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Legado II por ErikaD

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Notas:

“Las experiencias de una generación son los instintos de la siguiente.”

Siete años después...


 


El viento acariciaba su flequillo negro como el carbón. Las olas mecían la pequeña barquita y a veces se burlaban de su equilibrio sobre las tablas. La vela extendida y el viento a favor. El tiempo perfecto para pasar el día en el mar en busca de aventuras. O tal vez en busca de algo de paz y tranquilidad.


     El sol se alzaba en el horizonte dándole al ambiente un clima veraniego realmente agradable. Siempre había sido así. El tiempo era incierto cada día en aquella isla a pesar de las estaciones y de las previsiones. Solo estás eran acertadas cuando cierta navegante andaba cerca de su casa.


     Con una sonrisa alzó la vela pequeña vela para no adentrarse más en la profundidad del océano y perder de vista la playa. Luego simplemente se tumbó sobre la madera con las manos tras la nuca y cerró los ojos disfrutando de un día de sol después de muchos de lluvia. Casi al instante, e invadido por la calma y la quietud de las olas, se quedó plácidamente dormido…


     Aunque la calma, para su desgracia, no le duró mucho más tiempo del que hubiese deseado, porque de repente, una voz femenina lo llamó desde la orilla. Desorientado y sin mucho ánimo por ver quien le gritaba de tal forma, abrió un ojo y observó el cielo celeste. Al parecer quién gritase se había cansado de llamarlo. Volvió a cerrar los ojos e intentó relajarse. Sin embargo, de nuevo la voz femenina chilló su nombre irritada.


“¿Otra pretendienta?”, pensó y chistó con la lengua.


     Con pesar y haciendo un tremendo esfuerzo casi, se incorporó y se llevó las manos a la cara para espabilarse. Luego simplemente guió la mirada hacia la orilla de la playa que de pronto, estaba más cerca de lo que esperaba. El movimiento de las olas lo había llevado allí al parecer siendo cómplice de la muchacha de cabello castaño ondulado que lo saludaba y sonreía desde la playa.


     Nada más verla, no dudó, amplió su sonrisa hasta el punto de ser el reflejo de la de cierto pirata en plena juventud. Sin pensárselo dos veces y lo más rápido que pudo, volvió a bajar la vela y guió el bote en dirección a tierra firme. El viento le acarició la cara con más rapidez si cabe. En su interior, el corazón le palpitaba rápido, como queriendo escapar de su cuerpo para encontrarse lo más pronto posible con ella. Hacía un par de años que no la veía y los nervios de volverla a ver sonreír estaban a flor de piel. La había echado de menos a pesar de que siempre estuvieron liados de los pelos como perros y gatos. Pero ahora estaba allí de nuevo, y en su interior el corazón le había dado un vuelco al verla. Estaba más alta, más morena, más guapa.


     En cuanto la barca tocó la costa, sus pies descalzos pisaron la arena y sin decirse nada, la muchacha se echó a sus brazos. Él la incorporó de la arena mojada y dio un giro rápido agarrándola de la cintura. A pesar de los años, a pesar de todas las estúpidas peleas, la quería. Era su hermana pequeña y la quería con locura. Y estaba seguro de que ella lo sabía a la perfección.


-¡Has vuelto!-Sonrió más si cabe y la agarró de las mejillas observándola con el reflejo de la felicidad en sus facciones.-Pensaba que te habías olvidado de nosotros triunfadora…


-En absoluto…tenía muchas ganas de volver a casa después de tanto tiempo.-Ella sonrió cómplice de sus emociones. Él le besó la frente para tranquilizarla y luego la soltó.


-Has crecido mucho. Ya casi eres una mujer Rou-chan.-El moreno se volvió hacia el bote. Cogió uno de los cabos y tiró de él hasta que la barca estuvo totalmente sobre la arena.


-¡Soy una mujer Gray! Ya tengo una edad considerable.


-Sí, ¿una edad considerable como para que los hombres te persigan y babeen por ti?-El pecoso soltó una carcajada.


-Siempre tan gracioso Gray. Cada día te pareces más al tío Sabo.-Ella lo miró con el ceño fruncido y los brazos cruzados.-Quizás no seas hijo de nuestro padre…


-Lo dudo.-Se giró y le pellizcó la mejilla.-Nuestro parecido es razonable.-Rió. Ella se quejó del pellizco y se frotó la mejilla llena de pecas, con desgana. Luego se giró y observó cómo su hermano cogía sus maletas, se calzaba sus sandalias y empezaba a caminar en dirección al pueblo. Ella lo siguió con una enorme sonrisa.


