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Maravilloso Desastre. (Adaptación) por shinni

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Notas del fanfic:

Este fic no es de mi autoria. Es una Adaptación.

Notas:

Espero Os Guste...

TODO en la sala proclamaba a gritos que yo no pintaba nada allí. Las escaleras se caían a pedazos; los ruidosos asistentes estaban muy juntos, codo con codo, en un ambiente que era una mezcla de sudor, sangre y moho. Sus voces se confundían mientras gritaban números y nombres una y otra vez, y movían los brazos en el aire, intercambiando dinero y gestos para comunicarse en medio del estruendo. Me abrí paso entre la multitud, siguiendo de cerca a mi mejor amiga. —¡Guarda el dinero en la cartera, Lucy! —me dijo Levy. Su radiante sonrisa relucía incluso en la tenue luz. —¡Quédate cerca! ¡Esto se pondrá peor cuando empiece todo! —gritó Gajeel a través del ruido.

Levy le agarró la mano y luego la mía mientras Gajeel nos guiaba entre ese mar de gente.

El repentino balido de un megáfono cortó el aire cargado de humo. El ruido me sobresaltó y me hizo dar un respingo, buscar de dónde procedía ese toque. Había un hombre sentado en una silla de madera, con un fajo de dinero en una mano y el megáfono en la otra. Se llevó el plástico a los labios.

—¡Bienvenidos al baño de sangre! Amigos míos, si andabais buscando un curso básico de economía…, ¡os habéis equivocado de sitio! Pero, si buscabais el Círculo, ¡estáis en la meca! Me llamo Elfman. Yo pongo las reglas y yo doy el alto. Las apuestas se acaban cuando los rivales saltan al ruedo. Nada de tocar a los luchadores, nada de ayudas, no vale cambiar de apuesta, ni invadir el ring. Si la cagáis y no seguís las reglas, ¡os vais derechitos a la puta calle sin dinero! ¡Eso también va por vosotras, jovencitas! Así que, chicos, ¡no uséis a vuestras zorritas para hacer trampas!

Gajeel sacudió la cabeza.

—¡Por Dios, Elfman! —gritó en medio del estruendo al maestro de ceremonias, en claro desacuerdo con las palabras que había utilizado aquel.

El corazón me palpitaba en el pecho. Con una rebeca de cachemira color rosa y unos pendientes de perlas, me sentía como una maestra repipi en las playas de Normandía. Le prometí a Levy que podía enfrentarme a todo lo que se nos viniera encima, pero en plena zona de impacto sentí la necesidad de agarrarme a su flacucho brazo con las dos manos. Ella no me pondría en peligro, pero el hecho de estar en un sótano con unos cincuenta tíos universitarios y borrachos, decididos a derramar sangre y ganar pasta, no me hacía confiar mucho en nuestras posibilidades de salir incólumes.

Desde que Levy había conocido a Gajeel en la sesión de orientación del primer curso, solía acompañarlo a las peleas clandestinas que tenían lugar en los diversos sótanos de la Universidad de Eastern. Cada evento se llevaba a cabo en un lugar diferente y se mantenía en secreto hasta una hora antes de la pelea.

Como me movía en un entorno bastante más tranquilo, me sorprendió saber de un mundo clandestino en Eastern; pero Gajeel lo conocía incluso antes de haberse matriculado. Natsu, compañero de habitación y primo de Gajeel, participó en su primera pelea hacía siete meses. Se decía que él, ya como estudiante de primer año, había sido el rival más letal que Elfman había visto en los tres años desde que había creado el Círculo. Al empezar el segundo curso, Natsu era invencible, de modo que las ganancias le permitían pagar sin problemas con su primo el alquiler y las facturas.

Elfman se llevó nuevamente el megáfono a los labios; el ajetreo y los gritos aumentaron a un ritmo febril.

—¡Esta noche tenemos a un nuevo adversario! El luchador y estrella del equipo universitario de Eastern, ¡ Rogue Cheney!

Las ovaciones continuaron y la multitud se separó como el mar Rojo cuando Rogue entró en la sala. Se formó un espacio circular; la turba silbó, abucheó y se burló del rival. Él daba brincos, sacudía el cuello de un lado a otro; tenía el rostro serio y concentrado. La multitud se calmó con un sordo rugido, y luego me llevé las manos a los oídos cuando la música retumbó por los grandes altavoces al otro extremo de la sala.

