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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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El traje adaptó su modo de vuelo al entorno de microgravedad que de repente se formó alrededor casi de forma inmediata.
Matt no pudo adaptarse a la misma velocidad que la de su Ex-Gear y salió disparado desde la cubierta dando vueltas como un trompo dejando una estela de condensación en forma de remolino tras sí.
Por fortuna la columna de aire ascendente lo envolvió y evitó que se estrellara contra las paredes del profundo pozo, pero ahora se encontraba completamente mareado y sin el control de la dirección que llevaba. Los gritos de Cinthya hicieron eco en las paredes de metal y resonaron en los oídos del chico. Con un esfuerzo sobrehumano logró enderezar la armadura y una vez que el sistema automático compensó los giros descontrolados y detuvo la rotación pudo volver su cabeza hacia arriba.
Cinthya era apenas un puntito que se alejaba rápidamente hacia el techo a casi doscientos metros de donde estaba Matt. Sin dudar un segundo el chico aplicó la mitad de la potencia y salió disparado en su persecución.
Volar en microgravedad era toda una experiencia nueva para el. Como parte de los ejercicios anuales que se realizaban en la Colonia era menester tomar uno de los cursos de movilidad en gravedad cero, donde se aprendía a mantener el balance y las diferentes técnicas para moverse mediante el uso de las fuerzas de acción y reacción que dominan esa clase de ambientes.
Pero aquella armadura tenía sus propias reglas, tenía que aprender deprisa o estrellarse contra algo.
Una vez que su ascenso estuvo controlado comenzó a aplicar velocidad en forma de pequeños impulsos. En microgravedad había muy poca resistencia, apenas el aire que rodeaba, pero sin la fuerza que actuaba en la dirección opuesta hacia donde soplaba aquella poderoso corriente de viento, corría el riesgo de acelerar demasiado y estrellarse contra el final del túnel. No, debía acercarse a Cinthya de forma controlada.
El pozo se había convertido en un túnel oscuro. Al no existir ya un «Arriba» o «Abajo» Matt avanzaba por lo que parecía ser un gigantesco tubo lleno de grúas, andamios y toda clase de objetos que se interponian en su camino. El chico aceleró aún más ante el temor que Cinthya golpeara con su cabeza alguna de aquellas estructuras que se abrían sobre el abismo, si llegaba tarde…
La distancia comenzó a reducirse, así como el espacio libre por el que ambos podían volar sin chocarse contra algo. Las luces del traje alumbraban los obstáculos que aparecian repentinamente por delante del chico con unos pocos segundos de margen de acción para evitar el choque.
Cincuenta metros, las luces del traje iluminaron la falda de la joven que revoloteaba presa del fuerte viento.
—¡Cinthya!
La inspectora no pareció oírlo, pero era difícil decirlo ya que estaba cayendo ¿Cayendo? sin control a medida que daba vueltas sobre sí misma. Matt aplicó nuevamente un poco más de velocidad y redujo la distancia a apenas una decena de metros.
—¡Mueve tus piernas! ¡Estabilizate!
Para su alivio la joven comenzó a balancear sus piernas, como dando pequeñas patadas. Era uno de los ejercicios más básicos sobre movimientos en microgravedad y al parecer Cinthya lo había recordado repentinamente. Lentamente su cuerpo dejó de girar sobre si mismo y tras unas pocas patadas más la joven quedó relativamente estable a medida que caía por aquel túnel.
Apenas cinco metros los separaban. Matt extendió la mano y se acercó aún más. Por un breve instante pudo ver la ropa interior de la joven en cuanto una ráfaga de viento infló la falda desde abajo.
—¡Matt!
Cinthya giró sobre sí misma mientras se cubría la falda con ambas manos. —¡Ayudame! —exclamó al ver a su amigo acercándose lentamente.
—¡Toma mi mano! —gritó el chico extendiendo el brazo mecánico de la armadura. —Todo va a salir bi-… ¡Hazte bolita! ¡Rápido!
Por suerte Cinthya no lo dudó demasiado. Se cubrió la cabeza con las manos y se hizo un ovillo lo más pequeño que pudo, en ese momento ambos jóvenes se precipitaron entre una serie de andamios entrecruzados que formaban una especie de enrejado que cubría ambas paredes de lado a lado en el túnel. Milagrosamente Cinthya pasó a escasos centímetros de los peligrosos hierros y tubos que formaban aquella estructura.
