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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 212

 

Muy lejos de ahí, bien adentro del bosque, en la zona de los pantanos, que era una zona muy peligrosa por la cantidad de cocodrilos y serpientes venenosas, Itsmenia se preparaba para un día más de cacería ya que ese era su diario vivir. Itsmenia siempre había estado acostumbrada a vivir en medio del pantano, donde nadie pudiera verla jamás. El único hombre con quien quiso compartir su vida había sido Rodrigo, pero él la había traicionado y hasta había tratado de matarla ahogándola en el pantano, pero no lo había conseguido. En eso, Itsmenia fue atacada por sorpresa por nada más y nada menos que por Rodrigo, quien había logrado sorprender por la espalda a Itsmenia y la había raptado hasta su nuevo escondite, mucho más adentro de la zona pantanosa. Rodrigo estaba sorprendido de ver que Itsmenia no había muerto ahogada en el pantano, pero más sorprendida estaba Itsmenia de ver que Rodrigo había sobrevivido al ataque del cocodrilo. En efecto, el cocodrilo no lo había matado, pero si le había destrozado una pierna y le había dejado inútil un brazo. Rodrigo había sobrevivido matando cocodrilos, y ahora no tenía miedo de vivir rodeado de ellos, pues ya los cocodrilos no le hacían daño. Rodrigo se había llevado a Itsmenia hasta su guarida para torturarla pues por su culpa había perdido un ojo. Itsmenia no sabía cómo se iba a librar de esta, pues tampoco había forma de escapar ya que el lugar estaba repleto de cocodrilos.

 

Fabio regresó a la hacienda con su hijo en sus brazos, gracias a la ayuda de su hermana Karen, quien prácticamente había logrado detener a Robinson. Kathy también estaba más tranquila ahora que la asesina de su padre había muerto. Pero lo extraño para todos era que doña Carmen hubiera sabido todo este tiempo que la asesina del capitán Celedonio había sido Maritza y nunca dijo nada hasta ahora. Por eso el mismo Fabio decidió interrogar a su madre al respecto. Doña Carmen estaba arrepentida de todo el mal que había hecho, sobre todo ahora que había estado al borde de la muerte, se había arrepentido de todo el mal que le había hecho a Milena del Carmen. Así que doña Carmen le confesó a su hijo todos sus pecados, todas las patrañas que había orquestado en contra de Milena del Carmen. Pero todo eso ya él lo sabía pues la misma Milena se lo había contado. Finalmente confesó su alianza con Maritza para que Milena del Carmen se casara con Celedonio pues a ambas le convenía, a Maritza para lograr su venganza contra Celedonio y a doña Carmen para evitar que su hijo Fabio volviera con la esclava. Pero ahora estaba muy arrepentida y solo quería su perdón. Fabio le dijo que a quien debía pedirle perdón si realmente estaba arrepentida, era a Milena del Carmen, pero por parte de él, lo mejor sería que se marchara lejos pues no quería verla.

 

Mario Rafael le preguntó a Milena Margarita que cual era ese terrible secreto que le había ocultado todo este tiempo. Pero Milena Margarita tenía miedo de la reacción que Mario pudiera tomar, sin embargo, si ella no se lo decía, probablemente Elida Margarita terminaría contándoselo. Pero en ese momento se le ocurrió que podría prevenir a Mario sobre una historia de Elida, quien quería destruirlos, para así evitar que Mario le creyera a Elida cuando le contara la verdad. Así que Mario Rafael le pidió a Elida Margarita que los dejara a él y a su familia en paz de una buena vez por todas. Ella le recordó que él le había hecho mucho daño cuando la había dejado plantada en el altar, y por su culpa la habían encerrado en un manicomio. Mario le dijo que eso había sido hacía mucho tiempo atrás, que ya era hora de olvidar y superar ese momento. Pero Elida le aseguró que solo lo olvidaría cuando estuviera segura que todos ellos sufrirían eternamente, de la misma forma como ella estaba condenada. Así que para empezar, le confesó que el hijo que Milena le hacía creer que era de ella, en realidad era el hijo de Violeta Dolores, pues ella había ayudado a la partera Nori Nava a cambiar los bebés que habían nacido al mismo tiempo, solo que el de Milena había nacido muerto. Milena Margarita le dijo que eso era falso y que ella no tenía ninguna prueba al respecto. Pero Mario recordó haber visto a Milena Margarita discutiendo con Nori Nava, la partera.

