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Amor a la primera fotografia por Aury

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Notas del fanfic:

Muy buenos dias, tardes o noches, mi querido publico, damas caballeros y cualquier otra cosa que este rondando. 

Esta historia habia sido publicada hace ya varios años en esta misma pagina, sin embargo, puesto que perdi el usuario (tonta de mi) no pude resuperar lo que tenia alli, y pues, aqui esta la misma historia, y luego de muchas, muchisimas correcciones, esta lista para ver la luz... del internet xD 

A quien este aqui, y quiera quedarse a seguir leyendo, sera bienvenido todo tipo de criticas, preferiblemente constructivas, y comentarios, aunque sea una pequeña linea ayuda. 

Esta historia no tiene nada de grandes poderes ocultos, ni magia ni nada de eso, es solo un mundo normal, con gente normal. 

Y pues... Gracias por darme una oportunidad <3

Notas:

Aqui hablamos un poco sobre nuestra valerosa protagonista xD presentando su estado actual, tambien un poco de Franco, nuestro otro protagonista, una pequeña introducción al mundo de ambos, donde puede apreciarse ligeramente sus personalidades 

Se narra en primera persona, y cuando va a cambiarse de narrador, se usa cursiva y una linea para poder diferenciar

Se encuentra Laura concentrada en su lectura, cuando su teléfono comenzó a sonar, se pregunto quien podría ser, ya estaba casi a finales de vacaciones de verano, era poco probable que la fueran a llamar para acudir a una fiesta.  Miro el número que marcaba su teléfono, y le sorprendió un poco pero no demasiado.

-          ¡Hola! ¿Cómo estas Javier?, ¿y eso que llamas? – conteste alegremente

-          ¿Qué tal Laura? – respondió una voz gruesa con tono animado -  Mira te llamo para ver si te gustaría ir a mi entrenamiento de mañana – luego dudo un poco - es que Amanda irá de compras a centro y se llevará a Miranda. Eso quiere decir que nos podemos poner de acuerdo para el nuevo año escolar. ¿Te gustaría ir?

-          Si claro ¿a qué hora estoy allá? – dije haciendo cálculos mentales sobre lo que tenia que hacer al próximo día.

-          Después del medio día. – me contesto.

-          Ok,  nos vemos allá entonces.

-          Adiós.

Me estaba muriendo de la risa. De todas las personas que podrían haberme llamado, ésta era la última que me hubiese imaginado. Es cierto que no era la primera vez que me invitaba a uno de sus entrenamientos durante este verano, pero cada vez que pasaba me parecía más y más inusual nuestra amistad. Poco después de esta llamada me fui a acostar, no estaba cansada, pero el día siguiente prometía ser de lo mas interesante.

En la mañana desperté, después de haber desayunado y haber mantenido una corta charla con mi madre, me vestí para ir al encuentro de Javier. Reí en mi interior ante esta frase.

Llegue a mi carro y comencé a conducir hacia donde sabia que lo encontraría, en los últimos dos meses había ido a allí unas 5 veces, lo hacía, claro está, sólo porque Javier me lo pedía. No es que fuéramos grandes amigos ni nada… bueno esta bien, tal vez si fuéramos buenos amigos, pero sobre todo a el le encantaba que la gente lo viera practicar, al parecer así tendría que ganar o la persona que estuviera allí podría burlase de el eternamente y era una como especie de incentivo, aunque claro, yo no estaba segura de que alguien se atreviera a meterse con el.

Yo fui por que me estaba preguntando que añadiríamos esta vez a nuestro curioso trato. Además tampoco es que tuviera muchas cosas que hacer. Llegue, le avise por teléfono y el salió a recibirme. Como cosa rara estaba exhibiendo sus músculos con una camisa pegada (su aspecto era mas bien el de un deportista profesional que el de un chico de secundaria). Nos saludamos y me guio hasta el campo de tenis donde tendría lugar su batalla contra uno de los socios del elíptico club.

Para pasar el rato me entretuve con la cámara que había traído, tomando fotos tanto de Javier, de la pelota y de su contrincante, un chico alto y moreno que parecía jugador de básquet pero también fotografié la gente que por allí se encontraba, bien en la piscina o pasando el rato en el restaurante. No me entere muy bien de quien iba ganado, pero sabia quien seria el ganador, durante esa hora y media hice tomas fantásticas y escuche música para pasar el rato.

