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La Esclava Virgen por sergiog30

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Notas:

PROTAGONISTAS

VIOLETA DOLORES

MARIO RAFAEL TAPIAS

ELIDA MARGARITA

DON ALFREDO LINARES

CLAUDIA PATRICIA DEL VALLE

MILENA MARGARITA PEREZ

MILENA DEL CARMEN

Y MADAME KARINA LAFONTAINE

 

La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 202

 

El Inquisidor permanecía encerrado en una celda pequeña, sin poder recibir visitas ni interactuar con los demás prisioneros. Así era mejor para el Inquisidor pues había mucha gente en prisión con deseos de vengarse de él, ya que el Inquisidor había condenado mucha gente inocente, también había ordenado la ejecución de otra cantidad de gente inocente en la hoguera, en la horca y hasta decapitados en la plaza pública, sin contar con las mujeres apedreadas por adúlteras. El inquisidor comenzaba a escuchar voces y a ver los espíritus de toda esa gente que él había condenado. Viviana consiguió un permiso del general Ferdinando para visitar a su padre el Inquisidor en su calabozo. El Inquisidor se sorprendió al ver a su hija, y le pidió perdón por todo el daño que le había hecho, pues por su egoísmo la había separado de su madre y la había enviado a un convento. Viviana le dijo que el pasado no importaba, lo único que le orgullecía de él, había sido que la había defendido cuando lo había necesitado, cuando el general Epifanio la estaba atacando. Ahí fue que ella se había dado cuenta que el amor de padre había prevalecido en él. Por eso ella ya le había perdonado todo, lo mismo que Orlandito. El Inquisidor le dijo que tenía su bendición para que fuera feliz con Orlandito, pues él había demostrado que daría su vida por ella si era necesario. Viviana se despidió y le dijo que se marcharía con Orlandito a otras tierras, pero que vendría a visitarlo a él y a su madre. El Inquisidor estaba ahora un poco más tranquilo al saber que su hija estaría muy bien.

 

Luzdarda descubrió el cuerpo sin vida de su niña Elisina, tirado en las escaleras. Luzdarda pidió ayuda a Pantoja, pero se dieron cuenta que Elisina tenía varias horas de muerta, por eso le avisaron a don Hugo, quien se hizo el sorprendido. Don Hugo estaba tranquilo pues nadie sospechó de él, todos asumían que había sido un accidente por estar ebria, que Elisina había resbalado. Luzdarda envió un empleado de la hacienda a avisarle a don Mario de lo que había sucedido con la niña Elisina. Mario no podía creerlo, entonces sus sospechas contra el Coronel Hugo eran ciertas y él solo quería la fortuna de Elisina, y fue tan descarado que la había matado a pocos días de la boda. Luego del funeral de Elisina, los pocos asistentes se dirigieron a la hacienda Onassis, entre ellos, Mario. El Coronel Hugo le dijo a Mario que no tenía nada que hacer en su hacienda pues ahora que Elisina había muerto, el único dueño era él. Mario no tenía como probarle que él también tenía derecho, pero no descansaría hasta recuperar el testamento original para poder sacar de la hacienda al Coronel Hugo. Luzdarda le prometió ayudar a encontrar ese testamento pues no podía ser que el malvado Coronel Hugo quedara impune y con el dinero de la niña Elisina. Todo quedó como un simple accidente que sufrió Elisina por estar en estado de embriaguez. Ahora el Coronel Hugo comenzó a buscar su siguiente víctima, entonces se le ocurrió entre Dorita Bonilla, o la esposa cuadripléjica de su amigo Juan Bautista. El plan de Hugo era convencer a Juan Bautista para que tratara de formar nuevamente los grupos abolicionistas y luego denunciarlo con Ferdinando de intento de rebelión, así iría a prisión y Karina se quedaría con todo.

 

Marcela y Abelino sabían que habían perdido, y escuchaban que los soldados de Ventura se acercaban, por eso Abelino le volvió a pedir a Maurice que los dejara escapar como hermanos que habían sido en el campamento gitano. Violeta le pidió a Maurice que los dejara huir, pues ellos habían jurado que nunca más regresarían a sus vidas. Así que Maurice confió en la palabra de Abelino y permitió que escaparan. Abelino le agradeció a Violeta por haber intercedido a su favor y le juró que nunca más la volverían a molestar. Abelino y Marcela se marcharon para nunca regresar. Maurice y Canela regresaron a la hacienda Mancera, Maurice le dijo a todos en la hacienda que Abelino y Marcela habían dejado abandonada a Canela y habían huido más rápido, y lo más seguro era que nunca más los volverían a ver. Don Tito estaba feliz de ver a su hija sana y salva. Ahora lo importante sería que el galeno revisara a Canela para saber si había alguna cura para su amnesia.

