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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen

Capítulo 81

QUINTA TEMPORADA

 

No había sido fácil para Violeta Dolores tener que adaptarse a su nueva vida en prisión, sobre todo porque ahora tenía que convivir con el temor de que la malvada Betsy pudiera hacerle algún daño en cualquier momento. Solo contaba con la ayuda de Milena Margarita, quien siempre estaba pendiente de cualquier movimiento de Betsy. Pero Betsy solo estaba esperando el momento preciso para dar su golpe de venganza contra Violeta Dolores. Betsy sabia que en menos de un mes Milena Margarita sería ahorcada en la plaza del pueblo, y así Violeta Dolores quedaría desprotegida.

 

Pero había una reclusa que tenia mucho poder en prisión por lo peligrosa que era y por el tiempo que tenia tras las rejas; se trataba de Berenice, a quien todas las demás reclusas le temían. Berenice se había interesado mucho en Milena Margarita, y por eso se había encargado de protegerla, incluso de cuando la difunta doña Beatriz De la Palma le había pagado a una guardiana para que la eliminara. Ahora Berenice se había comprometido a proteger también a Violeta Dolores con el propósito de que Milena Margarita fuera un poco mas amable con ella. Milena Margarita no sabía que hacer, pero estaba dispuesta a sacrificarse con tal de tener su protección y la de su amiga Violeta Dolores.

 

La Madre Superiora Sor María Adestrudiz había tomado las riendas de la dirección de la prisión femenina, y aunque sabía que no sería una labor fácil, ella estaba dispuesta a sobresalir y convertir la prisión femenina en un ejemplo ante la sociedad. De esa forma podría llamar la atención del Arzobispo Plutarco y recomendarla en El Vaticano. Por eso sor María Adestrudiz estaba dispuesta a utilizar cualquier método para encarrilar a las ovejas negras que tenía bajo su cuidado. No solo necesitaría la ayuda del jefe de guardianas, Don Machacón, sino de un equipo de su entera confianza del convento para que le colaboraran en todo lo que fuera necesario, sobretodo en ayudarla a evitar cualquier tipo de conspiración en su contra.

 

El Inquisidor don Hans Wottman fue a felicitar a la Madre Superiora Sor María Adestrudiz por su nueva labor como directora de la prisión femenina. Sor María Adestrudiz fue quien le agradeció por haberle dado su voto de confianza ante el Virrey, pues había sido gracias a ello que la habían nombrado. Don Hans le recordó que lo había hecho porque sabía perfectamente que ella era la persona indicada, pues por algo le había confiado la educación de su hija Viviana, quien había estado internada en su convento bajo su doctrina y gracias a ello, Viviana era una muchacha de principios muy valiosos. Pero el Inquisidor no tenía planes de que su única hija siguiera los caminos del Señor, él tenía planeado casarla con un hombre poderoso que le diera la vida que ella se merecía, por eso el Inquisidor tenía pensado que ya era hora de sacar a su hija del convento y llevarla a su casa para conseguirle un buen marido.

 

Viviana era la hija del Inquisidor don Hans, y toda su vida había sido educada en el convento de las Clarisas bajo la estricta disciplina de la madre Superiora Sor María Adestrudiz. Pero en el fondo Viviana siempre había tenido un alma rebelde, con muchos sueños y deseos reprimidos. Ella siempre había soñado con una vida diferente, cada vez que salía de permiso del convento a visitar a su padre y a su tía Gredd. Pero en realidad ella no conocía el mundo como era, ni sus peligros, solo soñaba con que algún día un príncipe azul llegara a rescatarla y la liberaría del claustro en que había crecido toda su vida. Toda una fantasía recreada por algunos libros que leía a escondidas en la biblioteca personal de su tía Gredd. Lo cierto es que Viviana soñaba con algún dia poder enamorarse de alguien que también llegue a enamorarse de ella, y ser felices como en los libros.