     En cuanto pisaron la calzada del paseo que recorría la playa se sacudieron la arena. Fue en ese momento en el que Roger se fijó por entero en su hermana.


-Estás muy guapa Rouge. Ese vestido celeste te sienta como un guante. No sabía que podías llegar a cambiar tanto en dos años.-La susodicha miró a su hermano con sorpresa. Se notaba a la perfección que él también estaba distinto, ahora era mucho más…hombre…


-Tú también has cambiado. Estás más delgado y más alto. Además de más fuerte.-Le tocó con un dedo el músculo del brazo. Gray rió.


-Es un problema, lo sé. Las chicas no me dejan en paz.-Rou lo miró con una enorme sonrisa.


-¡Eso!, quiero que me cuentes cuántas son las chicas que te persiguen por las esquinas. Las analizaré con ojos de hermana menor.-El pecoso volvió a reír.


-Tranquila mamá ya está haciendo ese papel por ti. Y se le da realmente genial. Además debes calmarte y descansar, tu eres aquí la triunfadora, no yo…


-Solo tengo quince años Gray, aún no he triunfado lo que debería. Me queda mucho por aprender.


-Pero lo estás haciendo de todas formas.-Siguió totalmente despreocupado.


-¿Y por qué dices que no llegarás lejos?-Sonrió con ternura.-Serás el pirata más increíble del mundo. Solo que tú sueño ha empezado después.


-Estoy de acuerdo contigo. Lo único que pasa es que no llevo bien esto de que Kyle sea algo más pequeño que yo.-Rió con ganas y su hermana simplemente lo siguió.


-Kyle, eh…-Se llevó ambas manos a la espalda sonriendo con nostalgia. El sombrero blanco enorme le ondeaba al viento al igual que su cabello ondulado, castaño y corto.- ¿Cómo está?


-Bien.-Contestó Gray, mientras cruzaban la calle principal y saludaban a un par de vecinos.-Sigue sin saber en qué mundo vive a veces, sigue siendo igual de imprudente y atolondrado, sigue pensando que Rika me quiere y sigue creyendo que deberíamos terminar de construirnos el barco cuanto antes…-En cuanto Rouge escuchó lo que Kyle pensaba de Rika, abrió los ojos de par en par.


-¿Enserio piensa que Rika siente algo por ti?-Por un instante, Gray miró a su hermana con resignación.


-Rou, no cambies de tema, estábamos hablando de Kyle no de Rika…-Intentó disimular y volver a la cuestión de inició.


-¡Pero si tú has sido el primero en mencionarla!-Protestó la otra en tono juguetón.- ¿Y bien? ¿Qué es lo que ha pasado?-Roger carraspeó con fastidio.-Soy tu hermana, ¡cuéntamelo! Porque te diré que para que Kyle se haya dado cuenta es porque algo ha pasado y es algo realmente importante.


-Dejemos el tema ¿vale?-esta vez la seriedad de su voz preocupó a su hermana.


-Gray… ¿acaso no estás bien con ella?


-No. Pero es una historia larga de contar y hoy no es el mejor día con tu llegada.-La miró y fingió una enorme sonrisa, un instante. Sin embargo, ella pareció no notarlo en ningún momento. El silencio se apoderó del camino. Ambos iban el uno al lado del otro pensando en sus cosas. En su vida, en sus preocupaciones…


     Cuando de pronto, oyeron a un hombre gritar con alegría. Seguido de la reprimenda de una mujer y cierto anciano.


-¡Rou-chaan!-Al escuchar su nombre, la chica se giró y Gray hizo lo mismo. En aquel momento a la joven se le iluminó la cara y sonrió como si jamás lo hubiese hecho.


-¡Tío Sabo!-Gritó y casi se echó a sus brazos de nuevo saltando de alegría.- ¿Cómo estás?


-En perfectas condiciones.-Afirmó después de separarse del abrazo.- ¿Cuándo has llegado? ¡Tu padre no me ha dicho nada el traidor…!-Gritó indignado lanzando un puño vengativo al aire. En aquel momento Makino apareció por detrás y le dio un pequeño tirón de orejas.


