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Metalord Revolution por Sylar

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Mi nombre es Stahl y llegue a este mundo en un determinado mes del año 2050, no tengo apellido porque nací en el abandono como un huérfano, mis primeros años fui criado junto a otros niños como yo en un orfanato de mala muerte, ¿por qué describo mi hogar de esta manera?, veamos por donde comenzar…

 

Al cumplir tres años y medio de vida, fui forzado junto a otros de mi edad a realizar trabajos forzados en la elaboración clandestina de indumentaria que iban desde pantalones, camisas, zapatillas, ect, esa era la asqueante verdad de este “orfanato”, tomaban niños a los cuales “cuidaban” cuando estos cumplían la edad necesaria eran explotados, aquellos que se negaban no comían y para rematar eran castigados físicamente por su indulgencia, si para entonces su cuerpo había resistido el castigo, es decir no estaba fracturado o con un daño permanente que lo dejara invalido e inútil para los “amables términos” de esta institución “modelo”, vivían otro día y en caso contrario, tenían un método para deshacerse de los niños muertos y hacerlos desaparecer sin dejar rastro, dado que este sitio se encontraba en una ciudad tan corrompida hasta la medula, a nadie le importaba que uno o dos o cinco huérfanos desaparecieran de la faz de la tierra.

 

Comíamos lo misma de siempre cada mañana que era un pedazo de pan acompañado de agua, teníamos suerte si nos alimentaban dos veces al día. Si alguien cometía un error en el trabajo era castigado de inmediato con una paliza (algunos murieron o quedaron “inútiles” de esta manera).

 

Un día un escuadrón de agentes policiales allano el orfanato arrestando a los propietarios, resulta que ellos estaban bajo investigación secreta de una agencia de servicios sociales y cuando habían dado con la evidencia que se necesitaba, se tomaron las molestia de clausurar todo y arrestar de por vida a los responsable, el terror había terminado… por ahora.

 

Cada niño fue llevado a diferentes hogares de adopción después de los hechos, yo caí bajo el cuidado de un sacerdote llamado Padre Eustolio en el orfanato “San Maria”, era un hombre cincuentón, calvo y largas cejas, a pesar de la amable sonrisa que siempre presumía a los niños que cuidaba, tenía su mitad podrida.

 

— ¡Dios es todo, la vida, la muerte y la creación! –Exclamaba el padre mientras me daba con un látigo en la espalda.

 

En el sótano, amarrado de pie y de espalda era castigado desnudo por el mismísimo padre con un numero de latigazo de acuerdo a mi “pecado” (como el los llamaba), ¿qué fue lo que hice?, el orfanato brindada educación obligatorio lo cual era normal, sin embargo a la hora de hablar sobre “el origen del hombre”, el creacionismo surgió como tema principal, sin embargo yo que había leído los pocos libros en mi anterior hogar para matar el aburrimiento o distraer mi frustración de lo que vivía en aquel entonces, uno de ellos se enfocaba en ese tema solo que con que el nombre de “la evolución”, al preguntar de ello el padre me miro con unos ojos que expresaban un desdén sin compasión, exclamo que de mis labios falacias profanas escupía y tachándome de “pecador” me llevo al sótano en donde fui azotado un par de veces para expirarme de mis “malos actos”.

 

Pero la cosa no era solo allí, cada mañana debíamos recitar una oración a dios frente al padre, si alguien se equivocaba o se mal entonaba terminaba “pecando”, y eso era razón suficiente para ser llevado al sótano y cumplir su castigo, eran solo una de las tantas formas en que éramos “moldeados”, algunos cayeron redondos aceptando a dios tanto física como mentalmente ante el dolor y la desesperación, pero yo resistí, lo único que ese miserable lograba era intensificar mi odio sin fin hacia él y su mísera religión.

