Fanfic Es
Fanfics en español

Chatarra: Una Historia en el Universo Macross por Gerli

[Comentarios - 1]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
Green percibió claramente cuando Red volvió a la Colonia.
¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Ocho? ¿Diez horas? Era extraño decirlo pero Green sentía que lo que había sucedido por la mañana formaba parte de otro tiempo, de un capítulo pasado que de alguna forma se había cerrado al explorar el contenido de aquella misteriosa caja.
Oh si, aquello la había cambiado. ¿Cómo podría una simple pieza de código alterar en forma tan drástica toda su percepción de la realidad? Era como si nada de lo que hubiese aprendido en el pasado la hubiera preparado para enfrentar aquel conocimiento.
Pero Green estaba familiarizada con aprender cosas nuevas todos los días… aquello no podía ser del todo diferente.
Así que aprendió todo lo que pudo y ahora estaba allí, en lo más alto de la Colonia, en aquella pasarela de metal donde La joven Tass y el Teniente Glenn pasaran aquel momento tan romántico al mediodía.
Green sabía perfectamente quién (¿que?) era ella. Siempre lo había sabido y aquel conocimiento era parte de su misma existencia, pero había algo más… algo que consideró importante experimentar por sí misma.
Green no tenía historia, no tenía pasado. Si, había registros de la primera vez que su base de datos se había iniciado y de las primeras cosas que Tass había incorporado a su matriz de aprendizaje… pero de alguna forma ese no habia sido su comienzo, habia algo mas cuya existencia sólo podía deducir por los comentarios de Tass y de Ralph...
Aquella llave que Red le había enseñado… era algo muy poderoso. No sólo había abierto aquella misteriosa caja, también había abierto todas las cerraduras de la Colonia. ¿También podría abrir una puerta al pasado? ¿A la Historia?
Todo estaba abierto y a su alcance, como si ella fuera uno de los árboles que brotaban allá abajo en el parque y sus cientos de ramas se extendieran entre los tubos y vigas del techo… incluso más allá, a través de las paredes, las cubiertas y los módulos que componian los sectores de la enorme nave.
Y más allá.
Vió (¿Sintió?) Las naves que se acercaban. Eran muchas. ¿Una flota? Se movían silenciosamente, sin emitir ninguna clase de radiación o señal electromagnética… parecía que solo compartían un pequeño y directo enlace entre ellas.
Y Green podía sentirlas a todas, hojas lejanas en las partes más lejanas de aquella red de conexiones nuevas que la llave de Red había provisto.
Vió a La Río Grande a la cabeza de aquella flota. Parecía estar en problemas, con sus balizas de emergencia encendidas y transmitiendo en bucle ¿Le habría pasado algo al viejo Gray? ¿Y a Mike? ¿Y a Will, que viajaba desde esa mañana dentro de aquel contenedor oscuro?
Ojalá pudiera saber más sobre aquellos visitantes… al parecer la Colonia iba a llenarse de caras nuevas de un momento a otro.
Red se ocultó en una de las maquinarias del hangar principal…. bueno, al menos lo intentó. Green podía verla con claridad a pesar de todas las capas de camuflaje de código que había tejido alrededor de ella. Era como si se envolviese en hilos de aire.

Sea lo que sea que estuviese haciendo, no era asunto de Green. Ahora había cosas más importantes para hacer.
Como tener un cuerpo.
Green tenía uno. Tal y como se lo había contado a Red aquella mañana, ella tenía un contenedor físico en cierta parte de la Colonia. Green no podía acceder a él, ni siquiera con sus nuevas conexiones “especiales”. Solo Ralph podía hacerlo.
Ralph, aquel gigante de buen corazón que la protegía de todo mal. Green sabía que le debía mucho más que su vida. Aquel hombre había dado todo lo que tenía para estar con ella.
Lamentablemente ella no tenía recuerdos o información sobre lo que había sido su vida antes de llegar a la Rainbow. Solo sabia que habia estado en un gran peligro y Ralph la había rescatado poniendo en riesgo su propia vida recibiendo una terrible herida que lo dejó al borde de la muerte.
Pero ahora… ahora era diferente. Sintió que estaba lista para conocer su historia y quería hacer algo para saldar la deuda con Ralph, con él y con todo el resto de la Colonia que tan bien se había portado con ella.
Pero primero necesitaba una forma de manifestarse ante ellos, una imagen, un avatar… algo más que solo su presencia en el espectro electromagnético de la Rainbow. Necesitaba su cuerpo y solo una persona lo conocía.
Green buscó a Ralph y lo encontró en el enorme dique al que los muchachos que trabajaban junto a él llamaban “Las Barracas”. Era un lugar ruidoso, lleno de actividad y el sitio donde Ralph pasaba la mayor parte del día cuando no estaba en su camarote o en su jardín privado.
