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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen


Capítulo 86


 


El Inquisidor tenia temor que el Virrey le perdonara la vida a Violeta Dolores también, por eso pensó en llegar a un acuerdo con Violeta Dolores si ella misma declaraba ser la asesina de Herminia. El Inquisidor había llegado a la prisión y le pidió a sor María Adestrudiz que trajera a Violeta Dolores. Así que sor María Adestrudiz le pidió a Sor Inírida Perfecta que buscara a Violeta Dolores en el calabozo para que se entrevistara con el Inquisidor.


 


Don Alfredo trató de tomar por la fuerza a la indefensa Violeta Dolores, pero ella logró empujarlo y don Alfredo recibió un fuerte golpe en la cabeza. Violeta Dolores pensó que lo había matado y de ser así, esta vez la ejecutarían de inmediato. Pero antes que eso sucediera, pensó en huir aprovechando que la guardiana Bartola había dejado la puerta sin candando.


 


Violeta Dolores había logrado salir del calabozo, pero no sabía hacia dónde dirigirse, ya que la salida más obvia estaba siendo vigilada por Bartola, entonces decidió tomar otro rumbo. Al mismo tiempo, Sor Inírida Perfecta había llegado a la entrada de los calabozos y le pidió a Bartola que la llevara a buscar a Violeta Dolores pues la madre Superiora la requería. Bartola se puso nerviosa pues sor Inírida Perfecta la iba a descubrir, así que le dijo que solo con un permiso del capitán Machacón podría ayudarla. Pero sor Inírida Perfecta la quitó de su camino advirtiéndole que eran órdenes de la directora de la prisión. Bartola trató de detenerla pero sor Inírida había logrado entrar hasta los calabozos y se sorprendió al ver la puerta del calabozo de Violeta Dolores abierta. Bartola tampoco entendía que sucedía, así que ingresaron y encontraron a don Alfredo tendido en el piso, y no había rastros de Violeta Dolores. Sor Inírida Perfecta le dijo que diera la voz de alarma por la aparente fuga de Violeta Dolores.


 


Don Alvaro de la Plata se reunió con los líderes de la región que apoyaban la abolición de la esclavitud, así como los que querían la independencia de España. Todos estaban de acuerdo con que ya era hora de iniciar la revolución contra el régimen español, pues además de todo, el Virrey no se atrevía a tomar medidas que afectaran a los terratenientes. Por eso debían dar inicio cuanto antes para tomar posesión de los que por ley les pertenecía y también para evitar que gente inocente como los esclavos, continuaran sufriendo humillaciones por parte de los poderosos. Así que el acuerdo era que en menos de una semana se volverían a reunir cuando todos estuvieran preparados para lo que se avecinaba.


 


En la prisión, las guardianas se dieron a la misión de buscar a Violeta Dolores antes que lograra salir de la prisión. El Inquisidor no podía creer que esto estuviera sucediendo. Sor María Adestrudiz no pensaba permitir que por culpa de Violeta Dolores, el Inquisidor le retirara la confianza que había depositado en ella. Sor Inírida Perfecta sabía lo importante que era para la madre Superiora la reclusa Violeta Dolores, así que ella misma fue en busca de la reclusa en medio de los laberintos de los calabozos. Machacón le ordenó a Bartola que escondiera a don Alfredo hasta que bajara la marea, porque nadie podría enterarse que don Alfredo estaba en el calabozo de Violeta Dolores. Por eso tenían que eliminar a sor Inírida Perfecta.


 


Viviana pronto abandonaría el Claustro de las Clarisas. Su padre, el Inquisidor don Hans le tenía pensado buscar un buen partido para casarla. Pero Viviana solo estaba obsesionada por conocer al tal Orlandito pues ella había quedado impactada al conocer su historia de amor.


 


El espía contratado por el Inquisidor pudo comprobar que efectivamente don Fabio Santacoloma asistía a una reunión con un grupo de gente que planeaban dar un golpe contra el orden y la paz de la región. Ahora tenía pruebas de que realmente Fabio era un traidor a la Corona y que debía pagar con la muerte, pero más de eso, el espía tenía el deber de prevenir al Inquisidor del duro golpe que pensaban dar.


 


Doña Meryl le confirmó a Don Alvaro de La Plata que su hija Rosa Angélica había accedido a su exigencia de casarse con ella con el fin de subsanar la falla de su otra hija Catalina.  Don Alvaro había quedado complacido con la noticia. Cada día se acercaba más a su plan de venganza y aunque la que pagaría todo sería la inocente de Rosa Angélica, no se iba a quitar el placer de vengar la muerte de su amada Carola con algo tan valioso para don Alfredo y doña Meryl como era Rosa Angélica.


 


Sor Inírida Perfecta finalmente había logrado atrapar a Violeta Dolores, aunque hubo forcejeo entre las dos, Violeta Dolores estaba algo débil por no alimentarse adecuadamente. Sor Inírida Perfecta sabía que podía apuntarse muchos puntos con la captura de Violeta Dolores. Sor María Adestrudiz la felicitó delante del Inquisidor. Ahora vendría un castigo más ejemplar para Violeta Dolores por haber intentado huir.


 


Sor Inírida Perfecta le dijo a Machacón que estaba enterada de lo que habían hecho con Bartola en contra de Violeta Dolores, y era una falta grave haber ingresado a don Alfredo Linares, sobretodo porque casi muere a manos de Violeta Dolores, pero ella estaba dispuesta a esconder ese secreto a cambio de que ambos trabajaren con el mismo fin. Para Sor Inírida Perfecta era obvio que Machacón quería ser el director de la prisión, y ella lo ayudaría si el la ayuda a llegar a ser la Madre Superiora. El objetivo de los dos era destruir a Sor María Adestrudiz. Para eso debían quitar del medio primero a Sor María Teotistes, quien era la escudera de la Madre Superiora.


 


 


La Madre superiora había enviado a varias monjas a una labor social a la prisión masculina. Viviana por fin pudo estar frente a su amor platónico, Orlandito, y al verlo, sintió que descubría lo que era el amor a primera vista. Orlandito no entendía por que la monja estaba tratando de ayudarlo, pero el también había quedado prendado con la belleza de la monja. Viviana le dio unos panecillos que había preparado. Viviana siempre había deseado este momento de conocer en persona, frente a frente, al hombre que idealizaba el amor verdadero, la leyenda de quien todos hablaban. Por eso decidió que haría lo posible por ayudarlo a escapar.


 


Don Pedro Arango recibió la noticia que su hija Sonia había sido encontrada vagando por el bosque y totalmente desquiciada por lo que fue internada nuevamente en el sanatorio mental. Don Pedro entristeció con la noticia, pues a pesar de que ella no era realmente hija suya, el la quería como tal, pero sabía que era lo mejor para ella.

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