Fanfic Es
Fanfics en español

La Esclava Virgen por sergiog30

[Comentarios - 33]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +

La Esclava Virgen


Capítulo 84


 


La Madre Superiora Sor María Adestrudiz le pidió a Doña Emigdia que firmara un documento donde aceptaba que el convento le iniciara un tratamiento a Claudia Patricia con el fin de acabar con cualquier tipo de comportamiento indecente de una dama de sociedad. La Madre Superiora le había asegurado a doña Emigdia que en un par de meses, Claudia Patricia saldría del convento totalmente cambiada, incluso, hasta quizás ni siquiera quisiera irse del convento. Doña Emigdia estaba muy interesada en que su hija cambiara, y si decidía quedarse en los caminos del Señor, que así fuera.


 


Lo que Doña Emigdia no sabía era que los métodos utilizados por sor María Adestrudiz eran poco convencionales. Doña Emigdia había firmado sin saberlo, un permiso para que Sor María Adestrudiz pudiera torturar a Claudia Patricia, pues ella era de las que pensaba que todo con sangre se aprendía. De inmediato Sor María Adestrudiz se fue a preparar el tratamiento para corregir a Claudia Patricia, una mujer pecadora que se entregaba al demonio encarnado por los esclavos negros.


 


Para Doña Emigdia era una vergüenza saber que su hija se había entregado a un esclavo. Por eso cada vez que veía al negro Amarildo era como recordar el pecado de su hija. Así que Doña Emigdia decidió vender al negro Amarildo pues no soportaba tenerlo cerca. Ella sabía que el negro Amarildo era un buen ejemplar, por eso le darían una buena suma de dinero por el. Y con respecto al hijo mestizo de Claudia Patricia, ella prefería que lo siguiera cuidando la esclava Navidad, pero lejos de su presencia. Ante la extraña desaparición de Nana Gigio, ahora Navidad había tomado el lugar de ama de llaves.


 


En el reclusorio de mujeres, Milena Margarita se había enterado de la ley de amnistía que había dictado el Virrey Don Haroldo. Le había perdonado la vida, pero debía pasar el resto de su vida en prisión. Ella no deseaba eso y por tal motivo, le pidió a Arturo que continuaran con un nuevo plan de fuga, y esta vez debía incluir a su amiga Violeta Dolores.


 


Claudia Patricia había ido al reclusorio para realizar labores del convento y tuvo la grata sorpresa de encontrarse con Violeta Dolores. Para ambas significaba mucho el volver a verse para darse mutuo apoyo. Claudia Patricia le prometió que haría lo que estuviera en sus manos para ayudarla a salir. A Milena Margarita se le ocurrió que esa podría ser una gran idea, disfrazarse de monjas para poder huir. Claudia Patricia debía conseguir hábitos para ingresarlos sin que la vieran y entregárselos a Violeta Dolores y Milena Margarita. De esa forma, al caer la tarde y cuando Sor María Adestrudiz diera la orden a las monjas para salir de prisión, ellas se mezclarían entre las otras para poder huir.


 


Todo parecía ser un plan perfecto, el problema era conseguir los hábitos ya que a cada novicia solo le asignaban dos hábitos, y si ella se colocaba uno, le quedaba faltando el otro. Por eso Claudia Patricia decidió confiar en Rosa Angélica y en Viviana y pedirle ayuda a las dos. Ellas sin dudarlo aceptaron colaborarle. Rosa Angélica ya conocía a Violeta Dolores desde cuando fue esclava en la Hacienda de su madre y estuvo muy cerca de casarse con su hermano Mario Rafael. Rosa Angélica siempre gustó de Violeta Dolores a pesar de lo que le habían inventado.


 


Lo que ellas no sabían era que Sor María Adestrudiz tenía los ojos bien puestos en Violeta Dolores ya que era la recomendada del Inquisidor. Sor María Adestrudiz tenía pensado hacerla sufrir lo suficiente ya que sabía que eso mantendría muy contento al Inquisidor.


Para saber todos los movimientos de Violeta Dolores y evitar cualquier intento de fuga, sor María Adestrudiz decidió contratar en secreto a la malvada Betsy para que la mantuviera informada sobre cualquier acto sospechoso. Sor María Adestrudiz sabía perfectamente el odio que Betsy sentía por Violeta Dolores, por eso no le fue difícil convencerla de realizar dicho trabajo.