-          ¿Qué tal el partido? – me pregunto cuando hubo terminado de darle una paliza al chico alto.

-          Bueno supongo, pero hice una toma fantástica, deberás mostrárselas a Miranda cuando la veas. – le dije con una gran sonrisa

-          De acuerdo, de acuerdo. Vamos te traje aquí para que habláramos no para que me tomaras fotos – dijo a modo de regaño poniendo los ojos en blanco de manera dramática

-          Pero estoy segura que era una de las ventajas – me reí en voz baja.  

El se limito a poner los ojos en blanco de nuevo. Entramos en el cafetín de club, me pidió un helado y me dejo para irse a cambiar, el era todo un caballero, pero sin duda nunca se pasearía por ahí todo lleno de sudor.

Era la tercera copa de helado que me comía, sabia que no se suponía que hiciera eso, pero es que no podía evitarlo, ese helado estaba muy bueno. Cuando el regreso, traía puesta ropa normal, ropa con la que parecía una persona de a pie y no el super rico chico atlético que era.

-          Bueno como te dije antes, te pedí que vinieras por una razón – dijo el cuando se sentó en frente de mi simulando estar serio

-          Esta bien, tienes mi atención – le dije con una sonrisa, para relajar un poco el ambiente

-          Gracias – respondió a mi sonrisa con otra – veras Laura, primero que nada quería que renováramos nuestro trato de todos los años.

-          Pues dalo por renovado – le dije mientras metía la cuchara llena de helado en mi boca.

-          Veras… eso no es todo. El año pasado casi me quitan la posibilidad para beca deportiva de la universidad por las notas promedios que tengo, mama esta muy preocupada y tanto el entrenador como papa me dijeron que debía conseguirme un tutor. El profesor de biología me recomendó a un tal Orlando. Pero yo ya hable con el y el muy pretencioso me dijo que solo aceptaba si le conseguía una cita con Sabrina –dijo haciendo un gesto de disgusto - Pero yo nunca seria capaz de hacer algo así, sin mencionar los problemas para Jack. Así que le tuve que decir que se fuera de paseo.

-          Y tu te quedaste sin tutor…- ya me estaba imaginando por donde iba la cosa

-          Si, por eso quería pedirte a ti el favor, seria lo mismo de todos los años, solo que expandido a todas las demás materias – me dijo tímido -  por su puesto si tienes tiempo y no es molestia.

-          Claro que no es molestia Javier, seria un gusto ser tu tutora. – le dije amablemente

-          Pero te prometo que las cosas serán diferentes, voy a dar de mi parte – aseguro  muy serio. Y por un segundo me recordó a un preso que le habla a su agente de libertad condicional.

-          Nuestro trato sigue intacto cierto…- me asegure, empezando otra copa de helado.

-          Claro que si, yo seguiré haciendo todo el trabajo físico y tú harás el trabajo teórico de la clase deporte. A lo que me refiero es que ahora me voy a involucrar más…en el resto de las materias – cuando dijo esto me miro a los ojos muy serio algo poco típico en su cara de niño gigante.

-          Esta bien… - dije dudosamente

-          También quería pedirte una cosita mas… - lo mire con mala cara, cuando el usaba un diminutivo quería decir que lo iba a decir no era nada pequeño, cuando no dije nada y me limite a mirarlo mientras proseguía con la copa de helado, el continuo hablando – es que me estaba preguntando si accederías a darle una que otra clase a Miranda…

-          Ohh – eso no me hacia ni un poquito feliz, ella me caía bien, pero era mucho pedir que le explicara a ella también.

