Fanfic Es
Fanfics en español

Noel por Hollie

[Comentarios - 8]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +

Notas del fanfic:

Conoce la existencia de una alianza ancestral entre Ángeles y Humanos.

-Ya que los Ángeles NO POSEEN UN SEXO (definido), he puesto el titulo de la historia en plural; no en masculino, no en femenino. c: Y aclaro... Noel es un Ángel legendario, reciente pero legendario... -

Notas:

¡¡A disfrutar la lectura se ha dicho!!
xD

Esbelta, de piel blanca, rasgos finos, ojos grandes y avellana; pestañas largas y oscuras, mejillas rosadas, cabello largo dorado claro y lacio. Así me ven ellos, así me ven todos, así quisiera verme yo misma en el espejo. Y alguna vez lo hice, pude verme como todas las personas lo hacen pero eso se acabó a pocos días de mi sexto cumpleaños.

Esperando la llegada de  mi madre, Isabel Izurieta, de su trabajo como enfermera en el hospital Charity; lugar donde se cree nací, fui abandonada y ella me encontró. Sí, soy adoptada. Y desde siempre lo supe sin saber; era algo así como un presentimiento. Los recuerdos de mi niñez, y sobre todo a esa edad, no me son claros.

Regresando a lo anterior. Recuerdo esperar observando tras la ventana a la nieve caer, cada vez más emocionada de poder correr y abrazar a mí madre. Moviéndome inquieta en la banca acolchonada que tenía la ventana, mientras seguía esperando algo extraño sucedió en el cristal se vio un reflejo, la silueta de un hombre arrogante y de tez blanca, un desconocido estando de pie a mis espaldas, agachándose, acercándose a mí oído para susurrar.... mi nombre.

–Emelia, ya es hora. – quede petrificada del miedo.

De la nada, el reflejo de mi imagen cambio drásticamente: mi cabello, ahora era igual al carbón, mis ojos parecidos a los de un gato con liris dorada y una fina línea negra vertical como pupila, ya no era de piel blanca sino pálida y opaca a los extremos. Pérdida en mi incredulidad no noté cuando aquel hombre desapareció e inmediatamente sentí un ardor atroz en mi clavícula izquierda, quemaba, era como si me estuviesen poniendo una yerra al rojo vivo sobre la piel. Grité, llore e implore porque parará, hasta que no lo soporte más y caí inconsciente.

Los ultimo que "registre" antes de caer inconsciente fue el crujir de mí piel, lágrimas empapando mí rostro, aquel ardor atroz que se extendía desde mi clavícula a mi hombro, pecho y cuello, el sonido sordo de mí cuerpo al caer en el acolchonado y mi voz balbucear palabras que ni yo misma entendí.

Recobre la conciencia en brazos de mi madre, una hermosa mujer de cabellos largos negros y ondulados, recogidos en una coleta, de piel suave y blanca, ojos medianos de color café oscuro, quien en aquel entonces con tan solo 31 años era madre “soltera”.

Acariciando mis cabellos suavemente mantenía la mirada perdida en algún punto de la pared. Algo va mal, pensé. Se veía bastante preocupada, mire a mi alrededor una pintoresca habitación azul celeste, cientos de libros y fotografías cubriendo las paredes, dos pequeños y cómodos sofás en el fondo, un escritorio en el centro, la luz tenue de las lámparas y la que se colaba por las ventanas iluminaban el interior, estaba en casa, en la biblioteca sólo con mi madre, ¿entonces, qué fue lo de antes?, inquieta me moví entre sus brazos, llamando su atención, revise mi clavícula.  ¡Lo sabía! 

En mi clavícula izquierda tenía marcada un símbolo extraño, esa era la prueba de lo que había pasado; le conté todo a mi madre y las únicas respuestas que obtuve a cambio fueron:

 

"Nos mudaremos. Todo ha sido un mal  sueño, no hay tal marca y sigues siendo la misma, mi pequeña Emelia."

 

Cerré los ojos, dejando aún lado los recuerdos, soltando un suspiro, yéndose con el aquel 27 de Diciembre, 16 años atrás. Vuelvo a abrir los ojos y esbozo una sonrisa entusiasta. "Soy otra y a la vez la misma" Me lo he repetido una y otra vez desde entonces, pues sólo para mis ojos la imagen que veo en  fotografías, retratos, grabaciones, etc., no ha cambiado desde ese día, aunque para el resto seguía "igual" o mejor dicho normal.

Me levanté, sacudí la ropa y volví a mirar aquella tumba, tenía ya más de una hora sentada ahí y aún no quería irme.... mire por milésima vez la lápida y leí el epitafio frente a mis ojos.

 

"Isabel Izurieta Nació: 12/04/xx  Falleció: 29/02/xx

Madre y amiga bondadosa, cariñosa y comprensible. Te extrañaremos hasta el último momento. Aun cuando las nubes cubrían los cielos tú nos iluminabas con tu resplandecer. Los restos del Ángel que ha vuelto a los cielos descansan aquí."

 

Había muerto tan joven, tan pronto. Ni siquiera llego a los 40 años, a volverse a enamorar o ilusionar, tener hijos propios.....No tuvo tiempo de nada.

– "Simplemente se le acabó el tiempo, su papel en este mundo se ha completado, nada la retenía aquí." –

Y yo, “su única hija”, de seguro estaba pintada. Hice una mueca de fastidio, me disgustaba recordar aquellas palabras "de consuelo" que me dieron teniendo apenas 13 años de edad.

–Jolly- arrastre la palabra con un toque de resentimiento. Tranquilizándome, como despedida acaricie suavemente el césped que cubría la tumba de mí madre.

Pasarían otros cuantos meses antes de volverme a escapar para verla. Se escuchó un carraspeo sutil detrás de mí...Te encontraron... Un escalofrío recorrió mi espalda, mientras una sonrisa traviesa se formaba en mis labios.

 –Si tanto quería venir, por qué no lo dijo. – le escuche soltar un suspiro cansado –Sabe que no me hubiera molestado o negado, Guardiana de la Armonía-

Y mi buen ánimo se fue por los suelos, odiaba las formalidades y aun más entre nosotros dos, más que molesta giré para encarar a Joel, un chico aparentemente de 22 años, 15 cm más alto que yo, de  cabellos color canela, piel blanca, encantadores ojos mieles, labios rosados que con una sonrisa te incitaban a probarlos y no dejarlos nunca y un cuerpo que te hacia babear y perder la cabeza. Esto va a ser difícil. Asentí con la cabeza comenzando a caminar, dejándolo atrás, recordando las dichosas normas entre especies. Entrando en un estado de aceptación, conformismo y rendición.

Nombre: Joel

Edad aproximada: 1508 años

Rango: Ángel Guardián

Misión: Proteger y ayudar a la guardiana de la Armonía, Emelia.

Tiempo viviendo en la tierra: 12 años

 

Notas finales:

Pronto subire el siguiente Capítulo. "El Trabajo de un Guardián"

Usted debe login (registrarse) para comentar.