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Imprescindible III por ErikaD

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Notas del fanfic:

Los peronajes de One Piece pertenecen al gran Eichiro Oda : )

Notas:

Aquí comienza la tercera y última parte de la saga "Imprescindible". Espero que disfrutéis leyendola tanto como yo escribiendola. 

No había pegado ojo en toda la noche, sentado en aquel colchón improvisado enfrente de la chimenea, la miraba sonreír mientras dormía. Se levantó y recorrió la parte de abajo de la casa hasta llegar a la cocina…había pasado no menos de un año desde que Luffy alcanzaran su sueño y ellos desembarcaran en Villa Fuschia. Y aunque habían pasado algunos meses, todo iba demasiado lento según su impresión… Abrió la nevera, ofuscado en sus pensamientos, intentando buscar la causa para no hundirse y seguir avanzando aunque fuera tan lentamente, cogió un vaso y se sirvió algo de leche. ¿Acaso ya se había hartado de aquello? El invierno se acercaba y el otoño estaba siendo de lo más crudo…un ambiente que lo deprimía más… Y eso que al principio de todo, aquello parecía que fuese a pedir de boca…


 


“Flash Back”


-Te estoy agarrando de la mano…no vas a caerte Neru…confía un poco en mí mujer…-ella rió.


-No sé por dónde me estás metiendo…es como si estuviéramos en mitad del campo, siento la hierba bajo mis pies…


-No vas mal encaminada, pero tampoco me he ido tan lejos.-sonrió.-A ver…quieta aquí.-la joven paró-ni se te ocurra moverte ¡ni! Esto es importante…ni se te ocurra quitarte la venda de los ojos…


-Tanta intriga me desespera Ace…terminemos el juego por favor…-le suplicó.


-Aun no…deja de quitarle la emoción a las cosas, no seas impaciente…


-Lo único que pretendo es que no te salgas con la tuya siemp…-le selló los labios con el dedo.


-Ven aquí…-la atrajo un poco más para luego colocarse a su espalda-¿Lista?-le susurró.


-Llevo lista toda la mañana…-contestó con sarcasmo, él suspiró.


-No cambiarás…-sonrió, para luego quitarle la venda de los ojos. Nerumi los abrió y de forma instantánea su boca hizo exactamente lo mismo.


-¡¡Madre mía!!-gritó.


-¿Te gusta? Es para ti…-sonrió.


-¡¿Para mí?! ¡Dirás para los dos!-se abrazó a él con efusividad-es una casa maravillosa, Ace… ¿puedo verla?-el entusiasmo la sobrepasaba.


-Claro, es nuestra.


-¡No puedo creérmelo!-abría emocionada todas las puertas, subió y bajó las escaleras que conducían a la segunda planta.- ¡Me encanta!-de nuevo otro abrazo que vino acompañado de un beso dulce y cálido.


-No está terminada…ni mucho menos y como habrás visto no tiene ni solo mueble…


-No me importa, es genial…además estamos los dos, que importará que tengamos más o menos…


“Fin Flash Back”


 


                      Siempre había sido optimista, todo lo que él había visto negro, ella lo volvía al instante claro. Pero últimamente sentía que la estaba defraudando, no solo porque aun faltaran muebles por poner y cosas que arreglar, sino porque no estaba cumpliendo con su deber como hombre en ninguno de los aspectos. Hacía ya días que se sentía tan deprimido que ni se animaba a tocarla, y no había sido porque ella no lo hubiese buscado sin hallarlo. Salió de la cocina, se enfrascó en un abrigo y salió de la casa en mitad de la madrugada. Quería respirar algo de aire, despejar la mente y quizás…encontrar algo más de lo que se le ofrecía dentro de aquella casa…tenía ganas de sentir un poco la adrenalina que sentía cuando viajaba libre…


                      Bajó por la calle más céntrica del pueblo, todo estaba cerrado y las luces apagadas en cada casa. Hacía un frío horroroso y por el viento y el color del cielo oscuro preveía que faltaba poco para que cayera un buen chaparrón. Tras andar y andar, para su sorpresa vio como aun salía luz del bar donde trabajaba Makino, se acercó con la intención de entrar a comprobar que no pasaba nada extraño a aquellas horas de la noche.