-          De acuerdo, de acuerdo. No tienes que hacerlo si no quieres… tendrá que conseguirse su propio tutor. – luego hizo un gesto pensativo

-          Y como lo haremos, me refiero a eso de dar clases y todo lo demás  – pensé en cambiar de tema, puesto que sabía quien estaría dispuesto a ser la tutora de la novia de Javier

-          Estaba pensando ¿te parecería en el colegio? – me sondeo

-          Y que Amanda y todo su sequito me estén mirando feo…

-          Ella no será un problema, te lo puedo asegurar –dijo con un poco de enojo

-          No estoy muy segura, sabes que no me gusta tener problemas, así que agradecería que fuera en un lugar mas discreto…- Amanda no era la única que me preocupa. Si esto llegaba a tomar forma, Audrey me molestaría eternamente

-          Ja ja ja, tienes razón, disculpa – se rio con ganas -  Entonces ¿en tu casa o en la mía?

En ese momento no pude hacer otra cosa que imaginar a Javier entrando por la puerta de mi casa, en el mismo segundo que pusiera un pie en el umbral mi madre se dedicaría a tirarle todo tipo de alusivas, no le dejaría en paz… y mucho menos estudiar. Como había  pasado unos cuantos años a tras.

-          Humm…

-          Bueno… entonces al parecer será en mi casa - el no parecía olvidar tampoco la primera y única vez que estuvo en mi casa al mismo tiempo que mi madre

-          Esta bien ¿Cuándo? – le pregunte con curiosidad

-          No lo se, tendríamos que ponernos a ver los horarios de clases extras. Que no interfiera con mis entrenamientos, ni tampoco con tus clases.

-          Entonces cuadraremos todo eso cuando tengamos los horarios, tampoco podremos estudiar los días que tú tengas partidos… ni los que yo tenga alguna sesión – dije tomando entre mis manos una nueva copa de helado.

-          Es cierto, pero daré todo de mi parte para hacerte las cosas lo mas normales y tranquilas posibles, tutora – al decirlo puso una cara de picardía - si es necesario te iré a buscar a tu casa y todo.

-          Bueno gracias. – dije dando el tema por concluido con ese ultimo ofrecimiento

-          Una ultima cosa, has estado antes en mi casa, pero las cosas de ahora en adelante van a cambiar un poco. Veras, ¿recuerdas a mi primo Franco? – me pregunto con curiosidad.

-          ¿debería? – si no había estado delante del lente de mi cámara no lo recordaría fácilmente.

-          Supongo que no…- se rio con aires misteriosos -  bueno la cuestión es que se va a quedar a vivir con nosotros un tiempo, y las cosas no van a ser como siempre. – dijo mirando con cuidado

-          De acuerdo. – y me encogí de hombros, mientras no estorbara en la tutoría de Javier no seria un problema 

El me miro con unos ojos llenos de asombro, no entendí esta reacción, pero continúe comiendo mi helado. No tenia ni idea de cuantos llevaba, pero estaba segura de que esta conversación iba a costarle bastante a Javier.

-          ¿No vas a preguntarme por que? ¿Ni por cuanto tiempo? – me pregunto con tono de sorpresa contenida

-          ¿Por qué? ¿Por cuánto tiempo? – dije confundida - ¿así esta mejor? – me miro con desaprobación al ver que le estaba tomando del pelo, pero lo cierto es que yo no sabia que quería decir con eso.

-          Me refiero, ¿no te importa? – volvió a preguntarme con incredulidad

-          Claro que me importa. Pero es tu vida y no necesito que me la cuentes – me encogí de hombros nuevamente para restarle importancia

-          Comprendo… - no lo estaba entendiendo, pero tampoco le estaba poniendo demasiada atención en este punto, yo nunca había sido ni una chismosa ni una averiguadora – perdona estoy acostumbra a que cuando digo una noticia así ser interrogado, sobre todo por mi madre, mi hermana y mi novia – me sonrío a modo de disculpa.

-          Si hubiera algo importante, como que el es un psicópata me lo dirías… ¿cierto? – le dije para tomarle el pelo de nuevo, lo cierto es que me la estaba pasando en grande.

-          Por eso me encanta hablar contigo, es refrescante. Y sin duda poco común – dijo ignorando  mi pregunta, no lo olvidaría

-          Cuidado, podrías dar pie a mi ego – dije para su diversión, pero estaba segura de que me daría la razón.

