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Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

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¿Realmente estaba muerto?
Había una sensación de paz y serenidad alrededor de su cuerpo ingrávido, pero ni por asomo era lo que se esperaba de la muerte.
Además el perfume seguía flotando a su alrededor, como si formara parte de la cabina de aquella misteriosa nave.
No. se dijo Will sacudiendo la cabeza. Definitivamente no estaba muerto. Aunque dada su condición presente aquello no debía de ser una posibilidad muy lejana.
No tenía comida ni agua, estaba flotando encerrado en una cabina de metal y plástico completamente muerta vaya a saber uno en que región desconocida de la periferia… al menos estaba seguro que había destruido a aquel maldito pirata o de lo contrario ya lo hubieran volado en mil pedazos.
¿Pero y si no era así? ¿Y si en realidad lo habían dejado ahí para que muriera de hambre? Aunque a decir verdad, era más probable que muriera asfixiado antes.
¿Cuánto tiempo había estado inconsciente? ¿Cuanto tiempo de aire quedaba en esa diminuta cabina? Probablemente no demasiado.
Al menos no tenía frío, la aislación de la cabina era perfecta y una coraza protectora había cubierto el cristal de la cabina antes que se rompiera… aunque a decir verdad Will notaba que algo no estaba del todo bien con aquella sucesión de eventos.
Había disparado los misiles y se había lanzado contra aquella armadura listo para disparar a quemarropa en cuanto estuviese a tiro… pero aquel destello frente a sus ojos, aquella chispas…. y de pronto la oscuridad total.
Eso si, de algo estaba completamente seguro; él no había sido quien activase la transformación a modo robot del VF-19.
Will lo notaba en la disposición del asiento y los controles que podía tocar delante suyo. El avión reposaba inerte convertido en robot, tal y como lo había encontrado en aquel container que había abordado de polizonte aquella mañana. ¿Y si había sido todo un sueño? ¿Y si seguía estando dentro del container y nada de aquella batalla hubiese sucedido en realidad?
La idea lo intrigaba pero la expectativa de abrir la escotilla para ver donde estaba no era para nada alentadora… si, podría tener una muerte rápida en el vacío del espacio, aunque no sería agradable.
Will suspiró y cerrando los ojos (Al fin y al cabo la oscuridad era total, así que le daba igual tenerlos abiertos o cerrados) se reclinó en el asiento a la espera de… algo.
Se sentía cómodo y, de alguna extraña forma, en paz con sigo mismo. Si, había resultado ser un idiota para con sus amigos, había puesto en peligro la vida de aquella joven inspectora y ahora vaya uno a saber que problemas causaria a Amanda y a los demás habitantes de la Rainbow… si no hubiese sido por aquel encuentro con los piratas, tal vez no tendría el valor de morirse.
Porque a fin de cuentas había hecho algo ¿No? Había matado a varias de aquellas lacras galácticas. ¿La Vía Láctea sería un sitio más seguro ahora? Seguramente, aunque era una verdadera lástima que nadie se enteraría jamás de su pequeña hazaña. Tal vez en un futuro los restos de su magnífica tumba con forma de robot serían encontradas por algún reciclador en busca de algo de valor en una aeronave tan bien conservada… tal vez hasta podría dejar un mensaje garabateado en alguna parte, una despedida, una cápsula de tiempo mortuoria…
Will sacudió la cabeza para alejar la idea. No, se dijo. No estaba en paz ni consigo mismo ni con los demás. Había traicionado la confianza de sus amigos y más de una vez había estado a punto de causar desastres en la Colonia.
Claro que comparado con lo que había hecho junto Ralph… lo suyo palidecía en comparación.
El pensar en su compañero de trabajo lo hizo sentirse aún más melancólico. El gigante tenía un corazón acorde a su tamaño, pero sus manos estaban manchadas de sangre.
Lo que había hecho… ¿Por amor? Will nunca se había enamorado de verdad así que no estaba por completo seguro que realmente fuera un sentimiento tan poderoso como para motivar la locura que Ralph había desatado durante su incursión a la flota Galaxy… aquella vez todos habían estado a punto de morir como vulgares piratas cuando atacaron aquella nave de investigación de donde rescataron a Midori.
Midori.
Aquel nombre disparó una enorme cantidad de recuerdos en la cabeza de Will. Había una historia muy oscura detrás de esa joven, algo que solo un par de amigos muy cercanos de Ralph conocían, aunque Will estaba seguro que salvo Tass, nadie conocía la historia completa.
