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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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-¿Que mierda es esa alarma? -Preguntó Mike
Gray miró preocupado la pantalla. El radar dimensional le informaba que se había detectado algo anormal en el campo de espacio dimensional FOLD cercano. No podía ser la anomalía, los pronósticos de Rebbie eran infalibles. Tenía que ser otra cosa.
El espacio Dimensional tenía sus propias reglas. Primero y principal, no seguía las del espacio Newtoniano ni obedecía a las leyes relativistas. Las líneas de tiempo y espacio quedaban completamente desfasadas con el espacio tradicional.
Eso quedó en evidencia muy pronto, ya que la luz provocada por el cañón de energía tardó unos 4 segundos más en llegar hasta los tripulantes de la Rio Grande, tales eran las propiedades de los eventos relacionados con el Espacio Dimensional, la información podía viajar más rápido que la luz.
-Virgen Santísima. -Exclamó Gray mientras veía ascender la línea de luz anaranjada a través del espacio. Por un momento la luz hizo visible una parte del Campo, creando una lluvia de rayos que se fragmentaron por los escombros en miles de haces.
-Pero que mierda… -empezó a Articular Mike
Gray activó inmediatamente el enlace de comunicaciones, tan fuerte que el golpe en su casco resonó en toda la cabina. -Rainbow aqui Río Grande. ¿Me reciben? ¡Rainbow contesten!
Les respondió el sonido de la estática. Ahora estaban recibiendo toda una lluvia de señales de interferencia producidas por billones de fragmentos metálicos que producían pequeñas señales al colisionar unos con otros. Era imposible distinguir algo entre los ruidos de fondo.
-Mierda, no puede ser. -Exclamó Gray mientras tomaba los controles y aceleraba los motores a máxima potencia.
-Tranquilo Cap, vamos a perder los motores si los fuerza así.
Gray ignoró los comentarios de su copiloto y agudizó la vista buscando la familiar silueta de la Colonia. La luz del arma ya se habia extinguido y salvo las estrellas, no se veía absolutamente nada.
Una serie de pitidos llamaron su atención de inmediato.
-La red de satélites de rastreo de la Rainbow está encendida. -Dijo Mike. ¿Estarán bajo ataque?
-No, ese disparo vino del Campo. -Respondió el hombre volviendo su vista hacia el frente. -Pasó Algo con Ralph y los demás creo.
-Mierda. -Volvió a exclamar el copiloto
La nave aún estaba lejos de la Colonia. Incluso con los motores a pleno tardaron casi una hora en entrar a la zona de exclusión de vuelo controlada por la Rainbow. Gray activó los motores delanteros y la nave comenzó a perder impulso. Ahora estaban bajo el control del SILS que los guiaba a una aproximación automática a la Colonia.
-Allá está. -Dijo señalando un pequeño puntito luminoso en medio de la negrura del espacio. -Parece que están bien.
La Colonia tenía muy poca iluminación externa. Solamente las luces de navegación y posición reglamentarias. En realidad teniendo en cuenta que la gigantesca nave estaba anclada y con sus motores apagados, no estaba obligada a tener las luces de navegación encendidas.
-¿Cual es la hora local en la Colonia? -Preguntó Mike mientras miraba nervioso el radar Cyclops.
-Algo más de las ocho y media de la noche. -Gray deslizó su asiento hacia atrás y lo giró noventa grados, obteniendo así acceso al panel de ingeniería de la nave. -No creo que haga falta, pero voy a dejar cargado el motor FOLD, por si tenemos que salir pitando.
-Me parece una buena idea. -Un pequeño pitido captó la atención del copiloto. -Tengo un contacto que viene hacia nosotros… no espera, va en dirección a la Rainbow.
El viejo piloto volvió a acomodar su asiento en la posición de vuelo y echó una ojeada a la pantalla de radar. -Viene del Campo. -Dijo. -Espero que sea Ralph y su equipo.
El sonido de una llamada entrante los sobresaltó, pero respiraron aliviados al escuchar la distorsionada y casi inaudible voz de Amanda.
-Rio nde …..ciben? Aquí Co...a Rainbow. ...ndan. ...mbio.
Gray activó el modo de alta ganancia de la antena de comunicaciones para tratar de mejorar la calidad de la señal. -Aquí la Río Grande. ¿Están ustedes bien? ¿Qué pasó?
-Tuvimos un ….idente con ...a nave en el ...mpo. -Se escuchó por el comunicador. -El ...ipo esta bien, no hay heri… tunadamente.