-Ya está cerrado señor, estoy recogiendo…-se oyó una voz suave y dulce que provenía de debajo de la barra, pero que no le pareció la de Makino en ningún momento.


-Perdona, ¿ocurre algo hoy aquí?-la joven salió de su escondite con una caja de botellas vacías. Ace abrió los ojos sorprendido. Era una joven, quizás de la edad de su hermano pequeño, el pelo rubio y los ojos celestes le impactaron. Sin duda era preciosa.


-No, todo está bien…-contestó la chica también sorprendida por la presencia del pirata.- ¿Eres Portgas D. Ace…?-no salía de su asombro, él sonrió y asintió.-no se preocupe, solo estoy terminado de ordenar un poco para irme…


-Son casi las cinco de la mañana. ¿Por qué está el bar abierto?


-Hoy hemos tenido “fiesta” hasta tarde-hizo un gesto de comillas con los dedos.-y Makino se ha ido hace poco, hemos terminado hace un buen rato pero...-se encogió de hombros con una sonrisa.


-Vengo muy a menudo por aquí y jamás te había visto…-al verla con tanta tarea le preguntó-¿puedo ayudarte en algo?


-Eeemm…pues…-pero antes de que dijera nada le agarró un par de cajas listas para ir a la basura.-gracias.-sonrió.


-De nada.


-Sí, es posible que no me haya visto por aquí, llegué a la Villa hace un par de días. He venido a ayudar a mi tía con el bar.


-¿Makino es tu tía?-ella asintió.-entonces me imagino que te quedarás aquí un tiempo ¿no?


-Más o menos…-ambos salieron a la puerta del bar y comprobaron como al otro lado del umbral llovía a mares.


-Quédate aquí yo las llevaré.


-Ni hablar son unas cuantas.


-Daré un par de viajes, está lloviendo mucho y vas a ponerte chorreando.


-Es mi trabajo-sonrió.-podrás insistir pero iremos los dos.-al ver que resultaría imposible hacerla entender de lo contrario, ambos salieron a la intemperie de la lluviosa noche…


 


-¡Qué exageración! ¡Cómo llueve!-Ace se escurrió el sombrero estrujándolo con ambas manos al entrar de nuevo en el bar.


-Jajajaja sí. Aunque si hubieses tenido más cuidado, no te habrías dado de bruces contra el suelo y no estarías tan empapado.-ella escurría su pelo mojado.


-No pensaba que el camino estuviera tan deslizante. Y si corría era para mojarme menos…-ella soltó otra carcajada, pero de pronto estornudó.-creo que vamos a tener que esperar a que escampe…será mejor que nos sequemos…-y tal que así, se quitó la camiseta de media manga que la cubría, dejándole ver su ropa interior.


-O…oi…-intentó pronunciar tras todas aquellas sensaciones y por instinto se dio la vuelta para no mirarla, por educación-aun no me has dicho tu nombre…-cuando lo vio vuelto la rubia se metió en la trastienda cogió algo que ponerse y al salir, le dedicó una sonrisa.


-Me llamó Aiko…


……………………………………………………………………………….


                      Ya hacía rato que había amanecido, pero el cielo aun seguía gris. Se despertó al escuchar el canto de los pájaros y lo busco a su lado, pero no lo encontró…lo que hizo que se sobresaltara.


-¿Ace?-lo llamó. Al ver que no contestaba, se incorporó, se colocó una sudadera calentita y salió del salón, somnolienta todavía.- ¿Ace?-volvió a llamarlo, pero no lo halló en ninguna parte de la casa. Con preocupación y un nudo en la garganta por extraño presentimiento, se asomó a la ventana-es demasiado temprano para que salgas y más con este tiempo… ¿no?


