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The Dead of Winter por Pink Angel Feathers

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Se dirigió hacia la puerta y escuchó a Matsumoto llamar tras de él, "¡No te preocupes taicho! ¡Me encargaré de todo!"

Él no pudo evitar sentir que sus palabras eran siniestras.

ooo


Hitsugaya apareció en un viejo callejón mientras salía por la puerta en donde esperaba que fuera Londres. Había estado en Rusia, Alemania, Japón, Rumania, África—cómo alguien podía soportar el calor, estaba más allá de él—, y muchos otros lugares, pero nunca en Londres.

El cielo era gris, fundiendo el área en una sombra de luz. Mientras arrastraba su baúl hacia la entrada del callejón, pudo ver a personas corriendo hacia sus asuntos con la esperanza de escapar de la inminente lluvia. El retumbar de un trueno resonó a través de los cielos mientras Hitsugaya sintió un escalofrío de anticipación recorrer su espina dorsal. Podía sentir la tormenta en su piel como una débil corriente eléctrica. El aire estaba cargado con el olor de ella, mientras la gente corría para cubrirse y el cielo se abrió.

Cuando la lluvia comenzó a caer a la tierra, Toshiro disfrutó de la sensación del agua cayendo contra su cara, como cuencas sobre su piel. El aire que una vez había sido húmedo ahora era frío y refrescante. Amaba la lluvia, el olor lo calmaba. Lavaba todo, ya sea la suciedad y el sudor pegado a su piel, o la sangre que se juntaba en el campo de batalla. Limpiaba la tierra mientras golpeaba en ritmos relajantes en los tejados y arrullaba al mundo con un sentido de tranquilidad.

Hitsugaya suspiró, decidiendo que era momento de ir hacia la posada conocida como el Caldero Chorreante. Mientras tiraba de su baúl detrás de él y dejaba el callejón se dio cuenta, que la suerte quiso que su destino estuviera a sólo unos pocos edificios más debajo de donde él estaba. Sólo le tomó unos minutos llegar a la posada, pero en ese momento estaba completamente empapado. Su cabello blanco estaba pegado a su rostro y su piel fría, no es que le importara.

Cuando abrió la puerta y entró en la taberna, todos los ocupantes de la habitación se giraron para mirar al extraño recién llegado. Blanco no era el color de cabello que querías tener cuando estabas tratando de no llamar la atención. El hombre detrás de la barra lo miró mientras se acercaba y Toshiro no pudo evitar fruncir el ceño.

"¿Tropezaste con algún maleficio, niño? ¿O se te derramó una botella de cloro?"

Si es posible, su ceño se volvió más profundo, "Este es mi color natural."

El hombre lo miró, "¿Eres parte albino o algo? Estás muy pálido también."

Hitsugaya realmente considero decir sí. Haría las cosas mucho más fáciles pero no podía permitirse hacer eso. El orgullo podía ser una cosa tan pesada. Así que, en lugar de decir sí, dijo:

"No, no lo soy; no tenemos mucho sol de donde soy."

El hombre asintió, "Me pareció escuchar un acento. ¿Sospecho que eres el nuevo estudiante de intercambio por el que todos los maestros están tan entusiasmados?"

Hitsugaya estaba bastante desconcertado; ¿Por qué alguien estaría emocionado de que él fuera a ir a la escuela de magia?

"¿Es raro tener estudiantes de intercambio en la escuela?"

El hombre asintió, "Tuvimos uno de Durmstrang hace casi cien años atrás pero ninguno desde entonces. Mejor asegúrate de no decepcionar."

El pequeño taicho respondió con un tranquilo 'Hn' pero no dijo nada más.

"¿Quieres una habitación?"

Asintió y cuando preguntó cuánto sería el costo, el tabernero respondió en lo que podía haber sido algarabía.

"¿Podría repetir eso?"

El hombre le dijo de nuevo, y otra vez no tuvo idea de lo que él estaba hablando.

"Mira, por qué no sólo me muestras tu dinero y lo recojo por ti."

Toshiro asintió y abrió su baúl, esperando que alguien en realidad hubiera tenido el sentido común de darle un poco de lo que esas personas extrañas circulaban en lugar de dinero normal. Finalmente sacó un saco marrón que parecía estar lleno de monedas.

El hombre rápidamente agarró una moneda de oro de tamaño mediana, "Así; es suficiente para dos días. Por cierto," añadió, "Soy Tom."

"Toshiro Hitsugaya," respondió cortésmente cuando Tom dio la vuelta y sacó un palo que él sospecho sería una vara. Con un movimiento de su muñeca y murmuró algo que Toshiro no alcanzó a captar, el baúl comenzó a levitar sobre el piso y siguió al camarero mientras se abría camino hacia unas escaleras desvencijadas.

