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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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Amanda sorbió lentamente de su taza de café mientras no dejaba de mirar el pad apoyado en la mesa del bar. En cualquier momento recibiría la llamada de Annie y su breve descanso terminaría.
Silvia también advirtió su preocupación, pero se limitó a tomar la gorra de oficial que la Capitana había dejado sobre la mesa y la arrojó sobre el Pad en un movimiento casual.
-Ooops. -Dijo la joven maestra.
Amanda la miró por encima de su taza de café pero no dijo nada, solo se limitó a suspirar y a vaciar el resto del café de un solo trago. El ambiente a su alrededor estaba muy tranquilo, apenas había dos o tres clientes en el establecimiento y dió la casualidad que la profesora Silvia era uno de ellos. Amanda apreciaba la compañía de la docente, era una de las pocas personas con las que se sentía a gusto de compartir una pausa.
-Annie es muy capaz de arreglarse sola. -Dijo Silvia mientras se reclinaba contra el respaldo del banco. -No te llamará a menos que sea algo realmente importante y… seamos sinceras, es todo rutina allá afuera.
-Salvo que ahora tenemos un Militar y una Civil a los que hacer de niñeras.
-El piloto parece un buen chico. La inspectora… no parece ser alguien demasiado acostumbrada a la vida en el espacio profundo, pero es simpática y a los chicos les cayó muy bien.
Amanda apoyó la taza sobre el plato y miró a su compañera sin decir una palabra. Luego giró la cabeza y contempló una de las paredes a un lado del establecimiento, donde varias fotografías de la antigua Flota 37 se asomaban entre la penumbra. Silvia sabia que fotografia en especial era la que estaba mirando su amiga.
-Este año va a ser muy especial para nosotros. -Dijo
Amanda asintió sin retirar la vista de las fotografías. -Ya pasaron casi 15 años. -Dijo. -Es increíble como vuela el tiempo.
Silvia retiró la vista de la pared y sacó un Pad del bolso que tenía apoyado a un costado del banco donde estaba sentada. Luego de consultarlo brevemente, activó la pantalla holográfica y lo apoyó sobre la mesa, de modo que la imagen quedase frente a Amanda al proyectarse por encima de la pantalla.
-Deberías dejar de mirar el pasado Amanda, lo que importa ahora está frente tuyo y si parpadeas, lo vas a dejar pasar.
La Capitán miró la pantalla que tenía frente a ella y vió a los estudiantes de la escuela, reunidos para una fotografía en grupo, pero lo que le llamó la atención era la última fila, donde los alumnos del último año estaban sonrientes junto a la Inspectora de Seguridad Ambiental, como si fueran compañeros de toda la vida.
-¿Esta foto es de ayer? -preguntó Amanda levantando la vista.
-Te dije que Cin le había caído bien a los chicos. -Dijo la profesora.
Amanda contempló la imagen y puso su dedo sobre el cristal del Pad. Con un rápido movimiento del dedo deslizado a través de la pantalla “arrastró” una copia de la foto en dirección a su propio Pad. Una leve vibración del sombrero que lo cubría seguido de un flash de luz testificaron que la fotografía había sido copiada con éxito.
-Hace mucho que no tengo una foto de Mina sonriendo. -Dijo poniéndose de pie. -Ya es hora de volver al puente.
Silvia miró en silencio como Amanda recogió la gorra y se la ponía con un movimiento mecánico, ajustando la visera con un pequeño tirón hacia abajo.
-Va a ser un año importante también para Mina. -Dijo la profesora. -Seria bueno que dejes de ser Capitán por un rato y cumplas tu papel de madre ¿No?
-Sigo siendo las dos cosas. -Dijo Amanda mientras se dirigía hacia la salida.

La operación del día en el Campo ya debería haber terminado, aunque no era extraño que Ralph prolongara la salida un par de horas más por si algo había captado su interés. Las salidas eran costosas. Mover tanto equipo y exponer a los operarios a los peligros del campo requería una inversión enorme, al igual que lo eran sus salarios. No era extraño que hubiese gente que eligiese trabajar en este rincón de la Galaxia, la vida era costosa si, pero los sueldos eran muy altos, lo que justificaba el soportar las terribles condiciones del Campo y la soledad de la Colonia.
Amanda caminó por la pasarela en dirección al elevador. La tarde ya habia pasado y los turnos de trabajo hace rato que habían terminado, aun asi todavia no se veia muchos colonos en la cubierta.
Se detuvo frente al ascensor y lo llamó mientras silbaba una canción de Fire Bomber. Cuando las puertas se abrieron, entró y marcó el último piso.
La ascensión duró medio minuto y cuando las puertas se abrieron se adentró en el pasillo que llevaba a su oficina, sin embargo vaciló al llegar a la puerta. No tenía mucho que hacer allí, solo cerrar el registro del día y eso podía hacerlo remotamente desde el puente, así que continuó caminando por el pasillo hasta llegar a una pequeña escalera.
Los escalones terminaban en un tunel de no más de tres metros de ancho por tres de alto. Era una vía de acceso exclusiva de los operarios del puente de la Rainbow. Un pequeño vehículo eléctrico con capacidad para dos personas la esperaba al pie de la escalera. Amanda lo abordó y condujo por el túnel apenas iluminado por las luces de seguridad que a intervalos regulares disipaban la oscuridad. El recorrido de cuatrocientos metros no le llevó más que un par de minutos, generalmente hacia ese trayecto caminando, como una forma de ejercicio diario, pero estaba cansada y ya había recorrido ese mismo camino dos veces en el dia. Suficiente caminata por hoy.
