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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen


Capítulo 82


 


Doña Meryl Tapias ya había comenzado a recibir la pócima que le había preparado Nana Enelvia con el fin de hacerla perder la razón para que don Alfredo Linares pudiera manejarla a su antojo y quitarle las propiedades.  Doña Meryl había comenzado a sentirse un poco rara, pero no le prestaba atención. Ella sentía que era feliz pues podía tener un romance con Angel David, un hombre mucho más joven que ella, y que la hacía sentir llena de vida.


 


Don Alvaro De La Plata había seguido con sus planes de apoyar la rebelión del pueblo en contra de la esclavitud y sobretodo, en la lucha por la independencia del Reino de España. Por eso el había  seguido costeando grupos para que poco a poco lograran dotarse de armamento y de esa forma se pudieran preparar para la guerra inminente.


 


Pero al mismo tiempo Don Alvaro de la Plata seguía con sus planes de vengar la muerte de su amada Carola, por tal motivo decidió poner en marcha el plan para poder cobrarles a Don Alfredo y su esposa doña Meryl por la muerte de Carola. Don Alfredo era el culpable, pero doña Meryl lo permitió. Y ambos odiaban a los esclavos, por eso debían pagar.


 


Para don Alvaro no era un secreto que su prometida Catalina Tapias se veía a escondidas con su eterno enamorado, Roberto Ramírez, por eso solo fue cuestión de tiempo para seguirla una noche y descubrirla con su amante y ponerla al descubierto. Una vez más Catalina era expuesta ante todos como una mujer sin principios, capaz de estar comprometida con uno, pero estar entregándose a otro. Don Alvaro había dado por terminado su compromiso de inmediato.


 


Mediante engaños, doña Emigdia había logrado llevar a Claudia Patricia al convento de las Clarisas. Allí la estaba esperando Sor María Adestrudiz, quien le aseguró a Claudia Patricia que solo quería ayudarla con sus sabios consejos a tomar el mejor camino para su vida. Claudia Patricia accedió a ingresar al convento con la idea de que estaría unos días mientras aclaraba que era lo mejor para su vida. Ella ignoraba lo que Sor María Adestrudiz le tenía preparado.


 


Sor Inírida Perfecta era otra monja de bajo perfil que siempre había soñado con llegar bien alto. Pero había sido relegada por Sor María Teotistes, quien era la mano derecha de Sor María Adestrudiz, por eso Sor Inírida Perfecta había tomado la decisión de hacer cualquier cosa con tal de llegar bien alto, si es posible, algún día ocupar el puesto de la Madre Superiora. Ella estaba dispuesta a utilizar cualquier método para conseguirlo.


 


Sor Inírida Perfecta deseaba ganarse el respeto de todas las demás, y para comenzar a sobresalir entre el resto, ella quería hacerse notar ante la Madre Superiora, por eso una noche había sorprendido a la novicia Viviana confesándole a Sor Rosa Angélica, su deseo de conocer algún día al tal Orlandito, para saber si era cierto esa leyenda de lo que era el verdadero amor. Sor María Adestrudiz no podía permitir un comportamiento indecente dentro de las paredes del convento, por eso decidió darle un castigo a las dos, tanto a Viviana como a Sor Rosa Angélica, y las envió a Claustro por dos noches y dos días, donde solo tendrían oración aisladas del resto, y se alimentarían solo de pan y agua. Sor María Adestrudiz había quedado contenta con Sor Inírida Perfecta y pensó que personal como ella era lo que necesitaba para que la ayudaran en la prisión femenina.


 


Don Pedro Arango De la Palma se había encargado de darle cristiana sepultura a su difunta esposa Doña Beatriz Arango De la Palma. Ahora lo que le preocupaba era el paradero de su hija Sonia Margarita, pues en el estado que ella se encontraba, el temía que fuera capaz de cometer otra locura.  Ya había intentado asesinarlo a él, bien podría volver a intentarlo, así que reforzó la vigilancia en la hacienda por si ella volvía.


 


La salud de don Juan Bautista seguía incierta, el aún no reaccionaba luego de haberse salvado del infarto que le había dado tras la noticia de la supuesta culpabilidad de su hija en el asesinato de su esposa Herminia. Sady y Karina no se separaban de su lado, ambas se habían tomado el derecho de cuidar de su salud. Aunque las intenciones de Karina eran conquistarlo para quitarle toda su fortuna. Mientras tanto, Karina seguía alimentando el odio de Luzmila hacia Violeta Dolores para que nunca cambiara de idea y la acusara en caso de llegar a ir a un juicio. Karina le hacía ver a Luzmila que si alguien descubría que el verdadero asesino de su hija Herminia era su hijo Melvin, terminaría perdiendo a sus dos hijos pues Melvin sería condenado a la horca. Para proteger a Melvin, Luzmila pensaba seguir acusando a Violeta Dolores de haber asesinado a su hija Herminia.


 


Sor María Adestrudiz reunió a todas las reclusas en el patio de la prisión para darle a conocer sus reglas como la nueva directora. Les advirtió que no descansaría hasta lograr que todas se arrepintieran por sus pecados para ser perdonadas primero por El Señor, y después se vería si conseguían el perdón de la justicia humana. Pero pensaba tener mano dura hasta lograr que se arrepintieran de sus pecados, ella misma se encargaría de que purgaran en vida.


 


Milena Margarita había sido fichada como la reclusa que había intentado fugarse. Además de estar condenada a pena de muerte por asesinar a un semejante. Por eso sor María Adestrudiz quería encargarse de salvar su alma antes de que se cumpliera la sentencia.


 


El Señor Inquisidor don Hans le realizó una visita sorpresa a la Madre Superiora Sor María Adestrudiz con el fin de pedirle que tuviera un trato severo con la reclusa Violeta Dolores ya que trataba de enviarle un mensaje a todas las almas impuras como lo son las mestizas, y es que nunca podrían dejar de ser esclavos, porque provenían de una raza marcada por el pecado, al mezclar un blanco con un negro. Sor María Adestrudiz compartía el mismo pensamiento que el Inquisidor, por eso estaba dispuesta a colaborarle. Además de eso, en poco tiempo volvería al pueblo Monseñor Plutarco, y ella quería tener grandes triunfos a su favor.


 


Don Alvaro De La Plata se presentó ante doña Meryl indignado después del escándalo por haber descubierto que Catalina era una mujer impura pues se había entregado a otro hombre a pesar de estar comprometida con el. Doña Meryl no sabía que hacer ya con su hija Catalina y su obsesión por el tal Roberto Ramírez, pero lo menos que quería era que la Santa Inquisición castigara a su hija ni que fuera humillada públicamente. Por eso le pidió perdón a Don Alvaro y en nombre de los negocios que tenían en común, le preguntó de qué forma podría resarcir el daño causado por su hija Catalina. Don Alvaro le confesó que él era todo un caballero y por tal motivo no era su intención perjudicar a Catalina, y además de eso, no quería dañar la relación de negocios entre ambos, por tal motivo solo veía como única salida que le entregara en matrimonio a su otra hija, la que se encontraba en el Claustro de las Clarisas. Esa sería la única forma de olvidarse del mal episodio con Catalina. De lo contrario, se vería obligado a romper negocios con ella y exigir la devolución del dinero que le había prestado para sacar a su hijo Mario de prisión. Doña Meryl estaba escandalizada por las exigencias de Don Alvaro, y todo por culpa de la mala cabeza de Catalina, ahora tendría que sacrificar la pureza de su hija Rosa Angélica y sacarla de los caminos del Señor.

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