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La Esclava Virgen por sergiog30

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La Esclava Virgen                                                                                                                           Capítulo 201

 

Rosa Angélica le confesó a Alvarito que estaba decidida a olvidarse de su orgullo para poder estar a su lado y junto al pequeño hijo, pero para eso él tendría que olvidarse también de su deseo de vengar la muerte de Carola pues todo eso solo había traído problemas a los dos. Alvarito era consciente que Rosa Angélica tenía toda la razón, y que tal vez ese odio hacia don Alfredo era lo que no lo dejaba ser feliz, por eso tomó la decisión de olvidarse de esa venganza, pues con el castigo que le había dado Tenerife a don Alfredo, sería más que suficiente. Alvarito pensaba marcharse con Rosa Angélica en su barco para recorrer el mundo por unos meses. A Rosa Angélica le había parecido una buena idea, y se llevarían a la nana Fela para que se olvidara del dolor por haber perdido a su hijo. Orlandito y Viviana escucharon la idea y decidieron apuntarse también.

 

Haroldo nuevamente era un hombre con mucho dinero, por eso ahora que estaba resignado a que nunca podría ser feliz con Claudia Patricia, pensaba que su felicidad podría estar al lado de María Teotistes. Pero en ese momento, Alexandra tuvo una nueva recaída de su enfermedad y comenzó a toser con sangre. Haroldo se alarmó y le preguntó qué era lo que le pasaba pues no era normal que tosiera con sangre. Ella decidió confesarle que padecía una terrible enfermedad que al parecer no tenía cura, tuberculosis. Ella le contó que lo había descubierto cuando aún estaba embarazada, por eso se había marchado pues no sabía si su hija alcanzaría a nacer, pero al ver que había nacido una niña sana y fuerte, tomó la decisión de regresar con él, para que su hija creciera al lado de su padre cuando ella muriera. Haroldo se propuso hacerla feliz el tiempo que le quedaba de vida.

 

Ofelia le dio la orden a Benedelza para que preparara a su hermana Claudia Patricia para comenzar a ofrecerla a los clientes cuanto antes, sobre todo ahora que por fin se habían acabado las guerras, pues esto traería más clientes a su negocio. Benedelza no veía como buena mercancía a Claudia ya que no iba a estar de buen ánimo. Claudia siempre debía permanecer encadenada y no podría salir nunca de su habitación. El mayordomo Nilo tenía orden de asesinarla si trataba de huir.

 

Ferdinando no quería estar separado de su amada Nieves María, pero era necesario por lo menos mientras se posesionaba como Presidente y se estabilizaba toda la región, ya que sus opositores políticos podrían utilizar su romance como estrategia para derrocarlo del poder. Solo Raúl celebraba que su amigo Ferdinando se hubiera enamorado de verdad por primera vez. Había otras personas cercanas al Presidente como el general Lázaro y como el coronel Hugo, quienes notaban la cercanía de Nieves María con el general Ferdinando y además, la influencia que ella ejercía sobre Ferdinando.

 

Doña Julieta logró llegar al lugar donde permanecían encadenados los gitanos. Julieta le propuso un acuerdo a Abelino, ella haría lo posible para que ellos escaparan, pero a cambio debían eliminar de una vez por todas a la maldita bastarda. Abelino estuvo de acuerdo, él odiaba tanto a Canela como la propia Julieta. Doña Julieta le dio la orden al capataz Ciro Gumaro para que los ayudara a escapar por la noche cuando todos estuvieran durmiendo. Ciro Gumaro debía prender fuego al establo para que mientras todos trataban de apagarlo, él se encargaría de liberar a los gitanos, excepto a Maku, a quien debía dar muerte.

 

Don Benjamín llegó a la hacienda Mancera para ponerse al tanto de lo que le había sucedido a su hijo Elkin. Así que le preguntó a Ventura si había investigado algo, y Ventura le mencionó que sospechaban de los gitanos. Benjamín le dijo que él sospechaba más de la tal Canela, pues Elkin le había enviado una carta diciéndole que había descubierto algo sobre ella, y a los pocos días, su hijo moría sin poder decirle cual era ese secreto. Por eso lo más seguro era que hubiera sido la tal Canela.