Norela y doña Judith le advirtieron a Haroldo que no le permitirían que criara a la pequeña Alexandrita al lado de una monja sin ninguna clase ni buena educación. Haroldo fue muy claro con ellas y les recordó que él era dueño de todo, además que era el legítimo padre de Alexandrita y había anulado su matrimonio con Norela hacía un par de años, por lo tanto, él no les iba a permitir que vinieran a insultarlo en su propia casa, de tal manera que si no estaban de acuerdo con su relación con María Teotistes, podrían marcharse de la casa. Norela sabía que Haroldo podía echarlas cuando quisiera, así que ella pensó que debía hacer algo por ganarse su confianza, como encontrar a su madre Odila. Norela sabía que solo Ofelia podría saber lo que en realidad había pasado con Odila, por eso pensaba buscarla para averiguarlo.

 

En la mansión Mancera, el ama de llaves Calixta era una mujer solitaria, y siempre había estado interesada en el capataz Ciro, aunque mucho tiempo atrás estuvo interesada en don Tito, antes que él se casara con doña Julieta. Calixta siempre supo que don Tito amaba a Irasema, pero al ella desaparecer, Calixta sintió que podía tener esperanzas, pero él se casó con Julieta. Ella había decidido meterse con el capataz Ciro. En medio de una noche apasionante como las venían teniendo desde hace un tiempo, Calixta decidió confesarle que tenía planes de sacarle mucho dinero a Julieta gracias a una carta que había encontrado, y que la incriminarían con la muerte de Elkin Molinares. Calixta decidió confiar en Ciro por si algo le llegara a pasar a ella, él sabría qué hacer con toda esa información. Entre tanto, doña Julieta se había dado cuenta que había recuperado el movimiento de una mano, y que estaba comenzando a pronunciar sonidos con la boca. Pero ella no pensaba dejar que alguien se diera cuenta pues quería sorprenderlos a todos, en especial a Ciro y a Calixta.

 

Ofelia del Valle fue a conversar con su madre Emigdia con la disculpa de que se sentía sola luego de haber perdido a su marido Godofredo. Doña Emigdia también estaba sola y desconsolada desde la desaparición de su hija Claudia Patricia, y nadie tenía idea de qué pudo haber pasado con ella. Por eso doña Emigdia pensaba que era el momento de reconciliarse con su hija Ofelia, ya que ella había demostrado que había cambiado, y Ofelia era la única familia que le quedaba. Doña Emigdia le propuso a Ofelia que se regresara a vivir a la mansión Del Valle, y ella se encargaría de conseguirle un nuevo marido, alguien de buena posición, pero debía olvidarse del negocio pecaminoso que había traído su difunto marido Godofredo. Ofelia le hizo creer que así lo haría.

 

Alfredo Linares llegó a su reunión con el presidente Ferdinando, y le manifestó que en nombre de la mayoría de terratenientes, estaban en desacuerdo con esa ley de subsidios a cambio de liberar esclavos. Ferdinando les dijo que era lo mínimo que podía hacer para agradecerles a los esclavos el haber luchado a su lado por la independencia. Don Hugo le insinuó que había otra forma de mantenerlos en calma, y era asesinando a los líderes abolicionistas, Juan Bautista y Amarildo, con ellos muertos, nadie más se atrevería a organizarse ni a levantarse en armas contra el gobierno.

 

Ferdinando les anunció a don Juan Bautista y sus amigos que solo faltaba que los legisladores autorizaran la nueva ley con la que pagarían a los terratenientes para que liberaran a los esclavos, y cuando esa ley entre en vigencia, ya no habría motivo para que se armaran nuevamente contra el gobierno, por lo tanto, ellos quedarían en libertad. Eso quería decir que en un par de días todos ellos saldrían libres. Juan Bautista le preguntó si a él le restituirían todas sus propiedades ya que al parecer su esposa había muerto y antes de fallecer le había vendido todo a don Hugo Coronado. Ferdinando conocía a don Hugo Coronado y sabía que él era un hombre complicado, pero trataría de solucionar el conflicto con don Juan Bautista.

 

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