-          Tienes razón – dijo a mitad de una carcajada – será mejor que nos vayamos, no vaya a ser que tu madre empiece a preocuparse. O te pongas gorda con tanto dulce

-          Tienes razón… - dije yo a mi vez riéndome

Salimos del club y el muy amablemente me escolto hasta mi casa, lo cierto es que nuestras casas quedaban relativamente cerca, a unas cinco cuadras de distancia. Yo vivía en una de las residencias mas lujosas de la cuidad, pero no era debido a que tuviera dinero, era por que mi abuelo había sido el contador de un empresario que quebró y vendió su casa a un precio muy barato para tratar de pagar su deuda, el se la compro y un par de años mas tarde se la regalo a mi madre por su boda.

Cuando baje de mi carro vi el suyo alejarse, entre en casa y salude Pancho el esposo de mi madre. Mis padres estaban separados, ellos se habían divorciado hacia mucho tiempo, pero habían quedado en buenos términos, ellos eran muy buenos amigos antes de casarse y después  de haber terminado el matrimonio lo continuaron siendo, hacia unos dos años mi madre había vuelto a casarse.

Mi padre vivía al otro lado de la cuidad, por lo que lo veía mas o menos frecuente, él era jefe de la fuerza anti incendios de la ciudad (como a el le gustaba llamarle a la unidad) y  al mismo tiempo trabaja en el complejo hidroeléctrico como supervisor de seguridad y prevención de accidente relacionados con el fuego.

Mi madre era directora de un colegio privado solo para señoritas de gran prestigio, que quedaba un poco lejos de casa.

Ninguno de los dos se parecía en nada en casa y en el trabajo, eran personas totalmente diferentes. En el colegio mi madre era severa y rígida, mientras que conmigo era amable, divertida, flexible y mi mejor amiga. Su esposo era una persona cordial, me caía bien en términos generales, el era entrenador del equipo de básquet de la mejor universidad de la ciudad y también asistente del entrenador de un equipo profesional de softball, había tratado de enseñarme algo de deporte, pero era un caso perdido, no poseía coordinación de ningún tipo si se trata de balones rodando por ahí.

 Mientras que mi padre en la estación era una persona de peso, muy serio y responsable, y cuando estaba conmigo trataba de parecer lo más relajado y juvenil posible. Gracias a su influencia sabia bastante de defensa personal, a pesar de que los deportes no se me daban nada bien, cosas como las artes marciales y de lucha se me daban bastante decente, ya tenia todas las cintas de la academia de la ciudad en varias disciplinas distintas, además de que formaba parte del equipo de carate y taekwondo del colegio, sin mencionar que tenia en mi cuarto varios trofeos de distintos campeonatos. Gracias también a mi padre había acudido a algunos cursos de primeros auxilios y sabía bastante respecto al tema.

 

 

 

Franco estaba en su cuarto, empacando las ultimas cosas en cajas, algunas para guardar, otras para botar, otras para llevarlas con él a casa de sus tíos. El no estaba de acuerdo con eso de mudarse, el era totalmente capaz de cuidar de si mismo, pero su madre insistía y se sentía mas segura si el se quedaba con la hermana de ella, y el estaba dispuesto a hacer todo lo que ayudara ha hacer que su madre no se preocupara y se recuperara. Además le encantaba pasar tiempo con sus queridos primos.

La madre de Franco sufre de cáncer desde hace 5 años o al menos eso era lo que pensaba Franco, pero la realidad es que ella había desarrollado cáncer desde antes que naciera el, dejo el tratamiento cuando se entero que estaba embarazada así que recayó.

Las cosas estaban empeorando y empeorando, por lo que su madre se había visto obligada a ser internada en el hospital de manera permanente hasta que se recuperara un poco, lo cual no parecía muy probable. Y como su madre no estaba en condiciones de cuidar de él, su hermana mayor Irene se había ofrecido a hospedar a Franco tanto tiempo como fuese necesario.

-          Bueno… esto es lo ultimo – suspire cerrando una caja

Metí todo en las cajas, estas, en el sótano, o en el carro de mis tíos. Aunque lo cierto es que yo nunca les había dicho tíos a ellos, pues prácticamente me habían criado, dado que mama siempre estaba indispuesta, para mi siempre eran Irene y Josh. Por supuesto también están mis queridos primos, mi hermano fortachón Javier y mi hermana alegre divertida, amante de las fiestas y la moda Sabrina.