 

A la edad de 8 años, un día fui descubierto por el padre escribiendo “te odio dios” en letras grandes sobre la pared, esta vez el látigo no era suficiente, tenía en mente hacerme unos estigmas en las manos con una daga en nombre de su señor (y no era su primera vez haciéndolo con alguien), primero iba a amarrarme a una cruz con una gruesa cuerda, pero yo esta vez no se lo permití, a la oportunidad de oro tome el látigo con el que tanto niños fueron azotado y lo use para propinarle su misma medicina en el rostro, cayo directo por el dolor al suelo y sin detenerme seguí dándole hasta que dejo de moverse.

 

Mis manos temblaban y la cara del padre sangre brotaba, no sé si había muerto, pero tan pronto recobre la compostura, salí de allí y hui lejos de ese sitio para jamás volver. Huérfano y en la calle, no tenía donde ir hasta que en un callejón unos matones se me acercaron, intenta huir pero uno de ellos me detuvo al convertir sus dedos en unos largos hilos con los cuales me atrapo.

 

— ¡Tenemos otro!, ¡llevémoslo rápido! –Ordeno el hombre de los dedos-hilos.

 

Olvide mencionar un detalle de gran importancia, en este mundo existen Esper, personas con poderes sobrenaturales de naturaleza psíquica.

 

Verán la existencia de los Esper data del año 2016 cuando un enorme meteorito cayó en una isla del pacífico, se descubrió que en el interior de este pedazo de roca espacial albergaban unas células inusuales de propiedades únicas, la ciencia como un gato curioso no se tardó en indagar a fondo sobre ella y pronto llevo el medio de implantarlo en el hombre, el resultado; la creación del primer Esper, un hombre volador.

 

Años más tarde esta fórmula cayo de forma masiva en todo el mundo y con ello creo a hombres capaces de manipular elementos, superfuertes, velocistas, regeneradores a nivel celular, metamorfos, ect. La era de los Esper había comenzado.

 

Para el año actual en el que vivía, el 95% del mundo era Esper ya sea de nacimiento o por medios artificiales, es más, la sociedad se adaptó enormemente a ellos originando por resultado una línea de indiferencia entre Esper y los “normales”, solo que los discriminados eran los que no tenían poderes.

 

Incluso siendo un Esper, dependiendo de tu habilidad reflejaba tu trato en la sociedad. Si, tal y como suena, se había creado un “sistema de evaluación” en el que tu habilidad era categorizada en un nivel determinado:

 

NIVEL S: Genio (El más alto).

 

NIVEL A: Talentoso

 

NIVEL B: Típico

 

NIVEL C: Regular

 

NIVEL D: Mediocre (El más bajo)

 

¿Recuerdan a los niños del orfanato, los propietarios del primer orfanato y las fuerzas policiales que allanaron el lugar?, todos ellos eran Espers (uno de los mismos dueños de ese orfanato desaparecía a los niños muertos o “inútiles” con su habilidad ESP), en cambio el padre Eustolio al cual herí era un “normal” (persona sin poderes), en cuanto a mí, yo soy un Esper pero con una habilidad tan miserable y mediocre que haya existido, dando la chance de recibir el peor tajo de la sociedad por tener un poder de bajo nivel.

 

Volviendo a mi historia, había sido secuestrado por unos matones y llevado a terminar en otro sótano junto a otros niños de mi edad. Mientras estaba allí en ese oscuro lugar, me encontré con un tornillo en el suelo al cual agarre y para matar el rato manifesté mi poder, tenía la capacidad de manipular el metal que estaba en contacto conmigo, alterar su dureza o cambiar su estado de solido a líquido y viceversa, pero ojo tan solo podía hacerlo con pequeñas porciones de metal y aun así me llevaba tiempo ejercer mi habilidad dependiendo de la cantidad manipulada, además de que era una manipulación bastante baja a comparación de sujetos que lo hacían a distancia sin siquiera hacer contacto con este y desatando una que otro desastre si se lo propusiera.

