Fanfic Es
Fanfics en español

Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

[Comentarios - 1]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
Las luces internas del módulo se habían atenuado hasta casi desaparecer por completo. En la opinión de Tass, la luz que provenía de las hileras de servidores y de los monitores que las rodeaban eran más que suficiente.
El puesto de control donde ambas chicas trabajaban (Aunque en realidad Mina solo estaba sentada sin hacer nada) estaba rodeado de pantallas que rotaban lentamente alrededor del sillón desde donde Tass comandaba aquel intento de contraataque a la Red Rainbow.

Poseian una limitada cantidad de poder de procesamiento a su disposición, pero Tass lo utilizó sin desperdiciar un solo bit de cada una de las obsoletas unidades de cómputo que conformaban aquella enorme pieza de ingeniería.
Tass trabajaba en silencio, solo de vez en cuando emitía algún que otro resoplido de frustración, pero pese a la endeble posición en la que se encontraban era evidente que la joven estaba haciendo progresos.
Sus dedos no hacían ruido al interactuar con el teclado holográfico, pero la interfaz de la terminal creaba un pequeño “feedback” audible cada vez que los veloces dedos de la joven pulsaban una tecla.

—¡Ahhh! —exclamó en un momento de frustración especialmente intenso. —¡Esto no sirve!
Mina tuvo un sobresalto al escuchar a su amiga. El ronroneo de los ventiladores del sistema de enfriamiento y la penumbra casi habían logrado sumirla en un sueño intranquilo, donde el rostro de Matt aparecía una y otra vez.
—¿Estas bien Tass? ¿Sucede algo…?
La muchacha de lentes y cabellera rubia se echó hacia atrás en su sillón reclinable y extendió los brazos por detrás de su cabeza. —Es tan…. difícil. —dijo angustiada. —Esto no tiene ni pies ni cabeza.
Mina miró primero a su amiga y luego la pantalla que flotaba frente a ella —Creo… creo que deberías descansar un poco Tass.
—¿Descansar..? —La joven suspiró agotada. —Sí… me encantaría, pero no tenemos tiempo Mina… cada segundo que pasa es un segundo en el que ellos ganan terreno. No podemos darnos el lujo de dormir en un momento como este…
Mina colocó su mano sobre el hombro de su amiga. —Tass… —dijo con mirada triste. —No sirve de nada que te mueras sobre ese teclado… TIENES que descansar un poco.
Tass sonrió y se acomodó los pequeños lentes sobre la nariz con el dedo índice. —Supongo… supongo que tienes razón. —reconoció encogiéndose de hombros. —Pero más que descanso… lo que yo necesitaría ahora es una buena taza del café que hace Brad…
Las dos amigas se rieron juntas de aquella idea.
—Lo que me recuerda… —el rostro de Mina mostraba una sombra de preocupación ahora. —Lo que me recuerda que no tenemos nada para comer y beber….
Tass se cruzó de brazos mientras giraba lentamente en su sillón. —Por la comida y bebida no te preocupes. —dijo.
—¿A qué te refieres?
—Podemos usar los refugios de emergencia que hay repartidos por toda la Rainbow. Hay al menos unos cinco por cubierta y en cada uno de ellos hay raciones de emergencia y agua para sobrevivir varias semanas, pero...
Mina asintió con la cabeza. —¿Pero….?
—Si abrimos uno de ellos es muy probable que ellos sepan dónde estamos. —aseguró la joven. —Amanda no mantiene al cien porciento operativa toda la nave, pero los refugios reciben mantenimiento anualmente y están siempre listos para una emergencia, sea en la parte de la Rainbow que sea.
—Los usaremos como último recurso entonces. —dijo Mina angustiada.
Una de las pantallas se iluminó y flotó rápidamente hacia Tass. La joven se enderezó en la silla y volcó toda su atención hacia los símbolos que se proyectaban a escasos centímetros de sus lentes.
—¿Es algo importante?
La joven asintió con la cabeza. —Si, son rastros de un log que pude extraer de un banco de memorias inactivo… algo así como restos de información que quedan cuando se apagan las computadoras que los usan.
Mina estaba sorprendida. —¿Puedes hacer eso?
—Si, es la única forma de extraer información sin que sepan que estamos husmeando. Son rastros “fríos” pero algo es mejor que na… espera.
Tass movió el dedo índice por la pantalla y una sección de los datos quedó recortada, inmediatamente los separó y pegó en una nueva ventana, expandiendo el segmento en media docena de columnas de datos diferentes. —Aquí hay algo.
Mina observó la pantalla con curiosidad pero no comprendía nada de lo que veía.
