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Legado por ErikaD

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Notas:

¡Vuelvo a las andadas! Espero que os guste estas nuevas historias mucho más renovadas! (O eso espero yo) Gracias por dedicarme vuestro maravilloso tiempo. Os quiero : )

-¡Gray! ¡Si no entrenas más, no vas a llegar a ninguna parte!-El pecoso apenas lograba levantarse del suelo lleno de magulladuras-¿Cuántos años tienes? ¿Piensas que si sigues así vas a poder tener el valor de llamarte hombre algún día? ¡Ja! Lo dudo…-Sin titubear, la pelirroja se había empleado a fondo para su corta edad.

                El moreno la miraba con rabia a la vez que se apartaba un poco de sangre que caía de un pequeño corte en la mejilla.

-Eres una chica insufrible…-susurró entre dientes-Tampoco sé si debería llamarte chica... con lo brusca que eres…

-¡Deja de murmurar!-Le gritó-Parece ser que he vuelto a ganar.-Sonrió triunfante con los brazos en jarra.

-¡De eso nadaaa!!-Gritó el moreno lleno de rabia y con una velocidad inimaginable para sus años corrió para lanzar su ataque. La chica se disponía a enfrentarlo poniéndose a la defensiva, él estaba a punto de llegar…pero…

-¡Portgas D. Roger Gray!-una voz femenina adulta y dulce hizo que frenara de pronto su carrera en seco. La mujer se acercó con cara de pocos amigos y el moreno dio tres pasos atrás con el rostro de pánico y algo desencajado-¿Qué se suponía que ibas a hacer?-La mujer se agachó a su altura, cruzada de brazos y con el ceño fruncido.

-¡Ella empezó con el reto!-Señaló a su prima con un dedo tembloroso. Elizabeth le dirigió a su tía una enorme sonrisa que fue correspondida al instante. La mujer dio un largo suspiro.-La comida está en la mesa.-Terminó por decir. Había suavizado sus facciones-Daros un buen baño o por lo menos lavaros bien las manos y la cara.-El moreno se tranquilizó al escuchar a su madre más calmada. Al parecer no se lo había tomado tan enserio-Eli, sabes que no me importa que “entrenéis” y eso…pero intentad que no haya…-Se llevó un dedo a los labios para luego pasárselo a su hijo por la mejilla.-Sangre de por medio…

-¡Mamá para! ¡Es desagradable!-El pecoso se apartó aquel rastro de saliva que su madre le había dejado en la mejilla y parecía bastante enfadado. Eli rió por lo bajo.

-No quiero que llegues a casa hecha un cromo por favor.-La de ojos verdes ignoró el comentario de su hijo y correspondió a aquel enfado con una enorme sonrisa.

-Lo siento tía, la próxima vez me controlaré más.-Sonrió.

-¡¿Qué tú te controles más?! ¡Eso es imposible!-El pequeño observó a su prima con un tic en la ceja.-Eres un monstruo…

-¡¡ ¿Qué insinuáaaass??!!!-la pelirroja con los ojos verdes lo miró de pronto furiosa.

-¡Que estás loca! ¡Y eso que aun tienes 10 años!-el moreno la picó. La chica iba a asestarle un puñetazo, pero Gray lo paró con la mano contraria.  La mujer miró sorprendida los reflejos del niño. Iban a continuar con su “guerra” sin fin, cuando la joven los agarró a ambos de sus respectivas camisetas, separándolos.

-¡Gray! ¡Elizabeth! ¡Ya basta, comportaos! ¡No sois unos salvajes!-Gritó la peli castaña.

-Lo sentimos.-Dijeron al unísono para luego dedicarse una mirada de odio profunda.

-No os quiero ver más peleando, os lo pido por favor…-Terminó cansada. El moreno iba a protestar cuando una niña peli castaña gritó desde el umbral de la puerta que daba al jardín.

-¡Mamá!!! ¡Papá ha vuelto!!

-¡Ya vamos hija!-Contestó su madre.

