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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Vírgen


Capítulo 94


 


Ofelia Del Valle se dio cuenta que en este pueblo no encontraría nada bueno para ella, y lo que mas ella deseaba era un marido pero sobretodo con mucho dinero. Ya el Virrey nunca sería para ella pues estaba próximo a casarse con la señorita Alexandra De la Peña, y su rivalidad con su hermana Claudia Patricia había terminado pues Claudia estaba internada en un Claustro para monjas del cual nunca saldría. Su único temor era que algún día se descubriera que su hermana Claudia Patricia en realidad si había tenido un hijo del Virrey y no un hijo mestizo como se los hizo creer a todos, pero a estas alturas ya eso no importaba, por lo que decidió hacer maletas y marcharse a Europa en busca de un marido con mucho dinero. Pero antes de marcharse, fue donde Doña Odila para pedirle que dejara en libertad a Nana Gigio, pero a Doña Odila no le convenía que se supiera la verdad y con Gigio suelta, podría echarse por tierra todos sus planes. Tal vez después de la boda de Haroldo y de la de Sandra, podría pensar en dejar a Gigio libre.


 


Don Alfredo Linares esperaba hoy la llegada de sus dos nuevas esclavas vírgenes, Tenerife y Coromoto. Duncan, el capataz de la hacienda de don Alfredo, debía llevarlas esta misma noche y hoy le robaría la virtud a una y en unos días le robaría la virtud a la menor, en una noche muy especial, por ser la esclava más joven a quien le robaría la virtud, es decir, a Tenerife. Pero con el fin de evitar que eso llegara a suceder, el negro Acacio y Tenerife decidieron casarse a escondidas, sin que nadie los detuviera, y Tenerife le entregaría su virtud al negro Acacio.


 


Por otra parte, Rosa Angélica viajaba en el pequeño barco de su esposo Don Alvaro, pero hasta el momento el no había tenido la mínima señal de cariño hacia ella. El se había comportado como un verdadero patán con ella. Pero ella quería pensar que así eran todos los hombres y que ella debía resignarse. Don Alvaro le advirtió que no pensara que tendría comodidades por haberse casado con el, que tenía que trabajar a la par de todos, y a ella le tocaba cocinar para toda la embarcación. Rosa Angélica estaba dispuesta a hacer todo lo que su marido le ordenara para no ser devuelta como su hermana Catalina.


 


En el juicio contra Violeta Dolores, El Inquisidor trató de detener a Luzmila en su declaración pero ella se alteró y comenzó a ver a su hija pidiéndole que hiciera justicia. Así que Luzmila le dijo a todos que su hija Herminia estaba presente y pedía que dejaran libre a Violeta Dolores quien era inocente. Pero el Inquisidor pidió que la bajaran del estrado por haber perdido la cabeza. Don Juan Bautista había quedado consternado. Aquilito les pidió que dejaran hablar a Luzmila quien acababa de confirmar que Violeta Dolores no era culpable, pero el inquisidor les dijo que no podían tener en cuenta la declaración de Luzmila quien acababa de afirmar que estaba viendo a su hija difunta. Luzmila debía ser internada en un manicomio y anular su declaración. En ese momento don Juan Bautista comenzó a sentirse mal tras saber que su esposa le había sido infiel con su capataz Pacho Radot. Karina decidió llevarlo a la hacienda para hacerlo ver del galeno.


 


 


El juicio continuó y el Inquisidor comenzó a manipular al juez para hacerle ver que claramente se trataba de un asesinato a sangre fría ya que Violeta Dolores odiaba a su madrasta y no la quería cerca de su padre. Aquilito trató de demostrar que no había pruebas concretas de la culpabilidad de Violeta Dolores, solo la declaración de la esclava Arlenis, por tanto no se podía condenar a Violeta Dolores sin tener las pruebas suficientes. Pero el juez tomó la decisión de declararla culpable del asesinato de Herminia, y la condenó a morir decapitada en la plaza principal.


