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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Vírgen


Capítulo 89


 


Sor María Teotistes había logrado salir de la prisión en el carruaje junto al grupo de novicias entre las que se encontraban Violeta Dolores y Milena Margarita. Ellas dos tenían pensado dejar pasar un tiempo prudencial para luego saltar del carruaje y emprender la huida. Solo que Claudia Patricia pensaba acompañarlas en su huida puesto que no estaba dispuesta a soportar más torturas por parte de la madre Superiora Sor María Adestrudiz. Pero el plan se les echó a perder ya que más adelante las estaba esperando el Capitán Machacón junto con la guardiana Bartola y Sor Inírida Perfecta, con un grupo de guardianas, puesto que sabían de la fuga de Violeta Dolores y Milena Margarita. Sor Inírida Perfecta las obligó a bajar del carruaje y ahora debían regresar a pie hasta la prisión para esperar el castigo ejemplar que les daría Sor María Adestrudiz. Pero no tuvieron que esperar hasta llegar a prisión pues la madre Superiora había preferido llegar hasta el lugar de los hechos y les advirtió que las incomunicaría del resto, pero además de todo, la persona que les había colaborado para huir también debía pagar, y según tenía entendido esa persona era Sor María Teotistes, quien las había ayudado a llegar hasta el carruaje. Sor María Adestrudiz le ordenó al Capitán Machacón que detuviera y encerrara a sor María Teotistes por ser cómplice en el intento de fuga de las reclusas. María Teotistes trató de defenderse, pero en el fondo sabía que no podía hacer nada pues en realidad había dejado pasar a las dos reclusas. Por eso estaba dispuesta a asumir su castigo cualquiera que fuera. Machacón siempre había estado enamorado en silencio de sor María Teotistes y Nunca se había atrevido a decirle nada por su condición de monja, pero jamás permitiría que le hicieran algo malo en la prisión.


 


Violeta Dolores y Milena Margarita estaban decepcionadas consigo mismas ya que todos los intentos de fuga les habían fallado. Al parecer era imposible fugarse de esa prisión, por lo menos mientras estuvieran Sor María Adestrudiz y Sor Inírida Perfecta. Ahora que Sor María Teotistes había sido destituida y puesta tras las rejas, sor María Adestrudiz necesitaba tener a alguien a su lado como su brazo derecho, por eso no dudó en escoger a sor Inírida Perfecta.


 


Sor Inírida Perfecta estaba muy feliz pues todo le había salido como lo planeado. Ya había sacado del medio a María Teotistes y ahora ella era la mano derecha de María Adestrudiz. Pero si a Teotistes la puso tras las rejas, a María Adestrudiz pensaba mandarla al manicomio para luego ser ella la nueva madre Superiora. La dirección de la prisión no le interesaba, solo llegar alto, al Vaticano.


 


Fabio Santacoloma estaba en prisión  masculina acusado de traición a la Corona. El Capitán Celedonio no estaba muy a gusto con encerrarlo pues su familia siempre había sido muy cercana a la familia de Fabio. Por eso cuando su hija Lía Margarita se enteró que Fabio había sido puesto tras las rejas y que probablemente sería decapitado en la plaza pública, ella trató de convencer a su padre para que lo dejara en libertad. Pero eso era imposible para el Capitán Celedonio puesto que la acusación venía directamente del Inquisidor, y por tratarse de una rebelión contra la Corona, todos los ojos estarían puestos en Fabio. A menos que el tuviera una explicación sobre por qué había una reunión de grupos revolucionarios en su Hacienda. Entonces Lía fue a conversar con doña Carmen, la madre de Fabio, y con Milena del Carmen. Entre las tres debían buscar la forma de liberar a Fabio y evitar que fuera ejecutado. Pero la única salida era que Milena Del Carmen asumiera la culpa, aunque en ese caso, ella sería la ejecutada.