Matt no tuvo tanta suerte. Su voluminosa armadura colisionó contra el andamiaje a toda velocidad, destrozando todo a su paso.
—¡Maaaat! —gritó la joven mientras extendía sus brazos.
Los pedazos de madera y tubería rota frenaron el avance del chico, pero tras despejar el obstáculo Matt volvió a acelerar a fondo y se lanzó tras Cinthya en medio de una lluvia de desperdicios.
Esta vez había acelerado demasiado y la distancia se redujo en un abrir y cerrar de ojos. Matt solo tuvo una oportunidad y no lo dudó. Extendió ambos brazos y se preparó para atrapar a la escurridiza joven. —¡Sujetate! —gritó.
Cuando solo un par de metros lo separaban de la joven, Matt se dió vuelta y mientras atrapaba suavemente a Cinthya por la cintura utilizó los impulsores de sus piernas para frenar la velocidad.
Toda la basura y chatarra que venía junto a ellos comenzó a pasarlos a toda velocidad y a impactar con fuerza en las alas del EX-Gear. Matt aulló de dolor al sentir los golpes en su espalda, pero se mantuvo en la misma posición protegiendo a la indefensa joven de los mortales proyectiles que no cesaban de impactar.
—¡Matt!
Con un terrible esfuerzo el chico se movió despacio fuera de la trayectoria de la basura, acercándose a una de las paredes mientras mantenía firmemente ambos brazos alrededor de Cinthya.
—¿Estás herida? ¿Te golpeó algo? —preguntó tratando de examinar a la joven. Cinthya respiraba agitadamente mientras sus cabellos revoloteaban descontroladamente frente su rostro. —No… creo que no… —dijo.
De pronto Matt levantó la cabeza y miró hacia ambos lados.
—¿Qué sucede?
—Una explosión… allá abajo.
Ambos se dieron vuelta lentamente y escudriñaron las tinieblas que habían quedado tras ellos. Allá a lo lejos, pequeños flashes de luz brillaban como diminutas luciérnagas lejanas.
—¿Qué está pasando…? Matt.
—Creo que son… espera… ¿No lo escuchas? Siento como si…
Algo blanquecino apareció entre las tinieblas y una intensa ola de aire caliente hizo que salieran despedidos hacia atrás.
—¡Matt!
Algo más se escuchó entre los gritos de Cinthya, era otro grito de terror, aun mas desesperado...
—¡Ayudaaaaa!
Fue solo una fracción de segundo, de pronto los ojos de Mina, Matt y Cinthya se cruzaron durante el breve instante que tardó la indefensa joven en pasar volando a toda velocidad junto a ellos
—¡Matt!
—¡Minaaa!
El joven aplicó toda la potencia al Ex-Gear y la armadura salió disparada con una brillante explosión dorada. No había tiempo que perder y el peso extra de la inspectora hacía imposible tratar de llevar un impulso controlado. Matt estaba desesperado y actuó en consecuencia.
—¡Minaaaa!
Esquivó como pudo los numerosos desechos que avanzaban junto a el en todas direcciones. Enormes trozos de metal y restos de pasarelas golpeaban por todos lados los miembros de su armadura. Matt cruzó un brazo sobre Cinthya para protegera de los escombros y extendió el otro libre para tratar de atrapar a la joven que se agitaba desesperadamente solo unos metros más adelante.
Estaban llegando al final del túnel. Una enorme malla de metal cerraba el paso y era perfectamente visible. Miles de fragmentos, basura y metal había chocado contra la barrera, creando una especie de tapón enorme erizado de púas, trozos de metal y restos afilados. Si Mina golpeaba contra eso…
Matt aceleró, ya no importaba nada. Si no podía alcanzar a Mina entonces los tres se estrellarian contra el fin del túnel. No podía permitir que eso ocurriera.
Por suerte Cinthya parecía opinar lo mismo. Incorporándose mientras se agarraba de uno de los brazos de la armadura, se estiró lo más que pudo y estiró su propios brazos hacia Mina. —¡Sujetate!
El fuerte viento hacía que los tres jóvenes se sacudieran y balancearan peligrosamente. Cinthya estiraba su mano y lo mismo hacia Mina, pero el viento era demasiado intenso, sus dedos apenas podían tocarse brevemente mientras la enorme reja y los desechos parecían venirseles encima.