-Tía me voy. Mi madre me tiene que estar esperando para almorzar también.-La de pelo escarlata sonrió-¡¡Siento mucho haberte mejorado la cara Graaay!!-Soltó corriendo hacia su casa mientras le sacaba la lengua. El moreno, que la miró con el ceño fruncido, iba a replicarle, pero se abstuvo al ver la seria mirada de su madre.

-¿Te das cuenta? Ha llegado tu padre y estás hecho un desastre. Ve a darte un baño por Dios…-Le dijo resignada. Una vez más parecía que su madre se había ablandado y aprovechó para darle un beso en la mejilla, que significaba “gracias”, beso que guardaba solo para cuando estaba con ella. Salió corriendo en dirección a la casa.- ¡No te libraras de la charla Roger Gray!-Sin embargo, que pronunciara su nombre completo denotaba claramente que estaba muy enfadada-¡Y hablaré con tu padre de esto!-Aquello que escuchó hizo que frenara su carrera y su felicidad culminara. La peli castaña sonrió al pasar por su lado.-Sé que quieres ser fuerte…pero, si te me vas antes de tiempo, no podrás conseguir lo que tanto deseas ¿no?-El pecoso agachó la cabeza afligido.

-Perdóname mamá…Tendré más cuidado la próxima vez.

-Eso espero. Si no, no habrá otra próxima vez ¿entendido?

-Vale…-Susurró.

-Y ahora entra en casa a asearte, luego te curaré esas magulladuras. -Le sonrió guiñándole un ojo, para después entrar en casa.

-Gray ¿qué te ha pasado hijo?-Preguntó Ace, mientras colocaba con su hija la mesa para almorzar.

-Nada.-Respondió de mala gana.

-¡Gray! No le hables así a tu padre.-Nerumi lo regañó-¡Y sube a darte un baño al menos antes de almorzar y rápido! Que la familia tiene hambre.-El pequeño resopló y con mala cara subió las escaleras.

-¿Otra vez Elizabeth?

-Tiene un mal perder…Lo sabes. En eso os parecéis con creces…-Le sonrió dándole un suave beso en los labios.

-Menos mal que a mí no me gusta darme puñetazos con la gente.-Rouge salió de la cocina con los platos en mano y sonriendo.

-Sí, pero tienes que aprender a defenderte ¿no crees cielo?-Preguntó su padre a la pecosa.

-Bueno, para eso te tengo a ti ¿no papi?-Se sentó en una silla esperando la esplendida comida de su madre.-Eso es lo que dice mamá.-Sonrió enseñando su dentadura mellada en algunas zonas.

-Jajajaj si…pero algún día no estaré aquí para protegerte cielo.

-Pues está Gray.-Volvió a sonreír.

-Eso es cierto. -Nerumi entró en el salón con dos platos llenos de carne, verduras y patatas fritas.-Además no todos los problemas se solucionan llegando a las manos Ace…Eso lo sabes mejor que nadie.

-Por supuesto Neru.

                Había pasado más de media hora desde que el moreno subió a darse un baño. Y su pequeña hermana se estaba empezando a impacientar.

-¡Tengo hambreee!!!-Gritó con todas sus ganas.

-Tranquila Rouge.-Su madre la miró resignada.

-Oi Neru, Gray… ¿no tarda demasiado?

-Pues…

-Voy a ver qué le pasa.-El pecoso se levantó de la mesa y subió las escaleras.

-Mami, ¿por qué Gray está siempre enfadado? Siempre hace que papá tenga que subir y que nos muramos de hambre…-Nerumi lanzó una carcajada.

-Siempre, siempre no cielo. Solo cuando no le salen las cosas bien…igual que a ti ¿no? Cuando haces los deberes del colegio. Pues a Gray le pasa lo mismo hoy. No soporta perder. Lo que no sabe es que, muchas veces, se aprende de los errores.

-Pues yo no quiero que Gray pierda nunca, pero no se lo digas.-Sonrió resuelta llevándose a los labios algo de zumo de naranja.