 


 


Doña Meryl Tapias había comenzado a ver cada vez más visiones, lo cual le preocupaba mucho. Más ahora que acababa de firmarle documentos a su marido don Alfredo Linares, con tal de que él no la denunciara ante la Inquisición por adúltera. Aunque Doña Meryl sabía perfectamente que eso la podría llevar a que don Alfredo la dejara en la miseria a ella y a sus hijos. Pero afortunadamente sus tierras las tenía empeñadas a don Alvaro de La Plata como garantía de que algún día le devolvería ese dinero que él le había prestado. Don Alfredo solo se quedaría con los esclavos y demás cosas sin importancia, pero no podría tomar posesión nunca de la hacienda.


 


Don Alfredo tenía en sus manos el documento firmado por doña Meryl donde le daba total y absoluto poder para manejar a su antojo todas sus propiedades. Pero el ignoraba el acuerdo firmado por doña Meryl con don Alvaro De La Plata donde prácticamente le arrendaba por un tiempo aproximado de un año, todas sus tierras con el fin de ponerlas a producir. Además del poder que le había dado Doña Meryl a don Alfredo, ella también le había firmado los papeles para pedir la nulidad del matrimonio aceptando haber sido infiel. Don Alfredo no quería un escándalo, por eso esos papeles los enviaría directamente al Vaticano para evitar que el Inquisidor se enterara. Para cuando el Inquisidor se llegara a enterar, doña Meryl ya debía estar recluida en un manicomio y así ya el Inquisidor no podría hacer nada en su contra.


 


Rosa Angélica y Viviana debían abandonar el convento pues ya se cumplía su ciclo en el. Rosa Angélica debía cumplir con la promesa hecha por su madre a Don Alvaro De la Plata. Viviana debía esperar a ver a quien la prometía su padre en matrimonio. Pero Viviana solo sabía que no le interesaba nadie más que conocer al tal Orlandito, ya que ella había quedado encantada con su historia de amor.


 


Ahora Claudia Patricia quedaba sola en el convento y debía soportar las torturas de la Madre Superiora, ahora secundada por Sor Inírida Perfecta. María Adestrudiz le dio la orden a Inírida Perfecta para que mantuviera a Claudia Patricia en una alberca de agua helada durante toda la noche, ya que con eso, según Sor María Adestrudiz, se congelaría su deseo carnal.


 


Milena Margarita, Violeta Dolores y Sor María Teotistes fueron encerradas en las catacumbas, aisladas la una de la otra. Pasarían dos días con sus noches en total ayuno, solo oración, hasta que demostraran su arrepentimiento. Pero además de eso serían sometidas a serias torturas para que jamás volvieran a intentar fugarse. Sor Inírida Perfecta le advirtió a ambas que nadie podría escuchar sus gritos y que debían soportar todo encadenadas , como por ejemplo, que las ratas les pasaran por encima, los murciélagos, cucarachas, y lo mas peligroso, Machacón. Ninguna de las tres  podían creer que Sor Inírida Perfecta fuera cómplice del Capitán Machacón, pues al parecer ella estaba enterada que Machacón abusaba de las reclusas y ella lo protegía. Machacón tenía permiso de Sor Inírida, y sabía que Violeta Dolores era vírgen y que don Alfredo Linares pagaría mucho dinero por su virtud, así que esta noche visitaría  a Milena Margarita. A Sor María Teotistes sería incapaz de tocarle un pelo en contra de su voluntad. Sor Inírida Perfecta le dijo que disfrutara de los tres regalitos de esta noche aunque la mejor seguramente era la dulce y angelical Teotistes. Machacón se había dado cuenta que debía tener mucho cuidado con Sor Inírida Perfecta pues era una mujer peligrosa. Tal vez debía comenzar a pensar que así como se deshizo de María Teotistes también quiera algún día deshacerse de él, pero él debía ser más inteligente que ella. Sor María Teotistes le pidió a Machacón que si en verdad estaba enamorado de ella, le prometiera que no intentaría nada malo contra ellas. Machacón no tuvo más remedio que aceptar y para demostrarle cuanto la amaba, esa noche no se acercó a ninguna de las reclusas, pero mañana no sabía si podría contenerse.

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