-Siempre serás un crío.-El susodicho la miró con mala cara.-Rouge, te echábamos de menos…-La tabernera la abrazó igual y sonrió de nuevo.


-Makino, cuánto tiempo. Espero que mi tío no te dé muchos problemas.-Casi se disculpó por él con una enorme gota en la nuca.


-Tranquila, sé que algún día entre él y Kyle acabaran conmigo. Pero intentaré aguantar.-Esta vez dos rastros de lágrimas sufridoras recorrieron las mejillas de la tendera durante dos segundos.


-Eres una exagerada Makino.-Ante la coletilla de Sabo, esta le fulminó con la mirada. Los dos hermanos, que observaban la escena, se echaron a reír.


-Bienvenida querida.-El alcalde del pueblo, que había estado charlando con la tabernera,  se acercó con una sonrisa en el rostro.-Verte de nuevo entre nosotros Rouge nos levanta la moral.


-¿La moral solamente?-Sabo lo miró con cara de pocos amigos mientras le susurraba aquello a Gray en voz baja.


-Estoy seguro de que es algo más. Siempre he pensado que era un viejo verde solterón…-le respondió el otro, ambos rieron por lo bajo. Y en aquel momento en la frente del alcalde se le señaló una pequeña venita.


-¡Os he oído mocosos!-Les gritó a tío y sobrino con todas sus fuerzas. Estos se echaron atrás espantados y todos los demás rieron.


     Rouge sonrió con creces. Había vuelto. Estaba en su casa, en su pueblo, con la gente que quería estar. Totalmente alejada de la medicina y de las montañas de libros que la habían rodeado durante los dos últimos años. Era feliz y se le notaba en la cara. Aquella maravillosa familia le alegraba la vida.


     Por un instante volvió a mirar a su hermano mayor. Había crecido y no solo físicamente. Era cierto que estaba más guapo, el pelo lo llevaba revuelto y gracioso, y aunque sus facciones eran de hombre, sus pecas aun lo hacían parecer un niño. Sin embargo, había algo en él que no era como antes. Es como si estuviera más centrado, como si hubiese madurado más, como si tuviese las ideas claras y la mente fría, aunque siempre la tuvo teniendo en cuenta la sangre que corría por sus venas…pero era distinto, ahora parecía más… ¿blandito? Rió para sí misma ante el adjetivo. Ver a su hermano mimoso no era para nada su estilo. Aunque, sí…quizás fuera eso…podría ser…además era como, como si estuviera enamorado… Y en aquel momento deseó llegar a su casa cuanto antes para que su madre le contase toda la historia. Siempre supo que Rika lo había vuelto loco desde que era un crío.


-Rou, ¿nos vamos?-Su voz la sacó de pronto de sus pensamientos y de nuevo volvió a la realidad. Rápidamente asintió un par de veces para que no notara en qué estaba pensando.


-Sí, vamos, ¡vamos!-Se despidió de los demás y ambos siguieron su camino hasta que a lo lejos, empezaron a divisar una pequeña casita. En aquel momento, Rouge amplió su sonrisa con creces. Roger, que la miró de reojo sonrió igual.


-¿Lista?


-Por supuesto que sí.-Y simplemente, suspiró.


                                                           …………………………


     En aquella acogedora casa, el aire entraba a través de las ventanas abiertas y movía los visillos beige y blanco con delicadeza. Los rayos del sol de la mañana se colaban por los rincones. El aroma a azahar embriagaba cada cuarto, cada esquina. Un aroma que no había cambiado con los años. El suyo. Su esencia favorita.


     En la cocina los platos del desayuno estaban perfectamente limpios, en el fuego, el almuerzo estaba listo para servir y mientras, en el salón vacío, reinaba el silencio. Los cojines tirados por todas partes. Algunos en el suelo, otros el sofá. En la mesa baja, una taza de chocolate a medio acabar y un periódico a medio leer, en el sillón. En las escaleras del pasillo de aquella casa donde reinaba el silencio, había algo que no estaba bien. Algo desordenado y alocado. Un sombrero allí, una cinta blanca allá, un cinturón con una “A” grabada en su hebilla dormía sobre la moqueta de uno de los escalones de la escalera. Y con él, una camisa blanca y una falda de gasa verde primavera. 