El grupo de Recolectores había arriesgado su vida por aquella desconocida. ¿Se habían dejado llevar por el sentimiento de Ralph? ¿Qué otra explicación había entonces?
Había sido una locura, pero de alguna forma habían logrado escapar junto a un Ralph mortalmente herido, con un enorme agujero en el pecho que cuando Will lo vió lo hizo vomitar dentro de su casco de vuelo.
Solo la música de Matt y la habilidad de Evans habían salvado al gigante y en cuanto a Midori… nadie más del grupo la había vuelto a ver. Solo Tass tenía contacto directo con ella y Ralph ¿Pero había valido la pena? Ninguno de los Recolectores había vuelto a hablar más del tema. Amanda había aceptado las explicaciones sobre el ataque pirata y el asunto había quedado cerrado oficialmente, pero a partir de ese momento muchas cosas cambiaron entre el gigante y sus amigos.
Ralph, Hal, Nix y Andy… ¿En serio no iba a verlos más? ¿A Tass y a Matt tampoco? ¿A Mina y Akemi y hasta al atolondrado de Manuel?
No tuvo tiempo a responder aquella pregunta porque, de imprevisto, la escotilla se abrió con un chasquido de descompresión y un brillo intenso inundó la oscura cabina, cegando momentáneamente al sorprendido joven.
Will hizo lo que su entrenamiento le había enseñado; cerró los ojos y tapó su boca y nariz con ambas manos. Debía evitar a toda costa que la descompresión expulsara el aire de sus pulmones y eso es lo que hizo, aún sabiendo que era retrasar la muerte inevitable.
Más pasaron eternos segundos y nada parecía cambiar a su alrededor así que Will abrió lentamente los ojos.
Por sobre la escotilla que se encontraba sobre su asiento se asomaba una mujer joven de cabello violeta y piel bronceada con grandes ojos grises abiertos de par en par por la sorpresa, más lo que más llamó la atención de Will (Y lo llenó de preocupación casi de inmediato) fue la pistola automática que en ese momento apuntaba su láser rojo a la cabeza del joven.
Will se quitó las manos de la boca y nariz pero un gesto de la joven moviendo la pistola lado a lado le hizo entender que era mejor que mantuviera las manos por encima de la cabeza. Eso hizo mientras la misteriosa mujer usaba una pequeña linterna para examinar el interior de la cabina minuciosamente. Al cabo de unos minutos suspiró y pareció hablar por un intercomunicador que se desplegaba desde su oreja.
—Está solo. —dijo.
—¿Vivo? —preguntó una voz que parecía venir tras de la joven.
—Está consciente y no veo sangre en la cabina.
La joven guardó silencio unos segundos y pareció que respondía a una pregunta a través de su sistema de comunicación.
—No veo metralla o fragmentos. Al parecer el cristal aguantó…. si.
—Déjame echarle un vistazo. —dijo la voz que venía de detrás de la joven.
La muchacha retrocedió con dificultad sin dejar de apuntar el arma a la cabeza de Will, al parecer la abertura era demasiado pequeña para ella.
—Ayudame Laris…
Se escuchó un suspiro ahogado y de pronto la joven desapareció por la abertura de forma repentina.
Will permaneció con los brazos en alto sin saber qué hacer. Al cabo de unos momentos otra mujer asomó por la abertura y enfocó el haz de la linterna directamente sobre el rostro del joven.
—Hey! —se quejó Will mientras interponía las manos entre sus doloridos ojos y el haz de luz.
—Mantén las manos arriba o voy a arrancarte los ojos para que no te moleste la luz. —respondió con voz calma la misteriosa mujer.
Will levantó las manos de inmediato. Algo en la voz de aquella mujer le decía que no estaba bromeando.
La desconocida repitió la misma operación de examinar la cabina con la linterna y finalmente volvió a encandilar el rostro del pobre Will con el haz de luz.
—Lo conozco. —dijo mientras apagaba la linterna.
—¿Lo conoces? —la voz de la joven de cabello violeta sonaba sorprendida. —¿Como…?
—Sal de ese robot. —dijo la mujer retrocediendo por la escotilla.
Will bajó las manos y se incorporó sobre el asiento. Al no haber gravedad le resultó fácil darse vuelta y asomar la cabeza por la escotilla. Lo que vió lo dejó sin palabras.