Viviana era novicia y se había hecho muy amiga de Sor Rosa Angélica, quien por el contrario de Viviana, no tenía intención de enamorarse pues siempre había escuchado que los hombres eran malos y solo querían jugar con los sentimientos de las mujeres, aunque muy en el fondo quería saber lo que era enamorarse, pero le daba miedo que la hicieran sufrir. Sin embargo a Sor Rosa Angélica le había conmovido mucho la historia que corría en la región sobre el mestizo que había sido condenado a la horca por haber tratado de asesinar al terrateniente que había secuestrado y le había robado la virtud a su enamorada, quien era una esclava. En todo el pueblo se creía que Orlandito, la mano derecha de don Alvaro de la Plata, era el verdadero enamorado de la esclava Carola. Por eso Orlandito se había hecho famoso, por su historia de amor, que había expuesto su propia vida para recuperar al amor de su vida. Esa historia había conmovido mucho a Viviana y ella había llegado a desear conocer al tal Orlandito antes de su muerte, pues le había parecido una historia muy romántica.

 

Doña Emigdia se había dado cuenta que su hija Claudia Patricia tenía dudas sobre volver con el negro Amarildo. Pero eso era algo que doña Emigdia no pensaba permitir, y si Claudia Patricia no pensaba buscar un marido muy rico, no permitiría que se quedara con el esclavo, por eso doña Emigdia había decidido que lo mejor sería internar a Claudia Patricia en el convento de las Clarisas, antes que se decidiera a volver con el negro Amarildo, ya que eso sería un escándalo en su familia. Doña Emigdia decidió ir a conversar con la madre Superiora, Sor María Adestrudiz, para pedirle que aceptara a su hija Claudia Patricia quien estaba muy confundida y un poco descarriada de los caminos del Señor. Sor María Adestrudiz estaba dispuesta a recibir a Claudia Patricia, y le aseguró a doña Emigdia que ella tenía métodos efectivos para volver a encarrilar a las ovejas perdidas.

 

Vilma María y Mario Rafael ya se encontraban en Europa, disfrutando de una tarde maravillosa en Madrid. Ellos habían aceptado la cordial invitación de Don Jaime Soto de Ibirapuera para hospedarse en uno de sus palacetes por ser un Duque, pariente del Rey de España. Vilma María estaba deslumbrada por todo el dinero con que contaba don Jaime, y esto tal vez podría ser lo único por lo que le daría su libertad a Mario Rafael, para vivir en un palacio como el de Jaime. Mario Rafael estaba sorprendido pero por la forma como Vilma María se había recuperado de su enfermedad, todo parecía indicar que ya estaba curada y que jamás iría a morir, lo que significaría que el tendría que pasar el resto de su vida unido a ella.

 

Elida Margarita ya tenía asegurado su futuro al habérsele entregado a don Alfredo Linares. EL había quedado loco por ella y más convencido que era la mujer que el realmente necesitaba a su lado, sin embargo, mientras la convertía en su esposa, el seguía con la idea de robarle la virtud a esclavas vírgenes, como nunca pudo hacerlo con Violeta Dolores. Pero ahora había escuchado el rumor de que su eterna obsesión, Violeta Dolores, estaba recluida en la prisión femenina. Esta podría ser su oportunidad para lograr su más deseado objetivo, robarle la virtud a Violeta Dolores.

 

El Virrey don Haroldo no sabía si hacer caso de los consejos de su padre don Ofelio de perdonar y olvidar la traición de Claudia Patricia, o si olvidarse de una vez de ella y casarse con la señorita Alexandra De la Peña, quien era toda una dama angelical. Pero después de tanto meditarlo, finalmente se dejó convencer por los consejos de su madre, Doña Odila, y se decidió por pedir a la señorita Alexandra De La Peña en matrimonio. Alexandra se alegró mucho con la propuesta del Virrey Don Haroldo, y aceptó sin dudarlo. Doña Judith, la madre de Alexandra, esperaba con esto resarcir el daño que había hecho su hija Norella al huir con Fabián, el hermano de Haroldo. Pero sobre todo, espera que logre darle hijos, ya que ese fue el problema de Norella.

 

 

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