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La Esclava Virgen por sergiog30

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 LaEsclavaVirgen                                                                                                                           Capítulo 207


 


Mario Rafael no podía dejar de pensar en el gran parecido de la tal Canela Mancera con su amada Violeta Dolores. Mario Rafael no pensaba quedarse con la duda sobre si la tal Canela Mancera era la misma Violeta Dolores, él no podía creer que hubiera tanto parecido entre ambas, así que decidió acercarse hasta la nueva mansión Mancera para hacer una visita de cortesía. A don Tito le había parecido muy extraña esa visita, pero lo invitó a seguir y nuevamente le presentó a su hija Canela Mancera y a su prometido, Maurice Arteaga, hermano del futuro presidente.


 


Elida Margarita había permanecido encerrada en su casa todos estos meses, siempre había evitado que alguien la viera pues no quería que alguien descubriera que se había convertido en un monstruo al caerle ácido en la cara. Pero ella pensaba que ya era tiempo de dar un paseo por el pueblo para observar a sus enemigos, a quienes pensaba ver destruidos e infelices tanto o peor que ella. En el pueblo, y con una máscara en el rostro, a lo lejos observaba a Mario Rafael con su esposa Milena Margarita y sus hijos. Elida sabía que podría destruir fácilmente ese matrimonio con solo decirle a Mario que el hijo que tenía Milena, en realidad era de Violeta Dolores. Pero eso sería un premio para Mario Rafael, saber que su hijo con Violeta estaba vivo y que lo tenía a su lado. En cambio sí podía arruinarle el rato a Milena Margarita amenazándola con contar la verdad. Luego Elida se sorprendió al ver a Violeta Dolores, no podía creer que en realidad estuviera viva. Pero la nana Enelvia le dijo que se trataba de una tal Canela Mancera, muy parecida a Violeta. Sin embargo, Elida estaba segura que se trataba de Violeta y pensaba descubrirlo para destruirle la vida.


 


La ceremonia de posesión del primer presidente de la nueva República fue todo un suceso. El arzobispo celebro una misa solemne previa a la posesión de Ferdinando como nuevo Presidente de todas las regiones. Don Augusto y doña Julia estaban muy orgullosos de su hijo. En cambio Román, el hermano de Ferdinando, sentía algo de envidia por no haber sido él quien se estuviera posesionando. Su esposa Yanet le pidió un poco de paciencia ya que la bruja Lucumí le había asegurado que su hora llegaría para ocupar ese preciado lugar.


 


En medio de la celebración por la posesión de Ferdinando como el Presidente de la nueva República, Ventura aprovechó para escabullirse con Bilena a uno de los pasillos abandonados del palacio presidencial. Ventura no se podía aguantar las ganas al ver a Bilena tan sensualmente vestida, por eso decidió que tenía que hacerla suya en ese mismo momento. Mientras ellos dos se amaban en la oscuridad del lejano pasillo, Irasema había decidido caminar por todo el palacio pues a ella le aburrían esos actos protocolarios, cuando de repente se tropezó con la escena de Ventura y Bilena teniendo intimidad. Irasema no lo podía creer, pero al intentar regresarse sin que notaran su presencia, Bilena logró verla. Bilena le dijo a Ventura que esta vez no podía dejar cabos sueltos como con la nana Gume, esta vez debía matar a la tal Irasema de una vez antes que escapara.


 


Ventura le dijo a Bilena que no se mancharía las manos de sangre con la tal Irasema pues todo el mundo sabía que ella estaba loca y nadie iba a creer en su palabra, si Irasema decía algo, estaba seguro que todos pensarían que lo estaba imaginando. Bilena no confiaba mucho en esa teoría, así que ella misma pensaba darle un susto. Irasema se dio cuenta que su vida corría peligro, así que fingió un ataque de demencia para que ellos se convencieran que estaba loca y que nadie le creería. Irasema comenzó a gritar como loca, así que Bilena corrió a esconderse por si venía gente a averiguar lo que pasaba.  Don Tito escuchó los gritos de Irasema y corrió a socorrerla, pero cuando todos llegaron, la encontraron con Ventura, quien les dijo que la había encontrado gritando en medio de la oscuridad. Don Tito pensó que se había asustado al creer que se había perdido.


