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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 205

 

En prisión, Amarildo, César y don Juan Bautista estaban planeando la forma de escapar para poder llevar a cabo su plan de levantarse en armas contra el nuevo Presidente, para exigirle que creara una ley donde abolía la esclavitud. Sin embargo, el futuro presidente Ferdinando les envió una razón con su fiel primo Raúl, a Juan Bautista y sus aliados. El les comunicó la nueva ley que comenzaría a poner en practica desde el momento en que se posesionara como presidente, que consistía en pagar una compensación monetaria a los terratenientes para que fueran liberando a sus esclavos, una especie de pago por sus cartas de libertad. Amarildo le preguntó qué sucedería si los terratenientes no aceptaban. Pero Raúl les aseguró que Ferdinando los convencería a todos de que era lo mejor.

 

Alexandra desfallecía lentamente y Haroldo la acompañaba en su lecho de muerte. El lamentaba no haber podido darle toda la atención y el amor que ella se merecía, pero al menos le quedaba la satisfacción de que ella le hubiera dado una hermosa hija, Ofelita. Alexandra murió en paz y rodeada de gente que la quería realmente, y para Haroldo había sido un golpe muy duro. Ahora había perdido a Alexandra, a Claudia Patricia, su madre seguía desaparecida, y afortunadamente contaba con la compañía de María Teotistes. Norela le recordó que ella también permanecía a su lado y que ahora que su hermana había muerto, ella estaba dispuesta a ocupar su lugar. Doña Judith, la madre de Norela, le pidió que respetara la memoria de su hermana que acababa de morir.

 

El notario Labrador tenía en su poder el testamento original de don Aminabad Onassis en el que dejaba como únicas herederas a Elisina, Liseth y Violeta Dolores. Pero don Hugo Coronado se había quedado con toda la fortuna Onassis. El coronel Hugo fue a conversar con el notario sobre el testamento de su esposa Elisina, así que el notario le informó de la existencia del verdadero testamento. A don Hugo le interesaba que jamás se llegara a conocer ese testamento porque tendría que repartir la fortuna con la hija de Liseth por ser su heredera, ya que la tal Violeta Dolores estaba muerta. Don Hugo le comentó su preocupación a su amiga doña Meryl, quien recordó que tal vez la tal Violeta Dolores no había muerto, sino que podía ser la tal Canela Mancera. Así que don Hugo pensaba comprobar si era cierto que Violeta Dolores estaba viva, para eliminarla pues él no pensaba compartir la herencia Onassis con nadie. El coronel Hugo fue quien había advertido a Ferdinando sobre los planes de rebelión de los antiguos grupos abolicionistas. Ahora su objetivo era lanzarse contra las tierras de Fabio Santacoloma, basándose en que él siempre había sido colaborador de los abolicionistas y que existían pruebas de que estaba tratando de ayudar a la fuga de sus líderes.

 

Ventura aprovechaba el tiempo que Ferdinando invertía como Presidente, y que descuidaba a Bilena, para él atenderla como debía. Ventura le insistía a Bilena en un plan para deshacerse de Ferdinando y que de esa forma, él sería nombrado como el nuevo Presidente de la República. Pero a Bilena le parecía muy arriesgado, sobretodo porque después de muerto Ferdinando, ellos dos deberían continuar con una relación clandestina ya que nadie aprobaría que ellos estuvieran juntos por ser ella su sobrina. Pero Bilena descubrió que estaba embarazada y estaba segura de que el hijo que esperaba era del primo de su padre, Ventura. Por eso, si alguien se llegaba a enterar de su engaño, podría pagar con la horca. Así que Bilena prefería deshacerse de su marido antes que ella quedara al descubierto como una adúltera. Bilena le pidió a su amante Ventura que se encargara de eliminar a Ferdinando cuanto antes, pero Ventura le hizo ver que él no podía hacerlo pues de él sería la primera persona que sospecharían, en cambio de ella nadie llegaría a pensar que pudiera ser capaz de asesinar a su propio esposo. Bilena le dijo que ella no se atrevería a hacerle algo a Ferdinando, porque él era un soldado y sabría defenderse de ella fácilmente. Pero Ventura le dijo que no necesitaba atacarlo, simplemente podría envenenarlo y él no se daría cuenta de su traición.