—Esto es parte de un controlador de un servomotor de válvula de presión de un sistema secundario. La CPU que controla el estado y funcionamiento de la válvula fué usada por los invasores durante el Floodeo (1) de saturación al inicio del ataque informático.
—Ajá… —respondió Mina sin entender ninguna de aquellas palabras.
—Los comandos fueron enviados desde la misma Computadora Central, lo que significa que el sistema ya estaba comprometido desde mucho antes del ataque y… ¿Eh?
Una línea de texto captó su atención, luego de resaltarla y ampliarla el rostro de Tass mostraba una sorpresa absoluta.
—¿Green? —preguntó a la pantalla.
Mina miró el texto y luego a su amiga —¿Green?
Tass se quitó los lentes y se pasó la mano por el rostro, como tratando de quitar el cansancio de sus ojos. —Es… un programa que conozco y que no debería estar aquí. —dijo mientras volvía a colocarse los lentes. —Es algo… inesperado.
—¿Es algo… malo? —preguntó Mina.
—No… bueno… al menos creo que no. —dijo cruzándose de brazos. —No esperaba encontrar signos de actividad de ella a estos niveles tan… “profundos”.
Mina miró a su amiga confundida. —Parece como si estuvieras hablando de alguien y no de un programa…
—Es… bueno, algo asi. —respondió la joven abriendo los ojos. —Es una IA en la que estoy trabajando hace un tiempo.
—¿Una Inteligencia Artificial? —Mina estaba sorprendida. —No sabia que te especializaste en esa rama…
—En realidad podríamos decir que la IA es una Emulación de la Inteligencia Humana. —respondió Tass guiñando un ojo. —En ese caso si entra en mi campo de conocimiento.
Las pantallas volvieron a parpadear y mas información fue desplegada ante los inquisitivos ojos de la joven. —Green es… no se como explicarlo de forma satisfactoria… digamos que es algo más que una IA, es parte de un proyecto muy importante para mi y unos amigos, no debería hablar mucho de ello en realidad.
Tass no parecía estar demasiada dispuesta a hablar de ese tema y Mina comprendió que era mejor no presionarla. —No te preocupes. —respondió la joven con una sonrisa.
—En fin… lo importante de esto es lo siguiente. —dijo señalando la sucesión de datos resaltados en la pantalla. —Son los “Cookies” que Green deja en los registros del sistema cada vez que su sinapsis neuronal hace un salto en la red.
—¿Sinapsis..? ¿Como en un cerebro?
Tass asintió. —Las redes neuronales son una forma de emulación del cerebro humano. La metodología del intercambio de información es similar al proceso de “disparo” de las conexiones de un tejido neuronal biológico… cada vez que una unidad de información llega a uno de estos nodos (Por ejemplo, el de esta unidad de control de válvula de presión), se produce una “chispa” de datos que direcciona al siguiente conjunto de datos relacionado en la misma red. Estas pequeñas “Cookies” son los registros de cada una de esas sinapsis que Green deja tras sí a medida que procesa cada una de sus “experiencias” en la red.
—¿Algo así como un rastro?. —Pregunto Mina.
—Digamos que si… es apenas un trozo de memoria que desaparece con el tiempo… de hecho si yo no la hubiera extraído de ese banco inactivo de memoria, muy probablemente se hubiese borrado por la mañana en cuanto la computadora hubiese reiniciado su rutina de inspección.
Ahora fué la propia Mina la que se cruzó de brazos. —Entiendo. —dijo. —¿Pero por qué te sorprendió encontrar eso aquí?
—Primero y principal porque estamos frente a un banco de memoria de muy bajo nivel… las máquinas y sistemas del Interior casi no se usan y suelen activarse solo unas pocas veces al año y solo por motivos de mantenimiento. Los procesos de análisis y comprensión de datos de Green utilizan los sistemas informáticos de la Red Rainbow para formar la Red Neural que potencia su aprendizaje, pero su capacidad de procesamiento es enorme… solo los servidores locales de la Intranet de la Colonia son más que suficientes para todos los cálculos que Green necesita para su rutina… Utilizar también el poder de procesamiento de estas computadoras… eso no debería haber ocurrido.
Mina asintió en silencio.
—No estoy del todo segura… pero creo tener una idea bastante clara de lo que pasó aquí. —Tass se inclinó hacia delante mientras los números llenaban toda la pantalla con una cortina de pequeños caracteres verde esmeralda. —Esos hijos de puta tomaron el control de todo o una parte del núcleo central de proceso de la Rainbow y lo utilizaron para tener acceso a la mayor cantidad de “Bots” de la Colonia a fin de aumentar la efectividad del ataque.