 

Cambie el estado del tornillo de solido a líquido y luego comencé a moldearlo, había olvidado aclarar que el metal que convertía a estado líquido podía darle una forma como si hiciera origami con un pedazo de papel, pero solo de acuerdo a la cantidad de masa empleada y un tornillo no tenía la cantidad necesaria para crear una estatua de esta (obviamente) y menos un cuchillo, termine convirtiéndolo en algo que concordara a la masa que tenía y eso fue un anillo y luego lo cambie a una aguja, la adopte de varios aspecto con el fin de distraerme de esta frustrante situación.

 

Para el día siguiente los matones quienes se presentaron como miembros de una organizada red criminal (mafiosos para abreviar) evaluaron a los niños que tenían poderes por medio de un Esper que identificaba el tipo de poder que poseía y su “peligrosidad” para consiguiente colocarle un collar que inhibía sus habilidades, dado que los collares eran algo costoso y difícil de conseguir, a los niños Esper con poderes de baja categoría como yo, se le permitía estar sin uno dado que nuestras habilidades no representábamos una amenaza para ellos ni aunque lo intentáramos en conjunto.

 

Éramos forzados a ser meras mulas de carga o realizar trabajos manuales de variados tipos, lo único bueno de esto era que la comida era mejor que en los anteriores lugares a los cuales vivía y si te esforzabas en tu labor eras recompensado con algo aún más sabroso, en cambio si cometías un error o provocabas a los mandamás más de la cuenta, ellos te hacían desaparecer en un instante, corría el rumor de que los desaparecido eran vendidos como esclavo sexuales a la peor calaña o que te extraían los órganos para venderlos en el mercado negro.

 

A la edad de 13 y con arduo trabajo, comencé a caerles bien a algunos de los matones, de hecho cuando no había que hacer jugaba cartas con ellos cuando me lo permitían. En mis días libres (que comencé a tener hace poco) empecé a leer unos libros que tenía en el pequeño cuarto en el que vivía actualmente, ya que los encontraba interesante (y de esta manera mataba el rato), trataban sobre la historia de las armas tanto blanca como de fuego empleadas a través de los diferentes periodos de la humanidad.

 

Desde tiempos feudales, coloniales y actuales, estos libros tenían tanta información sobre ellos, pero al ser resumida y pequeña, no era tan detallada y sé que había mucho más conocimiento de este tipo que aprender.

 

Con los años pasando, de a poco logre volverme un miembro oficial de la organización criminal a la edad de 17 comenzando en el escalón más bajo, con el dinero que recolectaba empecé a ahorrar para tener mi propio departamento, después conseguí una computadora y como el internet estaba tan proliferado no me costaba conectarme a la red, el lugar donde vivía tenia Wifi.

 

Comencé a estudiar más sobre las armas de fuego y aunque no lo parezca realmente estaba fascinado, primero por el hecho de que era la única cosa en la cabeza como “conocimiento” que se quedaba allí y no lo perdía, pese a conocer lo básico de la matemática, física, química, lengua, ect. El tema de las armas repercutía aún más a fondo de mi sien, podría llamarlo “obsesión” o “pasión”, pero tenía un apego indescriptible.

 

A la edad de 18, surgió una idea en mi mente, me dirigí a una fábrica abandonada de un área ausente de personas, llevaba conmigo una bolsa repleta de diversos objetos de metal, al juntarla a todos use mi poder ESP para cambiarlo en estado líquido, obteniendo una inmensa cantidad de masa metálica en dicho estado, en mi mente repase los diversos diagramas que había leído sobre armas de fuego, su composición, estructura y funcionamiento. Literalmente me proponía a moldear y crear con mi poder de baja manipulación de metal mi primera arma de fuego, use como modelo uno de los rifles de asalto más usado del mundo, una AK-47.