Don Tito y su familia ya se habían instalado en la mansión donde pensaban vivir al menos por una temporada, con el fin de ver si Canela recuperaba la memoria. Diana Luz se enteró que su familia había llegado a Santa Ana de Barahona, así que se presentó ante su familia. Para don Tito era una alegría el volver a ver a su hija. Diana Luz se extrañó pues ella le había enviado una carta informándole en donde estaba y algo mucho peor, el motivo por el cual se había ido de la casa. Diana le contó a su padre lo que había descubierto sobre su madre. Don Tito le pidió a su hija que regresara al lado de su familia y Diana aceptó. Todos estaban felices con la nueva vida que les esperaba, Jairo esperaba olvidarse de su difunta esposa Mariela, sobre todo al recordar que murió siéndole infiel. Estela también sentía que ya había superado la muerte de su amado Elkin, y todo gracias a saber que él no la quería realmente pues le era infiel con su propia cuñada. Diana Luz también esperaba conocer un buen hombre que le hiciera sentir lo que era el verdadero amor. La única que estaba amargada era doña Julieta, quien estaba condenada a permanecer el resto de su vida en una cama, y solo podía mover los ojos. Julieta había sido enviada a un cuarto sola pero Ciro Gumaro se encargaba de pasarla de la cama a una mecedora y también de llevarla del cuarto al jardín de la casa. Pero cuando estaban solos en el cuarto, Ciro se aprovechaba del estado en que se encontraba Julieta, para abusar de ella. Ciro siempre había estado enamorado de Julieta, y aunque ya una vez la había obligado a estar con él a cambio de su silencio, ahora podía tenerla cada vez que lo deseara pues ella no podía quejarse, y si llegara a hacerlo, él contaría lo que sabía de ella. Julieta sentía que estaba pagando en vida por todos sus pecados.

 

En Villa Mimosa, las chicas estaban consternadas con la presencia del bebé en la mansión, ellas no se explicaban para que Ofelia quería tener un bebé si era una mujer perversa. Tenerife había dejado de comer y ahora era una muchacha débil. Así que Ofelia le había asignado la labor de cuidar a su hijo, que en realidad era el hijo de Claudia Patricia, ya que en ese estado de desnutrición ningún cliente iba a querer estar con ella pues les daría temor de que les pasara una enfermedad. En cuanto a su hermana Claudia Patricia, ella estaba enterada que su marido Godofredo quería poseerla, y Ofelia no se lo impediría, pues estaba segura de que Godofredo sabría domarla. Claudia Patricia escuchaba un niño llorar y estaba totalmente segura de que se trataba de su hijo. Por eso debía buscar la forma de salir de ese cuarto para averiguar si en realidad era su hijo. De ser así, ella haría hasta lo imposible por salir de ese encierro y recuperar a su hijo, así tuviera que matar a su propia hermana Ofelia.

 

Don Alfredo Linares maldecía cada noche a Tenerife por lo que le había hecho, pero él esperaba que ella tuviera un castigo ejemplar en Villa Mimosa. Ahora que don Alfredo estaba más recuperado de sus heridas, Coromoto se había encargado de levantarle el ánimo haciéndole ver que ella aún estaba interesada en él. En cambio su sobrina Dorita ahora lo veía como un adorno más en la casa, algo necesario para ella lograr ser alguien importante si él era nombrado gobernador. Coromoto fue a visitar a su madre Dabeiba para informarle la suerte de su hermana Tenerife. Dabeiba no podía permitir que su hija tuviera ese castigo tan cruel, así que le pidió a Coromoto que la ayudara a buscar la forma de liberar a Tenerife. Pero Coromoto sentía que estaba muy bien ahora con don Alfredo, y no quería arriesgar su posición.

 

Al día siguiente, don Tito asistió a la Santa Misa en compañía de sus tres hijas, Diana Luz, Estela y Canela, y al salir de la iglesia, se toparon frente a frente con Mario Rafael y su esposa Milena Margarita y sus dos hijos, Mario Arturo y Mariseth. Cuando Violeta Dolores vio al niño, sintió que algo muy en el fondo lo llevaba hacia él, pero Milena pensó que estaba tratando de robárselo, así que le reclamó. Mario y Milena se sorprendieron mucho al ver a la tal Canela, pues estaban convencidos que se trataba de Violeta Dolores.

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