     Si subías y seguías por el pasillo, el silencio dejaba de reinar. En su lugar unas carcajadas invadían la acústica de aquella planta. Unas carcajadas que estaban acompañadas por el canto de algunos pájaros que se posaban en las ramas de los árboles cercanos a las ventanas. Si seguías por aquel pasillo hacia la habitación del fondo podías encontrar un pantalón vaquero o una camiseta blanca, así como un par de botas y unas sandalias.


     Y si abrías aquella puerta encajada, por la que se colaban los rayos de sol, podías oír mejor las carcajadas de los dos amantes entre sábanas veraniegas a pesar de ser otoño…


-Eres como un crío ¿lo sabías?-Una voz femenina se alzó sobre las carcajadas del moreno que la acompañaba.-Comandante estoy realmente disgustada…-Otra risa más.


-¿Por qué? Lo único que pasaba era que me apetecía tenerte en mi cama y oírte gritar. Con alguien en la casa no habría sido lo mismo.-Con delicadeza le acarició las ondas castañas que se perdían en su espalda desnuda. Ella lo miró risueña y volvió a reír.-Te quiero…


-¿Bromeas?-La joven que permanecía sentada frente a él con las piernas cruzadas en indio, se tapaba con las sábanas tímida e inocente. Como si fuera una niña. Como si él nunca la hubiese visto desnuda. Mientras que el pecoso apoyaba la espalda en el cabecero de madera con la única necesidad de cubrir su parte más íntima con las sábanas.-No me quieres Ace.


-¿Por qué dices que no Neru? Eso me duele.-Pareció ofenderse y ella se acercó insinuante hasta morder su labio inferior con hambre y deseo.


-Porque me amas.-Rió jugando de nuevo a ser adolescentes inconscientes.-Aun así, no me hace gracia que eches a nuestro de hijo de casa solo porque quieres tenerme entre tus brazos, ¿te parece lógico?


-Dime, ¿cuántas veces al cabo del día estamos solos en esta casa? Echaba de menos esta sensación de hacer locuras sin que nadie nos oiga o nos mire. Y algo importante,-Ace agarró la mano de la de ojos verdes y le besó el dorso,-no lo he echado. Simplemente dijo que le apetecía salir al mar hoy durante el día y yo le anime a elegir el momento.


-Eres muy listillo.-Chocó su nariz con la de él rodeada de pecas y él se aventuró a acariciar el muslo de la joven con intensidad mientras con la otra mano la agarraba de la delgada cintura y la atraía hacia él.-Quiero otra tanda rápida de besos y caricias Ace…


-Eso no tienes ni que pedirlo…-Iba a comérsela con la boca cuando de pronto oyó como Doc empezaba a ladrar como un loco, la puerta de abajo se cerraba y la voz de su hijo los avisaba.


-¡Papá, mamá! Estoy en casa.-Gritó el moreno mientras que se agachaba y acariciaba al perro feliz que había ido a saludarlo a la vez que observaba el alboroto de las escaleras. Con una sonrisa, soltó los bolsos de viaje y la maleta de Rou en el suelo.


-¡Doc!!!-La peli castaña se abalanzó hacia el perro que enseguida le lamió la cara y lanzó otro par de ladridos feliz. Rou rió con ganas mientras se incorporaba y jugaba un poco con él.


-Te echaba de menos ¿eh?-Rió su hermano mayor.


-¡Sí!-Le siguió ella. Y fue entonces cuando alzó a vista y observó la escalera sorprendida y divertida-¿Y eso?-La de ojos verdes oscuros, casi grises, cogió la cinta del pelo de su madre y el sombrero de su padre del suelo. Luego siguió el rastro de ropa por las escaleras mientras Doc subía detrás de ella con la lengua fuera y la melena de pelo cubriéndole los ojos casi.


-¿Tú qué crees?-Roger le sonrió con picardía y al momento su hermana captó la idea y rió por lo bajo.


 


-¡Nos pilló! ¡Te lo dije!-Nerumi regañó divertida al moreno que había llevado sus labios al cuello de su mujer.


-¿Y qué? Está será en silencio…-Le contestó con tono seductor cuando se despegó de su cuello un instante.


-Ace…-Rió Nerumi.-La ropa está por todos lados…Para…


-¿Y qué? Gray tiene diecisiete años, sabe perfectamente de qué va esto.-Luego la beso con deseo y la pegó más a su cuerpo.


-¿Ah sí? ¿Se lo has explicado tú?-Pegó su frente a la de él y le acarició el pelo de la nuca.