Esa seria mi familia de ahora en adelante, no podía quejarme, yo los quería y ellos me querían, pero también quedaban un montón de asuntos sin resolver: como el colegio, las tareas, los amigos y por sobre todo mi madre.

Para mas colmo, Miranda la novia de mi primo Javier, tenia una prima insoportable que me sacaba de mis casillas, Miranda y Javier hacían una linda pareja, así que tendría que aguantarme a la “señorita” esa mientras durara mi estadía. Caso contrario era el novio de Sabrina, que era uno de mis mejores amigos y estaba contento de tenerlo cerca.

Jack, Javier y yo éramos buenos amigos, los tres éramos jugadores de football americano; Jack hacia las estrategias, Javier se encargaba de cubrirnos, y yo por supuesto yo corría, yo era el mas rápido, tanto para esquivar como para anotar. Juntos hacíamos un magnifico equipo y ahora que me pasaba a su colegio estaba seguro que íbamos a ganar cualquier campeonato que se nos pasara por delante. Pero no solo en ese deporte, si no que también en cualquier otro.

Estaba también la cuestión de que Javier estaba teniendo problemas con sus notas, podría perder una beca deportiva para la universidad si no las mejoraba pronto, me habían dicho que se había conseguido a una tutora, pero yo no me iba a arriesgar a que sus notas bajaran otro poco. Lo más probables es que fuera una chica que solo quiere tener un amigo influyente en el bolsillo. Una interesada mas, entre Sabrina y yo seguro podríamos logarlo, sacar a flote sus notas.

Pero de nuevo estaba la cuestión de la prima de Miranda, Amanda. Tan solo pensar en ella me daba dolor de muela. Esta chica había sacado la absurda idea de no se donde de que yo estaba profundamente enamorado de ella. Y según me habían dicho mis primos, ella creía que yo no le declaraba mi amor por que no sabía si ella me correspondería, así que se tomaba la molestia de perseguirme y decirme lo lindo que era cada vez que nos veíamos.  

-          ¿Ya estas listo Franco? – esa era mi nueva madre por supuesto

-          Si, ya casi, enseguida bajo mama – dije yo con aire medio ausente a la interrupción de mis pensamientos.

-          Aquí te esperamos Franco. – me contesto mi padre con voz seria y un poco cansada

Cuando termine con todo fui al carro donde ellos me esperaban, Irene me dio un abrazo, yo lo correspondí con otro. En cierto sentido era una bienvenida adelantada, luego subí en el coche e hicimos un pequeño viaje de una hora y media hasta el otro lado de la ciudad que era en donde vivía mi nueva familia. Ahora mi madre estaba en un hospital que quedaba a unas dos horas de mi nuevo lugar de residencia.

El contraste de mis casas resultaba cómico, antes por necesidad vivía en un apartamento pequeño pues quedaba casi al frente del hospital donde mi madre tenía que acudir diariamente a recibir sus tratamientos. El lugar no era feo pero si un poco claustrofóbico, de tres habitaciones, a una le decíamos el sótano por que no tenia luz, el cuarto de mama y el mío; y ahora mi nueva casa era tan grande como para ser un salón de fiestas, tenia unas siete habitaciones en total, quien sabe cuantos baños, una cocina del tamaño de todo nuestro apartamento, unas dos salas para la comida, un salón gigante donde estaba un mega televisor pantalla plana y todos lo juegos que se puedan pensar, además de uno o dos cuartos para los libros.

Mi tío Josh era un eminente cirujano, le pagaban millones por una cirugía, pero también dedicaba mucho tiempo ha hacer cirugías de caridad a las personas que no tenían los recursos, mi tía Irene se dedicaba a arreglar casa viejas, era muy buena en lo que hacia, pero lo hacia solo por diversión, como un hobby.