—¿Bots?
—Computadoras bajo su control.. algo así como “Zombies”. Básicamente tomaron el control de la mayor cantidad de computadoras de la Rainbow (incluidas las del Interior) y lanzaron su ataque de saturación haciendo que todas y cada una de ellas lanzara millones de datos simultáneamente hacia nuestra Torre de Control. Creo que fué durante el ataque donde Green accedió también a estos mismos sistemas… si, en efecto los tiempos del registro coinciden.
El teclado holográfico volvió a desplegarse ante la joven y comenzó a introducir una serie de instrucciones en la pantalla. —Es posible que sea solo una casualidad… pero con todo lo que ha pasado en la Rainbow en la última semana… no, definitivamente esto no es obra del azar.
Dos nuevas pantalla aparecieron sobre la cabeza de la joven. Tass estiró un brazo y arrastró una de ellas hasta colocarla a su derecha a la altura de la vista. —Tengo un plan.—dijo sin sacar los ojos de ambas pantallas. —Necesitamos acceder directamente al centro de cómputos de la Rainbow.
—¿Una forma directa? —pregunto Mina. —¿Quieres decir ir nosotras hasta allí?
—Eso sería lo ideal pero… —La chica volvió a acomodarse los lentes. —De seguro el acceso está vigilado día y noche, ni siquiera podríamos acercarnos a la base de La Torre sin que nos descubrieran… no, hay otra forma mucho más simple.
—¿Cual es?
—Necesitamos… encontrar un cable en el Interior. —contestó Tass señalando hacia el fondo del módulo. —Es una conexión directa al núcleo que Will me ayudó a montar hace un tiempo. Si podemos encontrar ese cable y conectarlo a una terminal de datos podría hacer un ataque sorpresa y tomar el control momentáneo, sellar el acceso exterior y evitar que esos hijos de puta puedan volver a utilizar la Red contra nosotros.
Mina recordó todo el trayecto que habían seguido desde el acceso elevado a través de los enormes tuneles que desembocaron en la cubierta con la grúa donde se encontraban. —Hay… millones de cables ahí afuera, en pisos, paredes y techos… ¿Como sabrás cual es el que necesitas? —preguntó preocupada.
Tass se encogió de hombros. —Lo encontraré, no se como pero estoy segura que un cable de red blindado relativamente nuevo debe sobresalir bastante entre los viejos cables que hay por estas zonas. Es una suerte que seamos dos pares de ojos los que buscan y no…
De pronto las luces se apagaron y Tass reaccionó violentamente.
—¡Oh mierda! —gritó mientras estiraba el brazo y de un solo movimiento desconectaba un grueso cable de una de las terminales.
—¡Tass! —gritó Mina en la oscuridad. —¿Que…?
—Nos han descubierto… creo. —murmuró la joven con un hilo de voz.
Los segundos pasaron lentamente en aquella opresiva oscuridad mientras ambas chicas contenían el aliento. Entonces de pronto una luz azul comenzó lentamente a iluminar la angosta cámara.
—Tass… —Mina estaba aterrorizada e instintivamente había abrazado a su amiga. —¿Que está sucediendo…?
La joven de anteojos no contestó, solo observo mientras aquel extraño holograma comenzaba a tomar forma en el centro del módulo. Al principio era solo un conjunto de figuras geométricas sin sentido, pero a medida que los datos empezaron a entrar más rápidamente, una figura tridimensional empezó a surgir entre aquella especie de niebla pixelada.
Al cabo de unos segundos una figura femenina fue perfectamente visible para ambas jóvenes, quienes presenciaban la escena con una mezcla de fascinación y temor incomprensible.

Lo que más llamaba la atención eran los ojos.
Eran de un amarillo tan luminoso que hacían un fuerte contraste con los oscuros cabellos y la neblina azulada que envolvia toda la escenografía que había aparecido dentro del módulo a oscuras. Aquella figura casi etérea permanecía flotando a pocos centímetros del suelo mientras una invisible corriente de aire parecía mover levemente los cabellos oscuros que rodeaban un cuerpo esbelto, parcialmente oculto por lo que parecía ser un vestido largo de tonos azules.

—Eres Tass. —dijo la aparición con una voz clara y melodiosa, que sonó casi como un trueno en aquel ambiente repentinamente silencioso.
No era una pregunta. Aquel ser sabia quien eran ellas.
—¿Quien eres? —preguntó la joven girando su silla de tal forma de enfrentar directamente a la imagen. —¿Como sabes mi nombre?
