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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 204

 

Don Tito Mancera y su familia poco a poco se acercaban al pueblo donde el general Ferdinando sería nombrado como el primer Presidente de la Nueva República. Sus padres, don Augusto y doña Julia, estaban muy orgullosos de él, aunque sabían que su hermano Román sentía un poco de envidia por ese nombramiento. Ferdinando le tenía mucha confianza a su padre Augusto, tanto como para confesarle que se había enamorado de una joven muy especial, de Nieves María. Para Augusto era una sorpresa ya que Nieves María era una muchacha huérfana que él y su esposa habían decidido adoptar para llenar el vacío del hijo que habían perdido. Por eso don Augusto no sabía que pensar al respecto, pero se daba cuenta que su hijo hablaba con mucha emoción de Nieves María. Don Augusto sabía que Nieves María era una excelente muchacha pues él había pagado por su educación, sin embargo, Ferdinando estaba casado con Bilena y debía respetar esa unión. Bilena había escuchado la conversación de su esposo con su suegro Augusto y no podía creer que él la estuviera engañando con la tal Nieves María.

 

La gran bruja Lucumí vio en el fuego que algo iba a suceder para que se diera la oportunidad de que Román fuera nombrado el nuevo presidente. El gran anhelo de Román era ser presidente, desde siempre él había luchado por acabar con los españoles, por eso nadie merecía más ese puesto que él, pero se trataba de su hermano y por eso debía resignarse. Sin embargo, las palabras de Lucumí lo llenaban de esperanza de que algún día lograría su objetivo. Yanet sin embargo deseaba que su marido fuera presidente, pero mucho más deseaba quedar embarazada y esperaba que Lucumí lograra que ella lo consiguiera.

 

Fabio se sorprendió por el regreso de su hermana Karen a la hacienda. Karen había regresado después de mucho tiempo, luego de marcharse por estar en desacuerdo con la relación de su hermano con la esclava Milena del Carmen. Ahora Karen estaba muy arrepentida de haber actuado como lo había hecho y por eso quería el perdón de su hermano. Pero se encontró con la sorpresa que su madre estaba grave. Karen quería estar al lado de su madre y cuidar de ella. Fabio se alegró en el fondo de volver a ver a su hermana, sin embargo le advirtió que no intentara nada contra Milena del Carmen. Cuando doña Carmen sintió la presencia de su hija a su lado, de inmediato comenzó a reaccionar. La tía Maritza tenía mucho miedo que ahora que Carmen reaccionara, contara la verdad sobre el asesinato de Celedonio, por eso ella pensó que lo que más le convenía, era marcharse ahora que estaba a tiempo y huir antes que fuera condenada por ese crimen. Maritza agarró lo que pudo de sus pertenencias y salió de la casona sin que la vieran. Pero al llegar a las afueras de la hacienda, fue sorprendida por el general Robinson. El general Robinson le preguntó a Maritza que por que huía despavorida de la hacienda como si hubiera cometido un crimen. Maritza le pidió que la dejara ir pues ella no le había hecho nada a él. Pero Robinson le dijo que la necesitaba a ella para poder realizar su macabro plan de venganza. Maritza le hizo ver que ella no podía regresar a la hacienda pues seguramente en estos momentos se estarían enterando que ella era una asesina. Robinson le aseguró que si la ayudaba en esto, él la protegería y la ayudaría a escapar sin problemas. Lo único que debía hacer era regresar a la hacienda lo antes posible, y robarse al bebé de Fabio y Milena del Carmen, para entregárselo a él.

 

Doña Meryl sentía que ya no podía estar con Angel David pues ahora él estaba incompleto ya que le habían amputado una pierna. Doña Meryl sentía que necesitaba un hombre completo a su lado que la defendiera de los demás, no alguien a quien ella debiera cuidar. Angel David se dio cuenta del rechazo de Meryl, pero la entendía. En cambio Catalina había cuidado muy bien de él en todo este tiempo, y ella sentía que se estaba enamorando de Angel David.