Estaba dentro de lo que parecía ser un contenedor, pero era más grande. El VF-19 estaba, como suponía, en modo robot acostado sobre el piso de lo que parecía ser una enorme caja de metal.
En cuanto la cabeza asomó por la escotilla el láser de la pistola volvió a apuntar a la cabeza del joven.
—Sal. —repitió la joven de cabellos violetas que flotaba a unos pocos metros de allí junto a la segunda desconocida. Will vió que era una mujer de unos treinta años de contextura delgada y muy alta, casi le sacaba una cabeza y media a su compañera más joven y aquel cabello rojizo…
—¿Meltrans? —preguntó el joven saliendo del robot con las manos en alto.
—Aquí las preguntas las vamos a hacer nosotros. —contestó la joven y Will comprendió el porqué de la dificultad de la muchacha al salir de la escotilla; sus pechos eran enormes. Will nunca había visto semejante busto en una chica tan joven fuera de los mangas o animes de corte erótico..
—Mi pistola está aquí arriba. —dijo la joven suspirando ante la mirada asombrada que el joven dirigía a sus gigantescos pechos.
Laris se rió con una carcajada y el ambiente pareció distenderse un poco, aunque la joven pechugona se sintió visiblemente molesta por la forma en que su compañera se había tomado la situación.
—Está bien Nina, puedes bajar el arma. —dijo secándose las lágrimas de los ojos. —Como te dije antes, lo conozco…. ah, un segundo.
La mujer extrajo un pad de uno de los bolsillos de su traje de vuelo y lo apuntó hacia un sector de la nave. Will observó que, en efecto, estaban dentro de la sección de carga de una nave de transporte y la cabina era perfectamente visible desde allí. Pero lo que más le sorprendió es ver por los cristales de la cabina a otro VF-19 que flotaba, también en modo robot, a unos pocos metros del transporte.
—¿Que…? —comenzó a preguntar Will pero un gesto de la mujer mayor lo hizo volver a guardar silencio.
Una pantalla holográfica se desplegó delante de ellos y la imagen de un piloto femenino fue perfectamente visible en la misma.
—Será mejor que escuches esto tú también Lala. —dijo mientras dejaba que el pad flotara en el aire. —Este es Will, uno de los empleados de la Rainbow y uno de los Nakamas (1) de Ralph.
La joven de cabellos violetas no reaccionó ante el nombre, pero la piloto del VF-19 si mostró signos de estar sorprendida.
—¿Es uno de los Recolectores? —preguntó confundida. —¿Que está haciendo aquí? ¿Dónde está Quinn…?
—Eso es lo que vamos a descubrir ahora. —dijo la mujer llamada Laris echando una mirada inquisitiva al joven.
Will se sintió desfallecer ante aquella mirada. Tragó saliva y miró nervioso los tres rostros femeninos que lo observaban. —¿Me- me conoces? —preguntó dirigiéndose hacia la mujer alta que parecía tener el mando.
—Me llamo Laris. —dijo cruzándose de brazos. Ella es Nina y la que te ha salvado el culo ahí afuera es Lala. Somos empleadas de Unity como tú.
—¿Los piratas..? —preguntó el joven recordando de golpe la batalla.
—Muertos. —respondió la piloto sin cambiar el tono de voz. —Eran basura, no llegaron a darse cuenta que los mató.
—Ya puedes bajar el arma Nina. —dijo Laris haciendo un gesto a su compañera.
La joven asintió y enfundó el arma en la pistolera de su traje de vuelo sin quitar la vista del joven en ningún momento.
—¿Qué pasó ahí afuera? —Will se rascó confundido la cabellera alborotada. —Me desmayé y no se que me pegó…
—El líder del escuadrón pirata con el que estabas jugando te disparó con un Cañón de Riel. —dijo Nina. —Ahora serías poco más que una mancha roja en la cabina del avión de Quinn si no fuera por la puntería de Lala.
Will no entendía de lo que estaban hablando y la cara que puso reflejaba perfectamente lo que pensaba.
Laris suspiró y Lala se rió divertida. —No fué nada extraordinario… en serio.
—Lala deja de ser tan humilde…—exclamó Nina enojada. —Ese proyectil viajaba diez veces más rápido que cualquier otra munición balística..
—Pero mi láser viaja a casi la velocidad de la luz. —respondió la piloto encogiéndose de brazos. —Es cuestión de anticipar la trayectoria y…
—Me rindo. —suspiró Nina. —Eres una maldita genia y no quieres reconocerlo.