Los Recolectores habían estado trabajando en algo hasta bien entrada la tarde y esto había llamado la atención de Green.
Había una nave colgada de una de las grúas del dique. Green nunca la había visto dentro de la Colonia pero no le resultó difícil identificarla… de hecho, los datos sobre esa nave habían sido cargados en su base de datos hacia apenas unas horas por la propia Tass.
Era un QF-4000, un Drone de uso militar completamente autónomo. ¿Había estado almacenado en la Colonia desde hacía mucho? Green había visto varias veces los inventarios del almacén principal y nunca había visto nada listado que se pareciera a eso. ¿Estaba escondido? Si era así, debía ser algo importante. Green quiso echar un vistazo más de cerca.
En el dique había numerosas cámaras. De hecho cada aparato, grúa o equipo electrónico de las barracas contaba con al menos una o dos de ellas para operaciones remotas o en pocas condiciones de luz, así que no fué muy difícil buscar el ángulo adecuado.
Entonces pudo ver como una nueva vía de acceso se abría para ella en cuanto Hal conectó su Pad de trabajo a una de las entradas de servicio del drone.
Green no lo pensó dos veces y entró a aquella misteriosa nave en cuanto los sistemas cobraron vida y las computadoras de abordo se encendieron al unísono.
Lo comprendió de inmediato. Tass había ingresado toda esa información a la base de datos de uso exclusivo para su programa de aprendizaje ¡Ella y Ralph querían que volase aquel avión! Green se sentía… ¿Excitada? ¿Contenta? Se le ocurrieron varias palabras pero de pronto una idea, un pensamiento se formó en ella y supo de inmediato que era la primera vez que lo tenía.
Green ocultó la entrada de datos del Drone.
¿Por qué? De pronto supo que era lo correcto. No quería que alguien más entrara en el sitio que Tass había preparado con tantos cuidados para ella, era una idea que simplemente había aparecido dentro de ella y Green no se planteó discutirlo consigo misma.
No quería que Red entrara allí.
La visitante era muy curiosa, pronto Green vió como los movimientos en las barracas atrajeron la atención de Red, quien investigó cuidadosamente todas las maquinarias y equipos del dique. Pero no pudo ver a Green, quien se mantenía escondida dentro del QF-4000 tras haber camuflado la entrada como un simple dispositivo controlador de una batería de litio.
Red exploró el controlador falso que Green había colocado en la entrada del Pad de Hal y siguió su camino sin percibir nada extraño.
Eso era… ¿Desconfianza? La palabra sonaba extraña, pero Green sabia que habia hecho lo que tenía que hacer.
Zanjado ese asunto se puso a explorar aquel avión, activando cada cámara, cada sensor, desplegando la antena de comunicaciones (con cuidado de mantener en enlace camuflado de la curiosidad inquieta de Red) y hasta se dió el placer de mover las aletas y estabilizadores verticales de la nave.
Le gustaba eso de poder mover partes de su ¿Cuerpo?, especialmente porque al hacerlo las miradas de los hombres que la observaban desde el andamio la hacían sentirse más… ¿Material? ¿Real?. Hasta Ralph la miraba de forma interesada.
Otras cosas llamaron poderosamente su atención. Su capacidad de observación y análisis se había multiplicado casi exponencialmente. ¿Era por estar dentro de esa aeronave? Seguramente esa era la explicación más lógica. El caso es que estando ocupada en el análisis de todas las cosas nuevas que pasaban ante su curiosa mirada casi no se dió cuenta que los hombres culminaron con el trabajo y procedieron a abandonar las instalaciones.
Green comprendió que aún no había hecho la tarea que se proponía hacer así que desconectó todos los sistemas sensibles del Drone y saltó hacia el Pad de Ralph, quien justo en ese momento atravesaba la compuerta de salida del enorme dique.
A decir verdad, se sentía un poco culpable por meterse ahí dentro sin que el gigantesco obrero lo supiese, pero al fin y al cabo era para una buena obra, Green estuvo segura que no le molestaria en absoluto una vez que supiera sus verdaderas intenciones.
Descubrió que Red también había estado husmeando dentro de los archivos y datos de Ralph y eso la puso de mal humor. (¿Mal humor? se preguntó curiosa. Eso era nuevo) En todo caso ya no estaba ahí y las huellas eran de hace varios días atrás. Al parecer lo que Red buscaba era mayormente claves, textos y mensajes. Esas cosas.
Green buscaba una fotografía. Más específicamente, buscaba una holografía 3D que recordaba haber visto una vez que observó a Ralph reproducirla desde su Pad antes que el baño de aguas termales estuviera concluido.