El plan que tenía el Coronel Hugo para despojar de sus tierras a don Juan Bautista, consistía en convencerlo para que conspirara contra el nuevo gobierno, por no estar contento con las leyes para los esclavos. Karina debía encargarse de informarle a Hugo si se concretaban algunas reuniones de rebeldes abolicionistas, para así, Hugo poder denunciar a Juan Bautista ante el general Ferdinando, acusándolo de conspiración contra la patria. Juan sería encarcelado y Karina heredaría todo. Don Hugo no soportaba más a su esposa Elisina, quien pasaba todo el día ebria. El pensaba librarse de ella cuanto antes pues ya le había aguantado suficiente. Esa noche, mientras dormían, Elisina se despertó pues tenía sed, y se disponía a ir hacia la cocina, cuando Hugo le dio un fuerte golpe en la cabeza y Elisina cayó al piso sin sentido. Hugo aprovechó para asfixiarla con una almohada en la cara. Ella trató de reaccionar, pero Hugo tenía mucha más fuerza hasta que terminó matándola. Para no levantar sospechas, Hugo colocó el cuerpo de Elisina al final de la escalera para que todos creyeran que había resbalado y que habría muerto de un golpe en la cabeza al caer.

 

Ciro comenzó su plan y todo estaba dando resultado, así que él aprovechó para liberar a Abelino y a Marcela. Abelino golpeó fuertemente a Ciro en la cabeza y liberó a la gitana Maku. Ella sabía que no podría llegar muy lejos pues estaba muy vieja para huir, así que pensaba quedarse y desenmascarar a Julieta ante todos. Así que mientras Marcela y Abelino se habían logrado meter a la habitación de Canela, en la sala principal, Maku comenzó a llamar la atención de toda la familia, anunciando que pensaba desenmascarar a doña Julieta. Don Tito y todos los demás salieron a ver que estaba sucediendo y se dieron cuenta del incendio en los establos. Doña Julieta estaba muy asustada al ver a la gitana Maku dispuesta a delatarla ante toda su familia. Maku les contó a todos que Julieta les había dado una fuerte suma de dinero a ella y al difunto Carrao, para que se robaran y se llevaran bien lejos a la bebé Canela. Julieta lo negó todo y aseguró que la gitana mentía y que solo quería perjudicarla. Pero don Tito sí creyó en la palabra de Maku. Mientras eso sucedía en la sala, Abelino y Marcela aprovechaban que todos estaban distraídos para sacar a Canela sin que los vieran. Abelino pensaba tomar a Canela como rehén para poder huir, y luego, cuando estuvieran lejos, ahí si se encargaría de eliminar de una vez por todas a la maldita Canela.

 

Mario y Milena Margarita se casaron en una ceremonia íntima, realizada por el padre Jimmy, y a la que solo asistieron las dos familias. Don Pedro Arango le dijo a doña Meryl que para él era un gusto el emparentar con su familia. Para Meryl, después de todo, no le parecía mal que su hijo se hubiera casado con la tal Milena, pues a pesar de que era mestiza y había sido esclava, ahora era hija de un hacendado importante. Milena Margarita por fin se había casado con el hombre que ella amaba. Doña Margarita le recordó que era importante que le contara la verdad sobre su hijo ya que si Mario se enteraba de otra fuente, la despreciaría. Pero Milena estaba muy confiada en que él nunca tendría forma de enterarse de la verdad.

 

Abelino y Marcela trataron de salir de la casona de la hacienda, pero fueron descubiertos por los soldados de Ventura quienes trataron de detenerlos. Abelino amenazó con asesinar a Canela si no los dejaban salir de la hacienda sin perseguirlos. Cuando don Tito se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, le pidió a los soldados de Ventura que no hicieran nada que pudiera poner en peligro la vida de su hija. Mientras tanto, doña Julieta trató de eliminar a la gitana Maku, por eso la empujó por la escalera, pero la gitana Maku se alcanzó a agarrar de Julieta y las dos cayeron por la escalera. Don Tito y Maurice trataron de socorrerlas, pero se dieron cuenta que estaban como muertas. Abelino y Marcela aprovecharon para escapar con Canela. Don Benjamín le dijo a Ventura que les dieran algo de ventaja para que don Tito no sospechara. Pero debía traer por lo menos a la tal Canela con vida para sacarle así fuera a la fuerza, la confesión de que había asesinado a su hijo Elkin, ya que él había descubierto algo sobre su pasado. A los otros dos los podrían matar sin contemplaciones.