Con un grito desgarrador Cinthya se dió un impulso con las piernas usando el pecho de la armadura como punto de apoyo y se arrojó sobre Mina, abrazándola fuertemente.
Matt estiró el brazo y tomó firmemente el tobillo de la joven antes que se alejara demasiado.
—¡Sujétense fuerte! —gritó mientras giraba sobre sí mismo y apuntaba sus piernas en dirección a la basura.
Jaló de las dos chicas mientras disparaba sus propulsores a toda potencia, por suerte pudo cruzar ambos brazos sobre ambas antes que la maniobra hiciera que los tres experimentaran una enorme desaceleración instantánea.
Los tres gritaron en el momento que el Ex-Gear, con ambas piernas hacia delante, colisionaba contra la pila de basura al final del túnel.
El impacto fue terrible. La pesada armadura golpeó la malla metálica y la atravesó como si no hubiera estado allí. Toda la basura que se había acumulado a su alrededor pareció estallar con la terrible colisión, lanzando fragmentos de madera y metal en todas direcciones. En un abrir y cerrar de ojos estaban del otro lado, donde una enorme turbina de ventilación (afortunadamente inmóvil) desvió a la descontrolada armadura hacia un lado en el momento de golpear contra una de las enormes aspas de metal.
Esto en definitiva les salvó la vida, ya que de otra forma toda la basura que ahora entraba por la destruida red de seguridad los hubiera aplastado irremediablemente.
Matt y las chicas rebotaron contra una de las paredes a un lado de la turbina y quedaron precariamente atorados en una de las pasarelas de mantenimiento que rodeaban la enorme pieza de equipo.
Pero aún no estaban a salvo. Esquirlas y fragmentos de metal volaban en todas direcciones a una enorme velocidad. Matt se trepó a la pasarela y usándola como un improvisado escudo contra la lluvia mortal de proyectiles avanzó lentamente mientras protegía con ambos brazos a las indefensas chicas. Llegaron a la compuerta más cercana y mientras Matt mantenía la cobertura usando su propio cuerpo, Cinthya estiró la mano y accionó el control de apertura.
Los tres se arrojaron dentro con un impulso mientras la enorme hoja de acero se cerraba tras ellos. El estruendo del metal contra el metal todavía se escuchaba en medio de la total oscuridad del otro lado de aquella puerta y ninguno de los tres dijo nada, estaban demasiado aterrados y sin aliento para hacer algo más que respirar agitadamente.

—¿Estan…. están todos bien? —preguntó Matt flotando boca abajo. Estaba tan agotado que yacía inmóvil dentro de la armadura. Tanto Cinthya como Mina seguían abrazadas fuertemente una contra la otra. Al cabo de unos minutos pudieron tranquilizarse lo suficiente para hablar.
—No… no puedo creer que estemos vivos. —dijo Cinthya apartándose un poco. —¿Estas bien Mina…? ¿Como..?
La muchacha de cabellos dorados asintió mientras sacudía la cabeza. —Si.. estoy bien… creo, si no me hubieran atrapado… ¡Matt!
Dándose un pequeño impulso contra una de las paredes se dirigió hasta donde Matt flotaba con los ojos cerrados. —¡Matt! —exclamó cuando estuvo al lado del chico —¿Puedes escucharme? ¿Estas bien…?
El chico gimió y abrió los ojos. —Mi-Mina… —dijo con un esfuerzo.
—Estaba tan preocupada…. —las lágrimas asomaron en los ojos de la joven y salieron flotando en pequeñas gotitas por efecto de la ingravidez. —Creí que… creía que…

Cinthya se mantuvo en silencio contra una de las paredes. Había enganchado su pie en una de las barras de metal que sujetaban un manojo de cables y permanecía inmóvil con la vista clavada en la oscuridad del túnel. Sabía lo que esos dos sentían el uno por el otro y en ese momento era mejor no interrumpirlos.
Ahora que todo estaba en calma a su alrededor pudo pensar en todo lo que había pasado. Habian estado tan cerca de morir… no solo una ni dos, en las últimas horas habían saltado de un peligro a otro y puesto sus vidas al borde de la muerte. Un escalofrío subió por su espalda e hizo que la joven cruzara sus brazos sobre el pecho.
Era… injusto. No estaba del todo segura pero todo aquello le parecía sin sentido… que ellos dos, apenas dos jóvenes inexpertos hubieran sobrevivido a tantos peligros… en cambio Jim..