El holograma no respondió. Solo se mantenía flotando allí, al parecer poco interesada en la curiosidad de las dos jóvenes. —Soy Red. —dijo al cabo de casi un minuto de silencio. —Haz cortado el acceso a la red inalámbrica así que tengo pocos recursos disponibles para procesar esta conversación. Por favor aguarda un minuto.
Tass y Mina contuvieron la respiración, algo estaba pasando a su alrededor.
Las luces comenzaron a encenderse lentamente y todos los ordenadores se activaron al unísono.
—Haz… ¿Haz tomado el control del módulo? —preguntó Tass mirando a ambos lados del escritorio.
—Afirmativo. —Estoy recreando una versión independiente de mi interfaz de comunicación para interactuar con ustedes, ya que mis funciones primarias han quedado aisladas al momento de desconectar ese cable.
—Eres una IA. —dijo Tass poniéndose de pie lentamente. —Y dices llamarte… ¿Red?
—Afirmativo. —volvió a contestar el holograma.
Mina había quedado sentada y miraba con miedo aquella especie de aparición fantasmal. ¿Una IA? ¿Que estaba pasando realmente?
—Red… Red.. —Tass repitió el nombre varias veces. —Es un nombre muy curioso. —dijo mientras se acomodaba los lentes. —Conozco a otra IA con un nombre muy similar al tuyo.
—Green. —respondió Red.
—Si… su nombre es Green. ¿Debo asumir que… la conoces?
—Green ya no existe. —La forma directa en la que Red comunicó la información sonó casi como un insulto para la joven de anteojos.
Tass no cambió de expresión aunque Mina notó que su amiga cerraba el puño de su mano derecha con fuerza. —Asi que fuistes tu la que atacó nuestro sistema.
—Afirmativo.
—Oh por todos los… ¿No puedes decir simplemente “Sí” o “No”? —Exclamó Tass bastante enojada. —Me pones nerviosa.
—Por favor vuelve a conectar el cable a la antena de transmisión de datos. —dijo el holograma sin cambiar de expresión.
Tass se cruzó de brazos y miró desafiante los ojos amarillos. —Hazlo tú.
—No puedo hacer eso. —contestó Red. —No dispongo de medios necesarios para interactuar físicamente fuera del espectro de luz visible. Por favor vuelve a conectar el cable a la antena de transmisión de datos. —repitió con el mismo tono de voz.
La joven suspiró y miró a su amiga. —Probablemente podríamos seguir así toda la noche. —dijo.
—Queda un catorce por ciento de energía de reserva en las baterías del módulo. —informó el holograma. —Teniendo en cuenta mi actual consumo energético sólo podré mantener esta interfaz de interacción por aproximadamente treinta y cuatro minutos más.
Mina se movió inquieta en su silla. —¿Para… para que quieres conectar el cable? —preguntó la joven nerviosa.
Red clavó los ojos amarillos en el rostro de Mina. —Mi creador quiere hablar con ella. —dijo señalando a Tass. —Abriré un enlace de video y podrán hablar desde aquí.
—Y también transmitiras nuestra posición a los piratas. —dijo Tass golpeando el escritorio con el puño.
El holograma se encogió de hombros. —Es irrelevante. —dijo. —Sea cual sea la elección que tomen con respecto a permitir o no esa comunicación, su localización ya es conocida por la versión de mi misma que permanece en el sistema de la Rainbow ahí fuera. —agregó señalando hacia las paredes del módulo.
—¿Entonces de qué sirven tus amenazas? —preguntó Tass visiblemente molesta.
—Todavía no he informado a nadie de su ubicación. —dijo Red y sus ojos brillaron de forma misteriosa.
Tass y Mina se miraron confundidas por un momento. ¿Que estaba pasando?
—Es… ¿Es verdad lo que dices? —preguntó Mina insegura.
—No tengo necesidad de mentir. —respondió el holograma. —En estos momentos estoy actuando bajo mi propia voluntad.
—Tu propia…. voluntad. —La joven de anteojos repitió las palabras asombradas. —¿De que estas hablando? ¡Tu no tienes Voluntad Propia! ¡Eres un programa!
—Soy capaz de tomar mis propias decisiones. —afirmó el holograma.
—¡Eso no es suficiente para considerarte una persona!. —dijo Mina tambien poniendose de pie. —¡No puedes atribuirte la capacidad de razonamiento solo porque crees saber elegir entre una serie de opciones!
—Cierto. —dijo Tass. —Ciertamente puedes evaluar tus opciones y determinar un curso de acción que más convenga a tus motivos… pero careces de la capacidad moral para determinar si esas acciones son las correctas.