Laris sonrió satisfecha. —En fin, mientras Lala desintegraba una parte del proyectil con el láser de su VF nosotras deshabilitamos al VF-19 remotamente. No sabíamos quién lo estaba pilotando, pero el hecho de estar luchando contra esas escorias espaciales nos indicaba que no podías ser nuestro enemigo… además ese avión…
—Es el VF-19 de Quinn. —dijo Nina señalando con el dedo la nariz de Will. —Será mejor que nos expliques por que mierda lo estabas pilotando tú y no ella.
—Paciencia Nina. —dijo calmadamente Lala desde su avión. —Al menos dale algo de crédito al chico, para ser su primera vez se cargó a tres Power Suits…
Nina chasqueó la lengua. —Con un VF-19 hubiese podido matarlos a todos sin gastar un solo misil.
—Tú tal vez. —reconoció Laris. —Pero Will es un técnico en explosivos… o eso creía al menos ¿Dónde has aprendido a combatir con cazas Variables….?
Will se encogió de hombros. —En un simulador. —reconoció avergonzado.
—Tienes mucho que aprender todavía jovencito. —dijo entre risas la Meltrán. —Al menos sobreviviste el tiempo suficiente hasta que llegaramos a la zona…. y esos misiles que disparaste al final… buen trabajo, distrajeron al maldito bastardo el tiempo suficiente para que Lala pudiera interceptar el disparo y nosotras pudiéramos ponerte a salvo en modo robot.
Nina sacudió la cabeza. —No creas que te has salvado.—dijo. —Cuando Quinn vea lo que le hiciste a su avión favorito….
—Eso es lo de menos. —Exclamó Laris. —Will está vivo y tal vez tenga la respuesta a todos estos eventos que están sucediendo en la Periferia.
El joven asintió. —Gracias… gracias por salvarme. —dijo.
Nina hizo un gesto despectivo y apartó la mirada del joven, pero Laris volvió a sonreír enigmáticamente. —Fue nuestro deber. —dijo. —Nuestra misión es proteger a Unity y tu también eres parte de nuestra familia.
Will comprendió todo de pronto. —¿Entonces ustedes son….?
—El Ala Especial de Seguridad Interna de Unity. —dijo Lala.
—Las Amazonas. —dijo el joven sorprendido. —¿Que están…?
—¿Que estamos haciendo aquí? —Laris sacudió la cabeza. —Supongo que no puedo darte mas detalles pero dada la gravedad de la situación dudo que tenga mucho sentido el ocultarte nuestra misión. Estábamos patrullando la zona mientras cierto material delicado era transportado a la Rainbow… y en las últimas 72 horas todo ha comenzado a irse literalmente a la mierda.
—¿Los piratas? —preguntó Will.
—Este es el segundo grupo que destruimos. —respondió Nina. —No puede ser una casualidad.
Laris asintió. —Exacto. Estamos en la Periferia, las distancias son increiblemente largas entre asentamientos y encontrar dos escuadrones piratas en el mismo sector definitivamente no es una coincidencia… luego perdimos contacto con la Barrow. El viejo Leonardo no ha contestado a nuestros mensajes desde hace rato y las comunicaciones interdimensionales con la Red Galaxy...
—Siguen cortadas. —comentó Lala. —Son demasiadas casualidades.
—Exacto. —dijo Laris. —Y ahora tú apareces de la nada y nada más ni nada menos que pilotando el VF-19 de Quinn, que en estos momentos debería estar guardado en un container en las entrañas de la Rainbow con la propia Quinn custodiándolo de cerca… así que vamos a empezar por el principio… ¿Que rayos estabas haciendo aquí en el medio de la nada aparte de arriesgar tu vida contra esa escoria galáctica…?
Will tragó saliva. —Estaba en la Río Grande.—dijo.
El nombre sorprendió a las tres Meltrans que se miraron entre sí. —¿La Rio Grande? —dijo Lala. —¿Cómo es posible?
El joven volvió a rascarse la cabeza. —Es una historia algo larga. —reconoció. —Digamos que estaba viajando dentro de uno de los contenedores vacíos de la Rio y al parecer no estaba tan vacío después de todo… me encontré este VF-19 y decidí subir a bordo para no morirme de frío cuando el sistema vital del contenedor se apagó. Después todo se fué a la mierda repentinamente y me encontré en medio de una batalla por mi vida.