Cuando llegamos mis primos (deberé empezar a decirles hermanos) nos recibieron. Me asignaron en la casa una de las habitaciones mas grandes, que antes había sido la biblioteca, todos los libros habían sido trasladados y distribuidos en el piso de abajo

-          ¡¡¡Hermanito!!! – exclamo Javier en cuanto llegue – que de tiempo sin verte, vas a ver que divertido la vas a pasar, vamos a jugar todos los días. – cuando decía este tipo de cosas parecía un niño de primaria, pero su corpachón lo contradecía   

-          Recuerda que este año vas a salir mejor en las notas y no puedes descuidarte jugando – le respondí mientras saludaba a Sabrina con un fuerte abrazo, en cuanto dije esto el puso mala cara y Sabrina se rio conmigo

-          Pero tu no te tienes que preocupar por eso… Laura va a ayudarme – al decir este comentario parecía otra vez un niño pequeño haciendo un berrinche, pero lo deje pasar.

-          Ven, tienes que ver tu cuarto, mama y yo lo decoramos como para un rey – dijo Sabrina muy emocionada arrastrándome hacia la casa, mientras lo hacia, me iba dando un resumen detallado de todo lo que ella y mi nueva madre tuvieron que hacer para dejarlo a mi gusto.

Me llevo escaleras arriba y me lo mostro. Quede sorprendido, habían hecho un magnifico trabajo, el cuarto grande estaba pintado de manera muy artística, las paredes eran de color grisáceo, pero un color muy claro, armonioso y pacifico, el suelo estaba recubierto por una alfombra que tenia un estampado que me recordaba mucho al mármol. Todos los demás elementos del cuarto eran de color oscuro, casi negro, pero si te acercabas te dabas cuenta que era marron muy oscuro, tenía además de las cosas indispensable como un closet, una mesa de noche y una cama, unas tablas de metal que sobresalían de la pared y un estante que supuse antes se usaba para almacenar libros.

Pero lo que mas me gustaba de mi cuarto era que al lado de la cama tenia una gran ventana que estaba orientada hacia el jardín interior de la casa. Y daba un ambiente de naturalidad al cuarto.

-          ¿y bien? ¿verdad que esta de lujo?- dijo Sabrina evaluando mi reacción

-          Pues la verdad es que si, esta justo a mi gusto… ¡me encanta! – dije esto un poco sorprendido, pero era toda la verdad

-          ¡ja! Sabia que te iba a gustar – dijo ella con una expresión de auto suficiencia.

Siguió hablando y hablando pero lo único que me llagaba era un leve zumbido. Poco rato después llegaron Josh y Javier con unas cuantas cajas de cosas. Y todos me dejaron solo para que las acomodara a mi parecer. Cuando termine baje al gran salón y los encontré a todos haciendo algo.

Sabrina leía una revista de modas, Javier jugaba con el wii, mama estaba viendo un muestrario de telas y papa hacia ruido con unos papeles me pareció que eran declaraciones de impuestos o algo por el estilo. Me sentía fuera de lugar, así que tome de la biblioteca un libro de partituras y me senté al lado de mama. Estaba concentrado tratando de imaginar un piano para lograr darle el tono correcto, luego intente con una guitarra. De vez en cuando Javier me interrumpía con un grito de euforia o una amenaza al juego, pero decidí no prestarle atención. De repente cuando me di cuenta estaban mi hermana y mi madre observándome, asomadas por encima de mi hombro, papa desde el escritorio y Javier comiendo palomitas cerca de donde yo me encontraba.

-          ¿Te interrumpimos? Perdona – se disculpo mi madre con voz dulce al ver que no continuaba

-          Es que eres la primera persona en esta casa que sabe tocar un instrumento, yo solo se la flauta y toco penosamente. – dijo Sabrina con mala cara

-          Vas a tener que enseñarnos… así podremos hacer una banda – exclamo Javier cuando hubo tragado un puñado de palomitas

-          He… claro hermano… cuando quieras te enseño…- no estaba seguro si lo decía en serio o era solo otra broma mas por su parte

-          Yo quiero que me enseñes ahora – dijo Sabrina con estrellas en los ojos y toda ilusionada

-          Hija por favor, deja que tu hermano termine de estudiar – dijo papa desde el otro lado de la habitación. - Franco, yo se tocar un poco de piano, pero eso era cuando estaba joven, así que toda la responsabilidad de enseñarles a ellos recae en ti – dijo mi padre con una sonrisa de complicidad en la cara

-          Claro padre, y no te preocupes, mama ya termine aquí - me gire para encarar a Sabrina -  Dime que quieres que te enseñe hermanita…

-          ¡TODO! – grito mientras se paraba repentinamente

-          Pero no creo que hoy nos de chace de tanto – trate de tranquilizarla con una sonrisa y entrecerrando los ojos.

