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La Esclava Virgen por sergiog30

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Notas:

Pronto. gran final de teporada

La Esclava Virgen


Capítulo 98


 


Mario Rafael había llegado con un poco de retraso al punto de encuentro con Arturo pues estaba solucionando lo de su salida de la mansión Tapias. Mientras todos se enfrentaban en la guerra que acababa de iniciar, ellos dos se encargarían de liberar a las mujeres que amaban. Mario Rafael estaba decidido a huir lejos con Violeta Dolores, para librarse de su matrimonio con Vilma María.


 


Don Juan Bautista se dio cuenta que habían triunfado en la toma de la prisión masculina, así que dio la orden para seguir a la toma de la prisión femenina. Lo que le llamaba la atención era que no habían llegado los refuerzos de los guardias. Ahora solo esperaba que no le sucediera nada malo a su hija y que lograra ser rescatada por Arturo y Mario Rafael para que se marchara lejos, mientras terminaba la guerra.


 


Vilma María y Elida Margarita comenzaron un duelo entre ellas a muerte. Las dos estaban decididas a terminar con esa rivalidad de una vez por todas y sabían que la única forma era que una de las dos muriera. Así que se encerraron en la alcoba y nadie podía entrar. Por afuera solo escuchaban los gritos, pero ni siquiera Nana Enelvia podía entrar.


 


Claudia Patricia se encontró frente a frente con Sor Inírida Perfecta. Esta era la oportunidad que Claudia Patricia buscaba para cobrarle todo el mal que le había hecho. Inírida le pidió que no le hiciera nada pues todo lo había hecho en nombre del Señor, por su propio bien, además la verdadera culpable era Sor María Adestrudiz. Claudia le exigió que se callara pues todos sabían ya que la verdadera arpía era ella, una mujer ambiciosa que se escondía detrás de unos hábitos de monja, por eso merecía morir. María Teotistes le pidió que no lo hiciera pues cometería un acto grave y ella no era así, ella era un alma de bondad en su interior que ahora estaba enojada. Pero Claudia Patricia le aseguró que antes había sido una idiota, pero que de ahora en adelante sería otra persona, ya no sería la misma tonta de antes, por eso no podía dejar ir a Inírida así como así. En ese instante apareció Hermelinda dispuesta a vengar la muerte de Machacón y atacó a Claudia Patricia. Inírida Perfecta aprovechó la confusión para huir. Ella se había dado cuenta que algunas reclusas habían escapado de las celdas, así que le ordenó a las guardianas que las encerraran nuevamente. Pero al ver que Violeta Dolores también andaba suelta, decidió liberar a Betsy para que la eliminara de una buena vez por todas. El  ataque de los rebeldes fue inminente y lograron entrar a la prisión. Ahora Sor Inírida Perfecta estaba insegura de su suerte, pero mientras estuviera con su hábito de monja no tenía por qué temer.


 


Los abolicionistas habían logrado ingresar al interior de la prisión femenina para liberarlas y pedirles que se unieran a la causa. Pero como era de esperarse, a la prisión femenina también habían logrado ingresar algunos de los reclusos que habían escapado de la prisión masculina, con el propósito de saciar sus deseos carnales, ya que no veían una mujer desde hace mucho tiempo. Las reclusas, al ver a los hombres, se atemorizaron. Pero las primeras víctimas fueron las guardianas. Ahí fue donde la mayoría de reclusas había aprovechado para escapar.


 


Violeta Dolores y Milena Margarita no querían huir sin antes encontrar a Claudia Patricia y María Teotistes. En las afueras de la prisión, Mario Rafael y Arturo se habían dado cuenta que las muchachas no salían, así que decidieron ingresar a rescatarlas. La malvada Betsy tenía tanto odio en su interior pues por culpa de Violeta ella se había quemado media rostro, por eso clamaba venganza, y finalmente logró encontrase frente a frente a Violeta Dolores.