Laris se llevó la mano a la frente como tratando de procesar la información. —Espera… ¿Dices que el VF-19 estaba DENTRO de uno de los contenedores que la Rio se estaba LLEVANDO de la Colonia?
Will asintió.
—Imposible. —exclamó Laris. —Ese VF no tendría que haber salido nunca de la Rainbow.
El joven se encogió de brazos. —Digamos que las últimas 72 horas también fueron algo caóticas en la Rainbow. —reconoció. —A lo mejor algo se traspapeló….
—¡Oh mierda! —exclamó de pronto Lala. —¿Dónde está la Rio Grande?
Laris y Nina se miraron y luego miraron a Will.
—¿Ustedes no la vieron al llegar? —preguntó el joven.
—No veo restos de ningún transporte pesado. —dijo Lala mientras la pantalla registraba los movimientos de sus ojos a medida que revisaba los instrumentos de su cabina. —Al menos no detecto nada en las cercani… un momento.
Los tres mantuvieron la respiración mientras miraban la pantalla. El rostro de Lala era visible a través de su casco de vuelo y mostraba signos de confusión.
—¡Detecto algo! ¡Cerca!
—¿Ahora que mierda…? —exclamó Laris dándose un impulso contra una de las paredes mientras salía flotando en dirección a la cabina. —¡Nina! ¡Will! ¡A sus puestos! ¡Pónganse sus cascos! —dijo mientras se ponía el suyo con un rápido movimiento.
—¡Yo no tengo traje de vuelo! —exclamó el joven confundido. Nina flotó a su lado y lo sujetó por el cuello del chaleco con violencia. —Ahi atras hay un armario. —gritó señalando hacia el fondo del transporte. —Toma un traje y pontelo ¡Y procura no molestarnos o te lanzaré por la escotilla!
Con un fuerte impulso lanzó a Will flotando hacia atrás y el joven se alejó más asustado que otra cosa. Antes que pudiese darse cuenta había llegado hasta el fondo del sector de carga por lo que tuvo que darse la vuelta y frenar con ambos pies contra la pared metálica.
Había un pequeño armario adosado a una de las paredes junto a un pequeño pero bien surtido arsenal de armas prolijamente colgadas de soportes especiales. Will vió rifles de asalto, de francotirador y escopetas de varios calibre junto a pistolas y diversos equipos de combate. Esas mujeres no estaban ahí de paseo precisamente.
Will abrió el guardarropa y vió varios trajes de vuelo del mismo tipo que las Meltrans usaban en ese momento. Trajes especiales para sobrevivir en el espacio, de excelente calidad y materiales de primera. Nada que ver con los incómodos (pero confiables) trajes que usaban en la Rainbow.
El joven apartó las prendas y revisó en busca de una de su talle. Eran todos para mujeres pero servirian igual.
Encontró uno demasiado largo, probablemente el de Laris. Otro tenia la parte del pecho desmesuradamente grande, el de Nina, se dijo sonriendo Will.
El tercer traje parecía ser de su medida. Will se quitó la ropa extra que se había puesto dentro del contenedor de la Río Grande y solo se dejó los calzoncillos y una camiseta.
El traje calzaba a la perfección. El joven tomó también el casco que estaba colgado junto al mismo y se lo colocó en la cabeza.
El familiar perfume lo invadió al instante en que el casco se selló con el traje de vuelo y el sistema de soporte vital se encendió de inmediato, pero ahora podía asociar un nombre a aquella fragancia misteriosa.
Quinn, ese era el nombre de la ¿Meltran? dueña de aquella mortífera máquina de guerra. Will había estado usando aquella nave y ahora estaba vistiendo las ropas de la mismísima guerrera… ¿No eran demasiadas casualidades? Un pensamiento comenzó a formarse en su cabeza pero el joven lo descartó de inmediato… era una tontería. ¿Quien podría enamorarse de alguien por solo su perfume…?
Will se impulsó contra uno de los soportes y flotó rápidamente hacia la cabina, donde Laris y Nina habían ocupado sus puestos habituales. Había un tercer asiento junto a una de las consolas de ingeniería y Will se dirigió hacia allí.
—Felicitaciones por tus nuevas tetas. —exclamó la joven señalando el espacio abultado del traje que realzaba el pecho de Will mientras este se sentaba en la silla y se ajustaba el cinturón.
—Gracias Sempai.(2) —contestó burlonamente el joven. —Espero que las mías lleguen a estar al mismo nivel que las suyas algun dia....