-Es muy probable…-Rió el otro que la miraba desde abajo.


-¡Vengo con un invitado!-volvió a gritar Gray mientras entraba en la cocina y bebía algo de agua. Rouge aun miraba la escalera llena de ropa con una felicidad embriagadora y contagiosa y Doc salió disparado hacia la planta superior mientras ladraba con alegría, como si avisara a los amantes padres de que debían dejar sus quehaceres.


     Sin duda la pecosa sintió que era realmente feliz en aquella casa. Sus padres aún se amaban con locura y lo demostraban sin ningún tapujo. Estaba realmente contenta de que fueran sus padres, de vivir en aquella casa, de que hubiera tanto amor surcando cada rincón. Con gracia y divertida se colocó el sombrero de su padre en la cabeza y lloró emocionada. Gray se asomó a la puerta de la cocina y observó a su hermana con una sonrisa de complicidad.


-¡¿Lo has oído?!-Nada más escuchar aquello Nerumi se despegó de él y salió de entre las sábanas para ir al armario y empezar a vestirse.- ¡Y Doc está ladrando en la puerta! Esto ha sido una locura Ace…te lo dije…-Le regañó divertida. El moreno resopló con fastidio.


-Neru, cálmate. No van a abrir la puerta de par en par… Ni siquiera el perro.


-Vaya cosas se te ocurren.-La peli castaña siguió con su discurso sin oírlo mientras se colocaba un vestido.


-Jajaja, ¿la que quería la segunda tanda?-El moreno se levantó y se acercó a ella para agarrarla de la cintura por la espalda y susurrarle al oído.-Será que la primera te pareció corta o demasiado buena como para poder rechazar una segunda.-Luego le mordió el lóbulo de la oreja. A Neru se le pusieron los bellos de punta.


-Vístete…puede que sean tus hermanos o Nami…-Contestó casi por instinto.


-¿De veras quieres que me vista?-La giró y la agarró de la nuca para llevarse de nuevo su cuello a los labios.


-Ace…por favor…no sigas…-Susurró débilmente mientras se mordía el labio. El deseo la invadía.


     Cuando de pronto, tocaron a la puerta de la habitación y dos ladridos sonaron con fuerza tras ella.


-¿Se puede pasar?-La voz de su hijo sonó tras la madera. Ambos padres miraron la puerta encajada asustados y con el corazón a cien por hora.


-¡Ace!-gritó Nerumi en un susurro mientras se terminaba de vestir. El pecoso esta vez no rechistó fue al cajón raudo y veloz para colocarse una prenda de ropa interior, luego Nerumi le lanzó un vaquero y se lo colocó a la misma velocidad al igual que una camiseta. Para disimular, la de ojos verdes se sentó en el tocador y empezó a arreglarse el pelo.- ¡Pasa hijo!


     El susodicho abrió la puerta despacio y con tiento. Hasta que vio la escena de dentro de la habitación. Había una aroma extraño entre el azahar y el sexo. El pecoso sonrió. Y Doc se lanzó hacia Ace para darle un lengüetazo en la cara con alegría.


-¡Doc por Dios! Prefiero otros besos…-Se quejó el pecoso apartándose la baba del animal.- ¿Qué te pasa Gray? ¿Con quién has venido?-Su padre preguntó llevándose las manos al pelo para revolvérselo.


-Le ha parecido extraño ver vuestra ropa desperdigada por la planta baja, escalera y pasillo.-Entró en la habitación con una enorme sonrisa.


-¡Sí! Y no me digáis que es ropa para lavar. ¡Sorpresa! ¡Hola familia! -La voz femenina que hizo compañía a la de Gray en la estancia hizo que rápidamente los dos padres miraran la puerta sorprendidos.


-¡Rouge!-Gritó su madre que se levantó del asiento del tocador a la velocidad del rayo.


-¡Mamá!-Ambas se abrazaron y casi al instante empezaron a llorar como niñas pequeñas. Felices, tranquilas, emocionadas, satisfechas. Habían sido dos años fuera. Dos largos años esperando el regreso de una hija. Dos años con el corazón encogido y el alma llena de orgullo.


-¡Ni siquiera has llamado para decir que venías! ¡Dios santo, estás preciosa cariño!


-Quería daros una sorpresa.-Doc se empezó a exaltar y a ladrar con alegría.