Era doloroso recordarlo y Cinthya sintió que las lágrimas volvían a empujar tras sus ojos para salir al exterior.
—Cinthya…
La joven abrió los ojos y vió a Mina flotando cerca.
—Yo… yo no se…
La inspectora se refregó el rostro y sacudió la cabeza. —Lo se. —dijo… —Yo tampoco puedo creerlo todavía… parece un sueño… no, una pesadilla y sin embargo es real, es tan real que tengo miedo hasta de llorar.
Mina se impulsó hacia delante y abrazó a Cinthya con fuerza. En ese momento era el único gesto que ambas chicas podían comprender.

Matt se había recuperado lo suficiente. Sin decir una sola palabra enderezó su armadura y comprobó el daño causado por la basura que había chocado contra las partes expuestas de la misma. Toda la capa metálica de brazos y piernas estaba raspada y llena de pequeñas abolladuras. De no haber sido por el EX-Gear ahora estarían hechos picadillo.
Encendió la luz de guia del casco y pronto el oscuro pasillo quedó iluminado por el poderoso reflector de luz blanquecina.
Cinthya y Mina reaccionaron a la repentina luz y miraron con atención al chico que flotaba hacia ellas.
—¿Cómo te sientes Matt? —preguntó Cinthya
La armadura con el chico dentro se detuvo en silencio a solo unos pocos pasos. —Mejor… creo. —dijo encogiéndose de hombros. —¿Y tu Mina? ¿De donde…?
—Estaba con Tass y Ralph en el fondo del pozo. —respondió la chica acomodándose el pelo. —Los piratas nos atacaron de improviso justo cuando la gravedad artificial se apagó, después una corriente de aire me arrastró hasta aquí y… bueno, ya saben el resto.
—Ah, espera un segundo. —dijo Cinthya mientras se quitaba la mochila y buscaba algo en uno de los bolsillos laterales. Al cabo de unos segundos pareció encontrar lo que buscaba y se lo alcanzó a la joven. —Toma.
Mina tomó la pequeña banda elástica de la mano de Cinthya y la miró confundida. La inspectora había tomado otra igual y se estaba atando el cabello en una pequeña coleta. —Es más… cómodo así. —dijo.
—Gra-gracias. —respondió la joven mientras hacía lo mismo. El cabello de Mina era mas largo que el de Cinthya por lo que le llevó un poco más de tiempo peinarlo en forma de un rodete que aseguró con una de las hebillas que llevaba anteriormente.
Matt miró confuso a su amiga —¿Tass… y Ralph? ¿Ambos están bien?
Mina bajó ambos brazos y asintió. —Espero que si… el viento me arrastró y di tantas vueltas que no pude ver lo que estaba pasando. Escuché disparos y explosiones…
—Ralph es inmune a las balas de un soldado común. —afirmó el joven. —Pero tuvo que huir de esos gigantes que entraron por el Hangar Principal porque estaban armados hasta los dientes.
—Creo… creo que Ralph se encargó de esos gigantes. —dijo la joven desviando la vista. —Pero no se… estaba cubierto de sangre y… no quiero hablar de eso.
Cinthya colocó una mano sobre el hombro de la joven. —No te preocupes Mina, Ralph puede protegerse solo… y a Tass por supuesto.
—¿Sabes dónde está tu madre? —preguntó Matt.
Mina sacudió la cabeza. —No… lo último que supe de ella es que se dirigía al Almacén Central pero… eso fue hace horas. —La muchacha levantó la vista y miró a la inspectora. —Estoy muy preocupada y...¿Y ustedes? ¿A donde…?
Cinthya se encogió de hombros. —Queríamos encontrar a Amanda en la cima de La Torre pero…
—La Torre ha caído bajo el poder de los Piratas. —dijo la joven cortante. —Debemos alejarnos lo más posible de ese lugar y de la Zona Residencial.
Matt y Cinthya se miraron confundidos.
—No tenemos a donde ir. —dijo la Inspectora desesperanzada.
La joven de cabellos rubios tomó de las manos a Cinthya y las apretó con fuerza. —Todavía tenemos un lugar. —afirmó. —Raph se dirige a su Jardín y Tass va a ir con él, creo que quieren utilizar un Drone con misiles que Raph trajo desde las Barracas.
—Piratas… —Cinthya no podia creer lo que estaba escuchando.
