual tendremos la ventaja de evitar el fuego de sus fortalezas. Su tamaño y masa las hace casi imposibles de maniobrar rápidamente para apuntar su cañon principal. Estarán obligados a entrar en FOLD y usar sus naves de batalla más rápidas para rechazar el ataque de la retaguardia y evitar la persecución pero… -Dijo bajando la cabeza mientras hacia una pausa. -El asalto debe ser total, no deben sospechar que es una fuerza menor la que los ataca. No hay retirada posible.
-Una misión suicida. -Dijo el archivista bajo abriendo los ojos de par en par.
-Kreegan estará a cargo de ese ataque.
Virya se sobresaltó al oir la voz de Dortrad-Jen. ¿Acaso había escuchado bien? ¿Su Almirante estaba a punto de enviar a su mejor comandante a la muerte?
-Con gusto acompañaré al Comandante Kreegan hasta el final. -Dijo Exsedol inclinando la cabeza.
-No. -La negativa resonó como un trueno en la estancia. -Usted es el Archivista más experimentado de mi flota, tengo otra misión acorde a sus capacidades.
Por primera vez Virya veía a Exsedol sorprendido. El Zentradi había quedado paralizado mientras las venas de su cabeza latian con violencia. Finalmente, al cabo de unos segundos pareció dominarse.
-Como usted diga Almirante.
El archivista alto se adelantó unos pasos. -¿Como forzaremos el DEFOLD de las fortalezas?
-Con una burbuja WARP en colapso. -Explicó el Almirante. -Enviaremos varios cruceros Nupetiet-Vergnitzs a que las intercepten dentro del espacio FOLD, deben impactar la burbuja WARP de las fortalezas con sus propias burbujas en proceso de colapso. La reacción en cadena producirá que toda la fortaleza entre en degeneración WARP crítica y sea expulsada al espacio, donde nuestras flotas combinadas las destruirán una por una.
-¿Cuantos cruceros se necesitan para crear la degeneración WARP de una Superfortaleza? -Preguntó el Exsedol de Kreegan.
-Uno solo que haga contacto con la burbuja de la nave enemiga será suficiente. -Dortrad-Jen emitió un sonido burbujeante de desagrado. -Pero debemos aumentar las probabilidades de éxito. Que sean Tres los cruceros que ataquen a cada fortaleza.
Los Archivistas asintieron al unísono.
-Más sacrificios. -Dijo el archivista alto. -Esta batalla será muy costosa para ambas flotas.
¿Costosa? -Pensó Virya -Iban a destruir por completo la flota en el ataque ¿Acaso no había otra forma? ¿Otra estrategia? La expectativa de pelear en una batalla de proporciones gigantescas hacía que su corazón latiera con fuerzas pero… Kreegan ¿Por qué elegir al mejor comandante para una misión donde su muerte estaba asegurada? y lo que más le preocupaba ¿Por qué estaba pensando en el oficial que había intentado matarla solo un par de horas antes? No es que lo encontrara objetable, los Comandantes tenían autoridad total sobre sus subordinados e incluso, hasta la propia Virya, reconocia que matarla con sus propias manos habría sido una medida ejemplar en vistas de lo que había hecho con ese escuadrón de novatas y su instructora.
El escuadrón de Virya era parte de la flota de Kreegan ¿Ellas también iban a sacrificarse por la misión?
Giró un poco la cabeza y miró a cada una de las chicas de su escuadrón. Estaba completamente orgullosa de cada una de ellas. Eran una maquinaria de matar extremedamente eficiente, que reaccionaban a sus órdenes como si fueran extensiones de su propio cuerpo.
Saber que su última batalla se acercaba la hacía sentir extraña, pero lo más extraño era no poder definir lo que estaba sintiendo ¿Acaso había una palabra para expresar lo que sentía? ¿La sabria alguno de los Exsedol…?
Y luego estaba la novata… Maya. Tenía un potencial enorme, pero sin entrenamiento era solo una molestia en el campo de batalla. Todos los planes que Virya había imaginado para moldear e incrementar su capacidad de lucha se habían ido por el excusado al momento de conocer el destino de la flota de Kreegan.
-¿Donde será el punto de intersección?. -La voz de uno de los Archivistas trajo la mente de Virya de vuelta al presente.
-Aqui. -Dijo el Almirante indicando un punto en la línea roja que se extendía a través de la galaxia. -Que la flota de Boddole Zer se ponga en camino inmediatamente para preparar la emboscada.
-Transmitiré los detalles de la operación inmediatamente. -El Archivista de la flota Boddole Zer inclinó la cabeza en dirección al Almirante Dortrad-Jen- Destruiremos de un solo golpe a todos nuestros enemigos.
Un apéndice filamentoso descendió zigzagueante desde el cuerpo del Almirante hasta llegar a la altura del Archivista, de entre las ropas de este último surgió un apéndice más pequeño que se conectó por medio de pequeños filamentos como si de un cable se tratase. Los detalles del plan y la información recogida por Kreegan pasaron a formar parte de la memoria del Archivista.
-Será un combate glorioso. -Dijo mientras subía al pequeño transporte personal y se ponia en marcha.
Todos los presentes inclinaron la cabeza mientras el Archivista pasaba delante de ellos y cuando el pequeño vehículo pasó por delante de Virya, se detuvo por un momento y levantó su gran cabeza para mirar a la guerrera.
-Curioso. -Dijo el Zentradi mirando desde abajo a la piloto. -Luego, sin decir más, volvió a ponerse en marcha y desapareció por el mismo túnel que había llegado.