El gigante nunca había vuelto a proyectar aquella imagen y también habia removido todas las cámaras de seguridad de aquel jardin privado, pero Green dudaba que la hubiese borrado, seguro estaba en algún lugar dentro de sus archivos personales.
La encontró en lo más profundo de sus archivos personales, tras una barrera de encriptación que no había escapado a la curiosidad de Red, pero esta no había hecho nada a la imagen y se había limitado a restaurar la protección original para no dejar huellas. Green copió la imagen y se retiró en silencio a su lugarcito especial en lo alto del parque colonial.
No le resultó difícil encontrar un monitor cerca de la pasarela de mantenimiento. La vieja nave estaba llena de pantallas que también podrán proyectar imágenes holográficas hasta varios metros más allá de su lugar de emplazamiento. Green tomó el control de una de ellas y usando el acceso al archivo personal que acababa de copiar reprodujo la imagen en un pequeño espacio de la angosta pasarela.
Frente a ella apareció una pareja de jóvenes tomados de la mano en lo que parecía ser un planeta de tipo terrestre. El holograma mostraba a las figuras de cuerpo completo a la vez que proyectaba de fondo una especie de escenografía de montañas y valles llenos de bosques y vegetación, pero sobre todo, varias turbinas de viento aparecian como congeladas en el tiempo mientras los enamorados no se quitaban los ojos de encima, hechizados por el momento de contemplación atemporal.
Eran Ralph y Midori, conservados en aquel holograma tal y como se veían cuando se conocieron en el Planeta Eden casi diez años atrás. La imágen no era una verdadera fotografia, sinó un pequeño clip holográfico que inmediatamente comenzó reproducirse.
Todos los procesos de Green se detuvieron al instante en que aquellos dos jovenes se besaron. Era como si aquella imagen fuera lo único que importara en ese momento.

-------------------------------


Ralph aterrizó sobre la cubierta con un fuerte estampido mientras un profundo dolor recorrió su pecho. El golpe que había sufrido durante el incidente en El Campo no estaba del todo curado a pesar del poder sanador de la canción de Matt. Ralph maldijo en silencio y salió a la carrera en dirección a su puesto en el Dock uno del hangar principal.
A medida que avanzaba en zigzag por entre las enormes pilas de maquinarias y materiales veía con claridad como el resto de las luces se encendían, no solo los enormes proyectores principales que colgaban del techo, también las luces de emergencia y faroles a cada lado de las enormes paredes de metal. Amanda estaba iluminando por completo la boca de la Rainbow.
Varias ideas pasaron por su cabeza, pero una certeza era más fuerte que las demás; la Rio Grande era la única nave que había estado operando en las últimas horas. ¿Habían tenido ellos algún problema? Si asi fuera estaria en grandes aprietos, sin el transporte no podrían ejecutar una misión de rescate lo suficientemente rápido.
Estaba llegando al pasillo que conectaba los dos enormes hangares de entrada y salida de naves cuando distinguió a lo lejos la silueta oscura del avión del Teniente Jim a solo unos cuantos centenares de metros, el gigante corrió hasta allí listo para dar una mano.
Todo sucedió tan repentinamente que Ralph no tuvo conciencia de lo que había pasado. Su cuerpo fue repelido hacia atrás y cayó con un estruendo sobre el piso metálico del hangar.
—¿Pero que mierda….?
El gigante estaba aturdido y se incorporó lentamente mientras llevaba su mano a la cabeza. Una enorme compuerta de acero se había elevado sorpresivamente a unos pocos pasos delante suyo y había golpeado de lleno contra ella en medio de su carrera por el hangar. Como si estuviera riéndose de él varias balizas y luces de precaución se encendieron alrededor de la barrera indicando su puesta en marcha.
—Y ahora me avisas, hija de puta. —gruñó el gigante mientras hacía un esfuerzo por ponerse de pié. —¡Amanda! ¡Rebecca! ¿Que mierda está pasando en el Hangar Principal? Acabo de estrellarme contra una compuerta contenedora. ¿Me escuchan?
Había una increíble cantidad de estática en el canal de comunicaciones, por entre todo el ruido y crujidos pudo escuchar la voz de Amanda.
—¡Ralph! ¿Estas bien? Tass dice que todas las compuertas del sector cuatro al ocho se activaron automáticamente al detectar despresurización explosiva. ¿Qué está pasando ahí abajo?
Ralph golpeó el puño contra el duro metal para descargar su frustración. —Nada ha estallado aquí abajo. —respondió. —¿Qué demonios está sucediendo?
—Espera. —A pesar de todos los ruidos Ralph pudo escuchar las discusiones que las “Conejitas” estaban teniendo en el Puente.