Ante el temor de que el virrey le diera un nuevo indulto, o de posibles intentos de fuga, el Inquisidor pidió que la condena fuera ejecutada a la menor brevedad. Por lo que en un par de días Violeta Dolores sería decapitada en el centro de la plaza principal.


 


Mario Rafael no pensaba permitir que eso sucediera, por eso fue a hablar con Arturo para ofrecerle su ayuda en cualquier plan de fuga que tuvieran. Para Arturo no era un secreto que Mario Rafael siempre había amado a Violeta Dolores, por eso sabía que podía confiar en el, y decidió contarle que antes de dos días llevarían a cabo el rescate aprovechando una rebelión que sucedería pronto.


 


Vilma María recibió un recado de alguien que la citaba en una cafetería cerca al hostal del pueblo. Ella se sorprendió mucho al ver que se trataba de don Jaime Sotomayor. El le confesó que había regresado a estas tierras solo por ella, porque había quedado realmente encantado con su belleza y por eso la había seguido para insistirle en que se fuera con él a disfrutar el mundo. Vilma María sabía que era una gran oferta, pero si lo dejaba todo por irse con Jaime, corría el riesgo de quedarse sin nada cuando Jaime se aburriera de ella. Así que era una decisión que debía pensarlo bien.


 


Don Alfredo tenía decidido tomar posesión de todos los bienes de la familia Tapias esta misma noche. Pero no sin antes pedir que Meryl fuera encerrada en un manicomio. Cada día que pasaba doña Meryl estaba más demente. Doña Meryl se había dado cuenta que estaba perdiendo la razón, y la única persona en quien confiaba en estos momentos era en Angel David, por eso lo fue a buscar para pedirle que la ayudara pues tenía miedo que don Alfredo le estuviera dando una pócima para volverla loca y encerrarla en un manicomio. Angel David le prometió que la ayudaría y en caso de que la encerraran, él la rescataría. Doña Meryl no se fijó que su hija Catalina la estaba siguiendo. Ahora Catalina sabía que su madre se veía a escondidas con Angel David.


 


El negro Amarildo le comentó a su nueva patrona Doña Hemilda que no veía con buenos ojos la amistad de don Richard con la señorita Elida Margarita. A Hemilda se le encendieron de inmediato las alarmas y le pidió al negro Amarildo que si escuchaba algún plan en su contra, se lo dijera de inmediato. Hemilda le confesó a Amarildo que ella siempre ha estado en contra de la esclavitud, pero eso no era bien visto en estas tierras.


 


Sor Inírida Perfecta le advirtió a Claudia Patricia que no tenía nada en su contra, y que no entendía los métodos de Sor María Adestrudiz, pero en esta ocasión pensaba acabar con su problema de raíz, y ya que ella había sido internada en el claustro por mala conducta y por ser muy ligera con los hombres, la solución era simple, si ella fuera un hombre, el castigo era cortarle su miembro para que no siguiera haciendo de las suyas, pero como era una mujer, habría que coserle esa parte que la hacía caer en el pecado. De esa forma nunca volvería a pecar.


 


Viviana ya tenía planeada la forma como ayudaría a escapar a Orlandito. Primero debía ir vestida de monja, luego conseguiría copias de las llaves de los calabozos donde estaba encerrado Orlandito. Por ultimo le colocaría somnífero a unos panecillos que llevaría para repartirlos entre los guardias. Y así lo hizo, Viviana comenzó con su plan de fuga. Logró darle los panecillos a los guardias quienes quedaron dormidos, luego en la celda de Orlandito, le dio los hábitos para que se los colocara y pudiera salir sin problema con las llaves de los calabozos. De esa forma Orlandito logró huir de prisión, pero Viviana se había quedado encerrada para no despertar sospechas. La idea era que cuando los guardias despertaran, ella les diría que era la hija del inquisidor para que la dejaran libre. Viviana no contaba con que en la celda de al lado, habían trasladado a un preso peligroso, nada más y nada menos que a Molingo, quien tenía muchos meses sin tocar una mujer.

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