Laris soltó una carcajada y Nina volvió la cabeza disgustada.
El rostro de la Piloto Lala apareció en las pantallas frente a la cabina. —Es una señal débil. —dijo. —Parece ser una forma de vida.
—¿Un sobreviviente? —preguntó Laris.
—Parece que el novato no hizo bien su trabajo. —exclamó Nina con una sonrisa de satisfacción en los labios.
Desde la cabina vieron como el VF-19 extraía su rifle y apuntaba hacia una región del espacio. —Puedo acabarlo desde aquí. —dijo.
—Espera. —Laris hizo que sus dedos bailaran sobre el teclado. —Tengo un mal presentimiento Lala…. dejame usar el escáner del transporte.
Una nueva pantalla se desplegó a un costado y enfocó la misma región del espacio hacia donde apuntaba el cañón del VF-19. Un pequeño punto anaranjado apareció resaltado sobre el fondo oscuro.
—Eso no es un piloto de un Power Suit. —dijo Nina…
—Lala…
—¡Voy! —exclamó la Meltran mientras su nave pasaba rápidamente a modo caza y se lanzaba en la dirección indicada.
Laris se levantó de su asiento y flotó hacia el panel lateral. —Voy a descomprimir el interior del transporte para poder abrir la compuerta de carga. ¿Están todos listos?
Nina y Will levantaron los pulgares y Laris accionó el sistema de apertura.
Las luces del interior del transporte se pusieron rojas y todo el aire comenzó a ser succionado por las bombas del sistema de soporte vital. Al cabo de un minuto la presión se había igualado con el exterior y la Meltran accionó el control de abertura de las enormes compuertas que comenzaron a abrirse justo sobre donde reposaba de espaldas el VF-19.
Vieron que Lala ya había llegado junto a ellos en modo Gerwalk y llevaba algo en la mano. Con mucho cuidado la introdujo dentro del transporte y depósito el objeto al lado del robot.
—Cerrando compuertas. —dijo Laris mientras volvía a accionar el panel.
En cuanto las luces volvieron a ponerse blancas ambos jóvenes salieron de sus asientos y se acercaron flotando a Laris, quien se había colocado junto al cuerpo que lala había introducido por la compuerta de carga.
—Ese traje… —dijo Will señalando el traje de vuelo amarillo. —¡Son lo que usan los de la Río Grande!
—Le dispararon en la cara. —exclamó Laris examinando el casco.
—¿Está vivo? —preguntó Nina mirando el cristal astillado. Nada se veía tras el visor salvo algunas manchas rojas.
—¡Es Mike!. —dijo Will de pronto tomándose la cabeza con las manos. ¡¿Porque le hicieron eso? ¿Que rayos esta pasando?!!!
—Nina…
La joven asintió y se colocó junto al malherido joven. —Yo me encargo, no te preocupes.
—Nina tiene varios cursos de medicina de combate. —explicó la Meltran tratando de calmar al joven. —Dejalo en sus manos.
Nina se puso manos a la obra de inmediato. Había un pequeño panel de datos en el pecho del traje de vuelo de Mike en donde la joven conectó un pequeño cable que sacó de su Pad y examinó atentamente los datos. —¡Vaya! —exclamó luego de unos momentos. —No me sorprende que haya sobrevivido. Es un traje de vuelo Type III de General Galaxy.
—Un traje de vuelo de combate. —dijo la guerrera de cabello rojo. —No me extraña de Gray, ese viejo sabe cómo operar en la Periferia y me alegra que haya equipado tan bien a su copiloto.
—El Kevlar del casco fragmentó la bala y absorbió parte de la energía cinética. —dijo Nina examinando los signos vitales. —Pero aun asi tiene hemorragia cerebral y no sabemos qué clase de daños pudo haber sufrido. El traje detectó la severidad de la herida y llenó el casco con fluido de suspensión amniótica para que la hemorragia interna no produzca daños de inflamación en el cerebro… pero me temo que no puedo hacer nada más que estabilizarlo por el momento.
—Hazlo. —dijo Laris.
La joven asintió y flotó hacia un botiquín en al cabina de donde extrajo varios aparatos y frascos de medicamentos. Al cabo de unos instantes volvió junto al joven y usando varias cánulas inyectó las drogas a través de pequeños agujeros especiales del traje exclusivamente para el tratamiento médico.