El Arzobispo Plutarco había regresado de El Vaticano convencido de que su amigo el cardenal Agustín, haría hasta lo imposible para que Plutarco fuera nombrado nuevo Cardenal. Misteriosamente la noche antes de que Plutarco saliera de El Vaticano, un Cardenal había muerto en circunstancias misteriosas. Agustín de inmediato supo que todo había sido obra de Plutarco, pero Agustín siempre había sido más astuto que Plutarco, por eso había llegado más lejos, así que Agustín no pensaba dejarse chantajear por Plutarco. El Cardenal Agustín Vizcaya decidió tomar camino hacia las Américas con el fin de conocer a sus hijos y de ser posible, evitar que el Arzobispo Plutarco sacara a la luz pública sus secretos mejor guardados. De igual forma, a la madre de sus hijos no le convenía que se destaparan esos secretos del pasado.

 

El general Ferdinando se sentía un poco mal de posesionarse como el primer Presidente de la República, teniendo a los líderes abolicionistas en los calabozos, así que le preguntó a su amada Nieves María su opinión sobre los abolicionistas. Ella le hizo ver que la esclavitud era un negocio para los terratenientes, pues los esclavos debían trabajar en las grandes haciendas sin recibir nada más que su comida diaria. Teniendo en cuenta que los terratenientes pagaron un precio por los esclavos, lo más justo sería que la República le pagara a los terratenientes por la libertad de los esclavos, y luego, los terratenientes serían libres de contratar a cualquier esclavo liberto con el pago de un salario por su trabajo, y los esclavos libertos podrían decidir si aceptaban o no. A Ferdinando le pareció una excelente idea, solo que para poder pagar por todos los esclavos, la República necesitaría mucho dinero que no tenían en este momento. Pero si la idea avanzaba, él podría pedir un préstamo a un banco. El general Benjamín Molinares De La Torre era dueño de una inmensa fortuna, por eso mismo quería fundar el primer banco de la república, ya que sabía perfectamente que se lucraría mucho. Ferdinando sabía perfectamente que su suegro tenía mucho dinero, y ahora la nueva República necesitaría una gran inversión para lograr sacar adelante todos los proyectos, entre ellos, el pago a los terratenientes por la libertad de los esclavos. Ferdinando le explicó a Benjamín cual era la idea de ese proyecto de ley, y de la cantidad de dinero que necesitarían para invertir en ese proyecto. A Benjamín le pareció que era la oportunidad para que la nueva República comenzara a endeudarse con su banco. Benjamín estuvo de acuerdo con esa nueva ley, pues era lo que más le convenía.

 

Don Tito y toda su familia habían llegado al norte justo para participar de la ceremonia de posesión del general Ferdinando como el primer Presidente de la República. Violeta observaba el pueblo sin poder recordar nada de su pasado, era como si nunca hubiera estado en ese lugar, y lo mismo le sucedía con las personas. Don Tito pensaba que eso era normal, pero a medida que pasaran los días, tal vez ella iría recordando cosas de su pasado. Don Tito esperaba que nadie reconociera que en realidad su hija era la misma Violeta Dolores, pues tenía miedo que le sucediera algo malo según lo que le había contado Maurice.  Por eso, don Tito se había encargado de que Violeta se viera totalmente diferente a como la gente la había conocido en el pasado.

 

Karina se había encargado de echar a la calle a Sady, Flora Margarita y hasta a Aquilito, de quien ella había estado enamorada. Aquilito se dio cuenta que después de tanto tiempo, sentía que ya se había olvidado de Violeta Dolores, y en cambio había comenzado a sentir afecto por Flora Margarita, quien siempre había estado a su lado en las buenas y en las malas. Madame Karina pensaba vender la parte de la hacienda que le correspondía a Juan Bautista, a don Hugo Coronado, para luego marcharse bien lejos con el dinero que él le pagara. Pero don Hugo tenía otros planes con Karina. El aprovecharía que ella no podía caminar, y que estaba condenada a una silla de ruedas, para eliminarla una vez le firmara los papeles de sucesión de tierras.

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