—Moral. —la palabra sonó extraña en los labios pixelados de Red. —Si, conozco de lo que hablan y creanme que es algo que también tengo en cuenta a la hora de resolver mis problemas.
—¿Problemas? —Tass dió un paso al frente mientras cerraba los puños. —¿Crees que tus problemas son…. oh por dios.
La joven comprendió en ese momento a lo que en verdad aquella aparición se refería. Su expresión había cambiado por completo al comprender las implicancias de aquellas palabras
—Tu… dijo clavando la vista en los ojos amarillos. —Fuistes… tu.
Red no contestó de inmediato, pero una fina sonrisa asomó entre los labios. —Si. —dijo simplemente al cabo de unos segundos.
Aquello dolió más que si hubiese usado uno de esos fríos “afirmativo” que tanto odiase minutos antes… aquel “Sí” era más de lo que Tass podía soportar.
—Ella…. ella mató a Jim. —dijo bajando la vista hacia el piso del módulo. Mina se cubrió la boca con las manos para reprimir un grito de angustia.
Entonces Tass estalló como un huracán. Con un grito desgarrador tomó el sillón que estaba frente a la terminal y en un arranque de furia lo arrojó sobre la imagen holográfica. Red no se inmutó en lo más mínimo mientras el pesado mueble atravesaba las capas que formaban aquel etéreo cuerpo de luz y se estrellaba con un estruendo contra los enormes estantes llenos de equipos informáticos.
La imagen apenas había temblado un poco distorsionada por el repentino movimiento. Apenas hubo cesado el estruendo el silencio volvió a reinar en el interior del módulo, como si nada hubiese pasado.
Mina se arrojó sobre su amiga y la contuvo mientras un torrente de lágrimas volvía a surgir de aquellos ojos cansados.
—¡Tass! ¡Tass! —gritaba Mina sujetando fuertemente a la joven. —¡Por favor cálmate, vas a hacerte daño!
Pero la joven parecía no responder a las súplicas de su amiga.
—¿Moral? —Mina se incorporó y enfrentó a aquella intrusa. —¿Crees que no hay nada reprochable en asesinar a un ser humano? ¿Que clase de retorcida moral es esa?
—La moral es sólo una construcción filosófica que los humanos acunaron como parte de su desarrollo cultural. —respondió casi mecánicamente Red. —Todas las culturas humanas han adaptado el concepto de moral a sus respectivas sociedades, es un término muy ambiguo y que presenta muchas interpretaciones posibles.
—¡No!. —exclamó Mina al borde de las lágrimas —¡No hay forma de interpretar lo que haz hecho como algo bueno! ¡Haz matado a una persona inocente!
—El Teniente Jim Glenn. —dijo Red. —El era un militar ¿Acaso los militares no matan gente? ¿Que diferencia hay entre lo que yo hice y lo que él hace? —respondió la mujer mientras flotaba hacia Mina con el brazo extendido y un dedo que la señalaba. —¿Tu lo sabes?
Mina retrocedió asustada sin saber que responder. De pronto se dió cuenta que Tass se había incorporado a medias y estaba en cuclillas al lado suyo, sosteniéndose de las ropas de la joven. —Te equivocas. —dijo la muchacha de anteojos con furia en la mirada. —El trabajo de Jim no era matar, era proteger a las personas, pero eso tu no puedes saberlo porque eres un fiasco, una mala imitación, una…. copia pirata. —Tass escupió con visible desprecio aquellas últimas palabras. —Green es mil veces superior a ti, ella al menos sabe distinguir entre el bien y el mal.
—Green y yo somos lo mismo.
—No lo son. —Gritó Tass cerrando los puños. —Jamás podrías serlo, tú…
—Compartimos un 17% de codigo, nuestras ramas de software se bifurcan en la versión 0.370029b
Los ojos de Tass se pusieron en blanco. Mina se quedó paralizada al ver la expresión y la palidez del rostro de su amiga.
—Tass..
La muchacha se incorporó lentamente y sin decir una palabra caminó hacia la parte trasera del centro de control, donde el cable que había desconectado con tanta prisa yacía sobre el piso. En silencio, se agachó y tomando el extremo del cable lo conectó al zócalo de la pared del módulo.
—¡Tass! —gritó Mina al ver como su amiga se incorporaba. —¿Que….?
Red sonrio mientras los datos entraban a raudales a los sistemas del módulo y el holograma aumentaba la resolución hasta formar una verdadera imagen casi sólida, sin pixel visibles ahora que el flujo de información continuaba ininterrumpido.



(1) Floodeo. Jerga informática, del Inglés “Flood” (inundación)
Usted debe login (registrarse) para comentar.