     En aquel instante Ace se incorporó de la cama y se acercó a las mujeres de su vida con una enorme sonrisa. Había vuelto. Y estaba hecha toda una mujer. Tras separarse del abrazo de su madre, Gray se acercó y le paso la mano por el hombro masajeándole el brazo a una emocionada Neru. Rou se giró con los ojos llenos de lágrimas y una sonrisa en el rostro.


-Papá…-susurró y nada más hacerlo se echó a sus brazos, y lloró aún más si cabe. Ace la abrazó con fuerza y amplió su sonrisa como nunca.


-Rou…hija…-Le acarició el cabello corto.-Gracias por volver.


-Te quiero papá.-Le susurró la pequeña entre sus brazos. Y al instante tanto su madre como su hermano se abrazaron de nuevo, los cuatro a la vez. Mientras, Doc los rodeaba pegando saltos y ladridos de felicidad.


-De nuevo la familia D. al completo.-Gray rió y su padre lo siguió con ganas.


                                                           …………………


-¡Fue horrible mamá!-Rou le contaba a su madre las últimas pruebas que había tenido con un grado de frustración y satisfacción-Pero al final lo terminé con buena nota…Irina-sensei me ha dicho que estoy lista para ejercer aunque me falte otro par de años de prácticas.-La de ojos verdes la escuchaba mientras dividía la ropa de su hija en dos montones. El de planchar y el de lavar.


-¿Entonces cuánto tiempo te quedas?-por un instante la miró con un atisbo de tristeza.


-No sé mamá. Irina-sensei me dijo que se pondría en contacto conmigo cuando tuviera que volver para seguir con prácticas nuevas e interesantes.


-Bueno…esperemos que tardes en marcharte. Porque cuando tú vienes, el otro va.-Hizo un gesto simpático con las manos de ida y venida. Rou rió.


-¿Gray se va a cumplir su sueño?


-En un par de semanas hija. Dos semanas. En cuanto Kyle cumpla los 17 estarán rumbo a tierras perdidas, tesoros imposibles, peligros por doquier, fechorías del abuelo…


-Y buenos nakamas.-Completó Rou aquella lista tan deprimente con algo de felicidad.-Vamos mamá, Gray es bueno…lo hará bien y se comunicará contigo, ya lo verás. Papá y los tíos han hecho un gran trabajo estos años.


-Sí pero, pánico me da hija. Es un mundo demasiado peligroso.


-Cálmate, saldrá bien.


-¿Ya estás poniendo a Rou al día de tus desvelos?-Ace entró en la habitación de su hija y se sentó junto a ella en la cama. Esta abrazó a su padre por la espalda y le dio un beso en la mejilla.


-Papá, dile a mamá que se preocupa demasiado.-Ace rió divertido y Nerumi lo miró con resignación.


-Te preocupas demasiado…


-¿Y no es lógico? Sois mis hijos.-Volvió a la ropa.


-Y es normal que te preocupes, yo también lo hago Neru.-El pecoso agarró las manos de Rou que rodeaban su cuello y se las llevó a los labios.- ¿Ves?- Su hija rió.


-Además mamá…estoy segura de que no ibas a lamentar una temporada a solas con papá.-Rió con picardía. Ace la siguió mientras que la madre se puso colorada.


-Cierto, pero eso no significa que os quiera echar o que os quiera fuera de la casa.


-¡Yo no he dicho eso! Mamá, pase lo que pase, estemos donde estemos, llegará el día en que volvamos a esta casa. Este es nuestro hogar por muchos mares que crucemos. Además, si tenemos que cumplir nuestros sueños.


-¿Quién soy yo, para negarle al destino todo lo que le pertenece?-Nerumi terminó el párrafo de su hija con aquella pregunta que ninguno de los presente respondió con palabras, sino con una sonrisa en los labios.


                                                           …………………


     De nuevo el viento le mecía el oscuro cabello y el olor salado del agua se colaba en sus pulmones abriéndolos y serenándolos. Detrás, oyó como una joven se acercaba lentamente a él y como se había sentado sobre la fina arena mirando el mar en el horizonte. Nada más oírla suspiró. Luego simplemente calló y observó como ella se sentaba a su lado.


-Gracias por venir.-La joven agachó la cabeza.


-He venido porque tú me lo has pedido Rika…

Notas finales:

Un bonito regreso pero ¿qué pasará con Rika? Espero que les haya gustado este primer capítulo, pronto el siguiente :)


Muchísimas gracias!!!

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