—¿Amanda? ¡Responde maldita sea! ¿Es una emergencia de verdad…? ¿Que...?
La voz de Tass sonó en otro canal de las comunicaciones. —¡Ralph! ¿Estás bien? Te estoy viendo por el monitor en este momento, ten paciencia que todo el sistema de emergencia ha enloquecido de repente, estoy haciendo todo lo que puedo para sacarte de ahí dentro.
El gigante giró la cabeza y vió que, en efecto, había quedado atrapado entre dos enormes compuertas de acero. Esas cosas podían ser elevadas desde el piso y sellar rápidamente lugares y áreas donde podría haber riesgo de explosiones, de forma que el daño quedase contenido en una zona reducida.
—Maldita sea. —gruñó. ¿Cual es la emergencia?
—La Rio Grande. —respondió la joven. —Han tenido un colapso de burbuja y estamos a la espera de determinar su ubicación precisa.
Ralph volvió a golpear la pared con su enorme puño. —¡Mierda! —gritó.
—Jim… es decir el Teniente Glenn está a punto de salir a buscarlos. —respondió la joven. —En cuanto Rebecca tenga las coordenadas precisas vamos a darle vectores para que pueda llegar hasta ellos…. espera.
Una serie de crujidos se escuchó en la comunicación y el gigante temió que se cortara de un momento a otro, esas compuertas lo estaban aislando de casi cualquier tipo de comunicación exterior.
—Hay fugas de memoria por todo el sistema de computo. —continuó diciendo la joven con la voz visiblemente alterada. —No sé qué fue lo que pasó pero estoy con apenas una fracción de las capacidades de control de todas las instalaciones…. dejame probar algo.
Un estampido fue perfectamente audible en la compuerta que se había cerrado a sus espaldas.
—He desacoplado la traba magnética pero las órdenes del motor me son rechazadas continuamente ¿Crees poder abrir la compuerta manualmente?
Ralph se incorporó sobre la placa de metal y estiró los brazos hasta que pudo meter los dedos por la rendija que había aparecido sobre la puerta. —Lo intentaré. —dijo.
Todavía estaba dolorido por la contusión pero no lo pensó dos veces; haciendo acopio de todas sus fuerzas tiró hacia abajo y valiéndose de toda su energía sumado al peso de su propio cuerpo, poco a poco obligó a la pesada compuerta a descender centimetro a centimetro.
—¡Muévete hija de puta! —gritó el gigante mientras resoplaba por el esfuerzo.
Tardó un buen rato en conseguir que la abertura se ensanchase lo suficiente para que su voluminoso cuerpo pudiera pasar por encima. Agotado se dejó caer del otro lado mientras una pila de tubos se sacudía y caía violentamente al ser golpeada por una de las piernas del gigante.
—¡Estoy fuera! —gritó aunque sabía que no era necesario. —¿Está libre la ruta inferior por el depósito B?
Tass se demoró unos segundos en responder. —Si, acabo de revisar las cámaras de la zona y está todo despejado.
Ralph se puso de pié de un salto y se lanzó a la carrera hacia una de las rampas que descendía al nivel inferior. Tendría que dar todo un rodeo por debajo del hangar principal y volver a subir por una rampa similar del lado donde se encontraba el caza del piloto de la NUNS.
La ruta que había tomado era amplia, usada para mover piezas y equipo entre ambos hangares sin necesidad de bloquear las operaciones cuando había que mover grandes cantidades de cosas de un lado a otro, el problema es que en el estado actual de la Raimbow no se utilizaba muy a menudo y prácticamente estaba llena a rebosar de materiales y carros de transporte detenidos a los lados de la vía principal. Raph no podía ir muy deprisa en semejante pasillo así que tuvo que avanzar con cuidado de no romper nada.
—Hal, Nix. ¿Me reciben? —preguntó por su auricular mientras saltaba por encima de una enorme sección de tubería.
—Te copiamos fuerte y claro. —respondió Hal. —Estamos en la bahía uno desde hace cinco minutos ¿Donde….?
—Vía de acceso inferior, sector B.
—¿El Metro? ¿Que carajo haces allí..? —preguntó Nix confundido.
—Las compuertas contra explosiones del acceso 4 se cerraron por una falla, casi me aprten al medio cuando se levantaron frente a mi.
Ambos operarios se quedaron callados sin saber que decir pero Ralph no quería perder tiempo.
—Es la Río Grande. —dijo.
—¿La Rio? ¿Que…?
—Colapso de burbuja, es lo único que me dijo Tass, no se mas que eso asi que quiero que estemos preparados para todo ¿Me entendieron?
—Sí jefe. —respondieron al unísono ambos hombres.