Don Juan Bautista estaba convencido de que lo mejor era organizar nuevamente un grupo para la lucha por la abolición de la esclavitud. Ellos debían hacerle ver al nuevo Presidente que no estaban de acuerdo con las leyes que pensaban sacar, pues la libertad de vientres solo garantizaba que los hijos de esclavos nacerían libres, y la libertad al cumplir la mayoría de edad solo daba libertad a los jóvenes, pero los mayores seguirían como esclavos por siempre, por eso tenía pensado convocar una reunión de líderes abolicionistas.

 

Duncan y sus hombres rodearon la hacienda de Alvaro De La Plata y le exigieron que devolviera a Tenerife a su legítimo dueño, don Alfredo Linares. Tenerife había tratado de escapar, pero finalmente fue atrapada por la gente de Duncan. Una vez más la ley amparaba a don Alfredo como dueño legítimo de la esclava Tenerife, así que Alvarito no podía hacer nada. Rosa Angélica estaba presente también y sentía mucha pena por lo que le podría suceder a Tenerife. Tenerife fue llevada de regreso a la hacienda Linares. Ella sabía que don Alfredo sería capaz de asesinarla después de lo que ella le había hecho, así que estaba preparada para morir esa noche. Pero don Alfredo le dijo que no pensaba matarla pues la muerte sería muy poco castigo para ella. En cambio sí pensaba darle un castigo con el que iba a desear y a suplicar que la mataran. Don Alfredo pensaba entregarla a un prostíbulo para que cualquier hombre que quisiera poseerla, lo hiciera sin pagar por ello. Don Alfredo se encargaría que tuviera esa miserable vida por el tiempo que le restaba de vida, y esperaba que viviera muchos años de sufrimiento, pero antes tendría que entregarse a su capataz Duncan, en frente de todos sus hombres.

 

Maurice había ido tras Abelino, Marcela y Canela, ya que sospechaba que los soldados de Ventura podrían hacerle daño a Canela. Marcela y Abelino habían recorrido ya mucho camino escapando de la hacienda Mancera, pero Violeta Dolores estaba muy cansada y eso los estaba retrasando y podían ser alcanzados por los guardias del general Ventura. Abelino le insistió a Marcela que dejaran abandonada a Canela pues les quitaba mucho tiempo, y en estos momentos lo que necesitaban era marcharse bien lejos a continuar sus vidas con el campamento gitano. Pero Marcela le insistió que Canela les serviría como rehén además que podrían pedir rescate por ella a don Tito, antes que quedar con las manos vacías. Mientras ellos descansaban, Maurice había logrado alcanzarlos. Canela se dio cuenta que Maurice estaba acechando, así que aprovechó el descuido de Abelino y Marcela para intentar huir, pero Abelino fue a detenerla y se encontró con Maurice, quien golpeo fuertemente a Abelino hasta lograr que se rindiera, pero se dio cuenta que Marcela también había atrapado a Violeta. Así que Marcela le exigió a Maurice que soltara a Abelino si no quería que ella matara a Violeta. Abelino le propuso a Maurice un intercambio, si él lo soltaba, Marcela dejaría libre a Violeta, y de esa forma, ellos se podrían marchar lejos y nunca más se acercarían a la hacienda Mancera. Pero Violeta le dio un golpe a Marcela y logró soltarse, en ese momento Maurice le advirtió a Marcela que no se acercara a Violeta o él acabaría con la vida de Abelino.

 

Don Benjamín quería encargarse de cobrarle a Canela la muerte de su hijo Elkin, ya que él estaba seguro de que había sido ella. A doña Julieta la habían acomodado en sus aposentos. Un galeno la revisó y al parecer lo único que podía mover eran los ojos, ya que había tenido un daño en la columna que la había dejado inmóvil del cuello para abajo. Calixta, el ama de llaves de la hacienda, guardaba en su poder la carta donde Diana Luz confesaba que su madre había pagado a los gitanos para que se robaran a la bebé Canela. Calixta estaba convencida que don Elkin chantajeaba a doña Julieta con esa carta y por eso doña Julieta lo había asesinado. El contenido de la carta no tenía ningún valor pues ya todos lo sabían, pero si don Benjamín se enteraba que esa carta la escondía don Elkin, seguro se daría cuenta que Julieta era la principal sospechosa del asesinato de su hijo. Por eso Calixta esperaba que doña Julieta se recuperara, para sacar provecho de esa carta.

Notas finales:

Próximo capítulo

Gran Final de Temporada

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