 

Me tomo tres horas y con paciencia había logrado forjar una autentica AK-47 con mi habilidad ESP, pase luego a crear la munición correspondiente de esta para probarla, me tomo solo 30 minutos crearla y cuando tenía listo un cargador estaba dispuesto a probarla, primero realice la recarga, jamás en mi vida había usado un arma, pese a que trabajaba para una organización criminal como un simple lacayo, mis labores consistían mayormente en cobrarle a pobres diablos armado con un bate de aluminio y de recadero entregando varios paquetes sospechosos sin complicaciones alguna.

 

Para mi asombro, había recargado el arma por primera vez de manera tan profesional como si hubiera hecho esto de por vida, acto seguido apunte y dispare a unas latas dando todos en el blanco con una fina puntería a pesar de que tenía 15 metros de distancia y era primerizo en usar un arma de fuego, sobre todo una de asalto.

 

El arma funcionaba, pese a estar hecho puramente de metal, las balas eran disparadas con normalidad, el cargador y la munición empleadas tampoco tenían defectos, en conclusión con mi mediocre habilidad había creado una autentica arma de asalto funcional, esta AK-47 a pesar de que era una imitación tenía todas las características de una original, haciendo a un lado su aspecto metálico esta “imitación” funcionaba con todos los prestigios y concepto que una verdadera, había hecho un descubrimiento de mi poder que marcaría para siempre mi vida.

 

A la edad de 19 años fui ascendido para trabajar codo a codo con colegas de mayor rango en encargos más riesgosos y de mayor paga. Había sido asignado para formar parte de un grupo encargado de cerrar un negocio, llevábamos tres maletines para entregar y el lugar del intercambio era un muelle en el anochecer.

 

Éramos alrededor de 19 miembros (incluyéndome) esperando a los hombres que recibirían las maletas y a cambio ellos nos entregarían un sobre con un contenido de valor incalculable, todos los presentes éramos Esper (aunque claro yo era el único “indefenso” en cuanto a habilidad ofensiva).

 

Un auto negro lujoso se acerca al lugar bajándose de él tres enigmáticos hombres de traje, lentes oscuros y corbata marrón, ellos cargaban con una maleta más pequeña que cualquiera de las tres que nosotros llevábamos, abriendo dicha maleta dan a mostrar el presunto sobre acordado del intercambio.

 

—Dile a tu jefe que aquí se encuentra listado “todo lo que necesita saber” sobre sus queridos amigos políticos –Dijo uno de los hombres de negro que llevaba el sobre.

 

Se estaba por efectuar el trato de las maletas por el sobre hasta que de repente fuimos rodeados por un enorme número de agentes federales armados hasta los dientes, no faltaba agregar que todos eran Espers entrenados y armados con el mejor equipamiento anti-criminal a su disposición, como era de esperar se armó una “balacera” del tipo ESP, poderes de todo tipo eran empleados entre los bandos. Por mi parte pase a buscar cobertura, pese a que mi poder no era lo suficiente para defenderme me entregaron un revolver pero mi uso personal pero siendo honesto ni eso le haría un rasguño a las blindadas vestimentas que llevaban los oficiales de la ley.

 

Pronto los agentes comenzaron a ganar terreno y mis compañeros a caer como mosca, no me quedaba otra opción más que huir y mientras buscaba una ruta de escape me topé con el cadáver de uno de los tres hombres de negros que llevaba el sobre, había sido abatido cerca de mí llevando consigo uno de las tres maletas, lo tome y en mi desesperación salí corriendo evadiendo llamas, relámpagos y variados proyectiles ESP disparados del cuerpo, me tire directo al agua y sumergiéndome en ella nade como nunca en mi vida, por suerte el punto de intercambio era un muelle y siendo de noche los helicópteros sobre volando el cielo a montón de los federales no se habían dado cuenta de mi escape.