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                      Se habían quedado dormidos sentados en el suelo y apoyados en la barra del bar. Cuando Makino entró al local los miró totalmente sorprendida y algo alterada. Aiko apoyaba la cabeza sobre su hombro y él a su vez la suya sobre su cabeza.


-¡Ace! ¡Aiko!-gritó la mesonera. Ambos se despertaron sobresaltados.


-¿Qué ocurre?-Ace se incorporó y miraba a todos lados. Aiko por su parte se levantó del suelo a duras penas.


-Tía, ¿ya es de día?


-Sí, y será mejor que te vayas a casa a descansar…-su voz era seria.-luego hablaremos…


-Muy bien, hasta luego…-La joven obedeció más por cansancio que por la amenaza y salió del bar aun somnolienta y bostezando aquí y allá. Ace se incorporó y la miró reservado. Sabía por dónde andarían sus preguntas.


-Ace… ¿qué has hecho?-su tono había bajado algunas notas.


-Nada de lo que deba arrepentirme…-respondió.


-¿Es que no piensas en Nerumi? ¿Tiene que estar con otro también para que te des cuenta de lo que sientes?


-No exageres Makino…-le contestó molesto-no he estado toda la noche aquí. Solo estuvimos hablando y nos quedamos dormidos…


-¿Piensas que ella te creerá?


-Sí, ¿Por qué no iba a creerme? No le he mentido nunca.


-Estoy segura de que lo harás en cuando entres por la puerta de esa casa, y solo para evitarte problemas.


-Makino…no la he tocado…


-Eso quiero pensar…-y entró en la trastienda del bar. “No me decepciones por favor…no eres ningún crío…”


                      Él por su parte suspiró al verla entrar tan alterada en el interior del local y por un instante se sintió el hombre más horrible y perverso del mundo. ¿En qué diablos había estado pensando para comportarse así? Fue entonces cuando el remordimiento empezó a hacer mella en su interior. Así que salió de allí en cuanto pudo en dirección a su casa con la mirada fija en el suelo,..Buscando la mejor forma de contarle lo que había ocurrido a ella…


………………………………………………………………………………


                      Nerumi había desayunado, y recogía algunas cosas que había por medio. Lavaba los platos de la cena de la noche anterior, cuando de pronto llamaron a la puerta.


-¡Buenos días señorita D. Mero! venimos a traerle algunos de sus muebles.


-¡Haru! ¿Ya están?-miró sorprendida las cajas.


-Sí, sentimos haberles hecho esperar tanto tiempo, pero queríamos traerlos todos de una vez. Creo que faltan un par de sillas, pero por lo demás… ¿podría firmarme aquí?


-Sí por supuesto, pasad.-la joven sonrió.


-¿Está Ace por aquí?


-Pues no, lo cierto es que no… ¡Ha salido!-lo encubrió con una maravillosa sonrisa fingida…


 


                      Llegaba a su casa y vio todo aquel jaleo de cajas, de muebles y de gente entrando y saliendo. Una sonrisa se dibujó en su rostro y aligeró el paso hasta llegar.


-Buenos días señor-le saludaron los carpinteros. Él respondió y entró a la casa buscándola.


-¡Buenos días Ace!-le saludó Haru que bajaba las escaleras.


-Buenos días.-sonrió.


-Vaya, está empapado, ¿le ha pillado la lluvia esta noche no?


-Sí, menudo chaparrón el de esta madrugada.


-Sentimos haber tardado tanto, pero las condiciones climáticas nos han impedido acabar antes. Estamos averiguando las habitaciones de arriba, su mujer está allí.


-Vale, muchísimas gracias.-pero, en vez de subir, se escabulló a la cocina con la intención de secarse y ponerse la ropa cómoda que había dejado la madrugada anterior por allí. Que Nerumi lo viera empapado conllevaría una serie de preguntas incómodas sobre donde había estado, o lo que había hecho la noche anterior. Y como parecía ir la cosa bien ahora, no tenía necesidad de hacerle pasar un disgusto con sus preocupaciones. Buscó y rebuscó, pero no encontraba lo que quería en ningún lado, ni siquiera donde lo había dejado…


-¿Qué es lo que se te ha perdido? ¿Tu ropa quizás?-Una voz femenina a su espalda…se le pusieron los bellos de punta y un sudor frío comenzó a recorrerle la frente. “Mierda…”


-Verás Neru anoche…-se giró para explicarle, cuando se la encontró de frente. Le había sellado los labios con un dedo.