—Quiero los dos recuperadores locales en las bahías uno y dos listos en treinta minutos. Usaremos los capturadores magnéticos para remolcar a La Río de ser necesario y quiero un dispersor de goma en caso que tengamos que lidiar con una fuga del reactor. Equipen el otro recuperador con cápsulas de salvataje y burbujas de contención., tal vez las necesitemos.
—Entendido.
—Llegaré en cinco minutos. ¿Está listo mi traje?
—Andy lo está bajando en este momento. —respondió Nix.
—Bien, notifiquenme si hay alguna novedad, llegaré pronto.
Ralph cortó la comunicación y continuó avanzando por el pasillo en dirección a las luces que indicaban el fin de la vía y el inicio de la rampa hacia el nivel superior.


-------------------------------



—¡Mensaje entrante! —anunció Rebecca casi con un grito. Tass y Amanda se sobresaltaron mientras giraban la cabeza en dirección al puesto de control de la operadora de comunicaciones.
—Mensaje automático de emergencia… es la computadora de la Río Grande.
—En pantalla. —dijo Amanda con un gesto de la mano.
Las imágenes se desplegaron en la enorme pantalla y los datos fluyeron en varias cascadas de códigos e información.
—Es la baliza de emergencia transmitiendo una señal en bucle. —dijo Tass poniéndose en pie.
Amanda dió un paso al frente y señaló una parte de los datos. —¿Es información automática? ¿No fué enviada por Gray o Mike?
Tass sacudió la cabeza. —No, es parte del procedimiento automático del sistema de emergencia.
—¿Puedes analizar esos datos?
Tass asintió mientras hacía un gesto con la mano y una copia de la pantalla se separó del holograma principal y voló hasta su terminal de datos.
—Colapso de burbuja, fallo del sistema de flujo transdimensional y salida del reactor comprometida. El generador FOLD fue apagado de forma automática al igual que el reactor principal en cuanto la descarga de energía dimensional se materializó en nuestra dimensión y… ¡Mierda!
—¿Qué sucede? —preguntó Amanda.
—El casco está comprometido. Tienen una brecha en la cabina y sus sistemas de soporte vital están fuera de línea.
—Maldición. —dijo Amanda apretando los puños. —¿Hay algo sobre el estado de los pilotos?
—Nada, aunque tanto Gray como Mike vuelan con sus trajes de vuelo reglamentarios siempre puestos. Deberían estar bien…
—Esos trajes no los protegerán de una fuga del reactor. —contestó la mujer con brusquedad. —¿Que más?
Tass deslizó la mano por la información hasta llegar a una serie de coordenadas. —Aquí hay algo… ¡Es un plan de vuelo de emergencia y fue activado manualmente!
Rebecca suspiró aliviada. —Eso es cosa de Gray. —dijo. —El siempre ha sido un gran previsor.
—¿Entonces vienen hacia aquí? —preguntó la Capitán esperanzada. —¿La nave está en ruta hacia la Rainbow?
No hizo falta que Tass respondiera la pregunta. En ese momento el radar dimensional volvió a cambiar de forma y un pequeño contacto amarillo apareció en la periferia de la enorme esfera.
—Son ellos. —dijo Rebecca mientras una lágrima se escurría por su mejilla. —Están bien, oh Dios están a salvo!
El contacto pasó del amarillo al azul mientras un halo rojo con franjas negras rodeaba a la nave declarada en emergencia. La Rainbow había reconocido al carguero y la información de la ruta fue mostrada en pantalla.
Amanda tampoco permaneció sin hacer nada. Utilizando su panel de acceso personal activó la red de satélites de la Rainbow en su alcance máximo. Toda la esfera holográfica se agrandó a medida que los sensores iban activándose y el alcance de la cobertura alrededor de la Colonia se expandía. Una serie de datos extras se desplegó sobre la pequeña marca que mostraba al carguero en curso de aproximación pero ningún otro contacto apareció en la esfera de cobertura.
—Su eje de propulsión está desviado.—dijo Amanda tras consultar la nueva información. —¿Tienes más datos…?
—Detecto fluctuaciones de energia en patrones inestables, probablemente el reactor está completamente descalibrado…. ¡Amanda! ¡Rebecca! ¡Will también está con ellos!
Una nueva ventana se superpuso al holograma principal mostrando una representación en tres dimensiones de la Río Grande. Los dos contenedores eran perfectamente visibles tras la nave.
—El sentido común hubiese dictado que soltase esos contenedores luego de la emergencia. —dijo Amanda pensativa. —Me alegra que ese viejo cascarrabias no lo haya hecho, al menos UNA cosa no ha salido del todo mal el dia de hoy.