Entre tanto, don Benjamín había aprovechado también un descuido de su esposa Darcy, para entrevistarse a solas con la señorita Tatiana. Don Benjamín estaba muy encantado con la belleza de Tatiana, por eso deseaba hacerla suya. Pero Tatiana deseaba convertirse algún día en la esposa de don Benjamín y para eso no podía comportarse como una cualquiera, ella tenía que darse su lugar, por eso le pidió a don Benjamín algo de respeto pues ella no era una mujerzuela como para revolcarse con cualquier hombre casado. A Benjamín le agradó mucho la actitud de Tatiana.


 


La fiesta de posesión terminó y todos regresaron a sus casas. Sin embargo, a don Tito le preocupaba lo que le había pasado a Irasema, él sabía que ella había cambiado y ya no se comportaba como una loca. Don Tito le pidió que le dijera el porqué de su comportamiento extraño si él la conocía perfectamente, y él sabía que ella había fingido haberse perdido en el palacio presidencial. Irasema se sintió un poco halagada al saber que Tito la conocía muy bien, así que le preguntó si él aún la amaba como lo había hecho alguna vez. Don Tito le confesó que jamás la había dejado de amar pues en todos estos años él había sufrido al verla como loca llorando por su hija, por eso no comprendía por qué ahora se negaba a aceptar que Canela era su hija. Irasema le dijo que había muchas cosas que ella debía contarle, pues ella tampoco lo había dejado de amar a pesar del tiempo, y por eso necesitaba ser sincera con él antes que él siguiera viviendo en un engaño. Don Tito le preguntó que a qué se refería pues le intrigaba saberlo. Irasema encontró el momento para contarle su gran secreto, que la hija que ella había tenido, no era hija suya realmente sino había sido producto de una violación, por un hombre malvado y perverso que se hacía pasar como hijo de Dios, como sacerdote. Don Tito no podía creer lo que Irasema le confesaba. Irasema le explicó que Ciro Gumaro la había sacado de la hacienda para asesinarla pero no había tenido el valor, así que le pidió que se marchara lejos y nunca regresara. Ella estuvo vagando sola por los caminos hacia otro pueblo cuando fue interceptada por dos hombres, y uno de ellos se había encaprichado con ella y la había convertido en su esclava sexual hasta descubrir que la había dejado embarazada. Ella había enfermado y el otro hombre la dejó en el convento de las Clarisas, donde él mismo la había encontrado tiempo después de haber dado a luz. Irasema había recordado todo, excepto que en el momento del parto, había dado a luz a un par de gemelas. Ahora don Tito sabía que Canela no era hija suya sino de su amada Irasema con algún desalmado que había abusado de ella, sin embargo, don Tito sentía que quería a Canela como si fuera su hija.


 


El primer decreto que firmó el presidente Ferdinando fue la ley para subsidiar a los terratenientes dándoles dinero a cambio de la libertad de sus esclavos. Como Ferdinando sabía perfectamente que necesitaría un buen capital para ese plan, firmó un préstamo con el banco de su suegro, y con eso, don Benjamín se aseguraría de que la República quedaría en deuda con él por muchos años. A don Benjamín le convenía mucho que la República se endeudara con su banco, de esa forma, algún día podría ser el dueño de toda la república. Benjamín se fue a celebrar con su amada Tatiana. Una vez solos los dos, Benjamín aprovechó para pedirle a Tatiana que hablara con su hermana Nieves María para que se alejara de Ferdinando. Tatiana no podía creer que su hermana fuera capaz de tanto.


 


Milena Margarita se enteró que Mario Rafael había ido a visitar a la familia Mancera y de inmediato sospechó que lo había hecho para ver a la tal Canela Mancera, así que le reclamó y le exigió que no se acercara a esa mujer pues él era su esposo. Pero Mario le dijo que no estaba seguro de que esa Canela fuera quien decía ser, para él ella era Violeta Dolores solo que no quería admitirlo. Milena Margarita le recordó que Violeta Dolores había muerto en el incendio del manicomio y estaba enterrada en el cementerio. Milena Margarita no pensaba permitir que la tal Canela viniera a dañar la paz que ella había alcanzado en estos meses. Así que ella necesitaba asegurarse de que en realidad la tal Canela, no era Violeta Dolores, y para eso, pensaba acercarse a ella.

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