-No importa…-le susurró con una sonrisa.


-Pero…-intentó seguir, pero ella se lo impidió.


-No quiero que me mientas Ace…-al instante recordó las palabras de Makino “Estoy segura de que lo harás en cuando entres por la puerta de esa casa, y solo para evitarte problemas”… Ella salió de la cocina y él se quedó con el remordimiento en los labios.


                      Durante el resto del día estuvo callada. No decía nada de nada. Se dirigía a él en pocas ocasiones y para cosas concretas, como cuando se fue a hacer la compra…


-Voy a comprar, vendré dentro de un rato ¿vale?-le dio un beso en la mejilla y sin ninguna sonrisa en los labios salió por la puerta.


-No sé porque tengo la sensación de que está muy, muy enfadada…-se dijo a sí mismo con preocupación y el remordimiento aun ahogándole.


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                      Bajó la calle, ensimismada en sus pensamientos…sabía que algo raro pasaba. Sabía a la perfección que aquella noche no la había pasado con ella por entero. Hacía días que estaba desorientado y distante, triste y afligido. Y por más que le había preguntado, la respuesta siempre era la misma: “El otoño me deprime…no te preocupes Neru…” Y luego aquella sonrisa en su cara que parecía fingir para no preocuparla. Algo le pasaba sí…algo que la hacía temer. Temía perderlo. Y de una forma u otra, estaba pasando aunque ella intentase remediarlo. Estaba agobiada. ¿Qué les había pasado? Una y otra vez se lo preguntaba a sí misma con el fin de encontrar una buena solución. Pero últimamente, no sabía qué hacer para contentarlo y unido a lo de aquella noche…


                       Con resignación se mordió el labio. A pesar de todo, a pesar de sus miedos y temores, no tenía más remedio que confiar en él y en su juicio, tenía que confiar…


-¡Nerumi buenas tardes!-Makino, que estaba limpiando el porche de la taberna, la saludó con una enorme sonrisa. Al oírla, la joven salió de sus pensamientos y la saludó con otra sonrisa mientras se acercaba


-¡Makino! Hola, buenas tardes.


-¿Qué tal estás?-la miraba algo intranquila.


-Muy bien.-sonrió-¿y esa cara de preocupación?


-Pues verás…-en ese momento salió Aiko del bar interrumpiendo la conversación que tenían ambas mujeres.


-Tía, ¿sabes dónde…?-paró al verla hablando-lo…lo siento…no sabía que estaban hablando.-la rubia se acercó con una enorme sonrisa y fue entonces cuando el mal presentimiento de Nerumi le llamó la atención. Por un instante se sintió de lo más incómoda.


-Am…Aiko,-la tabernera la miró seria y con el ceño fruncido-está en Nerumi…-Y en cuanto pronunció aquel nombre, la rubia se quedó paralizada un instante y con la boca abierta sin saber bien que decir o hacer. Sin embargo, reaccionó cuando observó a su tía mirarla con el ceño fruncido. Así que enseguida se colocó enfrente de ella y agachó la cabeza para pedir disculpas.


-Lo siento muchísimo Nerumi…yo no tenía ni idea de que Ace y tu estuvieran juntos…-“¿Qué?” Ató cabos. Un jarro de agua fría volcó sobre la peli castaña…Sus temores salieron disparados, el vuelco al corazón casi la ahoga, los ojos le empezaron a picar. Con el labio tembloroso y el rostro agachado, dejó caer la bolsa que llevaba en su mano y sin que ella quisiera, dos rastros de lágrimas aparecieron en sus mejillas más de rabia que de dolor.-yo…lo siento…pero no pasó nada solo fue casualidad que…


-Basta…-la cortó en un susurro ahogado.-no quiero escucharte…


-¿No lo sabías?-preguntó Makino. La joven negó.-tranquila, no pasó nada puedo asegurártelo.-le tocó el hombro y le dedicó una sonrisa.