—Han tomado toda la proa de la Rainbow y tienen el control total de los hangares y las zonas habitables, encima han estado matando indiscriminadamente a todo aquel que se les resiste.. es horrible.
Los tres amigos se sumieron en un silencio desolador. Ninguno de ellos sabía que hacer a continuación. Cinthya fue la primera en romper aquella quietud.
—Entonces… creo que deberíamos ir con Ralph y los demás. —dijo levantando la vista. —Tal vez Amanda y el resto de personal del puente hagan lo mismo.
El sonido que el puño de la armadura hizo al cerrarse fué audible para todos. —Vamos a quedar atrapados como ratas. —dijo Matt sacudiendo la cabeza. —Si tan solo pudiéramos pedir ayuda.
—Podríamos ver si las comunicaciones se han restablecido. —dijo Cinthya sacando su Pad de uno de sus bolsillos..
—¡No!
—El grito de Mina hizo que la Inspectora soltase el aparato que comenzó a alejarse flotando lentamente
—¿Qué sucede…?
—La red de la Colonia está infectada por un poderoso virus. —explicó la joven señalando el aparato. —Han tomado el control de todas las computadoras y los sistemas informáticos de la Rainbow… si usas ese aparato sabrán inmediatamente en dónde estamos.
Cinthya apartó la mano del Pad como si de pronto se hubiera convertido en una serpiente venenosa.
—¿Que vamos a hacer entonces…?
Matt señaló el oscuro pasillo frente a ellos. —iremos al Jardín de Ralph. —dijo decidido. —Mina tiene razón, si nos quedamos aquí o tratamos de hacer otra cosa nos atraparán tarde o temprano… tenemos que reunirnos con Amanda y los demás.
La Inspectora asintió en silencio. El chico tenía razón por supuesto pero había algo más, algo que la preocupaba más que aquella resolución repentina.
El rostro de Matt parecía más agotado que nunca, tal vez solo fuera un efecto de las luces, pero su piel estaba más pálida que de costumbre, incluso parecía tener un tono amarillento muy preocupante.
—Matt…
—Estoy bien. —dijo el chico tratando de forzar una leve sonrisa. —Será mejor ponernos en camino de inmediato.
Mina y Cinthya se miraron por un momento. Era obvio que ninguna de las dos se lo creyó ni por un segundo.
Matt no esperó más y comenzó a impulsarse lentamente por el pasillo, iluminando con la luz de su casco el oscuro tramo que se revelaba por delante de aquel túnel estrecho. Las chicas lo siguieron unos segundos más tarde.
—¿Sabes por dónde ir? —preguntó Mina adelantándose un poco para ponerse junto a la armadura de su amigo. Matt asintió con la cabeza. —Si, rodearemos el pozo por alguna de las bandas y buscaremos cualquiera de las tuberías secundarias o terciarias que se conecten al sistema central de enfriamiento del reactor… si seguimos la tubería principal terminaremos justo en la cubierta donde pasan los caños que calientan el Onsen de Ralph.

Tras varios minutos de recorrido llegaron a una pequeña sala de máquinas y tomaron el primer pasillo hacia estribor, el hecho de desplazarse flotando tenía una ventaja evidente: no hacían el menor ruido, pero también hacía posible que pudieran toparse con una patrulla pirata sin previo aviso. Matt apagó la luz guía de su casco y dejó que solo las pequeñas luces que cubrían los hombros y las puntas de las alas de su EX-Gear alumbraran el camino para sus dos compañeras.
Tras avanzar unos cuatrocientos metros en dirección a la Popa salieron a un espacio abierto, donde varias vías de transporte ferroviario creaban una pequeña estación suspendida en el aire por enormes armazones de metal.
—Esta es la bahía de transferencia de Estribor. —dijo Mina observando los silenciosos carros vacíos detenidos sobre los rieles. —Significa que estamos justo a la altura del pozo de ventilación por el que llegamos. Si tomamos aquella ruta podríamos llegar al Almacén Principal. —dijo señalando un oscuro túnel unos cincuenta metros por debajo de la plataforma donde se encontraban.
—Me pregunto si Amanda vino por aquí. —dijo Matt mirando las vías.
Buscaron con la vista un túnel que siguiese la dirección que buscaban, o sea, hacia la Popa de la gigantesca nave.
Tras varios minutos de búsqueda silenciosa lo encontraron casi oculto tras dos enormes grúas portacontenedores.