-Repita por favor Rainbow. La comunicación está a 20% -Casi gritó Gray por el micrófono.
-Están todos bien. No hubo heridos.
Ambos pilotos respiraron aliviados. Ahora que ya estaban cerca de la Colonia la comunicación se había vuelto mejor.
-¿Eso fué un cañón de energía dimensional Amanda?
-Al parecer se activó el armamento de uno de los cruceros del Ejército de Supervisión.
-Mierda, como lo que nos contó el profesor de historia. -Dijo Mike, -La trampa Cazabobos que empezó la Primer Guerra Espacial ¿No?
-Eso parece. -Dijo Amanda suspirando.

Recorrieron en silencio los últimos kilómetros que los separaban de la Colonia. Enseguida pudieron distinguir las luces de navegación de las naves que venían en dirección contraria, osea desde el Campo.
El sistema SILS asignó automáticamente la prioridad de aterrizaje al equipo de Ralph, ya que estaban con una situación de emergencia declarada. La Río Grande se colocó en un patrón de espera circular orbitando la Rainbow a unos 300 metros de distancia mientras los “Recolectores” entraban directamente al hangar principal.
-Mire Cap. -Dijo Mike señalando las naves, ahora visibles al ser iluminadas por los reflectores de la esclusa de entrada del hangar principal. -Eso es un VF-17!
-Mierda, mira en que estado esta.
El avión caza volaba un poco por detrás del transporte, ahora que estaban más cerca pudieron apreciar con detalle los daños producidos por estar en las cercanías de tan terrible arma de destrucción. Todo el fuselaje superior del caza mostraba daños en sus paneles. Los estabilizadores verticales estaban intactos pero los bordes traseros estaban curvados, como si el calor los hubiera ablandado y deformado. Sobre el fuselaje había un soporte para equipo extra, pero sea lo que sea que hubiese estado montado ahí arriba, había sido arrancado durante el incidente. Se podían ver aún los cables sueltos que arrojaban pequeñas chispas en donde el soporte se conectaba a la estructura del avión.
-Estuvieron demasiado cerca. -Dijo Gray moviendo la cabeza. -Demasiado.
El transporte tampoco había salido indemne. Estaba abollado en varias partes y giraba lentamente sobre sí mismo, al parecer uno de los propulsores vectoriales no funcionaba del todo bien y desbalanceaba la nave obligando al piloto a corregir la actitud de vuelo constantemente.
Sobre el transporte estaba Ralph, sujeto de una manija por detrás de la cabina. Su traje de trabajo también mostraba golpes y abolladuras, pero se lo veía intacto.

Gray activó la frecuencia general que se usaba para comunicarse con el tráfico espacial que había en los alrededores. -¿Estas bien Ralph? ¡Tenes un aspecto horrible!
El gigante giró la cabeza y levantó el puño en dirección a la nave de carga, extendiendo el dedo del medio hacia arriba en un reconocible gesto internacional.
-Es un amor. -Dijo Gray a Mike mientras hacía destellar las luces exteriores contestando al “saludo” de su amigo.
Los Recolectores desaparecieron dentro de la Colonia y la Río Grande describió otra vuelta alrededor de la gigantesca nave.
-Un VF-17… murmuró para si Gray
-Era una versión que yo no conozco. -Dijo Mike reclinándose en su asiento. ¿Alguna vez había visto un VF-17 con cabina en tándem?
-Se que hace unos años modificaron algunos, pero no se qué versión sean. En todo caso no era la versión 171 que se usa ahora.
-Los VF-171 son el “airframe” del 17 remotorizados y con las cabinas nuevas. Aviónica de Nueva generación y todo eso. Ese parecía tener solo la cabina modificada. Además ese esquema azul oscuro… Parecía de Operaciones Especiales ¿No?
-Ya nos enteraremos chico…
Completaron el circuito de espera y la computadora los colocó en ruta de atraque. Las enormes luces del hangar le dieron la bienvenida mientras el carguero pasaba cómodamente por la enorme esclusa de metal. Unos cuantos metros más adelante los esperaba una bahía de atraque preparada especialmente para recibir cargas. La Rio Grande entró en la estructura esquelética y quedó firmemente sujeta por anclajes magnéticos que la mantuvieron en su sitio mientras una enorme grúa se ponía en funcionamiento. En diez minutos los tres containers fueron separados del carguero e ingresaron al sistema de transporte logístico de la Rainbow, desplazándose por una serie de rieles a lo largo de elevadores en la pared, desapareciendo rápidamente entre las vigas y soportes del techo.