-Tengo que irme… ¿vale?-susurró. A la vez que se marchaba calle arriba. “Una aventura Ace… ¿era eso lo que necesitabas?...cómo has podido…”, pensó mientras sus sollozos se intensificaban…


-Nerumi…-susurró la mesera preocupada y con el corazón en un puño mientras empezaba a rezar a cualquier Dios si existían para que Ace tuviera de una buena vez el valor suficiente como para solucionar tremendo lío…


……………………………………………………………………………….


                      Era más de la hora de cenar y no había vuelto a casa aun…


-Tengo un hambre horrible…-el estómago le rugía como un león.- ¿Dónde se habrá metido esta mujer?...-fue a la cocina y comenzó a poner la mesa al menos.


                      Pero de pronto, pegó un bote al escuchar un trueno enorme. Se asomó a la ventana y vio como había comenzado a llover a mares. Casi por instinto y por un horrible presentimiento, fue al salón, cogió el Den den Mushi y marcó.


“-¿Shanks?


-¡Ace! ¿Qué tal? Vaya la que está cayendo.


-Emmm si…-se llevó la mano a la frente y luego al puente de la nariz para masajeárselo. Necesitaba sosegarse a toda costa, tenía que pensar con claridad.-Oye…no le digas nada a Hanon ¿vale?


-¿Qué no le diga nada de qué?-el pelirrojo sonreía al otro lado del teléfono.


-Verás…Nerumi se fue esta tarde a comprar y…aun no ha vuelto…-su discurso fue pausado, pero en su interior estaba hecho un manojo de nervios y de preocupación. Prometió que la protegería, ¿Qué diantres estaba haciendo entonces?-por… ¿por casualidad está ahí o se ha pasado a ver a Hanon o algo?


-Que va Ace…no ha venido por aquí…espera un momento…-salió del salón para meterse en el dormitorio-ya estoy…oye pero ¿ha pasado algo? ¿Os habéis peleado?


-Hemos tenido un encontronazo esta mañana…pero no hemos salido a patadas. Ni siquiera le ha dado importancia al asunto. Pero no puedo evitar estar preocupado…-suspiró. Tenía que calmarse.-Creo que voy a salir a buscarla Shanks…


-¿Quieres que te acompañe?


-No…tranquilo, no quiero que Hanon se preocupe por una tontería. Se habrá quedado en el bar o charlando con alguien en algún sitio y como llueve tanto no podrá salir de donde este.-Pensó aquello para convencerse más a sí mismo que al pelirrojo. Por un momento, se acercó a la ventana y miró el paraje apartando la cortina.


-Vale, pero si necesitas ayuda avísame, por favor. Yo te llamaré antes de que nos vayamos a dormir, ¿vale?


-Muchas gracias Shanks…-y colgó.”


                      Soltó el Den den Mushi, se colocó el chubasquero y salió a la calle. Ojalá que aquel extraño presentimiento solo fuera el resultado de su absurda preocupación por su seguridad. Tenía claro que si algo le pasaba y fracasaba de nuevo como hombre protector, sería incapaz de volver a llamarse hombre…


……………………………………………………………………………….


                      Se había detenido en una de las calles del pueblo, estaba empapada, pero lo cierto es que le daba exactamente lo mismo…hacía más de una hora que se había puesto a llover, así que cansada de andar, se acercó a un portal y se sentó en él…


-Porque lo has hecho…no lo entiendo… ¿en qué fallé yo?...-lloró como si de una niña pequeña se tratara. Estaba cansada, le dolía demasiado como para poder siquiera seguir en pie. Jamás había estado tan perdida y desorientada…


 


                      Llevaba más de media hora buscándola y no había rastro de ella. Y su mente tampoco le ayudaba a pensar con suficiente claridad, lo que implicaba más dificultad a la búsqueda. Fue entonces cuando se acercó al bar de Makino para preguntar por su paradero.