—Tenemos que llevarlo con urgencia a un centro médico de complejidad. —dijo la joven una vez hubo terminado con el tratamiento y se dispuso a fijar al paciente a un anclaje especial en una de las paredes. —No podré mantenerlo vivo por mucho tiempo.
—Tenemos que volver a la Rainbow. —dijo Will mirando desconsolado a su amigo ahí tendido.
Laris sacudió la cabeza. —No. —dijo.
Lala estuvo de acuerdo. —Creo que es más que claro lo que está sucediendo. —dijo.
Nina y Will se miraron confundidos.
—Todo esto… todo esto no es más que una parte de una operación a gran escala. —dijo Laris cruzándose de brazos. —Es evidente que estos hijos de puta han planeado una invasión a la Colonia desde hace tiempo y nosotros nos hemos tropezado con la retaguardia y los vigías que han colocado a modo de precaución.
—¿La Raimbow está en peligro? —Exclamó Will desesperado. —¡Tenemos que hacer algo!
—Laris. —Nina se acercó a la Meltran y la sujetó de las manos. —Dejame pilotear el VF-19 de Quinn. Lala y yo podemos acabar con cualquier pirata que se nos cruce en el camino. ¡Vamos a ayudar a la Rainbow antes que sea tarde!
—Ya es tarde. —dijo Lala calmadamente.
Laris asintió. —Lala tiene razón. Ya deben haber atacado la Colonia y dado que Amanda no tiene medios de defensa apropiados es seguro que la Rainbow ya haya caído en sus manos.
Will no podía resistir más aquello. —¡Entonces fue mi culpa! —gritó. —por mi culpa La Rainbow está indefensa! ¡Yo no sabía nada de ese robot.. Lo juro!
—Cálmate muchacho…—dijo Laris señalando al joven con el dedo. —No eres culpable de nada. Si Mike está aquí es casi seguro que el viejo Gray está siendo usado de rehén por esos tipos…. no, no creo que ni siquiera Quinn haya podido hacer nada para evitar el ataque.
—Además no sabemos cuántos son. —dijo Lala. —Podrían ser miles.
—Quinn puede encargarse de miles. —Dijo Nina obstinada. —Y nosotras también.
—¡Basta! —gritó Laris y los dos jóvenes se quedaron callados. —Yo estoy al mando de esta operación y vamos a hacer lo que yo diga ¿Entendido?
—Si señor. —respondieron ambos.
—Eso esta mejor. —Laris dirigió la mirada hacia la pantalla donde el rostro imperturbable de Lala la miraba desde la cabina. —Aun con las habilidades de combate tuyas y las de Nina estamos evidentemente en inferioridad numérica.
—Hay muchas probabilidades de eso. Si. —dijo la piloto.
—Y sin comunicaciones FOLD estamos impedidas de recibir órdenes de la Directora…
—Correcto.
Laris suspiró y tomó una decisión. —Entonces es claro lo que debemos hacer. Nuestra prioridad ahora es salvar la vida de Mike y comunicarnos con Unity para advertirles del ataque.
—¿Pero a dónde iremos? —preguntó Will. —La estación más cercana es….
—La Barrow debe haber caído en sus manos también. —reconoció Lala sacudiendo la cabeza. —Eso explicaría su silencio.
—Solo nos queda la flota del destacamento de Exploración Profunda.
Ahora fué el turno de Nina de sacudir la cabeza. —Es un FOLD de casi cinco días, no creo que Mike aguante tanto.
—Pues asegurate de que aguante. —dijo Laris. Es una orden.
La joven suspiró y volvió a concentrarse en los signos vitales del malherido joven.
—Bien Will. —exclamó la Meltran al mando mientras colocaba su mano en el hombro del confundido joven. —No se que papel te haya asignado el destino en esta historia pero, por el momento al menos, bienvenido a las Amazonas.
—¡Debura! —exclamó Nina llevándose la palma de la mano hacia su frente.



(1)Nakama. Es una palabra japonesa que se usa para designar a los compañeros, ya sea de una tripulación o un grupo de personas con un mismo objetivo, pero cuya relación va mucho más allá de la amistad o camaradería profesional. Una relación casi familiar seria lo mas cercano.

(2) Sempai. Palabra japonesa que se refiere al miembro de mayor experiencia, jerarquía, nivel y edad en la organización que ofrece su asistencia, amistad y consejo al miembro de recién ingreso o sin experiencia
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