-Vale tesoro lo guardaré en secreto.-Le quiñó un ojo.

……………………………………………………………………………….

                Llamó a la puerta del baño.

-¿Gray estás bien?-Ninguna respuesta-¿Gray? Hijo, tu madre lleva con la comida lista un rato, haz el favor de contestar.-Nada-Gray, ¿qué diablos te pasa hoy conmigo? Abre la puerta o empleo el fuego, y sabes que a mamá no le hará gracia.-De pronto la puerta se abrió, y el pequeño salió vestido con la cara agachada.

-Perdón.-Respondió simplemente. Ace suspiró y se quitó el sombrero.

-¿Se puede saber qué te pasa? Oye, no es malo perder… a veces eso hace que te superes a ti mismo…

-Jamás estaré a la altura.-Susurró deprimido y bajó las escaleras lentamente.

                Su padre lo vio bajar suspirando resignado.

                Gray había cumplido 9 años, y en cuatro días haría los 10. En clase era un chico casi sobresaliente, pero en apariencia tampoco quería destacar. Su mayor problema era superar a su prima en cualquier tipo de reto. Casi todos los días lo intentaba pero, para su desgracia, siempre solía perder…Aunque se contentaba con ganar a Kyle la mayoría de las veces cuando iban a entrenar…Y parecía que perder de esa forma, lo hacía sentirse deprimido. Si algo tenía bien heredado era la competitividad de su padre. Sin duda se esforzaba, quería ser  más fuerte no solo para superar todo aquello de ser el hijo de un pirata famoso como su padre, sino también por él mimo. Y sobre todo para poder proteger a su familia y a aquellas personas importantes el día de mañana. Ace le tenía una confianza ciega, y eso hacía que él se esforzara más y más. No podía defraudar a su padre, que era su mayor símbolo de apoyo, su mejor entrenador, su gran ejemplo a seguir en todos los aspectos, hasta incluso en el de la piratería…Sin embargo, eso último era algo que no quería decir en voz alta, era un sueño que quería alcanzar pero en secreto. Sabía a la perfección que aunque su madre había seguido el camino de su padre, no le permitiría salir al mar así como así para ser perseguido u odiado. A pesar de que ese mundo conllevaba muchas dificultades al igual que alcanzar su sueño, eso era lo que soñaba…Aunque su padre le había enseñado una gran lección, algo que él había llevado por siempre como una norma, para ser un auténtico hombre tenía que vivir sin remordimientos y aquel sueño le impediría, en cierto modo, vivir así el día de mañana…

                      Cayó la noche en la acogedora casa de Villa Fushchia.

-Creo que deberías de hablar con él…últimamente está algo deprimido. He preguntado si le pasa algo en el colegio pero nada. Según Helena todo está perfecto. Aunque Kyle me ha dicho que ha tenido últimamente alguna trifulca con algunos niños más mayores.-La joven suspiró- Ace, Gray me preocupa. Sé que confía en mí, pero para la edad que tiene es demasiado reservado. No quiero verle esa cara tan seria o triste…es un niño, tiene que disfrutar de ello.-La peli castaña le habló sentada en la cama mientras lo miraba cambiarse.-No puede andar como un alma en pena o enfadado cada vez que no le salen las cosas a su gusto. Sabes perfectamente que en la vida real que te salgan las cosas mal es algo prácticamente inevitable.

-Te preocupas demasiado, tiene mi carácter Neru, sabes a la perfección que a su edad yo era así o incluso menos tolerante…Además, ¿tiene a Kyle no?

-Sí, pero aun así, no parece feliz. Sé que es su amigo más íntimo, y desde el principio es con el que mejor está, no en vano es el hijo de Sabo. Pero ya sabes como son, no se quieren “traicionar” unos a otros.-Ace sonrió. Recordó cuando Luffy guardó aquel enorme secreto del tesoro que compartía con Sabo, por el simple hecho de intentar llevarse bien con ellos.