 

Al alejarme lo suficiente, termine varado en un barrio chino, no había gente a mi alrededor y eso incluía presencia policial, al encontrarme solo en un callejón abrí el maletín y casi babeo con su contenido, eran alrededor de 30 millones de dólares. Reformulando mi situación, el jefe sabrá que el intercambio fue un fracaso, si llegara a regresar con ellos aun con uno de los tres maletín intacto me matara haciéndome tomar la responsabilidad de todo y castigándome por haber perdido los otros maletines (su crueldad y nada de compasión era muy conocida), en cualquier caso si lo replanteo bien, en este momento para todos estoy “muerto” ya que nadie habría sobrevivido a esa atroz masacre.

 

Con 30 millones de dólares en mis manos tome una decisión, forjar mi propio camino y mi primera meta era ir al país de Shanmatu ubicado en África, dicha nación había sido creado hace 10 años por el 5% de las persona “normales” o sin poderes. Este país tenía una estricta ley vigente de que ningún Esper puede poner un pie allí o sufriría la pena de muerte, eso significa que era una tierra para “normales” en el cual los Esper tenían prohibido ir.

 

Ellos poseían medios tecnológicos para detectar Esper ilegales por medio de “detectores ESP” los cuales consistían en pulseras que al colocárselos a alguien estas se teñían de un color para identificar a un normal (azul) de un Esper (rojo).

 

Muchos se preguntaran para que ir a un país el cual me asesinaría por poner un pie allí, pronto lo sabrán, pero primero debía buscar la manera de viajar hasta allí y por supuesto debía hacerlo de forma clandestina, gracias a mi vida como un criminal de menor importancia conocí a muchas personas en secretos dedicados a ciertos trabajos ilícitos. “Moisés” como se apodaba era uno de ellos, era un hombre en sus cuarenta que tenía sus contactos para llevarte a cualquier parte si tenías la pasta adecuada, yo había planificado esta ruta hace mucho pero necesitaba el dinero necesario para llevarlo a cabo (cosa que ahora lo tenía), al encontrarlo en el apartamento de siempre le practique del tema y del maletín, me costaría 29 de los 30 millones que había para los gastos del viaje y los pasaportes falsos para Shanmatu, sin dudar accedí y le entregue lo acordado.

 

Al día siguiente preparo mi medio de partida, un barco que transportaba materiales primas hacia Shanmatu, en mi mano derecha llevaba mi pasaporte en el que figuraba mi nuevo nombre y en la otra mi millón restante para comenzar mi nueva vida.

 

Viajaba junto a otras 5 personas a escondidas en una caja con rumbo a dicho país, era de esperar que no era el único Esper que tenía planes allí, el traslado duro alrededor de medio día y al llegar fuimos recibidos por un contacto de “Moisés” que nos dio la bienvenida dándonos vía libre hacia la ciudad Dahir, la capital de esta nación.

 

Siendo aun de día en esta parte, me encamine hacia los lugares más turbio de esta zona urbana y allí di con el lugar perfecto que sería mi hogar, una fabrica abandonada, entre y curioseando me encontré con un amplio sótano, aunque polvoriento y hecho un desastre tenía arreglo. Invertí en el millón que me quedaba convirtiendo este sitio en mi guarida subterránea, medio millón fueron necesarios para contratar mano de obra discreta para armar mi hogar y el resto lo empeñaría en mi nuevo negocio.

 

De esta manera comencé a crear armas de fuego, desde pistolas, subfusiles, rifles e incluso ametralladoras, desgraciadamente las armas explosivas estaba fuera de mis límites dado que solo podía modificar el metal para darle las forma deseadas de un arma, pero una granada pese a que creara una no tendría los componentes necesarias para explotar, en cambio una bala por el simple concepto de ser pequeños “trozos de metal” siendo disparados a una X velocidad por medio de un “instrumento” (el arma en sí) eran funcionales desde el momento en que son creados, siendo directo mi negocio me llevaría a convertirme en un traficante de armas. Verán como el mundo está habitado mayormente por Esper las armas de fuego quedaron en segundo lugar debido a la inferior potencia que tenían con habilidades ESP de nivel S, sin embargo en este país habitado mayormente por “normales” es al revés, las armas de fuego eran la “principal” potencia y yo iba a construir con esa causa.