—¡Nuestro siguiente adversario no necesita presentación, pero, como me da un miedo que te cagas, ahí va de todos modos! ¡Temblad, chicos, y quitaos las bragas, señoritas! Con todos vosotros: ¡Natsu Perro Loco Dragneel!

El volumen se disparó cuando Natsu apareció por una puerta al otro lado de la sala. Hizo su entrada con el pecho desnudo, tranquilo y espontáneo. Caminó sin prisas hacia el centro del perímetro, como si llegara al trabajo un día cualquiera. Sus músculos fibrosos se estiraron bajo la piel tatuada mientras chocaba los puños contra los nudillos de Rogue. Natsu se inclinó hacia Rogue y le susurró algo al oído; el luchador mantuvo con gran dificultad su expresión severa. Ambos contendientes estaban de pie uno frente al otro, mirándose directamente a los ojos. Rogue tenía una mirada asesina; Natsu parecía ligeramente divertido.

Los dos hombres retrocedieron un poco; Elfman hizo sonar la sirena del megáfono. Rogue adoptó una postura defensiva y Natsu lo atacó. Al perder la línea de visión, me puse de puntillas, balanceándome de un lado a otro para observar mejor. Subía poco a poco, deslizándome entre la turba que gritaba. Recibí codazos en los costados y golpes de hombros que chocaban contra mí, y me hacían rebotar de aquí para allá como una bola de pinball. Empezaba a ver las cabezas de Rogue y Natsu, así que seguí abriéndome paso hacia delante.

Cuando por fin alcancé la primera fila, Rogue cogió a Natsu con sus fuertes brazos e intentó tirarlo al suelo. Cuando Rogue se inclinó hacia atrás con el movimiento, Natsu estrelló la rodilla contra la cara de su rival. Sin darle tiempo a recuperarse del golpe, Natsu lo atacó; sus puños alcanzaron la cara ensangrentada de Rogue una y otra vez. Cinco dedos se hundieron en mi brazo y me eché hacia atrás.

—¿Qué demonios estás haciendo, Lucy? —preguntó Gageel. —¡No veo nada desde ahí atrás! —grité.

Me volví justo a tiempo para ver a Rogue lanzar un puñetazo. Natsu se giró y por un momento pensé que solo había evitado el golpe, pero dio una vuelta completa, hasta clavar el codo derecho en el centro de la nariz de Rogue. La sangre me roció la cara y salpicó la parte superior de mi chaqueta. Rogue cayó al suelo de cemento con un ruido sordo y en un instante la sala se quedó en completo silencio.

Elfman lanzó un pañuelo de tela escarlata sobre el cuerpo sin fuerzas de Rogue y la multitud estalló. El dinero cambió de manos una vez más y las expresiones se dividieron entre la suficiencia y la frustración. El vaivén de la gente me zarandeaba. Levy me llamó desde algún punto de la parte de atrás, pero yo estaba hipnotizada por el rastro de color rojo que iba del pecho a la cintura. Unas botas negras y pesadas se pararon frente a mí, desviando mi atención hacia el suelo. Mis ojos volaron hacia arriba: tejanos manchados de sangre, unos abdominales bien cincelados, un torso desnudo, tatuado, empapado de sudor y, finalmente, unos cálidos ojos Verdes. Alguien me empujó por detrás y Natsu me tomó por el brazo antes de que cayera hacia delante.

—¡Eh! ¡Alejaos de ella! —exclamó Natsu, con el ceño fruncido mientras apartaba a cualquiera que se me acercase.

Su expresión seria se fundió en una sonrisa al ver mi ropa y luego me secó la cara con una toalla. —Lo siento, Paloma. Elfman le dio a Natsu unas palmaditas en la cabeza.

—¡Vamos, Perro Loco! ¡Tu pasta te espera! Sus ojos no se apartaron de los míos.

—Vaya, qué lástima lo de la chaqueta. Te queda bien. Acto seguido, fue engullido por sus fans y desapareció tal y como había llegado...

Notas finales:

Bueno, este fue el primer Cap! Si les gusto Comemten, y Si No, Tambien :) 

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