El pasillo estaba lleno de puertas, extraños sonidos venían desde atrás de varias de ellas. Se detuvieron frente a la habitación 20 y Tom rápidamente envió el baúl adentro y entró detrás de él.

"Las comidas están incluidas en tu pago, así que baja cuando tengas hambre," dijo mientras un rayo se escuchó.

Hitsugaya asintió aunque viendo como su gigai no requería comida, sabía que era un lujo que no podría aprovechar. Los gigai que funcionaban como un cuerpo normal eran extremadamente caros y normalmente se reservaban para misiones especiales. Una simple misión de reconocimiento no justificaría uno en una base normal. Pero considerando que iba a estar encubierto durante diez meses, había estado más que un poco molesto cuando recibió su cuerpo falso. Diez meses era mucho tiempo para pretender que no estabas hambriento.

La habitación era simple, con una gran ventana, una cama estilo occidental, una cómoda y espejo.

"Una palabra de advertencia viendo que no eres de por aquí: no te quedes afuera después de que oscurezca o te alejes demasiado."

Un rayo destelló a través del cielo afuera iluminando la habitación y fundiendo el rostro de Tom en una luz misteriosa, "Hay un asesino suelto. Sirius Black."

El nombre pareció flotar en el aire y le tomó un momento al taicho darse cuenta de que lo que el hombre Tom estaba hablando era la razón por la que fue enviado al mundo de los vivos para proteger la escuela. Puesto que se suponía que él no era 'de por aquí', Toshiro fingió ignorancia, "¿Sirius Black…?"

El hombre lo miró expectante, como si esperaba que él jadeara o se asustara. Él no lo hizo.

"¿Nunca escuchaste de Sirius Black?"

El adolescente de cabello blanco negó son su cabeza.

"¡Él es un asesino! Era la mano derecha de Tú Sabes Quién," susurró el camarero, como si temiera que alguien lo escuchara.

"¿Quién?"

"Tú-Sabes-Quién," respondió Tom en voz baja.

"¿Yo sé Quién?"

"No, Tú Sabes Quién."

"Lo siento… no," dijo Toshiro negando con su cabeza, perdiendo rápidamente la paciencia con el aparente juego del hombre.

"¿No qué?" preguntó Tom confundido.

"Saber quién."

"¿Quién?"

"Eso es lo que no sé," dijo Hitsugaya exasperado. El hombre le dio una mirada confusa y el taicho suspiró.

"Usted dice, 'Tú Sabes Quién'. Pero yo no sé de quién está hablando."

Tom se tambaleó hacia atrás, "¿Nunca has escuchado de Tú Sabes Quién? ¿El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado?" Toshiro negó con su cabeza. "Pensé que todos sabían, incluso los magos extranjeros."

Toshiro sólo se encogió de hombros cuando un trueno retumbó afuera y la lluvia continuó golpeando la ventana.

"Mira," comenzó Tom en voz baja cuando cerró la puerta en un chasquido, "Hace trece años Tú-Sabes-Quién asumió el control. Él era el mago más fuerte, excepto por Dumbledore por supuesto. Pero de todas maneras, él estaba matando a todos lo que él pensaba tratarían y se meterían en su camino y consiguió que muchas personas lo siguieran para ayudarlo a conquistar el mundo mágico. Eran tiempos oscuros," susurró el camarero con tristeza.

"Pero cuando decidió ir tras una familia llamada Potter, algo pasó. Él mató a James Potter y su esposa Lily muy fácilmente, pero cuando fue por su hijo algo salió mal. Nadie sabía exactamente cómo pero, la maldición asesina regresó y lo mató en su lugar. Pero," continuó, su voz bajando aún más por lo que Hitsugaya tenía que esforzarse para escucharlo, "Algunas personas dicen que en realidad no murió. Que todavía está por allí en algún lugar esperando su momento y volviéndose más fuerte," terminó Tom.

Toshiro lo miró por un momento cuando el hombre no hizo ni un movimiento para irse.

"Gracias por esa información…" trató de preguntarse si el hombre entendería la pista.

Tom asintió, "Ten cuidado. Baja cuando tengas hambre."

Con eso el hombre desapareció por la puerta y la cerró silenciosamente.

"El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado," gruñó para sí mismo. "Original."

Viendo que no tenía necesidad de comer, Hitsugaya se arrojó sobre la gran cama. El golpeteó de la lluvia comenzó a arrullarlo, y pronto cayó en la inconciencia.

ooo


Hitsugaya se despertó con el sonido de las aves afuera de su ventana. Era bastante temprano se dio cuenta, pero salió de la cama no obstante. El tren a Hogwarts partiría al día siguiente lo que significaba que sólo tenía un día para conseguir todos sus suministros. Tenía que ir a un lugar llamado Callejón Diagon… donde sea que fuese.