 

Comencé mi venta con pequeñas bandas, invirtiendo 5000 dólares para grandes cantidades de metal creaba tantas armas a las cuales vendía consiguiendo sumas de 50 mil verdes, gracias a mi económico precio no me fue difícil conseguir clientela interesada y para mantener mi seguridad, hacia mis negocios ocultando mi rostro bajo una máscara de metal y vistiendo una larga gabardina grisácea para darle vida a mi anónimo personaje “Metalord”. Al principio daba algo de vergüenza por las carcajadas a espaldas que recibía de mis compradores al verme “ridículo” usando este personaje para realizar mis tratos, pero pronto cambiaron su opinión hacia mí, viendo lo rentable y la buena calidad que ejercían mis productos.

 

Pequeñas fortunas se volvieron inmensas, cuando entidades del bajo mundo más adineradas querían hacer negocio con “Metalord”. De esta manera con la cantidad que ganaba vivía con todos los lujos que disponía un clandestino ricachón como yo, gastando mi dinero en televisores plasma, consolas y la mejor computadora con la conexión “discreta” de internet más rápida que la pasta podía brindar.

 

Seré honesto, cuando no trabajaba me dedicaba a enviciarme con las consolas y navegando internet para “ampliar” mi conocimiento sobre más armas, era adicto a los videojuegos de disparo o Shooter como generalmente se les conocía, aunque jugaba otros géneros también (séase RPG, puzzle, acción, ect), pero los shooter tenían un lugar en especial para mi sobre todo cuando se mezclaba con otros géneros. Tenía tanto dinero que me dedicaba más a mi ocio de matar el tiempo jugando juegos, leyendo novelas ligeras o mirando anime en la PC, televisión y entre otras cosillas, aunque claro eso no quería decir que no trabajaba, lo seguía haciendo pero con menos frecuencia, un solo trato bastaba para abastecerme económicamente con ganancias de varios años (y no exageraba).

 

Los años pasaban y mi rutina nunca cambiaba, nunca me aburría, tenía videojuegos shooter esperando en consolas y los online en la PC, y cierto no olvido mi amplio “abastecimiento” de conocimiento armamentístico que con el tiempo adquiría. Era la vida perfecta, pensé que nada lo iba a cambiar, pero estaba equivocado.

 

A la edad de 35 años en un día soleado, había salido de compras en el supermercado más caro de la ciudad, pasando en plena calle escucho disparos y al voltear soy testigo de cómo hombres armados con rifles de asalto y equipados a nivel militar abatían policías y civiles sin piedad en masas, había escuchado de una facción de “guerrilleros” con intenciones de derrocar el gobierno de este país, pero jamás creí que sería en este mismo día y momento.

 

Hui para ponerme a salvo terminando en un callejón sin salida, pero uno de esos hombres me encuentra y sin vacilar me propina cinco disparos de su rifle, caigo al suelo malherido, mientras mi agresor ríe malévolamente saboreando mi sufrimiento, pero antes de que pudiese darme la bala final, es eliminado de un disparo en la cabeza. Enseguida a su cuerpo sin vida se acercan tres soldados pertenecientes al ejército de Shanmatu.

 

— ¡Señor!, aquí hay un civil herido –Dijo uno de ellos.

 

— ¡Olvídate de eso!, nuestro trabajo es eliminar a los rebeldes, que los civiles se las arreglen por su cuenta –Contesto el militar de mayor rango del grupo.

 

Se habían retirado dejándome a mi suerte, estaba muriendo y en mis últimos momentos vi de cerca muy atentamente el arma con el que el guerrillero me hirió de fatalidad, su color metálico y las iniciales “ML” que estas tenían impresa confirmaron toda duda.