-¡Makino!-se acercó a la barra intentando ocultar su nerviosismo.


-¡Ace estás empapado!-al oír su nombre Aiko salió de la trastienda.


-Hola Ace.-le dedicó una sonrisa.


-Hola-A pesar de que ella no tenía la culpa en absoluto, en aquel momento ni siquiera la miró, tenía más cosas en que pensar-Makino, dime una cosa, ¿Neru ha estado aquí?


-Sí esta tarde estuvo aquí…-En su rostro se apagó la sonrisa y Aiko enmudeció-pero se fue…-en aquel momento, la alarma que había en la mente de Ace se disparó y empezó a pensar con claridad.


-¿Y tienes idea de a donde se fue?-la mesonera negó.-Vale…tengo que irme…-fue en dirección a la puerta cuando Makino lo llamó sabía perfectamente lo que iba a decirle, sin embargo, esperó.


-¡Ace espera! Hay algo que debes saber…


                      Salió del bar a toda carrera, “ni se te ocurra pensar que es cierto por favor…”. Giró en una de las calles, sabía más o menos dónde podía dirigirse allí. Ahora tenía la mente totalmente despejada. Cuando las cosas le iban mal siempre subía a la montaña, solía subir allí para recordar todos los buenos momentos que vivieron en la infancia y así reconfortarse un poco, sentirse un poco más libre, para desahogarse… Había cogido esa costumbre desde hacía meses, por eso sabía a la perfección que estaría allí. “Como no se me ocurrió antes…maldita sea…Ace…”


                      Pero de pronto, al entrar en otra calle más, observó una figura a lo lejos sentada sobre unos escalones, y fue frenando el paso hasta estar a la altura de ella…no se había equivocado…la conocía a la perfección. Borró la sonrisa de la cara cuando la escuchó llorar con la cabeza apoyada en las rodillas. Por un instante se mordió el labio con culpabilidad. Se acercó y se sentó a su lado.


-Te debo una disculpa…-habló. Ella alzó el rostro y lo miró. Estaba totalmente mojado. Pero no contestó, simplemente agachó la cabeza.-no ha pasado nada de lo que pueda arrepentirme con Aiko…-la joven soltó una carcajada sarcástica.


-Déjate de tonterías…por supuesto que lo has hecho…


-Oye siempre te he dicho la verdad. ¿Por qué esta vez…?


-Me lo has ocultado.-Ace la miró sorprendido.


-Iba a decírtelo esta mañana y no me dejaste.-se defendió. Pero ella negó con la cabeza.


-No tenías ninguna intención de contármelo y menos con pormenores. Lo único que saldría de tu boca sería una mentira. Y sí, quizás luego soltases la verdad pero en principio ese no era tu plan. No cuando llegaste y te pusiste a buscar tu ropa a escondidas. Y lo último que quiero es que me mientas…-se mordió el labio de nuevo avergonzado. Sabía que tenía toda la razón del mundo y que su defensa era totalmente nula.-mentir y ocultar las cosas es de cobardes…y pensaba que tú no lo eras…-y le tocó el orgullo.


-Y no lo soy…-por un momento la miró ofendido.-Escucha…no ha pasado nada…solo quería despejarme…lo siento…


-¿Con otra mujer? ¿Cómo hace años en aquella fiesta? ¿Qué tengo que hacer para que no te vayas con ninguna? ¿Irme con otro para que me entiendas? ¿Qué pensarías tu Ace? Que pensarías si pasara la mitad de la noche “durmiendo” con otro hombre…-Nerumi suspiró abatida. Ace la imitó. Sabía a la perfección que si eso sucediera no tendría reparo en mandar a Nerumi a la otra puna del mundo con tal de no volver a verle la cara y el tipo no saldría para nada bien parado…


-Te prometo que no he estado con ella hasta ese punto. No sería capaz de engañarte Nerumi, ¿Y perderte después de lo que me costó tenerte? Ni hablar.