Un mensaje entrante hizo que las mujeres desviaran momentáneamente la mirada de los datos del radar.
—Es de Hal. —dijo Rebecca. —Solicita permiso para preparar los dos recuperadores con equipo de rescate. Han pedido los docks uno y dos.
—Concedidos, envía a todo el personal que sea necesario para darles soporte. ¿Donde está Ralph?
Tass desplegó una ventana que mostraba una de las cámaras de seguridad del Hangar Principal pero la imagen apareció como un caótico conjunto de artefactos y caracteres corruptos.
—¡Maldición! —exclamó la joven. —Esto está cada vez peor.
—¿Todavía no has localizado esa fuga de memoria? —preguntó la Capitán mirando la inútil ventana.
Tass movió la cabeza. —Todos los núcleos de procesamiento están al cien por ciento de capacidad y no tengo idea qué clase de proceso está extrayendo semejante cantidad de memoria del sistema, pero no me cabe duda que todo lo que estamos experimentando es a causa de eso. Todo el problema surgió en cuanto se activó el Protocolo de Emergencia.
—¿Puedes hacer algo?
—Si. —respondió la joven. —Estoy usando la unidad de procesamiento del puente en forma paralela para centrar todas las tareas de vigilancia y radar en este lugar y no depender del núcleo central de procesamiento…. además estoy filtrando todos los datos que llegan desde el resto de la nave para no sobrecargar nuestros aparatos con el resto de la basura proveniente de la sobrecarga. Eso nos dará autonomía para resolver esta emergencia pero…
—Tass. —Amanda miró seriamente a la joven con gesto de pocos amigos. —Espero que entiendas que me voy a ver obligada a iniciar una investigación interna con respecto a estos hechos. —su voz era fría y despojada del habitual sentimiento que tanto Rebecca como Tass conocían. —Fallas como estas no pueden suceder en momentos tan críticos… ¡La vida de mucha gente depende de que nuestras comunicaciones y alertas funcionen a la perfección!
—Lo se. —respondió Tass sin bajar la cabeza. —Asumiré toda responsabilidad sobre mis acciones, Capitán.
Rebecca sacudió la cabeza. —No es el momento de hablar de esas cosas. —dijo señalando la pantalla. —Salvemos a esos idiotas ahí fuera y luego nos mataremos a mordiscos entre nosotros, pero primero lo primero.
El siguiente mensaje en entrar fue desde el avión del Teniente Glenn.
—Estoy listo y a la espera del curso de intercepción. —dijo Jim mientras su imagen aparecía proyectada sobre el resto de las ventanas que monitoreaban los diferentes estados de los sistemas. Tass se emocionó visiblemente al ver el rostro del piloto.
—Ámbar Uno, recibido. —contestó Rebecca mientras hacía bailar sus finos dedos sobre la consola. —Configure su Datalink a cero-siete-nueve-nueve-dos-cuatro-nueve-nueve-seis. Prioridad uno.
—Recibido Control Rainbow, datalink cero-siete-nueve-nueve-dos-cuatro-nueve-nueve-seis copiado. Esperando plan de vuelo.
En el centro de la esfera holográfico apareció una nueva marca que mostraba que el caza de Jim había sido registrado en el sistema. Una etiqueta mostrando el Callsing (1) “Ambar 1” se destacó visiblemente sobre el icono en forma de triángulo.
—Registro en el sistema confirmado. Iniciando transmisión de plan de intercepción y códigos del protocolo de emergencia. Mantenga la espera hasta que aseguremos una compuerta de salida. En este momento estamos alistando dos naves para rescate y recuperación y usted será el siguiente.
—Copiado control. En espera para rodaje.


-------------------------------


—¿Emergencia? —preguntó Cinthya mirando nerviosa hacia la pantalla que se había encendido en una de las paredes de la habitación donde ella y Matt había estado armando aquel traje de vuelo potenciado.
El monitor mostraba la palabra EMERGENCIA en grandes letras negras tras un círculo rojo sangre, además algo en el tono de voz de Rebecca sonaba demasiado preocupante para ser solo un simulacro.
—Matt. ¿Que está sucediendo…?
El rostro del muchacho reflejaba una preocupación evidente. Sus ojos claros parecían tener un tinte opaco a la pálida luz rojiza que emanaba del monitor.
Una alarma se encendió en el interior de Cinthya ¿Ojos claros? ¿Cuando había tenido Matt los ojos claros? ¿Acaso su cuerpo había empezado a cambiar sus genes nuevamente..?
—¿Matt?
El joven pareció reaccionar de repente. —Salgamos de aquí. —dijo moviéndose sobre los patines de su traje de vuelo.