 


Violeta Dolores se había logrado dar cuenta que Betsy siempre la vigilaba, por eso le reclamó y le pidió que la dejara en paz. Pero Betsy le recordó que le debía una venganza pues por su culpa estaba en prisión y además desfigurada de medio rostro, por eso la vigilaba para esperar el momento preciso. Milena Margarita le reclamó también y le exigió que las dejara en paz de una vez, pero Betsy no se resistió y se lanzó contra las dos. La guardiana Bartola era una de las más fuertes y bastas de la prisión, y era el brazo derecho del jefe de guardianas, Machacón. Por eso, Bartola, al ver la pelea, decidió separarlas. Sor María Teotistes había presenciado todo y sabía que Betsy había sido quien había provocado todo el conflicto. Pero Sor María Adestrudiz decidió castigar a Violeta Dolores basándose en los antecedentes de peleas y discusiones iguales. La guardiana Bartola también le daba el lado a la madre Superiora, y ella atestiguó que había visto a Violeta Dolores comenzar la discusión. Por eso Sor María Adestrudiz le pidió a Bartola que llevara a Violeta Dolores al calabozo de aislados, donde pasaría una semana incomunicada. Sor María Teotistes debía acompañar a Bartola para cerciorarse que se cumpliera su orden. A sor María Teotistes le había parecido injusta la medida, pero no podía discutir las órdenes de la Madre Superiora.  Sor Inírida Perfecta también había presenciado todo y pudo percibir cierta inclinación de la Madre Superiora contra Violeta Dolores, así que pensó que tal vez por ese lado podría irse ganando más su confianza para destituir a sor María Teotistes y llegar a ser el brazo derecho de la Madre Superiora.


 


Entre tanto, don Alfredo Linares se encontraba en su hacienda acompañado de su capataz, Duncan. Don Alfredo seguía cada vez más obsesionado con las esclavas vírgenes, por eso le ordenó a Duncan que continuara comprando esclavas vírgenes. Duncan le contó de una esclava que ya se encontraba en edad de merecer, y que pertenecía a la hacienda de doña Olga Coronada. Al parecer eran dos hermanas vírgenes pero seguramente le costarían mucho dinero. Don Alfredo no tenía reparo en pagar la cantidad que fuera necesaria, solo le interesaba tener las esclavas vírgenes, que cada día era algo muy difícil de conseguir. Así que Duncan fue a la Hacienda de Doña Olga, y conversó con el capataz Pantoja. Él le manifestó su interés por las esclavas Tenerife y Coromoto, quienes eran aparentemente hermanas. Las dos eran hermanas y doña Olga se encargaba de cuidar su virtud, ya que ella tenía por amante al capataz Pantoja y no quería que él las tocara. Coromoto era mayor que Tenerife, pero ambas estaban en edad de merecer. Por eso, al saber que don Alfredo quería comprarlas, para doña Olga era un descanso, solo que pediría una fuerte suma de dinero por ellas.


 


Coromoto y Tenerife eran muy unidas y habían crecido sin sus padres ya que nunca habían sabido quien era su padre y su madre había muerto al dar a luz a Tenerife. Pero Coromoto era muy ambiciosa y por eso siempre había deseado dejar de ser esclava o por lo menos, contar con beneficios y se había entregado a Pantoja, gracias a eso tenía muchos beneficios. Pero nadie sabía los pasos de Coromoto y todos la creían vírgen. En cambio Tenerife estaba en pleno desarrollo y había descubierto el amor en brazos de otro esclavo, el negro Acacio. Entre ambos había nacido un amor puro y sincero, que tenían planes de casarse y huir lejos al lugar donde no había esclavitud para tener hijos que nacieran libres. Ahora la felicidad del negro Acacio y de Tenerife se veía truncada por los planes de don Alfredo de comprarla a ella y a su hermana Coromoto. Pero el negro Acacio estaba dispuesto a lo que fuera con tal de que don Alfredo no lo separara de su amada Tenerife.

Usted debe login (registrarse) para comentar.