Don Juan Bautista había convocado nuevamente a los principales líderes de grupos abolicionistas entre los que asistieron Amarildo, César, Fabio, entre otros. Juan Bautista quería saber si ellos estaban dispuestos a levantarse en armas contra el nuevo gobierno para exigir la abolición de la esclavitud. Todos estuvieron de acuerdo en luchar por ese derecho, sin importar morir en la lucha. Karina le dijo a la esclava Arlenis que le informara todo lo que escuchara de esa reunión secreta de Juan bautista con los otros, pues eso podría servirles mucho para que ella recuperara su fortuna y se deshiciera por fin de Juan Bautista. Arlenis logró escuchar que estaban conspirando contra la nueva República. Esa era la información que Karina necesitaba para que el Coronel Hugo pudiera ponerlo nuevamente en un calabozo y despojarlo de toda su fortuna. El coronel Hugo le informó de inmediato al general Ferdinando sobre los panes de los abolicionistas de reorganizarse para iniciar una nueva rebelión en favor de la abolición. El general Ferdinando no podía permitir que eso sucediera pues ya había conseguido la paz en toda la República y una nueva rebelión no sería bien vista. Por eso, en contra de su voluntad, debía acabar con esa rebelión antes de que iniciara, y por tal motivo ordenó la detención de don Juan Bautista, César y de Amarildo.

 

Lejos de ahí, en una cabaña abandonada, se ocultaba Elida Margarita del resto del mundo, furiosa porque jamás podría ser feliz, y porque había estado a un solo paso de lograr su felicidad junto a Darwin, pero el destino se encargaba una vez más de recordarle que ella solo podía odiar y hacer daño. Así que ahora se encargaría de destruirles la vida a todas las personas que ella conocía, especialmente a Mario Rafael y su esposa Milena Margarita. Elida no quería que nadie la llegara a ver nunca como había quedado, por eso le pidió a su madre que le fabricara una máscara con la que permanecería puesta todo el tiempo y además le pidió a su madre que le enseñara todo lo que sabía de brujería, pues ella necesitaba saberlo para vengarse de todos sus enemigos.

 

El galeno le recomendó que llevaran a Canela a los lugares donde había crecido, para ver si al entrar en contacto con su pasado, lograba recuperar la memoria. Maurice pensó que sería peligroso para Violeta regresar a su pueblo después que mucha gente había querido verla muerta, así que él pensó en ir primero para averiguar cómo estaba la situación y saber si no era peligroso para ella. Maurice le contó a don Tito que él pensaba viajar primero al pueblo donde Violeta había crecido, para investigar si no había ningún peligro para ella, pues lo cierto era que ella había huido porque su vida corría peligro, había muchas personas interesadas en eliminarla. Don Tito estuvo de acuerdo para un eventual regreso de Violeta Dolores, y en caso tal, ella regresaría con su nueva identidad, como Canela Mancera. Greicy una vez más estaba furiosa al saber que su prometido se marcharía por culpa de la tal Canela.

 

Rosa Angélica le dio la noticia a su madre de que pensaba marcharse lejos con don Alvarito para olvidarse de todas las cosas que habían pasado en estas tierras. A doña Meryl le pareció muy buena idea ya que don Alvarito era un buen hombre y con mucho dinero que sabría proteger y cuidar bien de su hija. Catalina también se despidió de su hermana y una vez más le pidió perdón por todo el mal que le había causado en el pasado. Rosa Angélica la perdonó sin ningún resentimiento. De esa forma, Rosa Angélica y Alvarito se marcharon junto con la nana Fela, Orlandito y Viviana hacia tierras lejanas, donde Alvarito tenía su familia. Viviana se despidió de su madre Sady con la promesa de volver a visitarla muy pronto cuando todo estuviera calmado.

 

Alexandra se sentía por primera vez, amada por Haroldo, pero en el fondo sabía que él lo hacía por su enfermedad. María Teotistes se estaba encargando del hijo de Claudia con Haroldo, y cada día que pasaba se sentía que se enamoraba más de Haroldo. María Teotistes sabía que la señorita Alexandra estaba condenada a muerte, por eso ella sería paciente y sabría esperar.