-          Tal vez debamos ir mañana a comprar unos cuantos instrumentos… - dijo papa con una voz pensativa

-          ¡¡¡SIII!!! – Sabrina estaba bailando de pura alegría

-          Pero no creo que sea necesario… - balbuce yo

-          Papa… ¿Cómo a que hora iremos a volver? – dijo Javier pensativo.

-          No lo se hijo, ¿Por qué preguntas? – de nuevo se había vuelto hacia sus papeles

-          Es que quería cuadrar las cosas con Laura y después llamar a Miranda para que viniera, hace tiempo que no la veo

-          Y yo quiero ver a Jack que hace años no veo su carita dulce – dijo Sabrina con voz melancólica y apesadumbrada, cambiando totalmente su estado de animo. 

-          Entonces iremos mañana temprano para comprar las cosas y que les de tiempo para hacer todo lo que tienen planeado – dijo mi madre ya organizando el día

-          Espera – dije yo, había un pequeño e insignificante detalle que se me había pasado por alto – si viene Miranda… ¿Vendrá Amanda?

-          He… pues yo creo que si… - puse una cara que dejaba todo en claro – pero no te preocupes… no creo que te de la lata… demasiado

-          Tranquilo pondrás ponerte con las partituras y ignorarla hasta que se vaya… - sugirió Sabrina con voz insegura

-          Pero eso seria muy poco cortes… - dije yo, mi madre y mi tía me habían criado para ser todo un caballero y hacer eso, aunque fuera a Amanda estaba mal…

-          Entonces apáñatelas como puedas – dijo Javier en mitad de una carcajada estruendosa.

-          Puedes ponerte ha hablar con la tutora de Javier – sugirió mi padre al parecer todavía ausente en su mar de papel

-          Seria una grandiosa idea… - comenzó Sabrina, pero al hacerlo puso una cara que no supe como interpretar – y  una buena alternativa a Amanda.

-          Si ella no fuera tan retraída – concluyo Javier – esa tarea seria un poco mas fácil de realizar – miro a su hermana con ¿tristeza? No estaba seguro

-          A mi no me habla con soltura… - se quejo Sabrina con aires lúgubres - solo me habla cuando le pregunto acerca de alguna materia… alguna foto o algo por el estilo. Del resto podrías confundirla con la pared, sobre todo en el colegio… – dijo soltando un largo suspiro – pero debo admitir que esta un poco mas conversadora, mas abierta, de un tiempo para acá.

-          ¡¡¡A ti te ignora!!! – dije yo sorprendido – pero si eso es imposible…. Además no me extraña que no te conteste, lo más probable es que no le des oportunidad para decir nada – quise molestarla un poco

-          A mi todavía me habla por que tenemos toda la vida haciendo tratos… sin mencionar que me considera un buen amigo, si no fuera por eso, a lo mejor tampoco me tratara… - dijo Javier para justificarse con su hermana que le estaba mirando ceñuda - además que somos amigos desde que tengo memoria, ella siempre ha estado en los mismos colegios que nosotros, pero Sabrina nunca parecía estar cuando yo estaba con ella

-          ¿Tratos de que tipo hijo? – pregunto papa arrugando el ceño y volviéndose hacia nosotros lentamente

-          Bueno… tu sabes que tengo que ser el mejor en deporte… y a veces nos mandan trabajos que yo no entiendo, así que hacemos un trato que renovamos cada año, ella hace los trabajos teóricos… y yo la cubro en todas las clases, la pobre no puede ni atrapar un balón sin romperse algo o sin que le salga un morado. – dijo Javier sacudiendo la cabeza de un lado al otro – es una patosa increíble si tiene algo que ver con objetos esféricos.

-          ¿Pero no es un poco injusto para ella? – pregunto mama dubitativa

-          En realidad a veces tengo la impresión de que así fuera, por eso trato de ayudarla todo lo puedo en los trabajos… pero siempre que salimos de la clase de deporte ella me da las gracias… así que, supongo que al fin y al cabo es un trato justo – concluyo el encogiéndose de hombros - somos amigos, si tuviera algún problema, estoy seguro que no tendría reparos en decírmelo, me tiene bastante confianza.