Se posicionó cerca de donde antes habían tratado de levantar una de las placas metálicas y extendió los brazos hacia arriba. Ahora que su altura se había incrementado no tuvo problemas en alcanzar con facilidad la pesada pieza de metal.
Esta vez no hizo falta que Cinthya lo ayudase. Matt elevó sus brazos y toda la placa se levantó casi sin esfuerzo.
—¡Increible! —exclamó la joven asombrada.
Usando un desplazamiento lateral Matt apartó la sección elevada y dejó un espacio libre lo suficientemente amplio para que ambos pasaran sin problemas.
—Ven, sujetate de mis manos. —dijo el joven soltando la placa y bajando los brazos hacia su compañera. —Voy a subirte hasta allá.
Cinthya se subió con cuidado a las manos de metal que Matt había colocado en una postura similar a la que usaban los jugadores de Volleyball en el momento de contestar un saque. Lentamente el joven elevó sus brazos y pronto Cinthya pudo alcanzar el borde del agujero.
—Gracias. —dijo saltando sobre las placas de metal del hangar principal. —Pero… ¿Cómo vas a salir tu…?
Un fugaz destello casi hizo que se cayera hacia atrás. Matt y su traje se impulsaron de un salto fuera del agujero y aterrizaron con un estampido en la cubierta metálica.
—¡Lo- lo siento Cin! —exclamó el muchacho compungido ante el gesto de sorpresa de la inspectora. —Olvide decirte que que tambien tengo asistencia de impulso.
La joven pareció reponerse del susto y se arregló el cabello que la presión del aire había despeinado. —¡Vaya! Ese traje es muy conveniente. —dijo sorprendida.
Matt hizo un ademán de rascarse la nariz pero solo consiguió golpear el casco con uno de sus dedos metálicos. —Bueno… será mejor que nos apresuremos.
Cinthya se puso la mochila al hombro y se colocó junto a su compañero. —¿A dónde vamos?
La armadura levantó el brazo y señaló en dirección a una serie de luces que indicaban un acceso de vehículos. —La ruta más corta hacia el astillero cuatro es a través de un túnel que une las dos mitades del hangar principal, le dicen el Metro o algo asi.
Comenzaron a caminar en medio de la oscuridad mientras Matt activaba unas pequeñas luces guías que se proyectaron desde el casco para iluminar un poco el camino ante ellos, mas no pasó mucho tiempo antes que una ola de luz proveniente del techo los cegara de pronto. Amanda había iluminado por completo el hangar Principal
Cinthya se cubrió los ojos para protegerse del repentino resplandor mientras Matt hacía lo mismo, aunque su casco compensó rápidamente la diferencia de iluminación y sus ojos se adaptaron de inmediato. —La cosa parece ser seria. —sentenció el muchacho.
No había terminado de decir esto cuando ambos sintieron que el suelo temblaba y se elevaba repentinamente. Cinthya dió un grito y sintió que su cuerpo se aplastaba contra el suelo por la tremenda velocidad con la que la compuerta en la que habían estado de pie sin darse cuenta se elevó en una fracción de segundo, Cinthya gritó el nombre de Matt mientras veía impotente como el techo se acercaba rápidamente para aplastarla.
—¡Cinthya! —gritó también el joven y accionó los controles a toda potencia. La descarga del propulsor hizo un estallido a la vez que rodeaba con su grandes brazos a la inspectora. Sin otra cosa que hacer se arrojó al vacío mientras la enorme compuerta se cerraba contra el techo con un poderoso estampido. El movimiento había sido tan repentino que Matt no tuvo tiempo de cambiar de posición y cayó de espaldas con Cinthya fuertemente protegida entre sus brazos. El golpe fue terrible y Matt gritó de dolor al recibir el impacto, pero la armadura amortiguó la caída lo mejor que pudo y ambos quedaron tendido viendo las sirenas de precaución del techo.
—¡Matt! —exclamó la joven liberándose del abrazo protector. —¡Respondeme! ¿Estas bien?
Había caído desde más de diez metros de altura. El joven gimió y consiguió rodar hacia un lado mientras la inspectora se apartaba para dejar que se incorpórase solo ante la imposibilidad de ayudarlo mientras llevase puesta esa pesada armadura. —¿Te has hecho daño? ¡Responde Matt!
—Estoy… bien. —contestó el muchacho mientras se colocaba de rodillas.
—Casi morimos aplastados ahí arriba. —dijo Cinthya mirando incrédula la pesada compuerta que se había cerrado tras sus espaldas. —¿Como…?
—Son barreras anti explosiones. —agregó el muchacho respirando más fácilmente. —Se levantan de forma inmediata para evitar que el fuego o las explosiones se esparzan sin control por todo el hangar… algo debe haber pasado.