Muchos de los reclusos liberados decidieron unirse a la causa de los abolicionistas, así que comenzaron a  destruir todo lo que se encontraban en su camino. En la vía estaba el sanatorio mental donde se encontraba recluida doña Meryl, la enfermera Sor Elpidia había recibido un dinero extra por parte de don Alfredo para asegurarse de que doña Meryl nunca recuperara la cordura. Por eso la enfermera Sor Elpidia sabía perfectamente lo que debía hacer, y era seguir dándole la pócima que había preparado Nana Enelvia. Doña Meryl había sido internada en la misma habitación que Luzmila. Al verse, ambas comenzaron a pelearse entre si. Sor Elpidia tuvo que salir a pedir ayuda, pero en ese momento se sobrevino el ataque de los reclusos en fuga. Comenzaron a prender fuego por todas partes. Sonia Margarita había aprovechado esa oportunidad para volver a escapar. Mientras que Doña Meryl y Luzmila habían quedado atrapadas en la recámara, a punto de ser consumidas por el fuego.


 


Don Juan Bautista redirigió sus tropas para invadir al pueblo. Pero se encontró con la sorpresa que el pueblo estaba siendo muy bien custodiado por la guardia. Todo parecía indicar que la Guardia los estuviera esperando, como si alguien los hubiera traicionado y les hubiera pasado información al Capitán Celedonio y sus hombres. Eso arruinaba los planes de don Juan Bautista, su única salvación para poder tomarse el pueblo era contar con la ayuda de los esclavos que estaban dentro del pueblo, pero si ellos no se rebelaban, sería complicado que Juan Bautista y sus hombres lograran entrar.


 


Don Alfredo Linares no se encontraba en el pueblo pues estaba en su hacienda y tenía controlados a todos sus esclavos. Pero no tenía noticias de que estaba sucediendo en el pueblo. Sin embargo le advirtió a su capataz, Duncan, que si escuchaban algo de rebelión, tenía permiso para que sus hombres eliminaran a todos los esclavos, excepto a la negra Coromoto y su hermana Tenerife.


 


En el pueblo, el negro Amarildo se había enterado de los rumores de una probable invasión del grupo abolicionista, así que previno a su patrona doña Hemilda para que se refugiara cuanto antes en la posada con el bebé. El negro Amarildo pensaba convertirse en el líder de los esclavos para animarlos a rebelarse y apoyar desde adentro del pueblo a los rebeldes.


 


En la prisión, Betsy se lanzó sobre Violeta Dolores dispuesta a asesinarla con una navaja que le había dado Sor Inírida Perfecta. Pero Violeta pudo esquivarla y entre las dos comenzaron a  forcejear. Milena Margarita había escuchado a Mario Rafael y a Arturo que se acercaban gritando sus nombres, así que fue a pedirles ayuda. Betsy tuvo un momento de debilidad al ver que le había llegado ayuda a Violeta, y Violeta aprovechó ese momento para empujarla, ocasionando que Betsy cayera al piso enterrándose ella misma la navaja en uno de sus ojos, al tratar de levantarse, era tanto el dolor que no podía sacarse la navaja y cayó por una ventana sobre un techo que ardía en fuego. Violeta pensó que por fin se había librado de Betsy.


 


Mario y Arturo ahora estaban con Violeta y Milena y las convencieron de abandonar la prisión, cuando inevitablemente se toparon con Sor Inírida Perfecta quien estaba siendo custodiada por Bartola. Sor Inírida estaba furiosa pues todo le había salido mal, por eso al tener cerca a Violeta, la agarró y la amenazó con el revolver que había tomado de Machacón. Les ordenó a Mario y a Arturo que soltaran sus armas o le haría daño a Violeta. Bartola se encargó de quitarle las armas. Pero Inírida decidió disparar contra Violeta, y el arma se le trabó. Violeta aprovechó el momento para tratar de quitarle el arma, y las dos forcejeaban mientras Bartola le apuntaba al resto. En ese momento, una puerta fue derribada y era nada más y nada menos que el mismísimo Molingo quien quería saciar sus deseos sexuales cuanto antes. Las más cercanas a él eran Violeta y Sor Inírida Perfecta.

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