Al final del túnel, una pequeña cubierta se abría en forma de media luna rodeando la superestructura de la torre que hacía de “Proa” de la Three Star.
Esta torre penetraba por el techo de la cubierta y ascendía casi trescientos metros por encima del casco principal de la nave. Un elevador la llevó rápidamente hasta lo alto, donde un pequeño hall comunicaba con el centro de mando de la Rainbow.
La puerta de metal se descorrió sin hacer ruido y dió paso Amanda, quien con una pequeña inclinación de la cabeza pasó por la misma (Un gesto automático que había adquirido a costa de varios golpes en la cabeza debido a la poca altura del acceso) y echó una ojeada alrededor.
-¿Annie?
Una joven de alrededor de veinte años de cabello castaño claro se puso de pie inmediatamente en una de los puestos de monitoreo que rodeaban el sillón del Capitán. -Capitán, no esperaba verla de vuelta. -Dijo mientras se quitaba un par de auriculares.
Amanda caminó hasta su silla y se ocupó su puesto. Annie era una de las pocas personas que la llamaban por su rango y no por su nombre.
-¿Reporte?
-Enseguida. -Dijo la joven tomando asiento nuevamente frente a su pantalla.
La Capitana Kyle miró el holograma que representaba la esfera azulada que tenía frente a ella. De casi tres metros de diámetro (Aunque podía hacerse más pequeña o grande según fuera necesario) representaba el espacio de la red de satélites de vigilancia de la Rainbow, abarcando un radio de algo más de 15.000 kilómetros. La red EWR estaba compuesta por cientos de pequeños satélites en órbita alrededor de la Colonia, muchos de ellos camuflados entre pequeños cúmulos de chatarra que flotaban en el espacio provenientes del Campo. Amanda desplegó un teclado de uno de los brazos del sillón y aumentó el área de vigilancia a su máxima capacidad, cubriendo una zona de más de 40.000km. Si bien los satelites no tenían tanta cobertura de radar, utilizaban sensores pasivos para detectar objetos que se acercaran desde fuera del radio de localización activa.
La esfera estaba totalmente vacía, sólo el Campo y su habitual interferencia aparecían dentro del campo azul de cobertura.
-El nivel de emisiones se ha reducido bastante en las últimas tres horas. Activé algunos de los satélites periféricos del Campo y he estado recibiendo Pings de los Recolectores en forma periódica. Ralph envió un mensaje hace una hora aproximadamente.
-¿Que dijo? -Se interesó Amanda.
-Encontraron una veta, dijo que volverían en cuanto desatasquen a la Comadreja de adentro de un tubo.
-Maldito Hal. -Dijo la Capitana consultaba la información de una ventana auxiliar. -Le dije mil veces que tenga cuidado con los drones, ya destruyó dos en lo que va del año. ¿Hay alguna novedad de la nave de los visitantes?
-Nada, ese avión no emite señales, es completamente furtivo tal y como dijo Tass.
La enorme esfera volvió a su tamaño habitual, pero pasó del azul a un tono naranja, indicando que Amanda había colocado a la EWR en funcionamiento activo, encendiendo la totalidad de los satélites en la zona de cobertura.
Annie se giró en su silla y miró a Amanda con curiosidad. -¿Estas buscando algo?
-La Rio Grande debería estar a punto de llegar. -Contestó la mujer mientras operaba el teclado. -Pensé que podría estar aquí en el momento que salieran del FOLD. ¿Están preparados los containers en el hangar?
-Dos containers vacíos, la última vez que me fije estaban ya cargados en la grúa del hangar cuatro. ¿Están trayendo algo enorme en la Rio? -Preguntó con curiosidad Annie.
-El contenedor extra trae un nuevo módulo para el taller de soldadura. Es condenadamente grande y tuvieron que enviarlo separado de la carga de siempre.
Una serie de pitidos hizo que ambas mujeres se concentraran en sus pantallas. Varios pequeños anillos se resaltaron en un lugar del Campo y Amanda acerco el zoom, abriendo simultáneamente una pequeña ventana con información de registro. -Son Ralph y el transporte, están bastante adentro de la zona de captura ¿Que habrán encontrado? -Se preguntó la Capitana.
-Les envío una petición para que informen de su situación?
-No es necesario Annie. Deben estar concentrados tratando de recupe-. Una señal sonora se escuchó en el puente y el holograma de la esfera se retrajo automáticamente para indicar un contacto en un punto cercano al límite de la zona controlada..
-DEFOLD detectado. -Exclamó Annie. -Recibiendo identificación…
-Es Gray. -Dijo Amanda al mismo tiempo que el contacto en la esfera pasaba del amarillo al azul, codificando a la recién llegada como una nave registrada en la base de datos.
Amanda se quitó la gorra y la dejó a un costado del sillón, tomó un auricular que estaba colgado de uno de los tableros y se lo colocó mientras se ponía de pie.
El entramado de estrellas era perfectamente visible desde el asiento del Capitán pero Amanda se acercó al cristal de todos modos. Quería darle la bienvenida a Gray y conmemorar de algún modo un hito importante en la historia de la Colonia. Abrió la boca para dirigir un saludo a la nave en curso de aproximación pero ningún sonido salió de su boca.
Amanda Kyle se quedó muda de asombro al ver que el espacio ya no era negro, era de un rojo incandescente insoportable a la vista. Las estrellas desaparecieron y por un momento todo fue rojo.
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