-Está bien, voy a hablar con él si eso te deja más tranquila.-Nerumi sonrió aliviada-¿Rou está dormida?-La de ojos verdes asintió.-Vale…-iba a salir por la puerta de la habitación cuando se detuvo, -Oi, Neru,-ella le dedicó otra sonrisa,-no te me duermas, ¿eh? Que necesito reclamarte esta noche.

-¿Y me lo pides así? Ni hablar…no voy a rendirme ante tus encantos tan fácilmente comandante, hoy no.-Lo miró con picardía.-Además, los niños no llevan durmiendo ni una hora.

-Ya me pedirás otra cosa cuando vuelva.-Le guiñó un ojo con su sonrisa pícara en los labios.

-Que cara tienes…

                      Salió de la habitación y llamó al cuarto de Gray.

-Hijo, ¿estás durmiendo?-abrió un poco la puerta.

-No papá.-El pequeño tenía la luz de la mesita encendida mientras leía un libro. El moreno entró.

-Tengo que hablar contigo… mañana es sábado así que no veo el inconveniente y mamá no me gritará porque te acuestes algo más tarde.-Rió. Gray dejó el libro y le dedicó, por primera vez en el día, una sonrisa a su padre-¿Qué lees?

-Me lo ha regalado el tío Sanji, es un libro de peces de todo el East Blue.

-Vaya, parece interesante. Estoy seguro de que podrás aplicar esa lectura mañana, nos lo pasaremos bien cuando vayamos de pesca.-Al pecoso de 9 años se le iluminó la mirada. Le encantaba ir de pesca. Hacía que se olvidara de todos los problemas y preocupaciones que tenía. El mar era fascinante.

-¿En serio?-Ace asintió. -¡Genial! Tengo que decírselo a Kyle.

-Será estupendo hijo. Los cuatro de pesca.

-¿Cuatro?-lo miró extrañado arqueando una ceja como otras veces solía hacer su padre.

-Claro, tu hermana también vendrá. Y luego, le diremos a mamá que haga una barbacoa con lo que pesquemos en el jardín.

-Suena muy bien ese plan.-Sonrió de nuevo, mostrando rasgos que lo hacían verse a sí mismo reflejado.

-Oye Gray, hablando de otra cosa.-Se puso algo serio.-Mamá está preocupada, y yo también, ¿qué te pasa hijo? Llevas unos días de malas con todos y no nos dices nada.

-No es nada papá. Es solo que…no quiero defraudarte…-El pecoso mayor rió y ante aquella reacción, Roger lo miró ofendido.

-No vas a defraudarme hijo, jajaja. Eres muy pequeño para hacerlo.-Le revolvió el pelo con gracia.

-Ya…-miraba las mantas afligido y su padre paró de reír.

-No es solo eso, ¿cierto?

-Los niños de la escuela, a veces se meten conmigo, contigo, con mamá, incluso con Rou.-Apretó los puños arrugando las sábanas. La rabia que sentía era hasta vergonzosa-Se ríen…por mi apellido…por lo que hiciste, por lo que hizo el abuelo…dicen que eres un asesino…-Aquello último hizo que el moreno abriera los ojos de par en par. Y, tras contar hasta diez para no sulfurarse e ir derechito a quemar a esos niños, suspiró y apoyó la mano en el hombro de su hijo. Le dio una sonrisa, amplia, reconfortante.