Claudia Patricia estaba encerrada en la habitación de Villa Mimosa pero había alcanzado a escuchar el llanto de un bebé y ella estaba completamente segura que se trataba de su hijo Gregorio. Ofelia había decidido criar al hijo de su hermana como si fuera suyo, ya que ella no estaba en edad de parir. Su marido, Godofredo, estuvo de acuerdo con la decisión. Godofredo pensaba aprovecharse de Claudia una noche de estas sin que su esposa Ofelia se diera cuenta, él quería probarla antes que fuera entregada al público. Ahora que estaba segura de que su hijo se encontraba en el mismo lugar, Claudia estaba dispuesta a luchar para salir de ahí y rescatar a su hijo, lo único malo era que no tenía contacto con nadie en esa casa, solo con la tal Benedelza que era fiel a Ofelia.

 

Don Benjamín le dio cristiana sepultura a su hijo y decidió regresar al norte pues el general Ferdinando se preparaba para la ceremonia en la que se proclamaría como el Presidente de la nueva República, sin embargo, no pensaba dejar la muerte de su hijo así. Para él, la culpable era la tal Canela pues su hijo había descubierto un secreto de ella, y al parecer ella lo había eliminado para que no se supiera. Pero ya tendrá tiempo para vengar la muerte de su hijo, él se ocuparía que Canela sufriera mucho más de lo que pudo haber sufrido su hijo al morir incinerado.

 

Don Alfredo le dio al orden a su fiel Duncan para que llevaran lo que quedaba de Tenerife, al burdel del pueblo, Villa Mimosa. Allí la entregó a Benedelza, le dijo que era un regalo de don Alfredo Linares para que la ofreciera a cualquiera que quisiera disfrutar de sus servicios. Don Godofredo se sintió complacido con el regalo de don Alfredo y lo convidó a disfrutar de sus otras muchachas cuando así lo dispusiera. Tenerife tenía mucha rabia por no haber podido defenderse de Duncan, quien había abusado de ella sin contemplaciones, y ahora sería encerrada en este prostíbulo para ser objeto sexual de cualquier hombre que quisiera tomarla.

 

Maurice había logrado llegar al norte, para indagar sobre la vida de los que habían conocido a Violeta, en especial los que le habían hecho daño. Lo primero que se enteró fue que Mario, el amor de la vida de Violeta, ahora estaba felizmente casado con Milena Margarita, quien había sido la mejor amiga de Violeta. Mario y Milena tenían una vida tranquila y feliz con sus dos hijos, el hijo de Mario y Milena, y la segunda, la hija de Mario con Liseth. Aunque Mario se sentía tranquilo con su nueva familia, en las noches no podía evitar el pensar en su amada Violeta, y lo feliz que había sido con ella, pero lamentablemente la había perdido en el incendio del manicomio y el hijo que ella esperaba de él, había nacido muerto. Milena se daba cuenta que en ocasiones, Mario aún pensaba en Violeta, y ella sentía remordimientos al recordar que el hijo que ella hacía pasar por suyo, en realidad era el hijo de su difunta amiga. Maurice también se enteró que el hombre que Violeta quería como su padre, don Juan Bautista, había sido despojado de sus tierras y encerrado nuevamente en un calabozo, y su esposa, Karina, se había quedado nuevamente con todo, gracias a la ayuda del tal Coronel Hugo, quien actuaba en complicidad con doña Meryl Tapias, la madre de Mario. Al indagar por Elida Margarita, la mujer que más había odiado a Violeta, se enteró que nadie la había vuelto a ver en la región, pues se había encerrado en su casa que había heredado de su marido Erwin y no se dejaba ver de nadie pues su marido le había desfigurado la cara. Maurice se dio cuenta que cada quien estaba en sus propios asuntos, por eso tal vez ya se habían olvidado de Violeta y por su bien, podría volver al pueblo para tratar de recuperar la memoria. A Maurice se le ocurrió la idea de cambiar su apariencia para que nadie la reconociera y todos creyeran que en realidad era Canela Mancera. Maurice regresó a la hacienda Mancera y le informó a don Tito que la vida de Canela no correría ningún peligro siempre y cuando todos se convencieran que en realidad era Canela Mancera, porque muchos notarían el gran parecido con Violeta y podrían sospechar que era la misma. Don Tito pensaba aprovechar que el Presidente Ferdinando lo había invitado a formar parte del congreso, para trasladarse al norte de la República.                          

FINAL DE TEMPORADA

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