Pasaron unos momentos de silencio, fué Dortrad-Jen quien habló primero.
-Desde los tiempos de la República Estelar no se han realizado operaciones conjuntas entre flotas Zentradi. -Dijo mientras alzaba su cuerpo por sobre la enorme cámara. -Pero es vital que destruyamos a nuestros enemigos donde sea que los encontremos.
-Así se hará, Almirante. -Dijo el Exsedol más bajo.
-Solo nos queda la interrogante del motivo de este inusual despliegue de tropas. -El Exsedol más alto hablaba mientras miraba la oscuridad de la caverna, como tratando de ver más allá de las paredes de la fortaleza. -¿Por qué se dirigen hacia el centro de la galaxia? ¿Que esperan encontrar allí?
-Si sobrevivimos a la batalla, lo averiguaremos. -Afirmó el Almirante. -Aunque es muy probable que esta sea nuestra última.

Los presentes guardaron silencio mientras una serie de máquinas se ponian en marcha en las paredes de la cámara de Dortrad-Jen. El cuerpo del Almirante intercambió algunas conexiones de tubos aquí y allá mientras varias protuberancias se inflaban o desinflaban cumpliendo alguna misteriosa función biológica o de control de la enorme fortaleza.
Virya cayó en la cuenta que el propio Dortrad-Jen participaria tambien en la batalla. Así como los Rau eran a su vez arma y cuerpo de las Meltran, toda esta fortaleza era la armadura y arma del Almirante. ¿Como se sentiria el tener tanto poder bajo el control de un solo ser? La guerrera apretó la mandíbula con fuerza. Otra vez la incapacidad de encontrar las palabras necesarias para poner en orden sus pensamientos. ¿Como es que durante todos sus ciclos de combate jamás había tenido tanta necesidad de palabras? Era extraño y a la vez fascinante…. ¿Pero peligroso? Maldita sea la suerte que la llevó a encontrarse con un Exsedol. Pensó mientras echaba una mirada fulminante al Archivista.

-Es hora. -Dijo finalmente el gigantesco Almirante mientras volvía a adquirir la expresión de antes. -Debemos comenzar inmediatamente.
-Transmitiremos las órdenes a nuestros Comandantes inmediatamente. -Dijo el Exsedol Alto mientras llamaba a su vehículo personal.
-Aún no. -Exclamó Dortrad-Jen. -Falta un asunto más antes de iniciar la batalla.
-¿Asunto? -Preguntó intrigado el Exsedol de Kreegan. -¿Que asunto?
-Una misión especial. -Dijo el Almirante. -Una misión que solo la mejor guerrera Meltran de mi flota puede llevar a cabo.
Las Meltran levantaron las cabezas al unísono. Virya frunció el entrecejo. No le gustó nada lo que estaba escuchando.
-Veo tres escuadrones de Meltran aquí. -Dijo el Exsedol Alto. -Y son las mejores guerreras de cada una de las escuadras que componen nuestra flota. ¿Como vamos a elegir al mejor de ellos?
-Con un combate. -Dijo Dortrad-Jen. -Que la mejor guerrera sea la que sobreviva.
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