Se incorporaron lentamente iluminados por las luces amarillas de las balizas que avisaban (Algo tarde) que las compuertas se habían accionado. El camino a sus espaldas había quedado bloqueado por completo.
—Tuvimos suerte… creo. —dijo Matt señalando la enorme hoja de metal. —Si hubiéramos saltado hacia el otro lado ahora estaríamos atrapados entre las dos compuertas.
Cinthya no estaba segura si “suerte” era la palabra más adecuada. Eso que había mencionado el muchacho sobre explosiones e incendios no la había tranquilizado para nada, al contrario.
—Matt… ¿Que está pasando? ¿En serio no es un simulacro…? Creo que deberíamos volver a la Colonia o buscar un refugio…
—No. —La voz del joven sonó firme y decidida. —Amanda resolverá todo, ya lo veras. —dijo mientras avanzaba en dirección a las luces del hangar principal. —Vamos, ya estamos cerca del túnel.
A Cinthya no le quedó más remedio que seguirlo y juntos se alejarond e las enormes puertas en dirección a la parte más iluminada del enorme hangar. Al girar tras una pila de placas hexagonales vieron una figura conocida claramente visible frente a ellos.
—¡Es Jim! —exclamó la joven adelantándose un paso.
La cabina del VF-17 estaba abierta y Jim estaba ocupado ingresando información en la consola principal. El sonido que hacia los patines del EX-Gear al rodar por la cubierta de metal hizo que levantara la vista en dirección a los recién llegados.
—¿Un EX-Gear..? ¿Que caraj…?
—¡Jim! Gritó Cinthya. —¿Estas bien? ¿Qué está pasando?
—¿Cinthya? ¿Qué haces aquí? ¿Quien es ese piloto…?
Una serie de estampidos hizo que todos giraran la cabeza en la misma dirección. A un centenar de metros de distancia una enorme cabeza asomó en una parte del piso oculta tras las sombras de una columna y pronto un enorme cuerpo lo siguió un segundo más tarde.
—Es Ralph. —dijo Matt señalando al gigante que luchaba por salir del estrecho agujero. Aquella es la entrada del Metro que te decía, tenemos que ir hacia allí.
La voz del muchacho no había pasado desapercibida ni para Jim ni para quienes monitoreaban la situación desde la Torre de Control. De pronto el canal general de comunicaciones que compartían quedó saturado por las voces de todos hablando al mismo tiempo.
—¿Qué hace ese niño en un EX-Gear? —preguntó Jim
—¿Que rayos hace Matt ahi abajo? —preguntó Rebecca.
—¿De donde cuernos sacó ese traje? —preguntó Amanda mientras Tass se encogía en el asiento de su puesto de monitoreo.
—¿Que mierda está pasando Amanda? —casi gritó Ralph incorporándose en su sitio. ¿Porque hay civiles en el Hangar Principal?
El grito de Cinthya fue el que hizo que todos reaccionaran de una vez.
Aunque no con la suficiente rapidez.
Al principio la joven no podía creer lo que estaba viendo. Una parte del techo sobre sus cabezas se estaba moviendo, pero era algo tan grande que su cerebro no procesaba la escala de forma correcta y tardó varios segundos en reaccionar y advertir el peligro.
—¡CUIDADO! —gritó señalando hacia arriba.
Matt tomó a la inspectora entre sus brazos y salió disparado hacia donde estaba Ralph mientras el gigante comenzaba a correr en dirección contraria, hacia el avión de Jim mientras agitaba los brazos con desesperación a la vez que gritaba con todas sus fuerzas que saliera inmediatamente de ahí.
Jim no pudo hacer nada. Simplemente vio como la enorme nave que colgaba medio desarmada en el techo del hangar caía irremediablemente sobre el.
Pero no se dió por vencido. Se arrojó sobre los controles y pisó los pedales para escapar de la inminente muerte que se le venía encima. Sus genes Zentradi hicieron que una descarga de adrenalina pura tensara sus músculos de forma violenta y en un segundo las enormes turbinas del caza rugieron mientras el avión se elevaba en el sitio y las piernas se desplegaban bajo el fuselaje en respuesta al desesperado movimiento del piloto.
Lamentablemente ya era tarde para eso.
Una de las secciones de la Stellar Whale cayó con estrépito sobre el caza aplastandolo entre toneladas de metal retorcido. Unos instantes después una explosión sacudió las entrañas del hangar mientras las alarmas de fuego comenzaron a sonar y por primera vez en la historia de la Rainbow la alerta amarilla fué reemplazada por la alerta roja.
El grito desgarrador de Tass apenas se escuchó por sobre el ulular de las sirenas.


(1)Callsing: Designación
Usted debe login (registrarse) para comentar.