-          ¿Por qué no recuerdo nada de ella? – dijo papa – o al menos no mucho…

-          Si la conocen papa, solo que ella tiene el perfil bajo, solía venir para nuestras fiestas de cumpleaños,  solo que cuando ella esta o hay mucha gente y se pierde en la multitud, o tu estas en el hospital… o encerrado en el cuarto haciendo informes.

-          ¿recuerdan a la linda chica que vino el junio pasado? Bueno es ella – dijo Sabrina

-          Lo mínimo que podrías hacer es invitarla de vez en cuando a alguna de las fiestas que organiza tu hermana– dijo mama un tanto enfadada - creo recordarla, pero hace mucho que no la veo

-          ¡¡¡Lo hemos hecho!!! – dijeron Javier y Sabrina al mismo tiempo.

-          Pero ella siempre me sale con una excusa – dijo Javier - las fiestas, no son especialmente lo suyo

-          Y a mi solo me asiente con la cabeza, sonríe y se va – dijo Sabrina picada - y después jamás aparece

Estaba claro, mañana seria uno de esos días que se harían eternos, por un lado Amanda, la insufrible y por otro lado debería calarme toda la tarde a la tutora de Javier y quien sabe como seria, no sabia que esperarme con lo que estaban diciendo mis hermanos.

Un buen rato mas tarde nos despedimos y cada quien se fue a su cama, yo no pude conciliar bien el sueño, por un lado no me sentía a gusto, pues a pesar de que era mi cama de siempre, no era mi cuarto, tenia demasiadas cosas en que pensar: mi madre, mi nueva familia, el colegio, los amigos que ahora debía hacerme, Amanda… en fin, me pase toda la noche en vela, si dormí una hora fue demasiado.

Así que cuando mi madre llego a despertarme me encontró mas que despierto y con unas ojeras grandísimas, como no tenia nada que hacer ayude a Sabrina a hacer el desayuno, solo por entretenerme, además así podía ser útil. Pero cuando comenzó a preparar la comida se me iba cerrando los parpados, la noche en vela estaba haciendo efecto…

Mi padre al verme en este estado tan lamentable me dio una medicina para que me despertara.

-          No pasara nada si cuando se te pase el efecto te vuelves a dormir, seria peligroso si te la diera todos los días y te la pasaras medio inconsciente - dijo el dando una tableta y un vaso de jugo

-          Hum… - me costaba un trabajo enorme mantener los ojos abiertos

-          Querido, has el favor de comer algo, no queremos que mi hermana me acuse de hacerte pasar hambre – dijo mi madre al poco tiempo

-          Déjalo en paz… seguro paso toda la noche pensando que le diría a Amanda para convencerla de que sea su novia – eso lo dijo Javier con un toque pícaro en la voz, pero yo estaba muy fuera de mi como para responderle de manera adecuada, así que me limite ha hacer un sonido de asco.

-          ¡Déjenlo dormir! Lo necesito despierto para elegir el instrumento de hoy. – dijo Sabrina un poco enfadada.

Cuando terminamos de comer nos fuimos en el carro de mama, un mercedes familiar, hasta la tienda de música de la ciudad. Para cuando llegamos el medicamento ya había hecho efecto, de manera que estaba despierto y pude elegir sin problemas.

Cada persona de la casa eligió un instrumento distinto, yo me quede con un piano eléctrico, lo mejor de todo fue que como el dueño de la tienda era un viejo paciente de papa le dio un generoso descuento.

Cuando volvimos a la casa trate de enseñarles lo mejor que sabia, pero fue una tarea ardua, pues ninguno de mis hermanos había visto nunca un instrumento de verdad, ellos sabían un poco gracias a las clases de música que se impartían en el colegio en horario normal, yo había aprendido desde pequeño gracias a que a mi madre le encantaba la música clásica y así para hacerla feliz aprendí a tocar varios instrumentos en una academia de música.

Notas finales:

Recuerden porfavor comentar, decirme que les pacere, que opinan, que esta de mas y que de menos 

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