El pequeño taicho abrió su baúl y se dio cuenta de que Matsumoto no había simplemente empacado sus ropas como aparentemente una persona normal haría, ella le había empacado trajes. Cada uno estaba atado con un lazo azul por lo que no se mezclarían.

Hitsugaya suspiró, la mujer podía armar trajes individuales con cinturones a juego y con uno que parecía ser un lazo, pero ella no podía tomarse el tiempo para hacer su papeleo.

Pereza selectiva, eso era lo que era.

Sacó el paquete más cercano a su mano derecha y cerró la tapa con un 'golpe'. Cuando quito el lazo azul y desdobló las ropas descubrió una simple camisa blanca de manga larga.

Era sorprendentemente simple para algo que su subordinada había escogido y él en realidad estaba complacido con ello. Un par de pantalones y un cinturón negro eran lo próximo a ser revelado.

La única cosa que quedaba en la pila era un chaleco verde y una chaqueta oscura que era o bien verde oscuro o café. A decir verdad, le gustaba el atuendo incluso si fuera un poco grueso para la época del año.

Toshiro se quitó su camisa polo negra y deslizó sus brazos a través de las mangas de la camisa blanca. Mientras hacia los botones, se dio cuenta de que alguien había cosido con cuidado los tres orificios superiores haciéndole imposible abotonar la camisa hasta arriba.

"Mujer escurridiza," murmuró para sí mismo mientras se ponía el chaleco por la cabeza.

Hitsugaya sacó un par de botas negras, agarrando la lista que había sido adjuntada con su carta y lanzó su chaqueta sobre su brazo antes de cerrar la puerta detrás de él.

Fuertes carcajadas se filtraron a través del pasillo desde el bar, aunque era muy temprano. Todos lo miraron cuando las escaleras crujieron horriblemente aún bajo su peso ligero, alertándoles de su presencia.

Notó a una gran familia con brillante cabello rojo que podría rivalizar con el de Abarai, sentados en una mesa. Varios de los más jóvenes lo miraron mientras caminaba, sin tener la decencia de tratar de ocultarlo.

Tom lo saludó cuando se abrió camino hacia la barra y Toshiro levantó una mano en señal de saludo antes de sentarse en un taburete, "¿Me estaba preguntando si podría decirme dónde puedo encontrar el Callejón Diagon?"

El cantinero asintió mientras señalaba con un pulgar en la dirección detrás de él, "Es sólo por la puerta trasera."

Hitsugaya se sentó allí por un momento preguntándose si el hombre estaba bromeando. En realidad no había creído que el Callejón Diagon era en realidad un callejón. Cuando Tom no sonrió o se echó a reír, el pequeño taicho asintió—en contra de su mejor juicio—y se dirigió hacia la puerta.

Se pellizcó el puente de la nariz cuando se encontró cara a cara con una pared de ladrillos.

Una pared de ladrillos. Que encantador.

Era demasiado temprano para esas ridículas payasadas, no es que pensara que incluso había un momento para ellas.

Hitsugaya volvió al bar, la temperatura cayendo unos pocos grados cuando lo hizo. El joven de cabello blanco colocó su mano firmemente sobre la barra y miró al hombre directamente a la cara.

"Mire, si esta es su idea de una broma, no la encuentro divertida. No tengo tiempo para esto, así que podría por favor señalarme la dirección del Callejón Diagon ¿o debo ir a buscar a alguien más competente para que me diga?"

Tom lo miró por un momento, dándose cuenta de que había algo raro en el niño frente a él. El aire frío parecía arremolinarse alrededor de ellos mientras el vello en su cuello se erizaba. Se encontró mirando un par de implacables ojos azul verdoso y no pudo evitar tragar con nerviosismo.

"O-oh, bueno, veras tienes q-que um… golpear, si, golpear tu varita en los ladrillos para…" se interrumpió al ver la mirada de frustración profundizarse en el intimidante rostro del joven. "¿P-por qué no sólo lo hago por ti?"

El niño asintió antes de retroceder y hacerle un gesto para que abriera el camino. Tom sacó con nerviosismo su varita y se apresuró, sin querer estar en su lado malo. Cuando llegaron a la pared de ladrillos justo a unos pocos metros de la puerta trasera, cuidadosamente golpeó los ladrillos con una mano temblorosa. Tuvo que hacerlo varias veces porque accidentalmente golpeó el ladrillo equivocado. Después de repetir las instrucciones para sí mismo, Tom finalmente lo hizo bien y el Callejón Diagon salió a la vista. Él miró hacia atrás al niño que lo despidió con un movimiento de su mano.

Cuando los ladrillos volvieron a su lugar y el joven de cabello blanco finalmente se había ido, él colocó temblorosamente su varita en el bolsillo de su túnica y llevo una mano a su cabello mientras murmuraba para sí mismo:

"Gracias a Dios que sólo está aquí por una noche más."

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