-Entonces dime una cosa…-susurró recogiéndose el pelo rizado tras la oreja.-dime…sé sincero por favor, al menos esta vez, ¿qué te pasa conmigo?-fue casi una pregunta desesperada-¿es que ya no quieres nada de mí? ¿No te gusta esta vida quizás?-su voz se entrecortaba con la angustia y las lágrimas. Entonces, el pecoso suspiró y se levantó para agacharse frente a ella y mirarla a los ojos.


-Por supuesto que no me he cansado…ni de ti, ni de esta vida, ni de lo que tenemos…solo estaba agobiado Neru…-apoyó la cabeza en las rodillas de la chica.“Tengo que decírselo…”-agobiado de que no salieran las cosas bien…


-¿Qué no ha salido bien? ¿En qué he fallado como para agobiarte tanto y que corras tras las faldas de otra?-el pecoso chistó con la lengua al oír aquello último.


-En nada…al contrario, tú has puesto mucho de tu parte…yo me he desentendido por completo de mis obligaciones…Pero veía que lo de vivir juntos no avanzaba y perdí el rumbo de mi barco un poco…


-¿Y acaso no confías en mí para contarme que estabas mal?


-Claro que confío en ti-alzo el rostro empapado-solo que quería ahorrarte la preocupación y el disgusto…cosa que al final no ha servido de nada…


-Escucha Ace, no estoy solo para limpiar, hacer de comer o recoger…también estoy para esas cosas. Estoy en ti para todo…me da rabia que prefieras contarle tus malas pasadas a una desconocida antes que a mí…yo estoy para eso también…no pienses que me enfadaré contigo porque no será así…-fue descendiendo la rapidez de sus palabras-no sé…siento…siento que no confías en mí…qué más da el disgusto que me lleve cuando quizás pueda echarte una mano con tus problemas como siempre he hecho. ¿Te he fallado alguna vez en eso? ¿En algún momento no te he escuchado a lo largo de todos estos años?


-Nunca…Así que te prometo que no volverá a ocurrir…siempre que necesite ayuda te la pediré…-intentó sonreír-¿somos dos no?-la agarró de la barbilla para que levantara un poco la cabeza.


-Eso era lo que yo pensaba…


-Lo siento...


-Cuando me enteré, creía que había pasado algo entre tú y ella…hace semanas que no me tocas…


-Estaba tan agobiado que se me quitaban las ganas de todo…pensaba que me lo notarias así que preferí evitarlo…


-No quiero que me mientas, ni que me ocultes las cosas Ace…somos una familia y la familia no tiene secretos… ¿sabes lo frustrada que me he sentido?


-Ha sido mi error…déjame rectificarlo, no hice nada con ella, sería incapaz de hacerte daño Neru…por eso no te he dicho nada de mi problema, para no disgustarte.


-Mírame a los ojos y dime que me amas…dímelo como la primera vez y te creeré…-la lluvia parecía que iba aflojando su intensidad a medida que él se acercaba a su rostro y sus oscuras pupilas se fijaban en las suyas verdes. Chocó su frente con la de ella y le agarró la mejilla empapada.


-Te amo…-susurró antes de besarla y hacer que el frío y el mal tiempo se volviera verano, y la dulzura y calidez de sus labios lo volvieran todo luz.-confío en ti…no habrá más secretos entre los dos…vamos a casa Neru…tengo un hambre espantoso…-le susurró haciéndola reír por un instante. Se levantó y le tendió la mano, ella la agarró con firmeza incorporándose.


-Pues al final no he hecho nada de cena…


-No te preocupes, entre los dos haremos ahora algo…-aun le agarraba la mano mientras caminaba. Le llamó la atención que lo hiciera, no era propio de él agarrarle la mano así.


-Ace…-la miró-gracias…


-¿Por?-la miró sorprendido.


-Por no soltarme la mano…


 

Notas finales:

Hasta el siguiente! : )

Os quiero. 

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