-Descarga lista.
-Mercaderia entregada. -Dijo Gray por radio.
-Recibido Rio Grande, proceda al hangar principal. -Contestó una voz joven.
-¿Annie? -Preguntó Mike.
-Amanda acaba de salir corriendo hacia el hangar. -Dijo la joven con evidente tensión en la voz. -Parece que esta todo bien pero por las dudas enviamos un equipo de emergencia a recibir al equipo.
-Entiendo Annie. -Dijo Gray. -Gracias por todo, cambio y fuera.
-Bienvenido Gray, tú también Mike. -Dijo la joven mientras cortaba la transmisión.
Con una sacudida el carguero abandonó el anclaje y se movió lentamente hacia delante. La última compuerta estaba justo delante de ellos, por lo que Gray activó los motores de gravedad locales, usando el campo gravitatorio local de la Rainbow para maniobrar por la zona de atraque.
Entraron lentamente al hangar principal y lo encontraron completamente iluminado, algo que Gray no había visto desde hace mucho tiempo (Y Mike nunca en sus 5 años de servicio en la Río grande)
-Fiuuu! -silbó sorprendido el copiloto. -Esta cosa es ENORME.
Gray no dijo nada y desconectó el sistema SILS, tomando el control completo de la nave. A unos cien metros por delante podían ver al equipo de trabajo recién llegados del Campo. Los rodeaba una comitiva de vehículos de transporte y uno de ellos era una ambulancia. Distinguió rápidamente a Ralph, que se encontraba sentado y con la espalda apoyada contra una enorme plataforma móvil cargada con enormes placas de metal.
-Parece que están todos bien. -Dijo Mike
El viejo piloto distinguió también los dos únicos uniformes de vuelo que desentonaban con los del gentío. -Esos son los pilotos del VF-17. -Dijo señalando a través del cristal de la cabina.
-Ah pero… ¡Aquella es una mujer! -Dijo emocionado Mike.
Gray no lo dejó ver mucho más, porque giró la nave ciento ochenta grados y la comenzó a descender en el lugar destinado especialmente para el estacionamiento de la Río Grande. Un enorme rectángulo amarillo cubierto con rayas diagonales marcaban el lugar en el piso metálico. Sin titubear, Gray descendió suavemente en la marca, con la experiencia de haberlo hecho cientos de veces. La enorme nave se posó sobre el tren de aterrizaje con una imperceptible sacudida.
-Motores apagados.
-Listo. -Dijo mike mientras se desabrochaba el cinturón de seguridad.
-Andá bajando chico. -Dijo Gray mientras comenzaba a quitarse su cinturón. -Voy a llenar el reporte de vuelo y te alcanzo.
Mike ya había empezado a abrir la compuerta y saltó con alegría el medio metro de altura que lo separaba del suelo. Se estiró un poco y realizó unas pequeñas flexiones, después de todo hacía casi cinco días que no experimentaba la gravedad en su cuerpo. Luego echó a correr torpemente en dirección al gentío que rodeaba a Ralph mientras se quitaba el casco de vuelo. Estaba ansioso por saber qué había pasado.

Gray esperó a que su compañero saliera y se levantó pesadamente del sillón. Tomó una varilla metálica que estaba enganchada en una de los laterales y caminó hasta el centro de la cabina de mando, luego se agachó en un punto donde se unían varias placas de metal. Una pequeña muesca marcaba un dispositivo oculto que una vez activado abrió una compuerta disimulada en el piso de la cabina. Gray miró a través del agujero y pudo ver el piso de metal del hangar de la Rainbow. Activando las luces de su casco iluminó la placa metálica y descubrió un agujero del tamaño de un perno mediano. Hacía mucho tiempo que no usaba ese escondrijo. Por suerte no había signos de corrosión y la placa se levantó fácilmente cuando Gray metió la varilla en el agujero y levantó la placa a través de la escotilla.
Levantándose trabajosamente, caminó hasta el fondo de la cabina y quitó los seguros a la enorme valija metálica que tanto había despertado la curiosidad de Mike. Por suerte estaba equipada con cuatro pequeñas ruedas, por lo que empujarla hasta la escotilla no le demandó mucho esfuerzo. Bajarla a través del agujero fué mucho más difícil, la cosa pasaba ajustadamente por la abertura, pero disponía de tiempo por lo que al cabo de unos minutos terminó la tarea y cerró ambas aberturas.
-Espero que sepas lo que estás haciendo Matt. -Dijo el piloto mirando con desconfianza la escotilla.
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