-Todos cometemos errores a lo largo de nuestra vida Roger. He intentado vivir toda ella sin remordimientos…los dos únicos que quizás alguna vez haya podido tener han sido por tu madre o por el abuelo Shirohige. Con tu abuelo Roger, más que remordimiento, tuve resentimiento, lo odiaba.-Gray alzó la vista para mirar, sorprendido, a su padre, pocas veces le había hablado de aquel hombre…-Jamás quise ser su hijo. Sin embargo, con el paso de los años me di cuenta que el legado que me dejó es mucho mejor que todas las habladurías del mundo. Qué más da un nombre, un apellido, la sangre, de quién procedas o a donde vayas…mientras sepas que es lo correcto, mientras vivas para alcanzar tus sueños, mientras seas feliz y libre con quién tú quieras y dónde quieras, lo demás no importa. Ser pirata, ser marine…o no ser ninguna de los das dos cosas…elijas el camino que elijas, siempre que sepas que es lo correcto, haciendo el bien para ti y para los tuyos, los demás no importan. Olvídate de lo que digan los niños, es más bien envidia lo que sienten que verdades las que dicen… ¿o no? Solo debes escuchar los consejos y querer a aquellos que sabes que serían capaces de dar su vida por ti. Los demás deben traerte sin cuidado. No quiero que hagas guerras por algo que no es. Me siento orgulloso de ti Gray, tanto, que no podría aguantar el hecho de saber que vas por ahí repartiendo patadas a todo el que habla sin saber. Sin conocerme, ni a mí, ni a tu madre o a Rouge. Hagas lo hagas, elijas lo que elijas, tu madre y yo siempre estaremos ahí para apoyarte. Tanto en lo bueno, como en lo malo…no tengas miedo de defraudarnos. Superar ese miedo y otros que vendrán te hará crecer y ser más fuerte, hijo…no solo las peleas o los entrenamientos conmigo, con Kyle o con tu prima…-Gray levantó la mirada, tenía una enorme sonrisa en los labios. Se acercó a su padre y le dio un abrazo.

-Gracias papá.

-No me des las gracias Gray,-le correspondió el abrazo,-estoy para esas cosas y para todas las que necesites de más. Y venga a dormir, que mañana nos iremos temprano.-El pequeño asintió y volvió a echarse. Ace lo arropó y le dio un beso en la frente.

-Hasta mañana papá.

-Hasta mañana, descansa.-Apagó la luz y salió de la habitación.

                      Antes de entrar en la suya, fue a la de Rouge. Ella tenía la costumbre de no cerrar la puerta de la habitación, solo la encajaba. Aunque quería hacerse la mayor, le daba miedo que él o Neru no la escucharan por la noche con la puerta cerrada si les reclamaba atención.

                      Al entrar, vio a la pequeña peli castaña destapada y abrazando a un par de peluches, sonrió y la arropó.

-Vas a coger un resfriado, Rou. Hace calor, pero no para tanto…-Le dio un beso en la frente y salió encajando la puerta.

                      Entró en su cuarto y para su sorpresa no la encontró en la cama. Ni siquiera acostada. Observó como la puerta del baño también estaba abierta.

-¿Dónde se habrá metido esta mujer?-fue hacia la cama.

-Detrás de ti…-aquella voz sugerente le hizo sacar a la luz su sonrisa pícara. Más aun, cuando se dio la vuelta y vio, con los ojos como platos, el conjunto negro de lencería que llevaba puesto. Se mordía los labios de forma sugerente y juguetona mientras se divertía bajando las tirantas del sostén. Sin duda y a pesar de los años, seguía estando igual de atractiva que siempre, igual de guapa. Aunque la madurez se denotara en su figura, estilizándola más no había perdido aquella imagen de niña y mujer al mismo tiempo.

-No te esperaba despierta Neru. Creía que no te ibas a rendir hoy a mis encantos…-se acercó a ella aprisionándola contra la puerta.-Eres preciosa, ¿lo sabías?-Como respuesta la joven sonrió con inocencia fingida.

-Querías pasar una noche reclamando mis atenciones, ¿no? Además, ¿de qué me sirve oponer resistencia cuando haces lo que te apetece conmigo a ciertas horas? Y que mejor manera de empezar que dándole a mi comandante una sorpresa…-colocó ambas manos tras su nuca, reía divertida.

-Te amo.-La besó, la cogió en brazos y la tumbó sobre la cama… 

Notas finales:

Espero que hayáis disfrutado con el capítulo. A ver que os parece! Vamos poco a poco :) Nos leemos! Besitos! ^^

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