 

Ese rifle que usaba, con el que dejo en este moribundo estado era de mi creación, de uno de mis tantos negocios, las letras “ML” eran de “Metalord” y tales iniciales las grababa a toda arma que creaba al venderla como una especie de “marca” comercial. Ahora que recuerdo en mi último negocio que fue hace un año, un misterioso hombre africano me pago cerca de 100 millones de dólares para crearle una dotación inmensa de armamento en el que abarcaban armas desde pistolas, escopetas, ametralladoras e incluso fusiles, jamás supe quién era o para que fueran destinados todas esas armas que me llevo más de un mes en realizar el encargo, solo sé que fue el trato más laborioso que haya tenido en toda mi carrera como traficante y ahora me doy cuenta que ese mismo negocio llevo a esto, un golpe de estado y yo a ser una de las tantas víctima olvidadas de por medio de ese evento.

 

Todo este tiempo jamás sentí remordimiento alguno, aun sabiendo que las armas serian con el único propósito de matar, porque en mi excusa el mundo no me ofreció lo que yo quería, yo tuve que ofrecerle al mundo lo que podía con el fin de sobrevivir y el resultado fue este.

 

—Entonces esto es lo que llaman Karma… irónica manera de morir... –Susurraba ante las continuas tos acompañada de sangre.

 

Mis ojos se cerraban y mi fuerza abandonaba mi cuerpo, había muerto. Una infinita oscuridad me rodeo y aun cuando sentía que habría los ojos seguía en ese abismo sin fin carente de luz, ¿era esto el “más allá”?, supongo que me lo merezco, ¿no?, en una situación como esta me planteo, si mi vida hubiese sido diferente… ¿las cosas habrían sido diferente?.

 

Una luz destella en mis ojos y al abrirlos esta vez la oscuridad desaparece, me encuentro en una sala desconocida dentro de lo que parece ser una cuna, no entendía lo que ocurría, sentía que mi cuerpo era más pequeño y mis brazos al verlos eran más cortos, ¿qué estaba sucediendo?.

 

Al querer hablar mis palabras no salían, sino que en su lugar eran puros gimoteos, una mujer de larga cabellera marrón, ojos castaños y con un vestido azul me levanta con sus brazos acurrucándome en ellos como la madre que nunca tuve.

 

—Alguien se despertó de mal humor –Decía ella de manera cariñosa besando mi frente.

 

En un espejo que había cerca podía observar el reflejo de la mujer como de mí mismo y  quede perplejo al ver que mi “yo” era un bebe.

 

— ¿Por qué no vamos por aire fresco?, hoy hace un buen día –Dijo la mujer cargándome.

 

Al cruzar la puerta y mirar hacia fuera, veía lo que parecía ser un pueblo de aspecto feudal con mujeres por doquier, algunas usaban sombreros puntiagudos pareciéndose a la típica imagen de una bruja, en medio de mi observación vi como algunas de ellas invocaban llamas de su mano y otras las acompañaban extrañas criaturas del tamaño de gatos o perros que volaban con pequeñas alas.

 

—Oh, a alguien le gusta la magia, mama también puede usar magia.

 

La mujer que me cargaba con una mano invoca una pequeña gota de agua en su palma la cual levita para transforme en una burbuja que vuela sobre mi nariz y se eleva reventándose en el aire.

 

—Mi pequeño Rozuel, eres tan lindo –Me Dijo ella frotando su rostro contra mi mejilla.

 

No me impresionaba el hecho de haber personas manipulando elementos ya que en mi mundo los había también, pero si el hecho de que se llamara “magia”, más aun habían cosas que nunca he visto, todo lo que me rodeaba sentía que era tan pero “TAN” diferente al anterior, como si fuera otro mundo.

 

 

Continuara…

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