—Allí. —dijo Mina señalando el acceso. —Tenemos que tomar ese camino.
Matt desplegó las alas del EX-Gear. —Sujetense de mi. —dijo.
Cinthya y Mina se sujetaron fuertemente de los brazos de la armadura mientras el chico aplicaba un poco de potencia al propulsor del traje. Los tres compañeros cruzaron el abismo en dirección al pequeño túnel.
—¿Crees que puedan rescatarnos? —preguntó nerviosa Cinthya mientras miraba las enormes formas grises de las columnas de metal que se erguían a los lados de las vías férreas.
—Solo si primero pudieron enviar un mensaje de advertencia sin que los Piratas lo interceptasen. —respondió Mina. —No se que plan tenga mi madre pero… ¿Qué es eso? —preguntó señalando una de las paredes.
Matt y Cinthya miraron en la dirección que señalaba la joven. —¿Donde? —dijo Cinthya tratando de agudizar la vista. —No veo nada.
Había como una especie de araña trepando la pared… o eso me pareció ver. —dijo confundida la joven. —justo detrás de aquella grúa.
—Esa pared está a más de cincuenta metros de distancia… no creo tener tan buena vista para distinguir una araña a esta distancia Mina…
—O era una araña realmente grande. —respondió Matt preocupado.
—No hagas bromas con eso. —contestó Cinthya aferrándose con más fuerza aún al traje de Matt. —No me gustan las arañas y menos en esta oscuridad.
La boca del túnel se abria oscura a pocos metros de los tres jovenes. Matt corrigió la trayectoria y adelantó las piernas para amortiguar el impacto en cuanto llegaran al estrecho pasaje. —Ya estamos llegando, prepárense para..
—¡Matt!
Las finas líneas rojas se cruzaron justo frente a los ojos de Matt. Venían de ambas direcciones y de pronto se unieron en un solo punto, justo en el pecho de la armadura.
—¡Cuidado!
El grito de Cinthya llegó en el mismo instante que las rafagas de disparos. Matt accionó los controles de sus piernas y la armadura “cayó” sentada sobre la boca del túnel mientras las balas trazadoras intentaban seguir el rápido movimiento del chico. Por suerte uno de los cables de la grúa que estaba a la izquierda se interpuso en la línea de fuego, protegiendo momentáneamente a la vulnerable armadura. El EX-Gear rebotó en el piso de metal y entro casi de cabeza en el túnel mientras las balas explotaban en miles de chispas a su alrededor.

Los drones de combate dejaron de disparar en cuanto perdieron contacto con el blanco. Estaban anclados magnéticamente a las paredes, como enormes arañas grises que inmediatamente comenzaron a avanzar hasta la boca del túnel donde sus presas habían escapado.

El golpe fue demasiado para Matt. Su traje había protegido a las dos jóvenes de casi todo el peligro, pero a cambio su propio cuerpo había sufrido los golpes de aquello. Matt estaba dolorido, sin aliento y no podía moverse. Sin otra cosa más que hacer dejó que el impulso lo llevara apenas unos veinte metros dentro del túnel, tras lo cual una inmensa compuerta les bloqueó el paso.
—Oh no. —exclamó Cinthya liberándose del abrazo protector de Matt. —No no no…
Flotó hasta el panel de control pero la pantalla estaba muerta. Golpeó el pequeño teclado con sus puños y tras no lograr nada comenzó a buscar la manija para apertura manual.
—¡Ahí! —dijo Mina señalando el panel.
Juntas abrieron la puerta y comenzaron a tirar de la pesada manivela, pero no tenían la fuerza suficiente, la puerta no se movió ni un milímetro.
De pronto vieron las delgadas líneas rojas aparecer sobre el cuerpo inerte de Matt. Los láser color rojo sangre recorrieron el cuerpo y se unieron justo sobre su cabeza. El sonido de los cañones al comenzar a girar fue lo único que se escuchó en el oscuro lugar
—¡Maaaat! —gritaron ambas.
Una explosión de vapor las envolvió. De pronto una fuerza poderosa e irresistible pareció atraparlos y absorberlos, como si de pronto hubieran sido succionados por una aspiradora gigante. Las chispas que las balas producían sobre las superficies del túnel se mezclaron con los blancos vapores y de pronto todo fue caos y truenos alrededor.
Lo último que Mina vió fue la sangre brotando de la boca de Matt mientras las tinieblas la envolvían.
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